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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2012

Cuando la democracia no es una opcin
La tirana de la minora en Egipto

Esam Al-Amin
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


En el momento en el que el Presidente Muhammad Morsi emiti su Decreto Constitucional del 22 de noviembre, las lneas de la batalla poltica en Egipto aparecieron claramente trazadas. Una de las partes estaba mayoritariamente integrada por las fuerzas del Islam poltico, con el Partido por la Justicia y la Libertad (PJL) al frente, el brazo poltico de los Hermanos Musulmanes (HM). Pero tambin inclua a grupos conservadores salafes como el Partido Al-Nur (Luz) y el Partido para la Construccin y el Desarrollo, as como otros grupos moderados como Al-Wasat (Centro), Al-Hadara (Civilizacin) y Al-Asalah (Autenticidad).

La otra parte inclua toda una gama de grupos y partidos que iban desde la extrema izquierda a la extrema derecha: los representantes de las fuerzas tradicionales liberales, socialistas y nacionalistas, as como de la iglesia cristiana copta. Irnicamente, tambin inclua a algunos de los grupos de jvenes ms activamente revolucionarios, como el Movimiento del 6 de Abril, as como poderosos vestigios del derrocado rgimen de Hosni Mubarak, a quienes los revolucionarios haban jurado derribar y procesar por corrupcin y represin.

Pero lo que reuni a los diversos grupos laicos fue su aversin y odio hacia los HM, quienes en el pasado haban dado a los grupos revolucionarios un sinfn de motivos para fomentar la animadversin hacia ellos (por ejemplo, haber llegado a un acuerdo tcito con el consejo militar gobernante durante el perodo transitorio para no darles justificacin alguna para tener que retrasar las elecciones; pasar por alto la brutalidad de las fuerzas de seguridad contra los jvenes revolucionarios durante sus pacficas protestas; incumplir muchas promesas del pasado, como la de no presentarse a ms de un tercio de los escaos del Parlamento, para pasar luego a aspirar a ms del 70% de los mismos, y acabar consiguiendo el 43% de los escaos en la cmara baja y el 60% en la cmara alta; prometer no nominar a un candidato presidencial para presentar despus dos contendientes, dividiendo a la oposicin y obteniendo finalmente la presidencia; prometer formar un gobierno de unidad nacional y terminar nombrando un gobierno dominado por tecncratas y un puado de miembros importantes de los HM, etc., etc.)

Intentando comprender la confrontacin

La crisis actual debe entenderse en el contexto de un amargo conflicto que viene gestndose a lo largo de casi dos aos entre esas dos amplias coaliciones polticas. Finalmente, este enfrentamiento lleg a un momento decisivo en la Asamblea Constituyente Constitucional (ACC) encargada de redactar la nueva Constitucin. Desde su creacin a mediados de junio, se incluyeron representantes de los partidos laicos en los cinco comits existentes en la ACC, sin embargo, al final se quejaron de que las fuerzas islamistas estaban actuando de forma ladina, bien ignorndoles o bien tratando de dominarles. Muchos protestaron tambin porque la constitucin iba a convertir a Egipto en un estado religioso a la Repblica Islmica de Irn. Un ejemplo citado con frecuencia era el artculo 219, que explicaba el significado del artculo 2. El artculo 2 afirmaba que los principios de la Shariah Islmica (Derecho Islmico) son la principal fuente de legislacin, y que fue acordado desde haca tiempo por todos los grupos polticos de todas las tendencias, incluidos los representantes de los grupos cristianos.

Pero Abulela Madi, presidente del Partido Al-Wasat y miembro de la ACC expuso un argumento falaz en una entrevista celebrada el 3 de diciembre con Al-Jazeera Mubashir Egypt. Madi actu como mediador de las dos partes en conflicto cuando se lleg a un punto muerto en la interpretacin del artculo 2. Segn l, acordaron pedir a Al-Azhar, la institucin islmica ms antigua y ms respetada en Egipto, que definiera el trmino. Posteriormente, el 3 de octubre, ante todos los partidos polticos, se present una definicin de 16 palabras y, en ese momento, todos los representantes de las fuerzas laicas, incluyendo a Amr Musa, Ayman Nur, Al-Sayid Badawi (la mayora de los lderes de la oposicin laica), as como representantes de las iglesias cristianas, no solo mostraron su acuerdo con la definicin de Al-Azhar sino que tambin firmaron un documento registrando su aprobacin. Sin embargo, a principios de noviembre, los representantes de los grupos laicos se retiraron en protesta de la ACC, citando el ya acordado artculo 219 como una de las principales razones de su retirada.

