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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2012

La filosofa de la praxis en el pensamiento de Rosa Luxemburg
La chispa prende en la accin

Michael Lwy
mediapart.fr

Traduccin de Viento Sur.


En la presentacin de las Tesis sobre Feuerbach (1845) de Marx, que public a ttulo pstumo en 1888, Engels las calific como primer documento que registra el germen genial de una nueva concepcin del mundo. As es, en este pequeo texto Marx supera dialcticamente la famosa Aufhebung: negacin/conservacin/elevacin el materialismo y el idealismo anteriores, y formul una nueva teora, que podra llamarse filosofa de la praxis.

Mientras los materialistas franceses del siglo 18 insistan en la necesidad de cambiar las circunstancias materiales para que se transformaran los seres humanos, los idealistas alemanes aseguraban que la sociedad sera cambiada gracias a la formacin de una nueva conciencia entre los individuos. En contra de estas dos percepciones unilaterales, que conducan a un callejn sin salida y a la bsqueda de un Gran Educador o un Supremo Salvador, Marx afirm en la Tesis III:

La coincidencia del cambio de las circunstancias y de la actividad humana o autotransformacin, slo puede ser considera y comprendida racionalmente en tanto que prctica (praxis) revolucionaria/1.

En otras palabras: en la prctica revolucionaria, en la accin colectiva emancipadora, el sujeto histrico las clases oprimidas transforma al mismo tiempo las circunstancias materiales y su propia conciencia. Marx volvi a esta problemtica en La Ideologa Alemana (1846), al escribir:

Esta revolucin se ha hecho necesaria no slo por ser el nico medio de derribar a la clase dominante, sino tambin porque slo una revolucin permitir a la clase que derriba a la otra barrer toda la podredumbre del viejo sistema que se le ha quedado pegada y volverse capaz de fundar la sociedad sobre bases nuevas/2 .

Esto quiere decir que la autoemancipacin revolucionaria es la nica forma posible de liberacin: slo por su propia praxis, por su experiencia en la accin, pueden las clases oprimidas cambiar su conciencia, al mismo tiempo que subvierten el poder del capital. Es verdad que en textos posteriores por ejemplo, la famosa introduccin de 1857 a la Crtica de la Economa Poltica encontramos una versin mucho ms determinista, considerando la revolucin como el resultado inevitable de la contradiccin entre fuerzas y relaciones de produccin; pero como lo demuestran sus principales escritos polticos, el principio de la autoemancipacin de los trabajadores contina inspirando su pensamiento y su accin.

Fue Antonio Gramsci, en sus Cuadernos de Prisin de los aos 1930, quien utiliz por primera vez la expresin filosofa de la praxis para referirse al marxismo. Algunos pretenden que era slo de un ardid para engaar a sus carceleros fascistas, recelosos de cualquier referencia a Marx; pero esto no explica por qu Gramsci escogi esta frmula y no otra, como podra ser dialctica racional o filosofa crtica. En realidad, con esta expresin defini, de manera precisa y coherente, lo que distingue al marxismo como visin especfica del mundo, y se disocia, de manera radical, de las lecturas positivistas y evolucionistas del materialismo histrico.

Pocos marxistas del siglo 20 fueron ms cercanos que Rosa Luxemburg al espritu de esta filosofa marxista de la praxis. Ciertamente, ella no escriba textos filosficos ni elaboraba teoras sistemticas; como observa con razn Isabel Loureiro, sus ideas, dispersas en artculos periodsticos, folletos, discursos, cartas (...) son respuestas inmediatas a la coyuntura ms que una teora lgica e internamente coherente/3. Eso no quita para que la filosofa de la praxis marxiana, que interpret de forma original y creadora, fuera el hilo conductor en el sentido elctrico de la palabra de su obra y de su accin como revolucionaria. Pero su pensamiento no era esttico: era una reflexin en movimiento, enriquecida con la experiencia histrica. Intentaremos reconstruir aqu la evolucin de su pensamiento por medio de algunos ejemplos.

