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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2012

Del 8N al 7D
Democracia y medios de comunicacin

Alfredo Serrano Mancilla e Iigo Errejn Galvn
Pblico.es


El pasado 8 de Noviembre (8N), Argentina fue testigo de una nueva protesta en contra del gobierno de la presidenta Cristina Fernndez de Kirchner (CFK). Las cacerolas fueron una vez ms el arma arrojadiza de las clases sociales acomodadas contra las polticas gubernamentales. El 8N fue preparado de manera escrupulosa por un slido pacto entre el oligopolio meditico conservador y el abanico de partidos polticos de centro-derecha que fueron golpeados despus de la contundente victoria de la presidenta por el 54% de los votos en la ltima eleccin del pasado 23 de Octubre del 2011. El pasado 8N va sin duda ms all de cualquier protesta con cacerolas de los sectores tradicionalmente privilegiados: se trata de una protesta enmarcada en un repertorio regional de movilizacin destituyente conjunta de los poderes oligrquicos en el Estado y la sociedad civil conservadora contra los gobiernos de cambio latinoamericanos.

Las razones de la serie de protestas con cacerolas se pueden sintetizar en todo un leitmotiv de las derechas latinoamericanas: la falta de libertad. Las lites tradicionales se ubican en la tensin entre democracia y liberalismo, atrincherndose en las instituciones y normas contramayoritarias para evitar la oleada de transformaciones sociales en curso. La libertad negativa como contrapeso a la soberana popular busca mantener a buen recaudo de las decisiones polticas democrticas las fuentes privadas del poder de las minoras: en primer lugar, el control de los medios de comunicacin en muy pocas manos y por tanto el secuestro oligoplico del derecho a la informacin y la comunicacin- y el poder econmico y el derecho de propiedad. La voz comn de las protestas denuncia una supuesta agresin perpetrada por un gobierno elegido mayoritaria y libremente que decide poner reglas del juego en aras de favorecer a las mayoras pero que ponen en peligro las prebendas y privilegios acumulados histricamente. La libertad es confinada as a dos aspectos principales: por un lado, a la compra de dlares, y por otro, a la poltica respecto a los medios de comunicacin.

Respecto el mito libertario en la bsqueda del papel verde, no hay duda que Argentina tiene una larga historia de relacin estrecha con la moneda estadounidense. Las muchas corridas, las continuas oleadas de hiperinflacin, o una economa exportadora son algunos motivos para aceptar que en el imaginario argentino, ms all de la clase social, hay un papel relevante para el dlar. Sin embargo, hay un abismo entre la relevancia del dlar en el imaginario y la importancia de esta moneda en la vida cotidiana de la gran mayora de los argentinos. Pocos son los que actan con dlares a pesar que est impregnado en muchos pensamientos. Pero los dlares, adems, se ha usado y mucho para desestabilizar economas en pocos segundos. Por ello, el gobierno argentino, quizs de manera poco acertada en tanto en cuanto ha exagerado los controles, ha apostado por una poltica de limitar la circulacin del dlar en la economa queriendo as aumentar soberana monetaria. Esta es la libertad-excusa demandada en muchas protestas sin considerar en ningn momento que esta libertad aparente es absolutamente contraproducente para garantizar las condiciones sociales de vida de la mayora del pueblo argentino que no tiene como fin vital comprar dlares.

 

La otra variable focal de la libertad es un clsico: los medios de comunicacin. El 7 de Diciembre (7D) es la cita simblica en clave poltica. La cuestin -ms all de sus concreciones jurdicas- es relativamente sencilla: la libertad es presentada en estas movilizaciones como la libertad de la empresa del medio de comunicacin ms grande del pas para no acatar la ley que le obliga a deshacerse de su emporio meditico de enorme poder poltico de origen no democrtico-, incumpliendo incluso hasta con los propios principios de libertad de competencia en trminos estrictos de economa de mercado. Despus de haber buscado amparo en los infinitos vericuetos judiciales que an le proporciona la constitucin neoliberal de Menem, el grupo Clarn ha de cumplir la ley de medios (aprobada mayoritariamente en las dos cmaras) el 7D por decisin de la Corte Suprema de Justicia. Esta ley de medios, en este tema en particular, obliga al gran grupo empresarial a desinvertir en una parte sustancial de sus negocios, al establecer la ley que slo un 33% del espectro audiovisual puede estar en manos de empresas privadas, por otro tercio de titularidad pblica y otro tercio de propiedad comunitaria y autnoma de las organizaciones sociales. Un modelo que aborda con audacia el problema de la democratizacin del espectro meditico, una fuente de asimetras de poder en las democracias liberales, de importantes efectos polticos.