Otra firme objecin citada por los representantes laicos fue el uso de la palabra estado y sociedad en cuatro artculos diferentes respecto a ciertas protecciones en las esferas econmica o social (por ejemplo, mujeres, nios, trabajadores, etc.). Los laicos se opusieron a la inclusin de la palabra sociedad por temor a que ciertos grupos religiosos quedaran constitucionalmente protegidos al tratar de imponer sobre la sociedad su propia interpretacin conservadora de las costumbres sociales. Aunque las cuatro clusulas fueron sacadas directamente de la constitucin de 1971 de la era Sadat, las fuerzas islamistas estuvieron de acuerdo en eliminar el trmino censurable en tres de los cuatro artculos, mantenindolo solo en el artculo que haca referencia a la proteccin de la familia como piedra angular de la sociedad. Por su parte, los grupos islamistas afirmaron que haban transigido demasiado en esa disputa, mientras los laicos aseguraban que este era un claro ejemplo de cmo los grupos religiosos conservadores podran abusar de esta clusula constitucional en el futuro, imponiendo sobre toda la sociedad ciertas interpretaciones religiosas o salafes.

A primeros de noviembre, como la desconfianza entre las dos partes se iba ensanchando, los grupos laicos llegaron a la conclusin de que podran conseguir un mejor acuerdo si el Tribunal Constitucional Supremo, durante su sesin del 2 de diciembre, disolva la actual ACC, como se haba rumoreado que ocurrira, o cuando expirara el mandato de seis meses de la ACC el 12 de diciembre..

A mediados de noviembre, segn filtraciones de gentes prximas a Morsi, cuando el presidente estaba intentando mediar en esta disputa, recibi informes inquietantes en el momento en que se esforzaba por conseguir un acuerdo de alto el fuego en Gaza entre Israel y Hamas. Segn estos informes, publicados en varias pginas de Internet, incluyendo Al-Taghyeer y Al-Masreyoon, se haba celebrado una reunin en la oficina de Murtada Mansur, un destacado y acaudalado abogado y empresario con estrechos vnculos con el rgimen anterior y la familia de Mubarak. El pasado ao, aunque fue absuelto por falta de pruebas, los fiscales del gobierno le haban acusado oficialmente de ser uno de los cerebros de la Batalla del Camello, que se produjo en el punto lgido de la revolucin egipcia, cuando decenas de manifestantes acabaron masacrados en la Plaza Tahrir. Tambin ha sido uno de los crticos ms feroces de los HM y un firme defensor del anterior rgimen, contando con todo el apoyo de su abanderado Ahmad Shafiq (el ltimo Primer Ministro de la era Mubarak y segundo candidato en los resultados de las elecciones presidenciales).

Los informes citaban a otros destacados individuos tambin presentes en la reunin, como el izquierdista y naserista Hamdein Sabahi, otro candidato presidencial fallido; Mahduh Hamza, una acaudalada figura pblica laica muy crtica con los partidos islamistas; Tahani Al-Yabali, juez del TCS, que es tambin una voz crtica de los HM y defensor del consejo militar durante el perodo transitorio; el juez Ahmad Al-Zand, presidente del Sindicato de Jueces en El Cairo, que tambin era un cercano confidente de Mubarak y enemigo jurado de los HM; un antiguo coronel no identificado del aparato de seguridad de Mubarak; as como un ex alto funcionario no identificado de la campaa de Shafiq.

Esos informes aseguraban que exista una avanzada conspiracin contra Morsi y los HM. Afirmaban que Al-Yabali comparti con los otros co-conspiradores que el TCS iba a disolver tanto la cmara alta del Parlamento (Majlis Al-Shura) como la ACC. Tambin acusaban a los grupos de la oposicin laica que se retiraron de la ACC de planear intensificar sus ataques contra los HM y el proyecto de constitucin para dar cobertura a la inminente disolucin de la ACC. Segn todas estas informaciones publicadas, la trama culmin finalmente fomentando el levantamiento popular contra el gobierno de los HM, lo que llevara a cuestionar la legitimidad de la presidencia de Morsi.

Fue el discurso de Morsi a la nacin del 6 de diciembre lo que dio vida a esta supuesta conspiracin. En su alocucin, dej entrever esta conspiracin afirmando que tena pruebas de que varios destacados individuos se haban reunido para conspirar contra el Estado. Incluso hizo referencia a la direccin de la oficina del destacado abogado donde se haba celebrado la reunin al mencionar la barriada de Al-Dokki en El Cairo, donde Mansur lleva a cabo de hecho sus actividades jurdicas. Morsi prometi entonces en su discurso que el fiscal del Estado hara pronto pblicos los detalles de esta conspiracin cuando en un futuro cercano se presenten los cargos contra los conspiradores.