Es verdad que sus escritos estn atravesados por una tensin entre el determinismo histrico la inevitabilidad del derrumbamiento del capitalismo y el voluntarismo de la accin emancipadora. Esto se aplica en particular a sus primeros trabajos (antes de 1914). Reforma o Revolucin (1899), el libro por el que es conocida en el movimiento obrero alemn e internacional, es un ejemplo claro de esta ambivalencia. En contra de Bernstein, proclamaba que la evolucin del capitalismo llevaba necesariamente al derrumbamiento (Zusammenbruch) del sistema, y que este hundimiento era la va histrica que llevaba a la realizacin del socialismo. En ltimo instancia era una variante socialista de la ideologa del progreso inevitable que domin el pensamiento occidental desde la Filosofa de las Luces. Lo que salvaba su argumento de un economicismo fatalista era la pedagoga revolucionaria de la accin: slo en el curso de largas y persistentes luchas adquirir el proletariado el grado de madurez poltica que le permitir obtener la victoria definitiva de la revolucin/4.

Esta concepcin dialctica de la educacin por la lucha fue tambin uno de los principales ejes de su polmica con Lenin en 1904: slo en el curso de la lucha se recluta el ejrcito del proletariado y toma conciencia de los objetivos de esta lucha. La organizacin, los progresos de la conciencia (Aufklrung) y el combate no son fases particulares, separadas en el tiempo y de forma mecnica (...) sino, por el contrario, aspectos diversos de un solo y mismo proceso /5.

Desde luego, reconoca Rosa Luxemburg, la clase puede equivocarse en el curso de este combate, pero en ltima instancia, los errores cometidos por un movimiento obrero verdaderamente revolucionario son histricamente mucho ms fecundos y ms preciosos que la infalibilidad del mejor Comit Central. La autoemancipacin de los oprimidos implica la autotransformacin de la clase revolucionaria por medio de su experiencia prctica; sta, a su vez, no slo produce la conciencia tema clsico del marxismo sino tambin la voluntad:

El movimiento histrico universal (Weltgeschichtlich) del proletariado hacia su emancipacin integral es un proceso cuya particularidad reside en que, por primera vez desde que existe la sociedad civilizada, las masas del pueblo hacen valer su voluntad conscientemente y en contra de todas las clases gobernantes (...). Ahora bien, las masas slo pueden adquirir y reforzar esta voluntad en la lucha cotidiana contra el orden constituido, es decir, en los lmites de este orden /6 .

Podra compararse la visin de Lenin con la de Rosa Luxemburg por medio de la siguiente imagen: para Vladimir Illich, redactor del peridico Iskra, la chispa revolucionaria la aporta la vanguardia poltica organizada, desde fuera hacia el interior de las luchas espontneas del proletariado; para la revolucionaria juda/polaca, la chispa de la conciencia y de la voluntad revolucionaria prende en el combate, en la accin de masas. Es verdad que su concepcin del partido como expresin orgnica de la clase se corresponda ms a la situacin en Alemania que en Rusia o Polonia, donde se planteaba ya la cuestin de la diversidad de partidos referidos al socialismo.

Los acontecimientos revolucionarios de 1905 en el Imperio zarista ruso confirmaron a Rosa Luxemburg en su concepcin de que el proceso de toma de conciencia de las masas obreras era menos el resultado de la actividad educadora Aufklrung del partido que de la experiencia de accin directa y autnoma de los trabajadores:

El brusco levantamiento general del proletariado en enero, desencadenado por los acontecimientos de San Petesburgo, fue, en su accin exterior, un acto poltico revolucionario, una declaracin de guerra al absolutismo. Pero esta primera lucha general y directa de las clases tuvo un impacto an ms poderoso en su interior, despertando por primera vez, como una sacudida elctrica (einen elektrischen Schlag), el sentimiento y la conciencia de clase en millones y millones de individuos (...). El absolutismo deber ser derribado en Rusia por el proletariado. Pero el proletariado necesitar para ello un alto grado de educacin politica, conciencia de clase y organizacin. No puede aprender todo esto en folletos o en octavillas, sino que adquirir esta educacin en la escuela poltica viva, en la lucha y por la lucha, en el curso de la revolucin en marcha /7.

La polmica referencia a los folletos y las octavillas parece subestimar la importancia de la teora revolucionaria en el proceso; por otra parte, la actividad poltica de Rosa Luxemburg, consistente en gran medida en redactar artculos periodsticos y folletos por no hablar de sus obras tericas en el campo de la economa poltica demuestra sin ninguna duda el decisivo significado que conceda al trabajo terico y a la polmica poltica en el proceso de preparacin de la revolucin.

