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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2012

Paz en Colombia?

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Se respira otro aire en las calles y plazas de Bogot. Un aire perfumado de esperanzas, y ya no aquel plomizo, infausto, medroso de la violencia eterna y del conflicto interminable. La guerra en Colombia es una de las ms viejas del mundo (1), comenz (o se intensific) cuando la oligarqua asesin, el 9 de abril de 1948, a Jorge Elicer Gaitn, un lder social inmensamente popular que reclamaba justicia social, incluyendo reforma del sistema financiero y reforma agraria (2). Desde entonces, el nmero de vctimas mortales se calcula en centenares de miles (3) Hoy, en un subcontinente ampliamente pacificado, este conflicto la ltima guerra de guerrillas de Amrica Latina aparece como un vestigio de otra poca.

Viajando por el pas y conversando con diplomticos, intelectuales, trabajadores sociales, periodistas, acadmicos o moradores de barriadas humildes se deduce que, esta vez, la cosa va en serio. Algo parece moverse de verdad desde que el presidente Juan Manuel Santos anunci pblicamente, a principios de septiembre pasado, que el gobierno y la insurgencia iniciaran negociaciones de paz (4). Primero en Oslo y luego en La Habana, con el apoyo de los gobiernos de Cuba y Noruega como garantes, y de los gobiernos de Venezuela y Chile como acompaantes. Los ciudadanos estn creyendo en el proceso; sienten que se ha llegado a una configuracin interna y externa que autoriza con prudencia a soar. Y si la paz fuese por fin posible?

En 65 aos de guerra, no es la primera vez que autoridades e insurgentes se sientan a negociar. Porque este conflicto ha tenido muchas fases. Despus del asesinato de Gaitn, se desencaden una verdadera guerra civil la Violencia que caus decenas de miles de muertos. Para defender a los campesinos y a las clases medias, surgen entonces ejrcitos guerrilleros de estricta estirpe liberal (Gaitn era el lder del Partido Liberal), el ms grande de ellos en los Llanos Orientales. Apoyndose en las Fuerzas Armadas asesoradas por Estados Unidos, la oligarqua conservadora lanza una verdadera ola de terror y represin. Los grupos armados liberales abandonan las armas y se reincorporan a la vida poltica. No lo hacen pequeas facciones armadas focalizadas en departamentos como Tolima, Huila y Cundinamarca, algunas de las cuales, con el paso de los aos, se hacen comunistas, y, en 1964, fundan, bajo la direccin de Manuel Marulanda Tirofijo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Un ao ms tarde, en 1965, bajo la influencia de la revolucin cubana se crea el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN), guerrilla en las filas de la cual muere Camilo Torres, cura guerrillero devenido, para los cristianos progresistas, smbolo del compromiso de la Iglesia con los pobres. Al ELN, pertenecer tambin el sacerdote espaol Manuel Prez. Otra fuerza guerrillera nace en 1965, el Ejrcito Popular de Liberacin (EPL), brazo armado del Partido Comunista-Marxista Leninista PC(ML), maosta, dirigido por Pedro Vsquez Rendn y Pedro Len Arboleda.

En 1973, aparece una nueva organizacin guerrillera, el Movimiento 19 de Abril (M-19). Expresin de protesta de una parte de las clases medias urbanas contra el fraude que priv al general Gustavo Rojas Pinilla de su victoria en las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970. Un grupo armado que, con el paso de los aos, se ir radicalizando polticamente.

Tambin emerge, en la dcada de 1980, el tercer actor (adems de las Fuerzas Armadas gubernamentales y las guerrillas): los paramilitares, financiados por los grandes terratenientes y entrenados por el Ejrcito, cuya finalidad es aterrorizar, mediante salvajadas y atrocidades, a las bases sociales campesinas de las guerrillas. Hay que aadir, en esa poca, al cuarto actor: los narcotraficantes (5) que poseen sus propias bandas armadas, compran la complicidad de los paramilitares y pagan impuestos a los insurgentes.

Este era, en sntesis, el cuadro del conflicto colombiano hasta los aos 1980. Con un elemento social complementario constituido por los millones de campesinos empujados, a causa del nivel de violencia en el campo, al xodo rural. Y que vinieron a hacinarse en barriadas autoconstruidas de la periferia de las grandes ciudades (6). En particular en torno a la capital Bogot, cuya rea metropolitana tiene hoy cerca de 9 millones de habitantes, o sea ms del 20% de la poblacin del pas...

