Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2012

COOMIGRAR y Sisma mujer organizan en Valencia el foro Mujer, migracin y cuidados
Los cuidados, pilar de una sociedad alternativa

Enric Llopis
Rebelin


En la descripcin de la actual crisis se han invertido ros de tinta. Menos, aunque tambin, en la proposicin de alternativas. Algunas de ellas, no por ser menos visibles, resultan de menor inters. Al contrario. Desde una perspectiva feminista, muchas voces plantean la necesidad de priorizar los cuidados, en un mundo cada vez ms atravesado por valores como la competitividad. Sobre esta cuestin se ha reflexionado en el foro Mujer, migracin y cuidados, organizado por COOMIGRAR y Sisma mujer, que se celebr el pasado 28 de noviembre en Valencia.

Las cosas son imposibles mientras lo parecen, deca Concepcin Arenal. Y recoge esta idea Carmen Castro, economista, feminista y experta en polticas pblicas e igualdad de gnero. Opina, en ese sentido, que hay que romper con el paradigma neoliberal, que nos dice que no hay alternativa, y caminar hacia otro modelo de sociedad, donde los cuidados sean considerados una necesidad real de la poblacin y, por tanto, centro de atencin de las polticas pblicas.

En pleno desmantelamiento del llamado estado del bienestar, afirma que el derecho al cuidado debera ser considerado un derecho universal. Ahora bien, matiza Castro, esto no es sinnimo de remuneracin del trabajo domstico. Entre las propuestas de cambio, destaca la reorganizacin de los tiempos, por ejemplo, mediante la reduccin de la jornada laboral (Ya se hizo en Francia en tiempos de Jospin y en Finlandia, hace 15 aos, la jornada laboral mxima se estableci en 6 horas diarias, destaca Castro).

Otra cuestin decisiva es que los hombres asuman mayor cuota de responsabilidad en el reparto de los cuidados, asignados tradicionalmente a la mujer. La economista, y responsable de la mayora de los planes de igualdad de las comarcas del Pas Valenciano, seala que hay pequeas reformas y muy localizadas que pueden llevar a cambios. Por ejemplo, en el caso de los permisos por el nacimiento de los hijos, que, tal como estn establecidos, genera en la sociedad el mensaje de que el cuidado de los recin nacidos recae sobre las mujeres; y ello conduce, finalmente, a brechas salariales y a la dificultad de acceso al mercado laboral, subraya Castro.

La necesidad de las polticas de igualdad puede demostrarse con nmeros en la mano. Carmen Castro cita un estudio de 2009 (ya en plena crisis), en el que se analiza el impacto sobre el PIB de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres en el mercado laboral; el crecimiento de la riqueza en el conjunto de la UE se cifra en el 28%, mientras que para el estado espaol se elevara al 32%. Es decir, la igualdad es una inversin, concluye, aunque el PIB no incluya el valor de los cuidados no remunerados, o estime como factores positivos de crecimiento, las guerras o los daos ambientales, matiza.

Muchas de las tareas de cuidado las realizan en el estado espaol trabajadoras migrantes. Mujeres, migrantes y cuidadoras. El economista y activista por la justicia social y la paz, Arcadi Oliveres, introduce motivos de preocupacin. Afirma que el rechazo a la poblacin inmigrante ha estado siempre presente en la sociedad espaola, pero con la crisis ha aumentado. Hoy, el 80% de la poblacin se opone a la presencia de inmigrantes en Espaa. Cmo acabar con estos prejuicios? Primero, hay que saber historia, seala Oliveres. La historia de la humanidad es la historia de las migraciones: espaoles en Amrica hace 500 aos y hace 50 en Suiza, Alemania o Francia. El 90% de la poblacin irlandesa emigr en el XIX por el virus de la patata . Es algo que ha ocurrido siempre.

