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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2012

Raimon, Manuel Sacristn y el Quadern de El Pas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


El 8 de agosto de 1973 Raimon escriba una carta a Manuel Sacristn a propsito de la edicin en Ariel de sus Poemas y canciones. Escrita en cataln, llevaba en el margen izquierdo una breve nota manuscrita del propio cantoautor: Te escribo a mquina, aunque no s, porque tengo una letra difcil. Soy de cultura oral. En la carta Raimon le sealaba: Te escribo porque el libro que reunira mis canciones ya existe como mnimo en galeradas. No s si recuerdas la conversacin que mantuvimos en los servicios de la Facultad de Econmicas.

Los propietarios de la editorial, prosegua Raimon, no lo vean muy claro por miedo a hacer un gasto intil, pero finalmente se han decidido a sacarlo alrededor de los primeros das de Octubre. Cuando l les coment que quera que Sacristn escribiera el prlogo hicieron el tpico gesto de 'otro problema!'. Xavier Folch, que estaba delante, te lo explicar. De todos modos, estamos finalmente de acuerdo en que seas t el prologuista. Como puedes imaginarte es un poco urgente y ya s que esto es siempre muy molesto.

El autor de Diguem no prosegua su carta: No es necesario que te diga que a m y a Analiza [su compaera] nos causa una gran satisfaccin que lo hagas t: por lo que sabes, por lo que has hecho y por lo que haces. Si ests de acuerdo, cuando antes lo hagas mejor, y si no lo ests, cuando antes me lo comuniques tambin mejor. Los editores tienen mucho miedo a que haya problemas graves por razones de censura [la cursiva es ma].

Raimon tena que ir a cantar a Alp el 8 de agosto de 1973, si no hay ninguna orden en contra -me han prohibido ya dos recitales en la provincia de Barcelona-, y aprovechara el viaje para pasar a verte [por Puigcerd] y, si necesitaras algn tipo de material, si me escribes antes, te lo llevara. Nada ms. Un fuerte abrazo y muchos recuerdos a los tuyos. Con esas palabras se despeda Raimon.

Sacristn escribi el prlogo del libro. Lo titul Amb tots les bons que em trob en companyia. Puede verse ahora en Lecturas [1]. Poemes i canons se edit en 1974; fue un xito. Un pasaje de la presentacin de Sacristn:

Desde mediados la dcada de 1960 se puede apreciar ya fcilmente un crecimiento, una maduracin del cantar de R. Incluso en la voz, que se llena ms. Ahora R canta con el natural manejo de la voz, segn el ideal de los maestros de canto. Tambin diciendo se ha hecho ms seguro; ahora dice sin apresuramiento y sin deslices de la sensibilidad, sino con suficiente distancia conceptual. Aunque no moral, porque el canto sigue siendo frenticamente generoso con lo dicho. En general, R ha aprovechado siempre mucho la raz comn del cantar y el decir: jo escric aquesta nit [yo escribo esta noche] y jo cante aquesta nit [yo canto esta noche], de En el record encara [En el recuerdo todava], es una sinonimia caracterstica.

El laconismo y la brevedad de siempre -que a veces seran suicidas, si no fuera porque su companyia sabe gustar el sabor de un comentario de pocos minutos a una consigna Iapidaria- ganan todava audacia y esencialidad en esta etapa. La msica puesta a Si com lo taur no es ms que un ritmo asctico, y slo el xito habitual de Tadones, amic [Te das cuenta, amigo] hace olvidar la exigente pobreza de este arte.

