"El Secretariado de las FARC-EP, acogiendo el inmenso clamor de paz de los más diversos sectores de los pueblos colombianos, ordena a las unidades guerrilleras en toda la geografía nacional el cese de toda clase de operaciones militares ofensivas contra las fuerzas públicas y los actos de sabotaje contra la infraestructura pública o privada durante el período comprendido entre las 00.00 horas del día 20 de noviembre del 2012 hasta las 00.00 horas del 20 de enero del 2013".
Con este gesto anunciado en el
comunicado hecho público el pasado 20 de noviembre, las FARC-EP contribuían al clima de buen entendimiento necesario para el avance de las negociaciones de paz y pretendían dar un respiro al pueblo colombiano durante las Navidades, para que tuvieran la fiesta en paz.
La respuesta del Estado colombiano ha sido no solamente no corresponder con un alto el fuego recíproco, sino intensificar las operaciones militares contra los campamentos de la guerrilla. La madrugada de este domingo, bombardearon intensamente zonas rurales en los departamentos de Cauca, Nariño y Meta. Especialmente sangriento resultó el bombardeo en el municipio de Ricaurte (Nariño), fronterizo con Ecuador, en el que el Ejército afirma haber matado a más de 20 guerrilleros.
En una exultante
entrevista con la emisora oficialista Caracol, el general Leonardo Barrero, jefe del Comando Conjunto del Suroccidente, con jurisdicción en los departamentos del Valle, Cacua y Nariño, se felicitaba por este "contundente golpe" a la "cuadrilla"
'Mariscal Antonio José Sucre’ de las FARC. Este alto mando militar afirmaba que tras obtener información de inteligencia que les permitió ubicar tres campamentos en la zona de Nariño, procedieron a bombardearlos en la madrugada, para después ingresar con tropa; se felicitaba por haber "dado de baja" al jefe guerrillero Guillermo Pequeño, a una enfermera y a una radio operadora, y precisó que hasta el momento habían podido identificar solamente 6 de los más de 20 cuerpos, dado el "lamentable estado" que presentan los restos humanos.
El
general Barrero admitió en la entrevista que se habían producido
combates durante el ingreso de las tropas, y acto seguido declaró
contundentemente que la tropa no sufría ningún riesgo (?). También fue
llamativo su afirmación de que la localización de cadenas en el lugar
llevaba a pensar que en el campamento pudiera haber habido personas
retenidas por la guerrilla, para apresurarse a afirmar, ante la lógica
pregunta de si en el bombardeo había habido alguna víctima no
insurgente, que rotundamente no había habido afectación a la población
civil por el bombardeo.
Sin embargo,el
secretario de gobierno del departamento de Nariño, Jaime Rodríguez,
señaló que activarían los mecanismos de ayuda humanitaria ante los
efectos que se pueden generar como consecuencia del bombardeo, y que se
teme el
desplazamiento de familias indígenas y campesinas, que habitan la zona
bombardeada por la Fuerza Aérea Colombiana. Una curiosa forma de
defender y proteger a la población Awá que utilizan en sus declaraciones
para satanizar a la guerrilla, acusándola de violar los derechos
humanos de estas comunidades indígenas.
Fuentes militares también
se felicitaron por otro bombardeo a un campamento del frente 27 de las
FARC en el casco urbano de Vistahermosa (Meta), que se saldó con tres
guerrilleros muertos, entre ellos Héctor Lombana, cuyo nombre de guerra
es "Franklin Pipas", a quien se le atribuye haber sido el jefe de
finanzas del frente 27 de las FARC. En un bombardeo realizado en la
misma zona en marzo de 2012, la Fuerza Aérea Colombiana descargó 10
toneladas de bombas y empleó 18 aviones y helicópteros artillados (
ver video).
Se desconoce hasta el momento cuántas toneladas de bombas y millones de
pesos del contribuyente colombiano se necesitaron para cobrarse cada
una de las tres vidas con las que se saldó esta última operación
militar-propagandística.
Los bombardeos se dieron, casualmente,
coincidiendo con unas declaraciones del presidente Juan Manuel Santos en
Cartagena de Indias, en las que fijó
en noviembre de 2013 la fecha límite para alcanzar acuerdos concretos de
paz con las FARC.
"Esto
no puede ser un proceso de años sino de meses. Es decir, que esto debe
durar no más allá del año entrante, noviembre del año entrante a más
tardar, diría que antes", dijo Santos en una reunión del Partido Verde.