Segn el profesor de Economa Aplicada, tambin hay que saber de demografa. Nuestra poblacin est fuertemente envejecida, segn las cifras de la ONU, aade. La Fundacin de Estudios la Caixa, recuerda Aracadi Oliveres, seala que Espaa necesitar en el futuro 250.000 inmigrantes nuevos al ao; adems, si se mira en sentido egosta, la poblacin inmigrante aporta 6.000 millones de euros a nuestro favor cada ao, subraya el intelectual y activista. Otro factor en el que insiste es el cultural. En mi caso, ser cataln es ser un poco de muchos sitios; nuestro pas es fruto de todos los pueblos que nos han visitado.

Tras las ponencias, algunas mujeres de varios colectivos han relatado sus experiencias en la construccin de alternativas. Pilar Prez, de la Asociacin Mujeres Pa'lante de Barcelona, cuenta cmo hace cinco aos emigr a Espaa desde El Salvador, y entr a trabajar en un domicilio particular. All haca todas las labores de la casa, pero sin derechos ni horarios; es una realidad muy triste por la que pasan muchas mujeres y que, por miedo, no van a asociarse en su vida; nosotras siempre estamos en crisis, explica esta madre soltera, que trabaj durante cuatro aos en el citado domicilio.

Apunta alguna alternativa Isabel Ochoa, de la Asociacin de Trabajadores del Hogar de Bizkaia, que naci en 1985 para la defensa de sus derechos. Es muy importante asociarse y formar grupos de presin, seala. En otras palabras, meter miedo. Resume la labor de su colectivo: Reclamamos ante el servicio de conciliacin, el juzgado de lo social y en la calle, pero tambin ponemos carteles en la empresa o domicilio del empleador, si la ocasin lo requiere. A juicio de Isabel Ochoa, la nueva legislacin sobre trabajo domstico, aprobada en tiempos de Zapatero, tiene cosas positivas, pero hay que ver si efectivamente se cumple; en muchas cuestiones, no. Por ejemplo, muchas trabajadoras discontinuas no han sido dadas de alta en la seguridad social; tambin es una barbaridad que el 30% del salario pueda pagarse en especie.

Carolina Elas, del Servicio Domstico Activo (SEDOAC) de Madrid, pone el nfasis en la nocin de trabajo decente para todos y todas. En el caso de las trabajadoras domsticas, defiende su equiparacin con el resto de trabajadores en el rgimen general de la seguridad social. Es decir, la igualdad de derechos para todas las trabajadoras domsticas. Con este objetivo, SEDOAC se ha sumado a la Campaa 12 para 12, que pide derechos y proteccin para los trabajadores y trabajadoras del hogar, as como el cumplimiento del convenio 189 de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT), que apunta en la misma direccin. Mientras, muchas mujeres continan explotadas y esclavizadas. Al sistema econmico actual no le interesa que las trabajadoras de hogar cuenten con derechos bsicos, remata. Pide, adems, cambios en la nueva legislacin que regula el trabajo del hogar.

Mujeres, migracin y cuidados son los tres ejes de COOMIGRAR. Dos miembros de esta cooperativa, Cecilia Maturana y Luz Mara Arias, explican sus objetivos: la profesionalizacin del oficio del cuidado; la dignificacin de las condiciones de migracin de las mujeres y fortalecer la capacidad organizativa de las mismas. La iniciativa se desarrolla a caballo entre Alicante y Valencia (en el estado espaol), y Risaralda (Colombia). La cooperativa ofrece servicios de cuidado y acompaamiento profesional a poblacin adulta, nios y jvenes, hogares e instituciones.

Concluye el foro que la crisis, unida a los recortes de la Ley de Dependencia y la reforma de la Ley de Empleadas del Hogar ha expelido a muchas mujeres a situaciones de desempleo y a mayor precariedad laboral en general. Frente a ello, se hace necesaria una reorganizacin del sistema econmico donde la economa no se reduzca a los mercados, que provoque una revolucin de las relaciones de gnero, con incidencia definitiva en la estructura socioeconmica. Es decir, cambiar los valores del capitalismo -la competitividad y el individualismo egosta- por otros basados en la solidaridad. Por la economa de los ciudados.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter