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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2012

En homenaje a Humberto Coco Martnez, recientemente fallecido
El viento que sopla en la selva inmensa

Ezequiel lvarez
lacoctelera.net

Entrevista a Humberto Coco Martnez, director de teatro, escritor, ensayista, escengrafo y militante a lo largo de su vida. Originalmente publicada en Rebelin el 18 de Octubre de 2011


 Director de teatro, escritor, ensayista, escengrafo y militante, a lo largo de su vida, Coco Martnez, ha sabido llevar su compromiso a dismiles latitudes en donde la clase oprimida necesita una voz y luchar contra el rgimen. Ayer fueron Baha Blanca, Neuqun, California y Mxico. Hoy, su casa, sus sueos y su vida estn en el medio del monte misionero, en donde abri una biblioteca y da a da busca resistir pese a la lluvia de desidia y la vergenza de una clase poltica ausente.

Desde los origenes

-LM: Humberto Cmo te enamoraste del teatro?

-HM. Mi primera relacin, inconsciente, con el teatro debe haber sido, de pibito, al dormir pegado al escenario en los ensayos donde participaba mi viejo, al cual admiraba. Despus siendo ms consciente en los registros: fui de la comedia al grotesco, al drama y la tragedia. Pero creo que todo el arte contribuy a mi amor por el teatro, aunque lo que ms am fue la poesa. El teatro le dio forma a mi visin espiritual en una ficcin que no era mentira sino otra realidad construida a la medida de mis ideas; una potica.

-LM:Cmo fue tu infancia?

-HM: Nac en Carmen de Patagones. Mi padre lleg all como trabajador del "Ferrocarril del Sud". Antes recorri el pas como trabajador golondrina. Ingres al ferrocarril como mi abuelo, que fue tambin anarquista y termin muerto por una mquina en el puerto de Ingeniero White. Cuando tena un ao, mis viejos se trasladaron a Tandil y all transcurri mi infancia en un hermoso clima: un hogar donde se cantaba mucho, se recitaba y narraba. Ese orden se rompi cuando mi padre, tambin anarco y miembro de la Fraternidad, particip como dirigente de una huelga ferroviaria en el ao 1951 contra Pern y qued cesante. A partir de ese momento tuvimos vigilancia policial ya que mi viejo estaba en algn lugar de las sierras. Eso me marc mucho, tanto como las charlas de sus compaeros respecto a su pertenencia a la clase trabajadora. Su sentido de justicia, responsabilidad y compaerismo se concretaban en una accin: la huelga. Aquellos relatos se daban en encuentros y tambin en el grupo de teatro "Alborada", en el saln de la Fraternidad, donde mi viejo actuaba, cantaba y tocaba la guitarra.

-LM: Esa figura de tu viejo anarquista te determin polticamente?

-HM: A lo largo de mi vida tuve vnculos con compaeros y compaeras que provenan de distintas organizaciones o independientes. Conoc anarquistas, de quienes aprend lo que practicaban: anticipar la utopa, es decir vivir y luchar como comunistas sin esperar que la sociedad cambie para serlo. Otros fueron marxistas de quienes tuve mucha influencia en su rigor, compromiso y conocimiento. Otros fueron cristianos. Otros, peronistas que lucharon y dieron su vida por la causa del pueblo. Pienso que la historia no es lineal y no hay un solo camino para liberar al ser humano de la opresin. Me defino en mi deseo ms profundo, que es una sociedad sin dioses ni patrones: una sociedad sin clases, de hermanos y hermanas.

-LM: Una de tus obras ms recordadas fue la Cantata Santa Mara de Iquique. Cmo se gest?

-HM: Cuando se dio la experiencia de Allende en Chile viaj con el propsito de conocer y participar en ese proceso. Me inscrib en los trabajos voluntarios y, al enterarse los compaeros de que era un hombre de teatro, me dieron la direccin de un grupo perteneciente a la FECH (Federacin de Estudiantes Chilenos). Con ellos, recorrimos tres provincias: Bio Bio, Malleco y Cautn. Entonces escuche el disco de la Cantata Santa Mara de Iquique por el grupo Quillapayun con textos de Luis Advis. Me conmovi por su paralelismo con las masacres obreras de la Patagonia. Alentado por mi maestra Susana Zimmermann, comenc a trabajar en la idea de la puesta. Decid que los actores deban ser los protagonistas de la historia: los mismos obreros. Al volver a mi tierra comenc a convocar a obreros de una fbrica textil, obras en construccin, empleadas domsticas y estudiantes (en total unas 60 personas), con quienes concretamos la idea en el Centro Cultural de Viedma a sala llena y con la especial asistencia de Arturo Jauretche. As comenz este movimiento, que, incluso aport al fondo de huelga cuando hubo conflicto en la fbrica y los obreros la cantaban enfrentando a la patronal.