Y
su ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, remachó el mismo mensaje
declarando que: “Quienes tienen que ganarse la credibilidad, que no la
tienen, son
precisamente las Farc y la mejor manera de hacerlo es avanzar a toda
velocidad con el acuerdo que el Presidente de la República de manera
generosa ha planteado" (Ver
El Tiempo del 3 de diciembre de 2012).
Avanzar
a toda velocidad. Esa parece ser la obsesión de un presidente que se ha
desplomado en las encuestas de popularidad, y que ve cómo se le va
complicando la reelección. Esta semana las agencias informaban que ha
sido la más negra para Santos desde que llegó a la
Presidencia en agosto de 2010, al alcanzar las cotas más bajas de
popularidad, del 45% y 51% frente al 60% y 62% de septiembre, según dos
sondeos de Ipsos Napoleón Franco y Datexco,
Las operaciones
militares-propagandísticas y la exhibición de cuerpos de guerrilleros
masacrados suele rendir réditos de popularidad en Colombia, eso lo sabe
bien Juan Manuel Santos, quien declaró haber "llorado de emoción" al
conocer la noticia de que Alfonso Cano, el comandante de las FARC que
más contundentemente trabajó por la paz, había sido "dado de baja". Un
hombre de más de sesenta años, que al momento de ser abatido se
encontraba sin sus gafas, es decir, ciego, y cercado por mil soldados.
El arzobispo de Cali se escandalizó en ese momento porque no lo habían
capturado vivo. Pero a este Gobierno le gusta exhibir cadáveres,
retratarse junto a ellos, y siempre aspira con ello a aumentar algún
punto en las encuestas de popularidad.
En Colombia, los medios
oficialistas hablan de "los golpes contundentes" a los "peligrosos
terroristas", ladran por el fallo de la CIJ que otorga a Nicaragua
soberanía sobre una parte de las aguas territoriales de San Andrés
reclamadas por Colombia, lo que ha causado el desplome de Santos en las
encuestas, y ocupan bastantes titulares con los modelitos que la
Señorita Colombia lucirá en el concurso de Miss Universo (sic).
Fuera
de Colombia, se sigue hablando de Santos como un hombre "de paz"...
La
realidad que no cuentan los medios dentro ni fuera de Colombia es que en medio de las conversaciones, el Estado colombiano
sigue matando. Y no solamente en la guerra regular. La guerra sucia que
recurre al paramilitarismo para desplazar población, perseguir
opositores y acallar la disidencia, continua. La guerra jurídica que
encarcela a líderes sociales y opositores por medio de montajes
judiciales y acusaciones de "rebelión" continúa engrosando las prisiones
de Colombia, donde ya son más de nueve mil quinientos los presos
políticos y la situación humanitaria en las cárceles es desesperada.
En
el Senado, se abre paso el proyecto de enmienda constitucional que
reforma el fuero penal militar, que ampliará la competencia de los
tribunales militares o policiales para decidir sobre casos de
violaciones serias de los derechos humanos, sacando de la justicia penal
ordinaria delitos como los crímenes de guerra, la
violencia sexual, las ejecuciones extrajudiciales, el reclutamiento y
uso de menores, la detención arbitraria, la tortura y los tratos
crueles, inhumanos o degradantes, y otras violaciones como los atentados
contra la integridad corporal y las mutilaciones, así como delitos
cometidos por fuerzas de seguridad privadas.
La maquinaria de impunidad se amplía y la estrategia de terrorismo de Estado no cede un ápice.
El
pueblo colombiano tampoco. Mantiene su resistencia a la esquilmación de
sus recursos, al despojo de sus tierras, a la violación de sus derechos
laborales más básicos, a la locomotora mineram que arrasa la vida para
entregarle el país a las transnacionales. Mantiene su esperanza en un
proceso de paz del que se reclama como un actor indispensable.
Y
levanta la bandera de la paz como un desafío a este Gobierno necrófilo,
que espera reelegirse arrojándole bombas, porque la oligarquía a la que
representa es como el escorpión de la fábula, y clava su aguijón en la
espalda de la rana que lo está ayudando a cruzar el río, a mitad del
trayecto. No tiene elección, es su naturaleza. No lo olvidemos.
Escuchemos sus promesas, pero no apartemos la vista de sus actos.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons , respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.