Si nos creemos esas informaciones, Morsi habra entonces emitido su decreto constitucional el 22 de noviembre, lo que le dio amplios poderes para anticiparse a lo que l pensaba que era un gran esquema para desestabilizar el pas y socavar sus instituciones. Pero solo se discuti su ambicioso decreto dentro de un crculo muy estrecho y cercano a su alrededor. Incluso su vicepresidente, Mahmud Maki, un antiguo juez decano, dijo que l solo haba odo hablar del decreto del presidente en las noticias de la televisin.

Indudablemente, la mayora de los partidos polticos y grupos revolucionarios habran recibido bien las partes del decreto en que se deshaca del ex fiscal del Estado nombrado por Mubarak, que no haba conseguido ni un solo veredicto de culpabilidad contra ningn funcionario u oficial de seguridad del anterior rgimen en la matanza de ms de mil manifestantes durante los primeros das de la revolucin. Muchos grupos polticos habran tambin aceptado la prrroga de dos meses concedida al ACC para que completara sus trabajos en medio del desacuerdo entre sus filas.

Pero lo que la mayora rechaz fueron los artculos 2 y 6 del decreto. El artculo 2 blindaba las decisiones del presidente ante cualquier control judicial, mientras que el artculo 6 le conceda los amplios poderes que l considerara necesarios para defender la nacin y asegurar la tranquilidad y estabilidad hasta que se eligiera un nuevo Parlamento. Al principio, Morsi razon que esa clusula era necesaria para frustrar un peligroso complot, no especificado, contra el Estado. Tambin afirm que utilizara esos poderes en el sentido ms estricto posible. Sostuvo adems que nunca habra estabilidad en Egipto si las instituciones elegidas eran repetidamente disueltas por el Tribunal Supremo de la era Mubarak, como haba ocurrido con la cmara baja del Parlamento y con la primera ACC. As pues, defendi que haba incluido esa clusula porque quera blindar de nuevas interferencias judiciales esas instituciones elegidas a nivel popular.

La oposicin lucha y los partidarios de los HM contraatacan

Hubo tres tipos de oposicin al decreto presidencial. El primero consider poco recomendables los extraordinarios poderes asumidos por el Presidente, al establecer un mal precedente, e innecesario, ya que un decreto constitucional, por su propia naturaleza, no puede ser revisado por los tribunales. Represent este punto de vista el ex candidato presidencial Dr. Abdelmoneim Abul Futuh, as como otras destacadas figuras pblicas, como el escritor y columnista Fahmy Howaidy, el experto constitucional Tharwat Badawi y el ex presidente del Sindicato de los Jueces, el juez Zakaria Abdelaziz.

El segundo tipo de oposicin estuvo representado por los grupos y partidos tradicionales e individuos laicos que encontraron una brecha en sus incesantes esfuerzos por desarticular y deshacer el naciente dominio de los HM y del Partido por la Justicia y la Libertad. Denunciaron los asumidos poderes presidenciales y los describieron como el comienzo de una potencial dictadura fascista. Por ejemplo, el ex miembro del Parlamento y famoso portavoz laico, el Dr. Amr Hanzawy, tuite que Morsi era peor que Hitler. El Dr. Mohammad Al-Baradei, ex director de la AIEA y presidente del partido liberal Al-Dustur, llam a Morsi nuevo faran y un dictador peor que Mubarak.

El tercer tipo de oposicin fue la de los fulul, o vestigios del anterior rgimen, que se haban quedado acechando al fondo esperando el momento adecuado para reconquistar el poder perdido. Desde el declive de los das de la revolucin, no fue sino hasta la pasada primavera cuando se reunieron alrededor de Shafiq en su empeo por convertirlo en presidente pero fueron finalmente derrotados a pesar de recibir el apoyo del consejo militar, del denominado estado profundo y de los oligarcas, y de gastar cientos de millones de dlares de sus ilegalmente obtenidas riquezas en la fracasada campaa (a pesar del hecho de que la comisin electoral permita un lmite de gasto mximo de 2 millones de dlares).

Cuando Morsi emiti su decreto presidencial, los dos ltimos grupos formaron velozmente una amplia coalicin bajo el nombre de Frente de Salvacin Nacional (FSN). Sus dirigentes principales incluan a Musa, El-Baradei, Sabahi, Nur, El-Sayid Badawi, as como individuos vinculados a Shafiq y al rgimen anterior. En una extraa muestra de unidad, la mayora de los grupos laicos, que incluan a muchos grupos de jvenes revolucionarios, siguieron su ejemplo y se unieron al FSN. Pero muchos crticos sostienen que lo que uni a estos diversos y enconados grupos fue su odio hacia los HM y otros grupos religiosos. Su estrategia comn fue sencillamente salir a la calle e iniciar una intensa campaa pblica para desalojar a Morsi y a los HM del poder, de forma parecida a los primeros das de la revolucin contra el rgimen de Mubarak.