-LM: Se puede reeditar una experiencia de integracin actoral como la que hiciste con la Cantata Santa Mara de Iquique o eso es cosa del pasado?

-HM: El contexto histrico es distinto, pero de hecho, pudimos montarla en Neuqun en el ao '97 con la participacin de obreros, nios, estudiantes y actores locales, Villa Regina, Necochea, y la presencia de Luisa Calcumil (actriz mapuche de General Roca). Tambin participaron artistas plsticos y msicos, ramos en total 100 personas. La montamos en el Gimnasio Central a pblico lleno. Luego de la funcin a medianoche, inauguramos con el pblico una escultura de Claudio Carlovich recordando a los desaparecidos.

Destaco tambin la puesta que hicimos de la obra "La Pasin del Piquetero" de Vicente Zito Lema en el 2006, con el grupo "Contraviento" del Frente Daro Santilln y la participacin del actor Ricardo Gil Soria. Sin olvidar el apoyo de los compaeros de las Asambleas y en particular de nuestro compaero Rubn Saboulard. Las funciones se dieron frente a los Tribunales de Lomas de Zamora durante el juicio a Franchiotti con un pblico de 3000 compaeros piqueteros y bajo el puente Pueyrredn durante la vigilia del 26 de junio. Tenemos a los compaeros, tenemos a Vicente, por lo tanto, "hacer lo imposible" es la consigna.

Teatro y militancia sin fronteras

-LM: Cmo fue tu exilio y en qu circunstancias se produjo?

-HM: Se produjo mientras diriga el grupo Eva Pern en Baha Blanca. Corra el ao 1973 y tras varias actuaciones con la "Cantata Santa Mara de Iquique" en los barrios y en la Universidad nacional del Sur, nos propusimos llevarla al Teatro Municipal. Llenamos el teatro con compaeros de los barrios y las villas, ya que los integrantes del grupo venan de all. Recuerdo que cuando sal a escena, pude ver que al fondo de la sala estaban los compaeros Montoneros cuidando la misma, ya que varios de nosotros militbamos en la Tendencia. En el palco de adelante, cerca de escena, estaban compaeros del ERP con boina y estrella roja y armados, tambin cuidando la funcin. En ese momento me estremec de emocin. Al terminar la obra, -el teatro daba a la avenida Alem, que es la ms paqueta de la ciudad- marchamos por la calle: actores, pblico y organizaciones. Causamos escndalo en la sociedad bahiense donde tienen peso decisivo la Armada, el Ejercito y el reaccionario diario Nueva Provincia. Poco despus, durante la presidencia de Isabel se agrav la situacin y gan espacio la CGT local, vinculada a la Triple AAA. En ese clima hostil y con compaeros cados, se me advirti que figuraba en una lista y una noche de regreso a casa advert el peligro. Mi viejo me sac de la Ciudad con un amigo hasta Tres Arroyos, de all a Buenos Aires y luego sal del pas con la ayuda de la Sociedad Argentina de Actores. Aclaro que mi militancia no se limitaba solamente a la actividad teatral. Con ngel Cappa, que fue expulsado de La Nueva Provincia, organizamos una actividad periodstica con la participacin de la gente del barrio y trabajadores, fundando el peridico "La Argentina en patas" del que an conservo un ejemplar. Tenamos un espacio, un viejo club de barrio, y nos ayudaba en la manutencin Ricardo Carpani, quien nos donaba sus dibujos. Despus de pasar una temporada en Buenos Aires donde la situacin tambin era seria, la SADE me proporcion documentacin donde se especificaba que tena que hacer un curso en Los ngeles, EE. UU y regresara. As consegu la visa. Mi idea era estar un tiempo en Los Angeles con los grupos chicanos de los que tena noticias pero no contacto y regresar al pas cuando fuera posible.
Llegu con 25 dlares, sin hablar el idioma y con un nmero telefnico para contactar a un amigo. Los pocos dlares me alcanzaron para una noche de hotel. Por la maana trat infructuosamente de conectarme y al ver mi dificultad con el telfono una empleada de la cafetera me ayud. Ella era ecuatoriana y me ayud hasta que pude encontrar a mi amigo.