En este famoso folleto de 1906 sobre la huelga de masas, la revolucionaria polaca segua utilizando todava los tradicionales argumentos deterministas: la revolucin tendr lugar con la necesidad de una ley de la naturaleza. Pero su visin concreta del proceso revolucionario coincida con la teora de la revolucin de Marx, tal como la present en La Ideologa Alemana (obra que no poda conocer, ya que no fue publicada hasta despus de su muerte): la conciencia revolucionaria slo puede generalizarse en el curso de un movimiento prctico, la transformacin masiva de los oprimidos, en el curso de la propia revolucin. La categora de la praxis que para ella, como para Marx, es la unidad dialctica entre lo objetivo y lo subjetivo, la mediacin por la cual la clase en s se convierte en clase para s le permiti superar el dilema paralizante y metafsico de la socialdemocracia alemana, entre el moralismo abstracto de Bernstein y el economicismo mecnico de Kautsky: para el primero, el cambio subjetivo, moral y espiritual, de los seres humanos era la condicin para el advenimiento de la justicia social, mientras que para el segundo la evolucin econmica objetiva conduca fatalmente al socialismo. Esto permite comprender mejor por qu Rosa Luxemburg se opuso no slo a los revisionistas neo-kantianos, sino tambin, desde 1905, a la estrategia de atentismo pasivo defendida por el as denominado centro ortodoxo del partido.

Esta misma visin dialctica de la praxis le permiti, tambin, superar el tradicional dualismo encarnado por el Programa de Erfurt del SPD, entre las reformas, o programa mnimo, y la revolucin, el objetivo final. Con la estrategia de huelga de masas que propuso en Alemania en 1906 en contra de la burocracia sindical y en 1910 en contra de Karl Kautsky Rosa Luxemburg esboz un camino capaz de transformar las luchas econmicas o el combate por el sufragio universal en un movimiento revolucionario general.

Al contrario que Lenin, que distingue entre la conciencia trade-unionista (sindical) y la conciencia socialdemcrata (socialista), ella sugiere una distincin entre la conciencia terica latente, caracterstica del movimiento obrero en los perodos de dominacin del parlamentarismo burgus, y la conciencia prctica y activa, que surge en el curso del proceso revolucionario, cuando las propias masas y no slo los diputados y dirigentes del partido aparecen en la escena poltica; gracias a esta conciencia prctica-activa las capas menos organizadas y ms atrasadas pueden llegar a ser, en perodo de lucha revolucionaria, el elemento ms radical. De esta premisa deriva su crtica a quienes basan su estrategia poltica en una estimacin exagerada del papel de la organizacin en la lucha de clases acompaada por lo general de una subestimacin del proletariado no organizado olvidando el papel pedaggico de la lucha revolucionaria:

Seis meses de revolucin harn ms por la educacin de estas masas hoy desorganizadas que diez aos de reuniones pblica y distribuciones de octavillas/8.

Era Rosa Luxemburg espontaneista? No del todo En su folleto Huelga general, partido y sindicatos (1906) insiste, refirindose a Alemania, en que el papel de la vanguardia ms esclarecida no es esperar con fatalismo a que el movimiento espontneo caiga del cielo. Al contrario, la funcin de esta vanguardia es precisamente anticipar (vorauseilen) el curso de las cosas, intentar precipitarlo. Reconoce que el partido socialista debe tomar la direccin poltica de la huelga de masas, lo cual consiste en proporcionar al proletariado alemn una tctica y objetivos para el perodo de luchas por venir: llega a proclamar que la organizacin socialista es la vanguardia de toda la masa de los trabajadores y que el movimiento obrero obtiene su fuerza, su unidad, su conciencia poltica de esta misma organizacin /9.

Hay que aadir que la organizacin polaca dirigida por Rosa Luxemburg, el Partido Socialdemcrata del Reino de Polonia y de Lituania (SDKPiL), clandestino y revolucionario, se pareca ms al partido bolchevique que a la socialdemocracia alemana Hay que considerar tambin un aspecto poco conocido de Rosa Luxemburg: su actitud hacia la Internacional (sobre todo despus de 1914), que conceba como un partido mundial centralizado y disciplinado. Resulta una gran irona que Karl Liebnecht, en una carta a Rosa Luxemburg, critique su concepcin de la Internacional como demasiado centralista-mecnica, con demasiada disciplina y demasiado poca esponteneidad, considerando a las masas demasiado como instrumentos de la accin, no como portadoras de la voluntad; como instrumentos de la accin deseada y decidida por la Internacional, y no en tanto que quieren y desean por s mismas /10.

