Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2012

El mito de la imposicin o ya estuvo compa

Ramn I. Centeno
Rebelin


La idea de que Pea Nieto est en la Presidencia como producto de vienen las palabras mgicas- una imposicin, es de las ms dainas en el mundo de los activistas de izquierda en el Mxico de hoy, y es necesario combatirla. Se trata de una nocin que no convence a nadie. Su falsedad es la razn por la cual la (preocupante) brutalidad policiaca que encontraron las protestas contra el nuevo presidente este 1 de diciembre fue ampliamente aplaudida en el pas, incluso por los pobres.

No estoy seguro de quin acu el mito pero el sello de familia es inconfundible, pues todo lo que esa idea sugiere se acopla con naturalidad a la explicacin que Lpez Obrador dio de su derrota: incapaz de reconocer sus propios errores, todo lo explica mediante el rbitro vendido. Este personaje, en su mitin, tambin el pasado 1 de diciembre, reiter su conviccin de que nos han robado la Presidencia en dos ocasiones, por lo cual hoy tenemos un gobierno surgido del fraude electoral. Por lo tanto, el gobierno impuesto de Pea Nieto es ilegal e ilegtimo. En pocas palabras, Lpez Obrador confunde sus deseos con la realidad. Vamos por partes.

Mientras ms rpido lo reconozcamos, mejor: no hubo imposicin alguna. No cuando el actual presidente obtuvo ms votos que los otros candidatos. Incluso si la doa vot por el PRI porque le ofrecieron un vale de Soriana, lo hizo por voluntad propia. En efecto, aqu se puede argumentar que esto se llama coaccin. Lo cierto es que si esos votantes hubieran visto algo mejor que un vale de Soriana, habran votado de otro modo. En algn sentido, estos votantes tienen razn: PRI, PAN y PRD no se distinguen demasiado unos de otros, con una diferencia: el da de la eleccin slo uno les ofreci la despensa de la quincena. As las cosas, quin tiene xito en presentarse como ms cercano a los intereses populares? Aqu est el secreto del PRI.

Qu hay de la accin de las televisoras? No es eso una imposicin? En realidad la pregunta debera ser otra: debe sorprendernos su actuacin? Pareciera que acabamos de hacer el descubrimiento del siglo cuando en Mxico se comenta que los dueos de los medios de comunicacin tienen intereses que los llevan a favorecer determinadas agendas. Esto siempre ha sido as y lo seguir siendo mientras la funcin social de informar sea tratada como un negocio ms. Ninguna revolucin (estadounidense, francesa, rusa, mexicana, rabes, etc.) se ha realizado con los medios a su favor.

Y a pesar de la evidente inconsistencia del discurso de la imposicin, este es hegemnico en el mundo del activismo mexicano. Pero como decimos en los barrios del DF, ya estuvo compa. No necesitamos inventar un mito demonaco para dejarnos seducir por la militancia. Por qu siempre la izquierda se coloca en el lugar de vctima? Qu placer encontramos en emular la crucifixin de Jesucristo?

En efecto, aunque la tradicin cristiana ha sido rechazada por el atesmo, muchas de sus metforas se reproducen una y otra vez por este, a veces con ms pasin. En el extremo retorcido est por supuesto el estalinismo, donde la autocrtica era una obligacin, lo cual no era otra cosa sino el rito de la confesin disfrazado. El pecado de los sentimientos carnales fue sustituido por las desviaciones pequeoburguesas, que en ambos casos deben producir culpa. Pero hay ms.

Estamos mal acostumbrados a representar el papel del sacrificio frente a un orden lleno de pecado, donde nuestras victorias slo pueden ser morales. Esto no puede seguir. La superacin de la catstrofe social en curso -producto de la depredacin planetaria del capitalismo- tiene minsculas posibilidades de xito. Esa es la verdad. Y tales posibilidades slo pueden maximizarse si el renacimiento que la izquierda requiere pasa por el abandono radical de toda auto-flagelacin.

Hay dos grandes formas de discurso poltico: el del cambio y el del orden. El primero es el lugar tradicional de la izquierda y el otro el de la derecha. Por ello la izquierda siempre est contra la pared. No terminamos de entender que las sociedades estn compuestas por gente normal, con legtimas aspiraciones de tener una vida feliz en familia, con un perro, navidades, etc. La derecha siempre capitaliza a su favor ese hecho para presentarnos como peligros a esos deseos sociales. Es hora de invertir la ecuacin. Frente al caos presente, nosotros queremos la armona. En lenguaje del barrio, Mxico es un pinche desmadre que nosotros vamos a arreglar.

El PRI gan una compleja batalla poltica, pero como bien apuntaba Lenin, el reconocimiento de un hecho o una tendencia como realmente existente de ningn modo implica que debe ser aceptado como una realidad que constituye una norma para nuestras acciones. Entonces, debemos denunciar que el regreso del PRI es un desorden que slo mantendr el riesgo permanente en que viven las familias mexicanas, sobre todo las de las clases populares, que son la mayora del pas.

En Mxico, no es acaso la Guerra contra el Narco un tremendo peligro para nuestras familias? El esposo que tal vez no vuelva del trabajo? La hija que puede ser la nueva muerta de Jurez? En el terreno econmico, no es acaso el actual capitalismo de cuates el gran obstculo para que nuevas generaciones formen sus familias? El hijo que no puede independizarse por el desempleo? La madre que no puede jubilarse en paz porque debe usar su ingreso para mantener hasta a los nietos?

Es justo este terreno el que debemos disputar y que hoy est ocupado por las fuerzas nefastas que radicaliz Caldern, justificando la Guerra al Narco bajo el eslogan: para que la droga no llegue a tus hijos. Mientras tanto, muchos activistas siguen buscando en Lpez Obrador la alternativa que no es, al tiempo que se entretienen con una imposicin que invent aqul. Si aspiramos a que futuras protestas cuenten con la simpata popular, debemos dejar claro qu es lo que queremos y recordar que la toma de calles es un medio, no el fin. Como sugiere iek por ah en relacin con el problema del Estado, y modificado un poco por m para generalizar: si usted no tiene una clara idea de con qu quiere reemplazar lo existente, no tiene derecho de salirse de lo que existe. Es hora de ponernos serios y de no tener miedo de postularnos al timn de mando. La cuestin comunista debe salir de nuestras bocas no como crtica al sistema, sino como alternativa al caos actual. Nos urge esa metamorfosis.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter