Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2012

Crcel real frente a crcel virtual

Susana Merino
Rebelin


La crcel a cielo abierto que ha montado el sionismo en la Franja de Gaza no es menos crcel que la que mantiene para los ciudadanos israeles en el interior del propio estado de Israel

Aunque como dice Noam Chomsky: Incluso una sola noche en la crcel es suficiente para tener una idea de lo que significa estar bajo el control total de alguna fuerza externa. Y difcilmente se requiere ms de un da en Gaza para apreciar lo que debe ser tratar de sobrevivir en la prisin al aire libre ms grande del mundo, donde alrededor de 1,5 millones de personas en una franja de territorio de aproximadamente 140 millas (unos 360 kilmetros cuadrados) estn sometidas al terror y al castigo arbitrario, al azar. Sin ms propsito que humillar y degradar. [1]

Es cierto que la primera atenta criminalmente contra la vida toda de los palestinos, pero tambin es cierto que la segunda no deja sobrevivir la libertad de conciencia y el sentido humano del espritu dentro de las rejas virtuales que Israel ha venido construyendo para sus propios ciudadanos en su mal adquirido territorio. Creo que hasta podra decirse, si no diera lugar a malas interpretaciones, que son ms libres, ms dueos de soar, de tejer esperanzas, de alimentar ilusiones, los palestinos confinados en sus mezquino y precario reducto territorial que los israeles sometidos al permanente lavado de cerebro de una educacin orientada casi excluyentemente al odio tnico y al desprecio por sus hermanos rabes.

Un reciente artculo de Rudi Barnet [2] excelentemente documentado traduce bien a las claras la insidiosa campaa de menosprecio que vienen instalando los sucesivos gobiernos israeles entre sus propios compatriotas ycontralos palestinos no solo extraterritoriales sino tambin contra los ciudadanos rabes-israeles (el 20% de la poblacin) que habitan Israel y parte de la Cisjordania. Una campaa que se articula sobre la base de dos herramientas esenciales: la legislacin y la educacin.

La legislacin israel no otorga los mismos derechos a los ciudadanos de origen rabe que hayan nacido y habiten el suelo israel que a los considerados tnicamente judos. Base inalienable del apartheid y del indisimulado fascismo que la inspira. Su misma ley fundamental (que no establece lmites geogrficos y reemplaza a una inexistente constitucin) declara que Israel es un Estado judo, de modo que quin no profese o mnimamente aparente profesar la religin de Abraham y de Moiss, est legalmente excluido como ciudadano. Ello le impide aspirar, en igualdad de las dems condiciones, a desempear nun cargo pblico, comprar propiedades, o transitar libremente por las rutas del pas, solo es reconocido como tal el matrimonio religioso judo y los civiles no judos de los territorios anexados pueden ser juzgados por tribunales militares con el agravante de que las sentencias tambin sern discriminatoriamente ms severas.

Estas y muchas otras reglamentaciones van cercando a parte de la poblacin del Estado y cercenando libertades que a los ojos de los mismos ciudadanos judos se han ido convirtiendo en normalidad democrtica. Y sin embargo nada puede ser ms diametralmente ajeno a los principios democrticos que los condicionamientos que mediante la persuasin o la imposicin han ido modelando la mentalidad del pueblo de ese pas. Como dice el intelectual israel Amnon Beeri-Sulitseanu: En 2010 la segregacin de los judos y los rabes en Israel es casi absoluta. Para quienes vivimos aqu, es algo normal

Esta crcel mental hbilmente diseada, que tiene barrotes casi ms indestructibles y persistentes que los del mismo acero, cuenta con otro imprescindible pilar, la educacin.

En principio, en la cultura israel, los rabes son considerados primitivos, agresivos y casi infrahumanos. De modo que matar a un rabe, por ejemplo, es mucho menos condenable que a cualquier otro ser humano. En tal caso es probable que el israel no vaya a la crcel, sino que solo tenga que pagar una multa. No solo los jvenes soldados israeles son adiestrados con esta conviccin, sino que se trata de un concepto que les es infundido desde la ms tierna infancia.

Los libros infantiles abundan en imgenes y textos que incitan al odio y a la guerra y estn concebidos con el propsito de crear y mantener la idea de la superioridad racial juda y la necesidad de preservarla. De este modo se ha ido inculcando paulatinamente al pueblo la masiva lealtad a un Estado que no admite crticas, oposicin ni disidenciasinternas, ni en lo posible externas, es decir, un pueblo que se ve encarcelado en una ideologa que los lderes sionistas le ha inculcado y le impide imaginar siquiera la posibilidad de generar alternativas de convivencia social, poltica, econmica y cultural con sus coercitivamente despreciados hermanos rabes.

No es que esta concepcin del mundo israel se haya iniciado con el establecimiento del estado de Israel. Mucho antes, desde sus prolegmenos a finales del siglo XIX, los sionistas auspiciados por Theodore Herlz, su fundador, planteaban separarse del resto de la poblacin austro-alemana lo que los convirti, aunque parezca inslito, en un poderoso auxiliar del rgimen nazi que pretenda erradicarlos. Adems,por otra parte, Victor Klemperer un profesor universitario alemn de origen judo equipar ya en 1941 a los sionistas con los nacionalsocialistas sealando la afinidad existente entre los criterios polticos de Theodore Herzl, y la doctrina de Hitler [3], aunque a pesar de esoposteriormente se declarase no-alemn y se persiguera.

Con anterioridad Wolfgang von Weisl, director financiero de la Nueva Organizacin Sionista, una corriente interna del sionismo, declaraba en una entrevista en 1936 que aunque hubiera distintas opiniones entre los revisionistas en general simpatizaban con el fascismo y que l personalmente apoyaba el fascismo [4]

Suele decirse que a confesin de parte relevo de pruebas y aunque estas sean solo unas pocas referencias sobre las bases del sionismo, es indudable que se trata de un movimiento que sigue manteniendo una cada vez ms acendrada vigencia, que ha seguido perfeccionando los instrumentos con los que trata de lograr sus objetivos an a contracorriente de los derechos humanos de los propios ciudadanos de Israel, que se ven virtualmente obligados a permanecer en la crcel del pensamiento nico que sus mismos lderes les vienen construyendo desde hace ya ms de un siglo.


Notas:

[1] Noam Chomsky: Gaza, la prisin al aire libre ms grande del mundo

[2] Periodista belga, Les Palestiniens sont des btes qui marchent sur deux pattes

[3] Bernardo, Joao, "De perseguidos a perseguidores, la leccin del sionismo

[4] Ibidem



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