Paralelamente a este voluntarismo activista, el optimismo determinista (econmico) de la teora del Zusammenbruch, el hundimiento del capitalismo vctima de sus contradicciones, no desapareci de sus escritos, al contrario: se encuentra en el centro mismo de su gran obra econmica, La acumulacin del capital (1911). Slo despus de 1914, en el folleto La crisis de la socialdemocracia, escrito en prisin en 1915 y publicado en Suiza en enero de 1916 bajo el seudnimo de Junius super esta visin tradicional del movimiento socialista de comienzos de siglo. Este documento, gracias al lema socialismo o barbarie, represent un giro en la historia del pensamiento marxista. Curiosamente, la argumentacin de Rosa Luxemburg comienza referindose a las leyes inalterables de la historia; reconoce que la accin del proletariado contribuye a determinar la historia, pero parece creer que se trata slo de acelerar o retardar el proceso histrico. Hasta ah, nada nuevo.

Pero en las lneas siguientes compara la victoria del proletariado con un salto que hace pasar a la humanidad del reino animal al reino de la libertad, aadiendo: este salto slo ser posible si, del conjunto de las premisas materiales acumuladas por la evolucin, se enciende la chispa incendiaria (zndende Funke) de la voluntad consciente de la gran masa popular. Encontramos aqu la famosa Iskra, la chispa de la voluntad revolucionaria capaz de hacer estallar la plvora seca de las condiciones materiales. Qu produce esta zndende Funke? Slo gracias a una larga serie de enfrentamientos har el proletariado internacional su aprendizaje bajo la direccin de la socialdemocracia e intentar tomar las riendas de su propia historia (seine Geschichte) /11. En otras palabras: slo en la experiencia prctica prende la chispa de la conciencia revolucionaria de los oprimidos y explotados.

Introduciendo la expresin socialismo o barbarie, Junius acude a la autoridad de Engels, en un escrito de hace una cuarentena de aos una referencia sin duda al Anti-Duhring(1878): Friedrich Engels dijo una vez: La sociedad burguesa se encuentra ante un dilema: o paso al socialismo o recada en la barbarie /12. De hecho, lo que escribi Engels es bastante diferente:

Las fuerzas productivas engendradas por el modo de produccin capitalista moderno, y el sistema de distribucin de los bienes que ha creado, han entrado en contradiccin flagrante con el propio modo de produccin, hasta un que hace necesario un cambio radical del modo de produccin y distribucin, si no se quiere ver desaparecer toda la sociedad moderna /13.

El argumento de Engels fundamentalmente econmico y no poltico, como el de Junius era ms bien retrico, una especie de demostracin por el absurdo de la necesidad del socialismo, para evitar la desaparicin de la sociedad moderna una frmula vaga cuyo alcance no se llega a entender bien. De hecho, fue Rosa Luxemburg quien invent, en el sentido estricto de la palabra, la expresin socialismo o barbarie, que tanto impacto tendr a lo largo del siglo 20. La referencia a Engels pretenda dar ms legitimidad a una tesis bastante heterodoxa. La guerra mundial, y el hundimiento del movimiento obrero internacional en agosto de 1914, acab por quebrar su conviccin en la victoria inevitable del socialismo.

En los siguientes prrafos, Junius desarroll su innovador punto de vista:

Nos situamos ante esta disyuntiva: o triunfo del imperialismo y decadencia de toda civilizacin, y como consecuencia, como en la antigua Roma, la despoblacin, la desolacin, la degeneracin, un gran cementerio; o victoria del socialismo, es decir, de la lucha consciente del proletariado internacional contra el imperialismo y contra su mtodo de accin: la guerra. Es un dilema de la historia del mundo, un todava indeciso o esto - o lo otro, cuyos platillos se balancean ante la decisin del proletariado consciente /14.