-LM: Cmo fue tu vida en EE. UU. y en qu espacios participaste polticamente?

-HM: Fueron tres aos y medio de intensa actividad, de mucho trabajo, de respeto y de reconocimiento; jams me sent ajeno a estos compaeros. En esos aos lleg a este mundo mi hijo Miguel. Trabaj, sobretodo, en la organizacin CASA, en los talleres para grupos chicanos y latinos en toda el rea de la baha y Tucson, Arizona, y en el grupo "Libertad". Los grupos de teatro chicano tienen su origen en el "Teatro Campesino" bajo la direccin de Luis Valdez. Este grupo se gener en la Unin de Trabajadores Campesinos, liderada por Cesar Chvez. La mayora de los actores eran hijos de braceros. Tambin formamos el "Comit de Solidaridad con Argentina" que inclua a compaeros estadounidenses. En esa poca recibamos noticias de la actividad en los centros clandestinos de detencin y la usbamos para difundir la situacin mediante un peridico. Recuerdo que sala a la calle vendindolo, diciendo lo nico que pronunciaba fluido en ingls "News from Argentina!". Fueron momentos muy dolorosos que an me acompaan. En esos aos trabajbamos conjuntamente con el Frente Sandinista, lo que nos permiti invitar al poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, quin en un barrio de San Francisco realiz unos bautismos que me sorprendieron: al derramar agua bendita sobre la cabeza de los pequeos deca: "Espritu del capitalismo, sal de este nio!, espritu de la propiedad privada, sal de este nio!"

-LM: Luego te fuiste a Mxico...

HM: Si. Con dos integrantes del grupo decidimos irnos para Mxico. Compramos un Ford Galaxy '70 y pasamos por los estados de California, Arizona, Nueva Mxico y hasta El Paso, Texas. En Tucson el grupo Libertad nos don cuatro cubiertas nuevas para seguir viaje y as cruzar todo el desierto. En Mxico nos dieron espacio y garantizaron trabajo a todos los exiliados. En mi caso me desempe como profesor de teatro en Bellas Artes durante seis aos. Viv en Cuernavaca con mi familia, all naci mi hija Manuela. Trabajaba en el D.F. y siempre trat de vivir en la cultura mexicana comprometido con su realidad social y su historia. Por ello form en el grupo "El Plan" con trabajadores jvenes, haciendo referencia al "Plan de Ayala" de Emiliano Zapata. Como vivamos en Morelos -donde naci, lucho y muri el lder revolucionario- usbamos la modalidad del "corrido", tomando en cuenta el pasado revolucionario y los conflictos actuales. All tuve el privilegio de convivir con David Vias, de quien tanto aprend y que tanto me ayud a afirmar mis convicciones. De l tom y para siempre dos definiciones bsicas: "no hay texto sin contexto" y "me interesa todo aquello que cuestione mi coherencia". Fue un hombre consecuente, lcido y muy generoso. Despus vino la guerra de Malvinas, ms tarde la democracia y mi regreso en un avin con todos exiliados. Pero el pas no era el mismo y yo tampoco.

Un grito en el monte

-LM: Qu te llev a vivir y fundar un teatro y una biblioteca en el medio de la selva?

-HM: Estaba viviendo en Buenos Aires con mi compaera Jorgelina y pensamos y sentimos que una experiencia basada en el reencuentro con la tierradesde la vivencia y la produccin de nuestros propios alimentos podra ser un camino a seguir para profundizar en nuestra produccin artstica y de pensamiento. Adems, una opcin cultural que cuestionaba un modelo de vida. Compramos la tierra con nuestros ahorros y elegimos Misiones por el clima y porque su monte me record a Mxico. La biblioteca la construimos con mi hijo Miguel y mi nuera Claudia, que tambin aportaron con sus ahorros y la llamamos "Primero de Mayo". Luego Miguel y Claudia se fueron, quedando sta a nuestro cargo y el "teatro de la selva" todava es un sueo.

-LM: Cmo se hace para seguir construyendo cultura en medio del monte misionero?