El grupo empresarial Clarn ha usado su predominancia comunicacional para construir un relato sobre la supuesta prdida de libertad, por la decisin pblica de democratizar el espectro meditico. Este grupo es el mismo que pactaba con la dictadura la conformacin de la empresa Papel Prensa que logr hacer desaparecer a todos los pequeos medios de comunicacin del panorama en los ltimos aos. Por este motivo, una de las consignas ms escuchadas en los cacerolazos ha sido sin lugar a dudas la libertad de prensa, claramente identificada con la particular manera que tienen los grupos econmicos dominantes de entender la libertad de empresa. En todo caso, el 7D en lo jurdico no ser tan definitivo como cabra desear: la alianza entre el grupo empresarial Clarn y el poder judicial histricamente sedimentado es fuerte como para funcionar como lmite a la soberana popular. Este grupo econmico busc su ensima va para otro fallo judicial, el de la Cmara Civil y Comercial Federal para seguir ganando tiempos cautelares aunque la Corte Suprema haya instado a no dilatar ms la aplicacin de la sentencia. Ya en los minutos de descuento, la sala 1 de dicha cmara extendi la suspensin del artculo 161 de la ley de medios concediendo una nueva prrroga. La firma de la sentencia lleva la firma de dos jueces, uno de ellos, Francisco de las Carreras es investigado por la justicia penal por supuestas ddivas y cohecho. De todas las maneras, poner en agenda la democratizacin en los medios es ya sin duda una victoria con independencia de las pugnas legales.

 

Ambas razones, unido al nerviosismo conservador por una posible reeleccin de la presidenta (que requerira una reforma constitucional), constituyen el eje central del relato motivador para el nacimiento del nuevo instrumento poltico opositor tras la ltima derrota electoral. Como en muchos otros casos regionales, el papel principal de oposicin no recae en los partidos tradicionales, generalmente desarticulados y sufriendo an la crisis de los viejos sistemas polticos, sino en los medios de comunicacin empresariales y las dinmicas sociales que pueden movilizar. Esta iniciativa poltico-meditica conservadora, adems, goza de buena salud internacional gracias al poderoso entramado de redes que tienen las empresas de comunicacin a nivel mundial. Su estrategia diplomtica est garantizada cuando una fuente informativa extranjera bebe no del hecho sino del medio aliado local con el que a menudo est unido por relaciones de propiedad.

Los poderes econmicos, a travs de los medios que poseen, no buscan en lo inmediato conformar un nuevo liderazgo opositor, sino caminar una estrategia de largo aliento de erosin del Gobierno para crear las condiciones para una candidatura de consenso que solucione el problema del pas fracturado. Como en una profeca autocumplida, los poderes oligrquicos conflictualizan el espacio poltico y llaman despus a superar las divisiones con una restauracin del orden liberal, asociado a la estabilidad. Este es siempre un relato conservador, para el cual las desigualdades sociales no son causa de fractura, pero s el hecho de que estas sean nombradas y enfrentadas. En Estados Unidos, Chile o Espaa, con mayores diferencias electorales entre las primeras y segundas fuerzas polticas, no se leen titulares hablando de un pas dividido.

 

El otro movimiento fundamental de esta estrategia es poner en tela de juicio el apoyo popular a los gobiernos de cambio cuestionando por un lado, en una argumentacin indisimuladamente racista y clasista, la capacidad de juicio de los ms pobres, cuyo voto sera menos consciente. El corolario de esta lgica, en ltimo extremo, conduce de regreso al sufragio censitario. Y postulando en segundo lugar que el nuevo clima de enfrentamiento ha despertado una mayora silenciosa, un mito central del pensamiento conservador.

Es posible analizar estas dinmicas como parte de una progresiva reconstitucin de las derechas latinoamericanas, tras haber sido desarboladas en la crisis del neoliberalismo. En esta nueva estrategia destituyente regional, que puede desembocar en los golpes blandos de nuevo tipo o en una dinmica de tensionamiento poltico y presin internacional buscando el colapso gubernamental, la fuerza de los medios de comunicacin privados es crucial. Su ventaja principal est en la posibilidad de presentarse al margen de la esfera de lo poltico, como actores neutrales, configurando as un estatus privilegiado para intervenir en la competicin poltica, a menudo libres de ningn control democrtico. Desde esa ventajosa posicin pueden jugar as un papel de vanguardia en las resistencias oligrquicas contra los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Alfredo Serrano Mancilla, Doctor en Economa, Coordinador Amrica Latina CEPS (@alfreserramanci) e Iigo Errejn Galvn, Doctor en Ciencia Poltica, Consejo Ejecutivo CEPS (@ierrejon)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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