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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2012

De aquellos polvos vienen estos lodos

Juan Manuel Gonzlez
Colectivo Novecento


En estos tiempos en los que cada da hay que movilizarse por distintas causas, en los que la urgencia y la emergencia marcan la agenda poltica, me parece necesario parar y mirar atrs para entender de qu polvos nos vienen estos lodos.

Todas y cada una de las crisis (financiera, econmica y social) que estamos viviendo actualmente son procesos que estn vinculados unos con otros, porque suceden simultneamente en los distintos niveles de un mismo edificio, ese al que los antiguos griegos llamaron Oikos y nosotros llamamos la Biosfera . As, aunque puedan trazarse causas inmediatas para algunas de estas crisis (la crisis financiera tiene que ver con el volumen de la deuda, la crisis econmica con la exposicin a la misma del sistema productivo, la social con las estrategias de los grupos dominantes dada la organizacin social existente) todas remiten en ltima instancia a un mismo origen; y es que nuestra forma de habitar este edificio no se ajusta a las condiciones de uso del mismo.

La Biosfera es el medio en el que se desarrolla la vida en nuestro planeta, un sistema cerrado que funciona gracias a la energa que recibe del sol. Esta aportacin de energa ms o menos constante es suficiente para que re-cicle todos los materiales que la componen y que hacen posible la vida. As, solamente con el aporte solar, la Biosfera ha sido durante miles de aos capaz de proveer sustento material para las distintas poblaciones de seres vivos de la cadena trfica (incluidos los humanos de las sociedades preindustriales) siempre que no superasen el lmite de sustentabilidad de su ecosistema. Nuestra economa, un subsistema ms dentro de la Biosfera, est sometida a las mismas leyes fsicas que rigen el sistema en el que se inserta.

Todos los subsistemas (ecosistemas) que componen la Biosfera se regeneran constantemente ganando en complejidad y madurez. Se hacen ms resilientes. Mejoran. Todos menos el subsistema de la economa humana que, sobre todo en los ltimos doscientos aos, parece empeado en crecer hasta atrofiarse devorando al resto de sistemas que lo sostienen y minando sus posibilidades de regeneracin. Ponindole imaginacin sera algo as como si los habitantes de la ltima planta del edificio utilizasen la madera de la estructura que les soporta para construir sucesivas plantas con mejores vistas

Ya en el ao 1972 el Informe sobre los lmites del crecimiento o Informe Meadows, encargado por el Club de Roma, dej claro que no puede haber un crecimiento poblacional, econmico e industrial ilimitado en un planeta de recursos limitados. El crecimiento econmico mundial se basaba en el uso creciente de un stock finito de energa fsil (carbn, petrleo, gas). Mantener tasas de crecimiento como las alcanzadas despus de la II Guerra Mundial no era esperable ni deseable puesto que nos llevara directos al colapso.

Pese al llamamiento expresado en el Informe Meadows, el mundo se entreg al desarrollo de un proceso de desregulacin comercial y financiera conocido por el nombre de globalizacin. Este proceso fue promovido en muchos lugares del planeta por gobiernos e instituciones de corte neoliberal. Tambin gobiernos socialistas y socialdemcratas apostaron por la globalizacin queriendo ver en ella un proceso que mantuviese la ilusin en el progreso generalizado (la piedra angular de su imaginario) y que era la nica manera de crear empleo sin tener que intervenir en el conflicto distributivo entre capital y trabajo. La globalizacin ha permitido crecimientos econmicos intermitentes y desiguales gracias a una economa especulativa (tambin llamada de casino ) que mueve enormes sumas de una punta a otra del globo sin otro criterio que la cambiante rentabilidad a corto plazo.

Hoy ya sabemos que el cenit de la funcin exponencial de extraccin de petrleo se alcanz en el ao 2005; el del gas se alcanzar, ms pronto o ms tarde dentro de los prximos 30 aos. Las tres dcadas pasadas sern recordadas como el periodo en el que la humanidad, pese a tener la capacidad para conocer la escasez creciente de energa y materiales a la que se enfrentaba, utiliz todo tipo inventos financieros para mantener e incrementar el consumo y la tasa de extraccin de energa y materiales por el viejo mecanismo del endeudamiento. En estos 30 aos de ilusionismos e ilusionistas hemos profundizado en la insostenibilidad se nuestro modo de vida de forma irreversible como demuestra el hecho de que las previsiones realizadas por aquel informe vienen cumplindose al dedillo . Nos encontramos a las puertas de lo que Richard Heinberg ha denominado Peak Everything o la gran escasez .

Pocos de los agentes econmicos que cada da toman decisiones tienen en cuenta las implicaciones de que nuestro sistema econmico, y por ende nuestra sociedad, sean subsistemas dentro de la Biosfera. Esto es as porque los distintos enfoques econmicos elaborados al calor de la sociedad industrial desde el liberalismo al marxismo han sido histricamente autistas a esta realidad. Slo las corrientes que asuman las leyes fsicas que rigen el sistema al que pertenecemos sern de utilidad para un futuro post-industrial.