Haba sido la ocupacin musical con grandes poetas antiguos y de ahora la causa de esa maduracin y la razn de las audacias conceptuales cada vez mayores en las letras y las msicas de Raimon, se preguntaba el prologuista:

No parece seguro, aunque el mismo R lo crea, porque l ha cultivado a esos poetas desde antes. Lo que s es muy probable es que el ejercicio de cantar clsicos de cualquier poca sin abandonar la vocacin de expresar toda una presente companyia haya sido purificador. Pero, en todo caso, es un ejercicio que vena de antes, no una total novedad, aunque los ejemplos mejores se encuentren, como es natural, en aos recientes (Can dels creients, [Cancin de los creyentes] 1968; Com un puny [Como un puo], 1973). En la primera de las dos canciones citadas entre parntesis R ayuda a expresar a la companyia una comprensin de los hechos elementales de la vida colectiva -la fuerza, la debilidad, el miedo, la muerte, la duda, la esperanza, etc.- depurada por la contradiccin, esencial a la lucha, entre vitalidad ciega y razn muerta, hasta llegar -con su viejo procedimiento de la reiteracin- a la elstica solidez de la razn viva. Que eso ocurra en una pieza de msica ligera y con el conocido xito de pblico es para quitarse el sombrero.

El escrito no tiene desperdicio a pesar de que su autor, Sacristn, no qued totalmente convencido. Sus dudas, en mi opinin, no estaban justificadas.

Muchos estudiosos de la obra de Raimon han bebido del texto sacristaniano. La gran mayora, algunos sin referencia explcita de su deuda.

No fue su nica aproximacin. Tres aos ms tarde, Sacristn tradujo los poemas y canciones de Raimon al castellano y aadi una breve nota a esta edicin. Deca en ella:

Poco ms que las palabras de la presente traduccin de las letras de Raimon son de exclusiva responsabilidad ma. Los detalles de la edicin reflejan el compromiso al que hemos llegado cuatro personas: Raimon, Xavier Folch (director literario de Ariel), Alfred Pic (director de talleres de Ariel) y yo. Criterio comn de los cuatro, ya antes de empezar la discusin, era que no se deba dar una versin cantable de los poemas, sino una traduccin literal que permitiera a la persona de lengua castellana cantar el texto cataln entendindolo en todos sus detalles, o que le sirviera de caamazo o material para hacerse su propia versin potica y cantable en castellano, al modo como el mismo Raimon se ha hecho la suya catalana de una cancin de Vctor Jara, por ejemplo. En cambio, discrepbamos en cuanto a la manera de poner en prctica ese criterio. Yo quera suministrar una versin literal, palabra por palabra e interlineada. sa me sigue pareciendo la forma radical de aplicar el criterio comn dicho. Pero mis tres compaeros coincidieron en rechazar la presentacin interlineada.

El compromiso al que lleg desde su minora de uno -a Francisco Fernndez Buey le encantaba la irona- consista en presentar traducciones literales, pero no interlineadas, sino enfrentadas.

Se trata de traducciones palabra por palabra, salvo en los poqusimos casos de frases hechas, como, por ejemplo, deixar ploure (literalmente 'dejar llover', traducida por "or llover") o, en otro plano, hora foscant (literalmente 'hora oscureciente', traducida por "entre dos luces"). Doy brevemente cuenta de una pequea peculiaridad de la traduccin: traduzco algunos valencianismos -los que ms se prestan a ello- por andalucismos. Por ejemplo: traduzco poc por "poco" y miqueta por "poquito", porque son trminos corrientes en Catalua; pero traduzco poquet, que es cataln del Pas Valenciano, por poquiyo, no por poquito, ni por poquillo. Quiero as incitar a mis paisanos a ver de qu modo el valenciano es, sencillamente, un cataln, igual que el andaluz es un castellano. Y quiz por causas parecidas a las que hacen que para mi odo el castellano ms hermoso sea el sevillano, creo que el valenciano de Raimon es un cataln particularmente agraciado.