Se puede discutir el significado del concepto de barbarie: se trata sin duda de una barbarie moderna, civilizada la comparacin con la antigua Roma no es muy pertinente, y en este caso la afirmacin del folleto de Junius se revel proftica: el fascismo alemn, manifestacin suprema de la barbarie moderna, pudo tomar el poder gracias a la derrota del socialismo. Pero lo ms importante de la frmula socialismo o barbarie es el trmino o: se trata del reconocimiento de que la historia es un proceso abierto, que el futuro no est todava decidido por las leyes de la historia o de la economa sino que depende, en definitiva, de los factores subjetivos: la conciencia, la decisin, la voluntad, la iniciativa, la accin, la praxis revolucionaria. Es cierto, como seala Isabel Loureiro en su excelente libro, que incluso en el folleto de Junius y en los textos posteriores de Rosa Luxemburg se siguen encontrando referencias al hundimiento inevitable del capitalismo, a la dialctica de la historia y a la necesidad histrica del socialismo /15. Pero en ltima instancia, la frmula socialismo o barbarie sienta las bases de otra concepcin de la dialctica de la historia, distinta del determinismo econmico y de la ideologa iluminista del progreso inevitable.

Volvemos a encontrar la filosofa de la praxis en el centro de la polmica de 1918 sobre la Revolucin rusa, otro texto capital redactado detrs de los barrotes. La trama esencial de este documento es bien conocida: por una parte, el apoyo a los bolcheviques, y a sus dirigentes, Lenin y Trotsky, que han salvado el honor del socialismo internacional al atreverse a llevar a cabo la Revolucin de Octubre; por otra parte, un conjunto de crticas, algunas de ellas sobre la cuestin agraria y la cuestin nacional muy discutibles, mientras que otras el captulo sobre la democracia resultan profticas. Lo que inquietaba a la revolucionaria juda/polaca/alemana era sobre todo la supresin, por los bolcheviques, de las libertades democrticas libertad de prensa, de asociacin, de reunin, que son precisamente la garanta de la actividad poltica de las masas obreras; sin ellas, la dominacin de las amplias capas populares es absolutamente impensable. Las gigantescas tareas de la transicin al socialismo a las que se han dedicado los bolcheviques con coraje y determinacin, no pueden ser realizadas sin que las masas reciban una educacin poltica muy intensiva y acumulen experiencias, lo que no es posible sin libertades democrticas. La construccin de una nueva sociedad es un terreno virgen que plantea mil problemas imprevistos; ahora bien, slo la experiencia permite las correcciones y la apertura de nuevas vas. El socialismo es un producto histrico surgido de la escuela misma de la experiencia: el conjunto de las masas populares (Volksmassen) debe participar de esta experiencia, si no el socialismo es decretado, otorgado por una docena de intelectuales reunidos alrededor de un tapete verde. El nico remedio para los inevitables errores del proceso de transicin es la propia prctica revolucionaria: la revolucin en s y su principio renovador, la vida intelectual, la actividad y la autorresponsabilidad (Selbsverantwortung) de las masas, en una palabra, la revolucin bajo la forma de la ms amplia libertad poltica es el nico sol que salva y purifica /16.

Este argumento es mucho ms importante que el debate sobre la Asamblea Constituyente, donde se concentraron las objeciones leninistas al texto de 1918. Sin libertades democrticas, la praxis revolucionaria de las masas, la autoeducacin popular por la experiencia, la autoemancipacin de los oprimidos y el ejercicio del poder mismo por la clase de los trabajadores, son imposibles.

Gyrgy Lukacs, en su importante ensayo Rosa Luxemburg marxista (enero 1921), mostr con gran agudeza cmo, gracias a la unidad de la teora y la praxis formulada por Marx en sus Tesis sobre Feuerbach la gran revolucionaria haba conseguido superar el dilema de la impotencia de los movimientos socialdemcratas, el dilema del fatalismo de las leyes puras y de la tica de las intenciones puras. Qu significa esta unidad dialctica?

As como el proletariado como clase slo puede conquistar y conservar su conciencia de clase, elevarse al nivel de su tarea histrica objetivamente dada, en el combate y la accin, de igual medida el partido y el militante individual slo pueden apropiarse realmente su teora realizando esta unidad en su praxis /17.

