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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2012

El doble rasero de El Pas
De La Habana a Ciudad de Mxico

Vincenzo Basile
Rebelin


El pasado 30 de noviembre, el diario espaol El Pas publicaba un texto en la seccin especial El Viajero, escrito por ngel Ruprez y titulado Dos ciudades en claroscuro. Los dos centros urbanos objeto de la reflexin eran, en concreto, La Habana y Ciudad de Mxico (Mxico DF).

Tras slo pocas lneas, quedaba evidente el intento del artculo de Ruprez: trasformar un relato de viaje en un banal e inspido panfleto poltico para atacar y demonizar, con todo tipo de exageraciones y manipulaciones, el gobierno de Cuba. Pero no solamente sto. Adems, como siempre en estos casos, se enfatizaban todos los problemas sociales de la captal cubana mientras que los tambin numerosos problemas de Ciudad de Mxico apenas se mencionaban. Todo eso con una clara y manifiesta postura contrarrevolucionaria y un evidente doble rasero.

En ese sentido, Ruprez calificaba La Habana de asombroso espectculo de degradacin urbana que algunos consideran una expresin de la belleza, sobre todo el hecho de que las casas multicolores estn a punto de derrumbarse. El autor se preguntaba retricamente si eso sucede porque en ningn caso el viajero tendr que vivir en ningunos de esos antros que pueden verse desde la calle en los que, por ejemplo, una viejecita, rodeada de miseria, prepara su cena. Los carros cubanos los calificaba de movientes esculturas de otro tiempo, el fondo de una manifiesta expresin de la ruina absoluta. As es La Habana, aada Ruprez, una extraa mezcla de fascinacin e indignacin a partes iguales.

Caminando por las calles, el autor defina las plazas la Habana Vieja (Patrimonio de la Humanidad, NdR) de fascinantes, pero a la vuelta de la esquina reaparece la lepra, y el nimo vuelve a derrumbarse. En estas calles dos cubanos claman contra la pobreza y la falta de libertad. En pleno centro, agregaba Ruprez, detienen a dos jvenes anticastristas en medio de un revuelvo msero y deprimente. Vuelve a derrumbarse el nimo. Conclua que la Plaza de la Revolucin (usurpado Jos Mart, no mereces ese destino) es una inhspita explanada, achicharrada por el sol, donde Castro (ese hombre) se celebraba a s mismo, como buen dictador. Finalmente, el periodista reconoca que La Habana es una ciudad segura, pero justificaba esta seguridad con el hecho de que hay mucha polica en las calles, y cmaras que vigilan, algo que extraamente el autor no habr notado nunca por las calles espaolas...

ste era el relato de La Habana y de sus barrios. Un relato claramente ms que negativo donde un lector que no conoce ni imagina el real aspecto de la capital cubana podra fcilmente caer en una completa desolacin frente a una imagen catastrfica y casi apocalptica de la mayor ciudad de la Isla. Pero no se trataba slo de sto. Adems de resultar evidentemente exagerado en su cuento de viaje habanero, Ruprez caa en una banal parcialidad cuando se trataba de relatar su experiencia en Mxico.

En este sentido, el autor, hablaba de Ciudad de Mxico (Mxico DF) como una ciudad que ofrece otra cara: desmesura y una especie de espaolidad asombrosa, casi epidrmica. Barrios deliciosos para perderse en ellos y sentarse en terrazas espaolas. Tras citar bellos barrios y personajes histricos que transitaron por la capital, Ruprez se preguntaba: Pero y la pobreza de Mxico? Acaso no existe? S, hay barrios terriblemente pobres, pero no los visitamos porque, en cierto modo, Mxico DF sabe esconder su pobreza mientras que La Habana la ofrece a la vista como si se tratara de un mugriento tesoro. Y nada ms. Excepto esta pequea afirmacin sobre la pobreza urbana, por supuesto sin culpabilizar al gobierno mexicano ni al capitalismo latinoamericano, todo el resto del texto era una larga citacin de barrios y de los hechos histricos que los caracterizaron en viejas edades.

Es decir, mientras en La Habana el autor tuvo la posibilidad de caminar por las calles y quiso (y sobre todo pudo) visitar los barrios populares y ms pobres (casi quejndose del exceso de seguridad que los caracteriza y del hecho de que el gobierno cubano no los esconda a los turistas), en Mxico tuvo una actuacin totalmente opuesta. Visit los barrios buenos, los barrios ricos, e ignor completamente la otra cara de la ciudad, donde casi la mitad de la poblacin vive debajo de la lnea de la pobreza, en el desamparo y en la inseguridad fsica y social.

Es gracias a personas como l y a su engaosa visin de la ciudad y del desarrollo que hoy en da existen millones de olvidados en las mayores ciudades globales. Esas ciudades representan autnticos conectores de las redes globales. Economa, finanza, tecnologas e infraestructuras se concentran en estos sitios, enriqueciendo a una marginal lite capitalistica local. Mientras tanto, se genera un crecimiento urbano incontrolado a travs de la construccin de chabolas con materiales de desecho de obras y plsticos. As, millones de personas se quedan olvidados y no participan a ese banquete capitalista.

Su presencia, como se puede notar de las palabras de Ruprez, tiene que ser escondida, alejada de la vista del mundo, debe ser considerada una suerte de ultraje, una ofensa a la imagen de desarrollo y riqueza que pretende ofrecer una ciudad que quiere convertirse en un emblema ms de la globalizacin, ocultando sus contradicciones para no molestar o derrumbar el nimo de los sensibles turistas europeos quienes quieren ver solamente lo bueno, visitar los lindos barrios de una ciudad, profunda y brutalmente, polarizada e injusta, reino de la prostitucin, del trfico de droga, lugar de muerte que no merece ser recordado durante una fascinante celebracin de la victoria de la modernidad. Ojos que no ven, corazn que no siente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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