Aada Sacristn una nota de rabiosa actualidad poltica que incorporaba una defensa de la perspectiva leninista sobre el derecho a la autodeterminacin junto con algunas lcidas predicciones:

Me siento algo incmodo al ver reproducida en esta edicin para lectores de lengua castellana la nota que escrib en 1973 por cordial encargo de Raimon. Alguna gente de izquierda en sentido amplio (yo dira que en sentido amplsimo), creyndose inminentemente ministrable o alcaldable, considera hoy oportuno abjurar sonoramente de Lenin. No pretendo ignorar los puntos del leninismo necesitados de (auto-)crtica. Pero por lo que hace a la cuestin de las nacionalidades, la verdad es que la actitud de Lenin me parece no ya la mejor, sino, lisamente, la buena. Ahora bien: una regla prctica importante de la actitud leninista respecto del problema de las nacionalidades aconseja subrayar unas cosas cuando se habla a las nacionalidades minoritarias en un estado y las cosas complementarias cuando se habla a la nacionalidad ms titular del estado. A tenor de esa regla de conducta, tal vez sea un error la publicacin en castellano de mi nota de 1973, dirigida primordialmente a catalanes. Espero que no sea un error importante. Y me anima a esperarlo as la acogida de mis paisanos madrileos a Raimon en este suave y confuso invierno de 1976.

Se comprende entonces que cuando, muchos aos despus, Xavier Juncosa prepar los documentales sobre la obra de Sacristn [2], Raimon fuera una de las primeras personas que desebamos entrevistar.

Lo hicimos. Fue magnfica su intervencin, excelente.

Se conserva copia de la misma en la biblioteca de la Facultad de Econmicas de la UB. Sus palabras estn a la altura del magnfico marco en el que se realiz la entrevista: el patio, fue elegido por el propio Raimon, del Centro de Cultura Contempornea de Barcelona.

Y? Todo lo anterior viene a cuento de lo siguiente:

Sorprende que en el Quadern (de El Pas) dedicado a Raimon del pasado 29 de noviembre -cuatro pginas!- no haya ni una sola referencia a Sacristn. Ni una.

Miquel Jurado recoge en Concerts, censura, canons damor cincuenta momentos, cincuenta reflexiones sobre la vida y obra de Raimon.

Se habla de Montserrat por ejemplo, del encierro de diciembre de 1970. Se cita a Tpies, a Mir, a Gabriel Ferrater,Ni una sola referencia al autor de Sobre Marx y marxismo a pesar de su destacada y reconocida participacin en l, y del decisivo papel que jug su amigo y compaero Francisco Fernndez Buey en la preparacin del encierro.

Nada se dice del estudio de Sacristn. Nada. Tampoco de la edicin catalana de Poemas y canciones, ni de su traduccin castellana. Nada de nada. No fue acaso importante el escrito de Sacristn, la traduccin de 1976, para el conocimiento ms general de la obra de Raimon? No parece razonable pensar que no.

Un olvido, simplemente un olvido? Tampoco parece del todo razonable una conjetura as.

Hay mucho que decir sobre Raimon, su obra y su tiempo, y hay que elegir y siempre quedan restos al hacerlo? Tal vez, tal vez, pero no parece del todo convincente.

Qu entonces? El tiempo, la distancia, las trampas de la memoria, lo poco que se habla de la obra de Sacristn en la Catalunya de CiU (a pesar de que uno de sus alumnos nada que ver con el legado de su maestro- ha sido conseller de Economa en el gobierno de los mejores privatizadores) Y acaso tambin el intento de separacin del autor de Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa -el que fuera director de la primera revista escrita totalmente en cataln, Nous Horitzons, en los aos de persecucin, muerte y torturas- de la cultura catalana mirada, eso s, desde una perspectiva muy pero que muy nacionalista? No forma Sacristn parte de ella?

La vida nos da sorpresas... O lo sucedido ya no es ninguna sorpresa?