Resulta por tanto sorprendente que, apenas un ao ms tarde, Lukacs redactase el ensayo formando tambin parte de Historia y Conciencia de Clase (1923) titulado Comentarios crticos sobre la crtica de la revolucin rusa en Rosa Luxemburg (enero 1922), rechazando en bloque el conjunto de comentarios disidentes de la fundadora de la Liga Spartacus, pretendiendo que se representa la revolucin proletaria bajo las formas estructurales de las revoluciones burguesas/18una acusacin poco creble, como lo demuestra Isabel Loudeiro/19. Cmo explicar la diferencia, en el tono y en el contenido, entre el ensayo de enero de 1921 y el de enero de 1922? Una conversin rpida al leninismo ortodoxo? Tal vez, pero lo ms probable es la posicin de Lukacs respecto a los debates en el seno del comunismo alemn. Paul Levi, el principal dirigente del KPD (Partido Comunista Alemn), se haba opuesto a la Accin de Marzo de 1921, una tentativa fracasada de levantamiento comunista en Alemania, sostenida con entusiasmo por Lukacs (aunque criticada por Lenin...); excluido del partido, Paul Levi decidi en 1922 publicar el manuscrito de Rosa Luxemburg sobre la Revolucin rusa, que la autora le haba confiado en 1918. La polmica de Lukacs con este documento es tambin, indirectamente, un ajuste de cuentas con Paul Levi.

En realidad, el captulo sobre la democracia de este documento de Luxemburg es uno de los textos ms importantes del marxismo, del comunismo, de la teora crtica y del pensamiento revolucionario en el siglo 20. Es difcil imaginar una refundacin del socialismo en el siglo 21 que no tenga en cuenta los argumentos desarrollados en estas febriles pginas. Los representantes ms lcidos del leninismo y del trotskismo, como Ernest Mandel o Daniel Bensaid, han reconocido que esta crtica de 1918 al bolchevismo, en lo que se refiere a la cuestin de las libertades democrticas, estaba justificada. Por supuesto, la democracia a la que se refera Rosa Luxemburg es la ejercida por los trabajadores en un proceso revolucionario, no la democracia de baja intensidad del parlamentarismo burgus, donde las decisiones importantes son tomadas por banqueros, empresarios, militares y tecncratas, fuera de cualquier control popular.

La zndende Funke, la chispa incendiaria de Rosa Luxemburg, brill una ltima vez en diciembre de 1918, en su conferencia al Congreso de fundacin del KPD (Liga Spartacus). En este texto tambin se encuentran referencias a la ley de desarrollo objetivo y necesario de la revolucin socialista, pero se trata en realidad de la amarga experiencia que deben hacer las diversas fuerzas del movimiento obrero antes de encontrar el camino revolucionario. Las ltimas palabras de esta memorable conferencia estn directamente inspiradas por la perspectiva de la praxis autoemancipadora de los oprimidos: La masa aprende a ejercer el poder ejercindolo. No hay otra manera de aprender. Hemos superado ya el tiempo en que se trataba de ensear el socialismo al proletariado. Este tiempo no se ha cumplido al parecer para los marxistas de la escuela de Kautsky. Con educar a las masas proletarias se quiere decir: hacerles discursos, difundir octavillas y folletos. No, la escuela socialista de los proletarios no necesita eso. Su educacin se realiza cuando pasan a la accin (zur Tat greifen). Rosa Luxemburg se refiere aqu a una famosa cita de Goethe: Am Anfang war die Tat! (Al comienzo no era el Verbo, sino la Accin!). En palabras de la revolucionaria marxista: Al comienzo era la Accin, sta es nuestra divisa; y la accin consiste en que los consejos de obreros y de soldados se sientan llamados a convertirse en la nica potencia pblica en el pas y que aprendan a serlo/20. Algunos das ms tarde, Rosa Luxemburg sera asesinada por los Freikorps cuerpos francos paramilitares movilizados por el gobierno socialdemcrata, bajo la batuta del Ministro Gustav Noske, contra el levantamiento de los obreros de Berln.

Rosa Luxemburg no era infalible, cometi errores, como cualquier ser humano y cualquier militante, y sus ideas no constituyen un sistema terico cerrado, una doctrina dogmtica aplicable en cualquier lugar y en cualquier poca. Pero su pensamiento es una valiosa caja de herramientas para intentar desmontar la maquinaria capitalista y para pensar en alternativas radicales. No es casualidad que se haya convertido en estos ltimos aos en una de las referencias ms importantes, sobre todo en Amrica Latina, en el debate sobre un socialismo del siglo 21, capaz de superar los atolladeros de las experiencias que se reclamaron del socialismo en el pasado siglo; tanto la socialdemocracia como el estalinismo. Su concepcin de un socialismo al mismo tiempo revolucionario y democrtico en oposicin irreconciliable al capitalismo y al imperialismo basado en la praxis autoemancipadora de los trabajadores, en la autoeducacin por la experiencia y por la accin de las grandes masas populares alcanza una sorprendente actualidad. El socialismo del futuro no podr prescindir de la luz de esta chispa ardiente.