-HM: Es muy difcil en el espacio geogrfico que habitamos, el monte de la zona centro de la provincia. Estamos a 18 km de Ober, ciudad que tiene 300 templos de distintas religiones, cristianos de todo pelaje. Los pobladores de nuestro entorno son muy pobres, la mayora vive de planes sociales. Son parte de la industria del asistencialismo del pas, ocupan buena parte de su tiempo, todos los meses, haciendo las largas colas del Banco. Estn en situacin de supervivencia y no tienen luz ni agua potable ni acceso a la informacin. Hay mucha ignorancia y resignacin y en parte se debe a la influencia de esas iglesias evanglicas. Hay desocupacin y alcoholismo, sobre todo en los jvenes. Creo no haber sentido tanto dolor en mi vida por la situacin de otros. En nuestra biblioteca pudimos formar una asamblea, y luego de dos aos de lucha conseguimos tener una perforacin de agua y una red. La biblioteca funciona con algunos nios y adultos, muchos vienen a ver videos y algunos de los nios a merendar. El intendente y los concejales de ste municipio, San Martn, nos ignoran por completo, ni siquiera hay caminos en buenas condiciones. Por suerte tenemos el reconocimiento y la amistad de los vecinos por nuestra conducta solidaria. Cuntas veces nuestra camioneta sirvi de ambulancia ante un parto o un accidente, a lo que algunos responden ofreciendo frutos de su produccin. Pero sufrimos la imposibilidad de lograr cambios importantes en la gravedad de la situacin. Somos empecinados frente al rostro desnudo del "modelo" y construir cultura aqu no es una tarea fcil. Del teatro ni hablemos, nunca vieron una obra y, encima, hay prejuicios religiosos, pero hay que articular nuestra experiencia y voluntad con esta realidad y no bajar los brazos jams.

-LM:Cul es la situacin de los campesinos pobres y los recolectores de yerba mate?

-HM: Las condiciones son precarias, terribles. La mayor parte de los campesinos trabaja en el desmonte y cuidando y regando con agrotxicos las forestaciones de pino y eucalipto, tambin en la cosecha de yerba y en los cultivos destinados a la alimentacin. Hay desocupacin porque los trabajos son temporarios. Esta es la poltica del gobierno reelecto de Maurice Closs, mimado de los K. El desastre ecolgico es profundo: la provincia perdi el 90% del monte nativo para vender su madera y plantar mayormente pino. Cada rbol implantado consume 100 litros de agua por da y es inminente la construccin de la represa Garab que inundar 35.000 hectreas de monte nativo. Las zonas desmontadas se estn desertificando y casi toda la provincia sufre el cambio climtico. Todo da como resultado un tejido social deteriorado con un alto ndice de alcoholismo, violaciones, embarazos infantiles e incesto, cultura producida por la ignorancia, indefensin y dependencia para sobrevivir. Pero para "apalear tanto dolor" en gobierno ha construido una inmensa cruz en Santa Ana en la que, hasta ahora, lleva gastados ms de 70 millones de pesos.

-LM: Ante los gravsimos hechos de Ledesma hace poco ms de un mes, qu opinin tens acerca del conflicto por la tierra y la vivienda en el interior del pas?

-HM: Luego de la Conquista y la "Campaa al desierto" -el despojo de los pueblos originarios-, la propiedad de las grandes extensiones de tierra qued concentrada en una minora. El resultado es: somos todos argentinos, pero pocos tienen la tierra. Pienso que no hay sentido de Patria si no hay responsabilidad del pueblo en los destinos de la misma. Considero que es un gran tema a discutir. Para ir parando la mano, por ahora, lo quieren arreglar con algunos terrenos y algn techo. El resto es estratgico para el modelo, ya que su horizonte son el agro negocio y la agro industria. No se discute lo ms importante: qu se produce, cmo se produce y qu consecuencias sociales y ambientales conlleva. Ahora estn discutiendo la ley para frenar la compra de tierras por extranjeros, pero nadie dice que el agro negocio no necesita la propiedad ya que en su mayora arriendan, como el vergonzoso contrato de la provincia de Ro Negro con China para plantar soja. Tampoco las minas a cielo abierto requieren propiedad. Y en caso de necesitarla, cuentan con traidores que pueden ser sus testaferros. Pienso que la cuestin de la tierra es fundamental para un proyecto de liberacin nacional.

Teatro y resistencia: el teln que nunca se cierra

-LM:Qu balance hacs de la poltica cultural del gobierno K?