PS: En la ltima versin que Sacristn escribi para su presentacin del libro de Raimon (Amb tots los bons que em trob en companyia (Raimon 1959-1973), aadi una reflexin, que no lleg a incorporar finalmente, sobre el raimoniano no creguem en les pistoles. Es el texto siguiente:

Aadido. El asunto ltimamente considerado tiene en algunas ocasiones una cola un poco confusa. Se trata de esto: Dun temps, dun pais ha sido a veces protestada por parte de la colectividad misma de R -o de quienes podran ser parte de ella- a causa del grito "No creguem en les pistoles" [No creemos en las pistolas]. Podra bastar con decir que ese protesta se base en una confusin de creer con tener que usar. Pero, sin intencin de refutar ni de defender a nadie, sino por la cosa en s hay que subrayar, adems, la verdad del canto: la fe en las pistolas es uno de los antics tambors detrs de los cuales se niega a ir el poeta. Y su companyia. O no? Al que no se haya dado cuente de ello habr que recordarle que o semos o no semos, como dira inapelablemente el charnego semianalfabeto. Por eso, a riesgo de irritar patriotismos (que no dejan de ser eso por el hecho de serlo de oprimidos), hay que decir que con la decisin de no alterar la letra de esa cancin R est en la verdad. Y en un importante elemento del clich tradicionalmente tomado de los valencianos

Sed contra: no me creo ni poco ni mucho que un valenciano o una valenciana reaccione, por valenciano, peor que cualquier otro mortal cuando se atenta contra su hijo, o su padre, u otra cosa familiar suya, como la lengua o la nacin. Si han sido menos afortunados que otros en su defensa, ser por otras causas. Y lo que dice el conde-duque, aunque probablemente no quera ser juicio moral, slo muestra que el ministro pecaba contra el espritu (dicho con palabras gordas), porque pensaba que es malo lo bueno, o bien (dicho con palabras magras) que era un abusn. La frase de Olivares es un involuntario monumento a la cultura valenciana y otra merecido escupitajo para su memoria, porque, como dira el charnego cit. supra, al que escupe al cielo en la cara le cae.

[] La historia del murcilago valenciano parece clarsima para todos los entendidos en herldica. En herldica," dice uno de ellos, se representa de frente y con las dos alas desplegadas. Una leyenda atribuye a la cabeza de este mamfero, despus de bien seca y suspendida del cuello de una persona, la virtud de no dejar dormir (... ) De aqu que simbolice el nimo vigilante (...)". Otro -refirindose a Barcelona, no a Valencia- aade que en herldica el murcilago denota trabazn, unidad, por la costumbre de estos animales de dormir arracimados. Por lo que hace a Valencia: El rat penat o murcilago como remate de la cimera que figura en la ensea valenciana se empez a usar el ao 1503, al hacer una nueva bandera real y en recuerdo del que, segn la tradicin, se pos en la celada de Don Jaime I durante la conquista de Valencia". Esta leyenda, ms el recuerdo del yelmo con cimera de dragn de Pedro IV a Martn el Humano que se conserva en la Armera Real de Madrid, ms el hecho de que el dragn de ese yelmo fuera tan importante como para que lo reprodujeran en 1399 en un sello, ms la alternancia de dragones y murcilagos en tanto confortable gtico civil valenciano, ms, quiz, un par de copas de ms, dejan fabular, estando de buen humor, que los valencianos han tenido la genialidad moral, intelectual y cultsima de convertir el idiota del dragn, que ni siquiera es de verdad, en el sensible murcilago.

Esa historia es sin duda falsa. Pero es la ancdota menos mal trovada que tengo pera resumir la admiracin que merece el rasgo de la cultura valenciana que ni el Richelieu en tono menor que fue Olivares ni, en general, ningn Richelieu podr comprender. Me perece que les pistoles -digmoslo as- siguen siendo instrumentos imprescindibles en este mundo, pero no creo que sean ningn bien intrnseco, ni que tengan sentido en s. No creguem en les pistoles.


Notas:

[1] Manuel Sacristn Amb tots les bons que em trob en companyia. Lecturas, Icaria, Barcelona, 1985, pp. 264-267.

[2] Xavier Juncosa, Integral Sacristn. El Viejo Topo, Barcelona, 2006.

[3] Quadern, El Pas, 29 de noviembre de 2012, pp. 1-4.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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