Notas:

 

1/ K. Marx, Tesis sobre Feurbach, 1845, en La ideologa alemana.

2/ K. Marx, G. Engels, La ideologa alemana.

3/ Isabel Loureiro, Rosa Luxemburg, Os dilemas da ao revolucionaria, S. Paulo, Unesp, 1995, p. 23.

4/ Rosa Luxemburg, Reforma o revolucin?, 1899.

5/ Rosa Luxemburg, Cuestiones de organizacin de la socialdemocracia rusa (1904), en Marxisme contre dictadure, Pars, Spartacus, 1946, p.21.

6/ Ibid. pp. 22-23. Cf. Rosa Luxemburg, Organisationsfragen der russischen Sozialdemokratie (1904), en Die Russische Revolution, Frankfurt, Europische Verlaganstalt, 1963, pp. 27-28, 42, 44.

7/ Rosa Luxemburg, Huelga de masas, partido y sindicatos, 1906. Traduccin revisada segn el original: Massentreik, Partei und Gewerkschaften, en Gewerkschaftskampf und Massentreik, Eingeleitet und Bearbeitet von Paul Frlich, Vereinigung Internationaler Verlagsanstalten, Berlin, 1928, pp. 426-427. Se trata de una recopilacin de ensayos de Rosa Luxemburg sobre la huelga de masas, organizada por su discpulo y bigrafo Paul Frlich, excluido del Partido Comunista Alemn en los aos 1920. Encontr este libro en un anticuario en... Tel Aviv; el ejemplar llevaba un sello: Kibbutz Ein Harod, Seminario de Ideas, Biblioteca Central. El propietario del libro era sin duda un judo alemn de izquierdas emigrado a Palestina hacia 1933 y lo dio a la biblioteca del kibbutz en el que se haba establecido. Con la muerte de los viejos militantes del kibbutz, y como la nueva generacin no lea alemn, el bibliotecario vendi a un librero de viejo su stock de libros en la lengua de Marx...

8/ Ibid. P. 150.

9/ Ibid. P. 147, 150.

10/ Ver K. Liebknecht: A Rosa Luxemburg: Remarques propos de son projet de thses pour le groupe Internationale, en Partisans, n 45, enero 1969, p- 113.

11/ Rosa Luxemburg, La crisis de la socialdemocracia.

12/ Ibid.

13/ F. Engels, Anto-Dhring.

14/ Ibid

15/ I. Loureiro, Rosa Luxemburg, p. 123.

16/ Rosa Luxemburg, La revolucin rusa.

17/ G. Lukacs, Historia y Conciencia de clase (1923).

18/ Ibid

19/ I. Loureiro, Rosa Luxemburg, p. 85-88

20/ Rosa Luxemburg, Nuestro programa y la situacin poltica. Discurso en el Congreso de fundacin del PCA (Liga Spartacus). Recogido del original alemn, Rede zum Programm der KPD (Spartakusbund), Ausgewhlten Reden un Schriften, Berln, Dietz Verlag, 1953, Band II, p. 687. El ejemplar de la edicin alemana que utilizo aqu tiene una curiosa historia. Se trata de una recopilacin de textos de Rosa Luxemburg, editada por el Marx-Engels-Lenin-Stalin Institut boim ZA der SED, con un prlogo de Wilhelm Pieck, dirigente estalinista de la RDA, seguida de introducciones de Lenin y Stalin, criticando los errores de la autora. Compr este libro a un anticuario y descubr que llevaba una dedicatoria escrita a mano, en ingls, fechada en 1957, pidiendo excusas por no haber encontrado otra edicin sin todas esas introducciones superfluas. La dedicatoria est firmada por Tamara e Isaac, sin duda Tamara e Isaac Deutscher...

Fuente original: http://blogs.mediapart.fr/blog/michael-lowy/130211/letincelle-sallume-dans-laction

Fuente de la traduccin: http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7444



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