Qu ha ido cambiando en las ltimas tres dcadas? Hubo varias tentativas de acabar con la guerra. El presidente conservador Belisario Betancourt consigui establecer, en 1984, un acuerdo de cese el fuego con las FARC y el M-19. Comprometindose a hacer reformas y a facilitar la incorporacin de los guerrilleros a la vida poltica. Las FARC crean entonces el movimiento Unin Patritica (UP) que participa en las elecciones de 1986 y obtiene 6 escaos en el Senado, 23 diputados y ms de 300 consejeros municipales. Pero este xito electoral desencadena una ola de atentados y de asesinatos contra los miembros de la UP. En poco tiempo, ms de 3 000 cuadros y dirigentes de esa formacin son exterminados Lo cual produce un profundo traumatismo en el seno de las FARC que relanzan con mayor intensidad la lucha armada. En cambio, el M-19 abandona las armas en 1989 y se integra a la accin poltica civil.

En 1998, el presidente Andrs Pastrana da un golpe de teatro y se entrevista con Manuel Marulanda, reinicia las negociaciones con las FARC y, a pesar de las fuertes crticas en el seno de su propio bando, desmilitariza una zona rural en la regin del Cagun para facilitar los contactos con la insurgencia. Hace lo mismo con el ELN. Pero los paramilitares sabotean, una vez ms, estos esfuerzos, multiplicando las matanzas de campesinos. Las FARC tampoco juegan el juego y retoman la lucha (7). Despechado y defraudado, el gobierno firma un acuerdo militar con Estados Unidos para poner en marcha el Plan Colombia con el propsito de derrotar militarmente a las guerrillas. Despus de la eleccin de lvaro Uribe en 2002, esta apuesta por una opcin exclusivamente militar se refuerza. Las ofensivas del ejrcito redoblan en intensidad con armamento sofisticado procurado por Washington. Varios lderes de las FARC (Ral Reyes, Alonso Cano, Jos Briceo Mono Jojoy) son abatidos (8).

Por qu el nuevo presidente Juan Manuel Santos, electo en agosto de 2010, que fue un implacable ministro de Defensa contra las guerrillas en la era Uribe, ha optado por la negociacin? (9). Porque esta vez, dice l, los planetas estn alineados. O sea, la coyuntura nacional e internacional no puede ser ms propicia.

En primer lugar, las FARC ya no son lo que eran. Obviamente siguen siendo la guerrilla ms formidable de Amrica Latina, con sus cerca de 20.000 combatientes que operan en decenas de frentes. Y es asimismo el nico ejrcito guerrillero que no ha sido vencido militarmente en Amrica Latina. Pero la vigilancia por satlite y el uso masivo de drones militares permiten ahora a las Fuerzas Armadas gubernamentales controlar sus comunicaciones y sus desplazamientos. La selva, en la que las FARC hallaban refugio, se ha convertido en una jungla de cristal transparente donde la supervivencia resulta cada vez ms aleatoria. Por otra parte, la decapitacin sucesiva de su cpula dirigente (mediante el uso de la tcnica israel del asesinato selectivo) complica la reorganizacin de la guerrilla.

Adems, algunos mtodos odiosos de lucha usados por las FARC (secuestros, ejecuciones de prisioneros, atentados ciegos) han causado rechazo por una parte importante de la sociedad civil (10). Las FARC no estn vencidas ni mucho menos, y podran probablemente proseguir el conflicto durante aos. Pero lo seguro es que se hallan en la incapacidad de vencer. La perspectiva de una victoria militar ha desaparecido. Y eso lo modifica todo. La negociacin de paz, si desembocase en un acuerdo digno, les permitira salir con la frente alta, decirle adis a las armas e incorporarse a la vida poltica.

Pero si el presidente Santos decidi, ante la sorpresa general, abrir unas negociaciones de paz con la insurgencia no fue slo porque las FARC se encuentren disminuidas militarmente (11). Es tambin porque la oligarqua latifundista que, desde hace 65 aos, se opone a una reforma agraria en Colombia (este pas es prcticamente el nico en Amrica Latina que, por la cerrazn de los terratenientes, no ha realizado una redistribucin de tierras) ya no tiene el poder dominante que tena. En los ltimos decenios se ha consolidado una nueva oligarqua urbana mucho ms poderosa e influyente que la oligarqua rural.