-HM: El balance es sencillo: es funcional y parte del "modelo" que proponen. Lo deja claro "El ftbol para todos" y otras cuestiones. Lo que no es para todos es la tierra, el trabajo digno, la educacin, la salud y el arte. Y para esa tarea cuentan con artistas bien aceitados que funcionan acorde al "modelo". Existe un circo y adherentes incondicionales, pero no dejan muy claro qu es "el modelo".

-LM: CFK est a punto de ser reelecta con ndices que superan cualquier comparacin, pese a que -como ha sealado Atilio Born regentea un modelo econmico que permanece inalterado desde Menem . Qu opinas de esto?

-HM: No slo que regentea este modelo econmico y social sino que lo va a profundizar, con los agro negocios, agregando la industrializacin de la ruralidad -una agricultura sin agricultores-. Esto va a alterar profundamente nuestra cultura y nuestra soberana alimentaria estar en mano de las empresas que puedan desarrollar biotecnologa con cultivos extensivos. Producirn alimentos a los que slo podremos acceder en las gndolas caras de los supermercados. Tambin extendern las fronteras agrcolas con ms desmonte, concentracin y hacinamiento de los pobladores en las villas de las grandes ciudades. Todos estos aos de modelo han generado una cultura de clientelismo, punteros y dependencia. As mismo la participacin de una clase media acomodaticia a la que le va esta economa y un progresismo que patea al arco mirando la tribuna y a su bolsillo.

-LM: El gobierno K ha distribuido, profusamente, subsidios para la realizacin de filmes nacionales, pero, ha hecho algo para fomentar el teatro, para sostener o crear salas y producciones independientes?

-HM: El teatro puede ser masivo o no y ellos no van a aportar a un arte que generalmente no es masivo. El teatro requiere de una construccin grupal, fomentar el teatro - idea, para hacer circular el pensamiento crtico y lograr que el pblico, si es buen teatro, participe de una reflexin personal y social y eso es ajeno a los intereses del gobierno. La censura en este capitalismo puede ejercerse privndonos de recursos econmicos, pero por suerte, el teatro puede hacerse an "sin plata". Pasin y convicciones bastan. Para que el teatro sea revolucionario hay que distanciarse de la tradicin romntica y hacer "visible lo visible", incluso ser crtico hasta del mismo proceso revolucionario. Hay tantas miradas como directores, actores y pblico.

-LM: Haber asumido el teatro como un enorme compromiso con la vida y la lucha social te cerr puertas?

-HM: Se me cerraron casi todas las puertas, excepto las de los compaeros, que son las ms importantes. Yo nunca viv ni pretend vivir del teatro, siempre me las arregl con la docencia y otros oficios y rebusques.

-LM: Qu opina de la vinculacin orgnica que muchos intelectuales, algunos amigos suyos, han establecido con el poder?

HM: Opino que estos intelectuales orgnicos negocian a la medida de sus necesidades.. Usan la realidad social como coartada y es tan precaria su verdad como el discurso que la sostiene. Reemplazan el lenguaje por una especie de jerga y algunos supuestos. Es imposible macanear en serio, aunque ellos piensen que tienen derechos por lo que hicieron con sus vidas, pero es imposible responder a la memoria de los compaeros cados desde ese lugar. Frente a este panorama, compaeros como Vicente Zito Lema y otros -en los que me incluyo-, el nico derecho que tenemos es el de resistir. Si no perdemos la bronca, si luchamos, si nos organizamos y encarnamos el discurso, tal vez todo cambie.
Si no podemos -pese a todos los esfuerzos- al menos, como seal Envar El Kadri, "no pudieron convertirnos en ellos".

-LM: Penss volver a la ciudad?

-HM: Lo que produce dolor, produce arraigo. Aqu, con Jorgelina, tenemos nuestro pedazo de tierra, nuestra huerta, nuestra soledad y la compaa de nuestros vecinos. Quisiramos regresar a la ciudad para compartir lucha e ideas acordes a nuestro ser, pero sabemos que dejaramos el pas real; el de los que sufren y son ignorados. A veces odiamos tanta resignacin y queremos irnos- y creo que algn da nos iremos-, pero sabemos que los rostros de las vctimas ms afectadas por este "modelo", los pibes, los ancianos, los desposedos, los que slo cuentan con su sola vida, nos acompaarn hasta el final.


Fuente original: http://red-latina-sin-fronteras.lacoctelera.net/post/2011/10/13/argentina_misiones-entrevista-humberto-coco-martinez


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