La primera implicacin que se desprende de lo dicho ms arriba es que siendo la biosfera un sistema cerrado, los recursos materiales de los que nuestra economa puede apropiarse, bien sean en forma de stocks o de flujos, son finitos. Partiendo de un sistema financiero dado a la especulacin con los recursos, que para pagar sus deudas necesita de un crecimiento econmico sostenido; y con un entramado socioeconmico que, como ilustra el caso de Espaa , es (incluso sin crecimiento) totalmente dependiente de un suministro estable (en cantidad y precio) de ciertos recursos materiales escasos, tenemos puestas las bases para crisis financieras recurrentes.

En Espaa el crdito, atrado de manera especialmente agresiva en las dos ltimas dcadas, fue destinado a alimentar las distintas burbujas (agua y suelo, alimentos, construccin). Los devastadores efectos de este proceso sobre el sistema productivo espaol quedaron reflejados en el Informe Petras de 1996, que ya entonces dejaba claro que las nuevas condiciones laborales impediran a toda una generacin de espaoles llegar a alcanzar el bienestar experimentado por sus padres. Aparentemente (o, mejor dicho patrimonialmente) somos mucho ms ricos de lo que ramos en 1972; pero en realidad emular a nuestros progenitores nos ha llevado a ser infinitamente ms pobres.

Nuestra percepcin de la realidad como sociedad hubiese sido distinta si hubisemos integrado en nuestra toma de decisiones informacin sobre cmo se estaban socavando nuestros capitales fsico y social. Es claro que individualmente no todos los espaoles han tenido la misma responsabilidad en este proceso; primero porque el endeudamiento de las empresas supera al de las familias en varias veces ; y segundo porque no todas las familias espaolas se endeudaron, ni lo hicieron al mismo nivel, ni para los mismos propsitos . De cualquier manera el resultado es que, como sociedad, tenemos una deuda que no podemos pagar. El crdito abundante y barato, considerado como un man de los mercados, se ha convertido de la noche a la maana en una trampa. Ahora supone un mecanismo de exclusin que ahonda la brecha entre pases, y tambin dentro de ellos, a base de fagocitar a los sistemas productivo (trabajo remunerado) y reproductivo (servicios pblicos y cuidados en general).

Hasta el momento solo han triunfado las huidas hacia adelante. Se ha fallado proponiendo y materializando una alternativa viable frente al paradigma dominante. Hoy hay menos energa disponible y son menos los que disponen de los medios para apropirsela (no es casualidad que el MIT pariese el Informe Meadows y que sus patronos se encuentren hoy en mejor posicin que nosotros). A los que vamos en el vagn de cola no nos queda otra que decrecer, porque menos energa disponible significa menor capacidad para crear riqueza. Podemos intentar encauzar este proceso reproduciendo en el diseo de nuestros sistemas productivos el funcionamiento circular de la Biosfera. Para ello existen limitaciones fsicas, ya que este funcionamiento necesita de un flujo de energa que, esta vez s, tendr que ser de origen renovable.

Para conocer las limitaciones del sistema ecolgico en el que estamos insertos debemos integrar distintas formas de medir y valorar. No basta con hacer nmeros en unidades monetarias . Conocidas las disponibilidades del sistema, podemos adaptar a las mismas nuestra escala y forma de gestin y nuestra planificacin a medio y largo plazo.

Desde el punto de vista de los valores es necesario que anteponer los intereses del sistema al que pertenecemos a nuestros intereses como individuos y como especie. Esta mxima se verifica a lo largo de la jerarqua de funciones de la cadena trfica. As, pese a que depredadores como los lobos se mueven aparentemente por inters propio, cumplen una funcin sistmica fundamental que es la de pastorear a los herbvoros y evitar un sobrepastoreo de los espacios que dara al traste con toda la cadena (colapso).

Esto no implica necesariamente relacionarnos con la naturaleza como si fuese algo sagrado que hay que tratar de forma reverencial (al fin y al cabo somos parte de ella). Basta con que los sistemas econmicos humanos imiten esas mismas funciones de forma que su explotacin del medio redunde en una mejora del sistema.

Para ello no se puede perder de vista que es la biodiversidad del suelo la base que soporta la cadena trfica. Por lo tanto la funcin principal de cualquier economa que pretenda sostenerse es proteger y regenerar el suelo frtil, tal y como hacen los rboles en un bosque. Citando a Alfred Schtz es necesario que antepongamos los intereses sistmicos a los intereses individuales, sin que ello frene el estmulo que los intereses particulares imprimen al cambio y mejora de los sistemas vivos.

http://colectivonovecento.org/2012/12/05/de-aquellos-polvos-vienen-estos-lodos/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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