Durante los aos ms terribles de la guerra, las grandes aglomeraciones quedaron aisladas del campo. Era imposible circular por tierra de una localidad a otra y la Colombia til se convirti en una suerte de archipilago de ciudades. Estas metrpolis, en las que se acumulaban los millones de personas que huan del conflicto, desarrollaron su propia economa cada vez ms pujante (industria, servicios, finanzas, importacin-exportacin, etc.). Hoy es ella la que domina el pas y a la que, en cierta medida, representa Juan Manuel Santos. Igual que lvaro Uribe representa a los grandes terratenientes que se oponen al proceso de paz.

A la oligarqua urbana, la paz le interesa por razones econmicas. Primero, el coste de la paz, o sea una probablemente modesta reforma agraria, lo asumiran los latifundistas, no ella. Su inters no est en el suelo, sino en el subsuelo. Porque, en el contexto internacional actual, la pacificacin le permitira explotar los inmensos recursos mineros de Colombia de los que la insaciable China sigue sedienta. Por otra parte, el empresariado urbano estima que, en caso de paz, los excesivos presupuestos militares podran consagrarse a reducir las desigualdades que siguen siendo abismales. Los empresarios constatan que Colombia va hacia los 50 millones de habitantes. Lo cual constituye una masa crtica importante, en trminos de consumo, a condicin de que el poder adquisitivo medio aumente. En ese sentido, observan que las polticas de redistribucin que se estn llevando a cabo en varios pases de Amrica Latina (Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina, etc.) han reactivado la produccin nacional y favorecido la expansin de las empresas locales.

A todas estas razones, se aade otro aspecto regional. Amrica Latina est viviendo un gran momento de integracin con la reciente creacin de la UNASUR (Unin de las Naciones del Sur) y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos) en las que Colombia representa un papel importante. Frente a esta dinmica, la guerra es un anacronismo, como lo ha denunciado repetidas veces el presidente Hugo Chvez de Venezuela. Las FARC lo saben. La hora de que callen las armas ha llegado. Adems, la realidad actual de Amrica Latina demuestra que, a pesar de los obstculos, la conquista del poder por la va pacfica y poltica es posible para una organizacin progresista. Ha quedado demostrado en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Uruguay, Brasil, etc.

Muchos peligros acechan an. Los adversarios de la paz (halcones del Pentgono, ultras de las Fuerzas Armadas, terratenientes, paramilitares) tratarn de sabotear el proceso (12). Pero todo parece indicar, mientras continan las negociaciones en La Habana, que el desenlace del conflicto se avecina. Por fin.


NOTAS:

(1) Con el conflicto de Cachemira, que opone desde 1947 a Pakistn y a la India; y el de Oriente Prximo donde se enfrentan, desde 1948, Israel y los palestinos.

(2) Lase Luis Emiro Valencia, Gaitn. Antologa de su pensamiento social y econmico, ediciones Desde Abajo, Bogot, 2012.

(3) Marco Palacios, Violencia poltica en Colombia 1958-2010, Fondo de Cultura Econmica, Bogot, 2012.

(4) Las conversaciones para la resolucin del conflicto se haban iniciado secretamente en Cuba a partir del 23 de febrero de 2012. Cf. Qu se sabe del proceso de paz, Semana, Bogot, 3 de septiembre de 2012.

(5) Los crteles colombianos de la cocana ya no tienen el poder que tuvieron en la poca de Pablo Escobar (aos 1980), ahora son los crteles mexicanos los que dominan el trfico de drogas en Amrica Latina.

(6) Lase Ral Zibechi, Cerros del sur de Bogot. Donde termina el asfalto, Programa de las Amricas, 18 de febrero de 2008. http://www.pensamientocritico.org/rauzib0308.html

(7) Lase Fidel Castro, La Paz en Colombia, Cubadebate, La Habana, 2008. http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2008/11/13/la-paz-en-colombia/

(8) En cuanto a Manuel Marulanda, falleci el 26 de marzo de 2008.

(9) Lase Hernando Calvo Ospina, Juan Manuel Santos, de halcn a paloma, Le Monde diplomatique en espaol, marzo de 2011.

(10) Las FARC figuran, desde 2003, en la lista de las organizaciones terroristas elaborada por Washington.

(11) Lase Christophe Ventura, La nouvelle donne qui explique les pourparlers de paix, Mmoire des luttes, 28 de septiembre de 2012. http://www.medelu.org/Colombie-la-nouvelle-donne-qui

(12) Lase Carlos Gutierrez, La Mesa de Oslo. Las complejidades del proceso, Le Monde diplomatique, edicin colombiana, octubre de 2012.


Fuente: Editorial de Le Monde Diplomatique n 206 (diciembre 2012) http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=5accf1f3-47bd-4b3b-8a1e-c72ef81ccc7f


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