As pues, en la semana posterior al decreto de Morsi, decenas de miles de seguidores de los grupos laicos tomaron las calles pidiendo la cancelacin y disolucin de la ACC. Aunque eran en gran medida manifestaciones pacficas, dos jvenes, de 15 y 17 aos, murieron junto a una persona de cada campo (laico e islamista). La respuesta de las fuerzas islamistas fue acelerar la aprobacin de la nueva constitucin celebrando una sesin de diecinueve horas de duracin para aprobar sus 236 artculos entre el jueves 29 y el viernes 30 de noviembre.

Los grupos laicos, que haban ocupado la Plaza Tahrir desde el 23 de noviembre, aumentaron despus sus demandas al incluir el rechazo de la nueva constitucin y pedir la destitucin de Morsi por negarse a aceptar sus demandas y por la aprobacin de la constitucin por sus partidarios.

A medida que la batalla iba tomando forma en las calles, los grupos islmicos celebraron el 1 de diciembre en la Plaza Nahda, frente a la Universidad de El Cairo, su propia manifestacin masiva en apoyo del presidente y de la nueva constitucin. El nmero de personas en esta manifestacin empequeeci al de la oposicin laica en la Plaza Tahrir. Segn expertos neutrales, la cifra pudo ir de uno a dos millones, aunque algunos incluso afirman que por toda la nacin llegaron a ser seis millones de manifestantes. Por la noche, una pantalla inmensa en la plaza mostraba la reunin del presidente con miembros de la ACC recibiendo oficialmente una copia del proyecto de constitucin. Entonces, el presidente anunci con prontitud que el 15 de diciembre el pas votara la nueva constitucin en un referndum pblico. Mientras los manifestantes de la Plaza Nahda bramaron y aplaudieron en apoyo de esta decisin, los manifestantes de la Plaza Tahrir abuchearon y condenaron el mismo acto, un contraste que se mostr mediante pantalla dividida en numerosos canales de televisin.

Si el objetivo de los manifestantes islamistas era mostrar qu parte contaba con ms apoyo popular en la calle, este objetivo se cumpli fcilmente. Pero si la manifestacin persegua presentar un rostro moderado a la gente a fin de calmar cualquier preocupacin o temor de inminente autoritarismo religioso, ese objetivo fracas de forma miserable. Muchos de los gritos y discursos durante la manifestacin sirvieron sencillamente para solidificar las ansiedades y aprensiones entre los grupos laicos. Muchos observadores neutrales, como los asesores presidenciales Ayman Al-Sayad y Ismat Saif al-Dawalah vieron esto como una muestra de feo fascismo religioso. Cuatro asesores presidenciales no partidistas, incluyendo los dos anteriores, dimitieron poco despus.

Despus de su enorme exhibicin de apoyo pblico, decenas de miles de islamistas abandonaron la Plaza Nahda y a primera hora de la maana estaban celebrando otra manifestacin frente al Tribunal Constitucional Supremo (TCS). Ese da (2 de diciembre), el alto tribunal tena previsto celebrar una sesin sobre la constitucionalidad de la Majlis Al-Shura y de la ACC. Los partidarios de Morsi teman que si el TCS disolva ambos rganos, podra producirse una crisis constitucional. Temiendo por sus vidas a causa de los feos gritos frente al edificio del tribunal, los jueces del TCS suspendieron airadamente su trabajo por tiempo indefinido.

Al da siguiente, las fuerzas laicas dirigidas por el FSN llamaron a una contramanifestacin frente al palacio presidencial Al-Ittihadiyyah para asediar al presidente de la misma forma que los manifestantes islamistas haban asediado a los jueces. El martes 4 de diciembre, miles de indignados manifestantes rodearon el palacio presidencial exigiendo el fin del gobierno de los HM y la cada de Morsi. Mientras tanto, se saquearon e incendiaron muchas oficinas del PJL y de los HM.

El mircoles 5 de diciembre, los partidarios de Morsi llegaron por miles frente al palacio presidencial y con la cada de la noche estall rpidamente la violencia entre los grupos, provocando seis muertos y ms de 700 heridos. Un funcionario del PJL inform que todos los muertos eran partidarios de los HM y que haba ms de 1.500 heridos por toda la nacin. El dirigente de los HM y destacado abogado Sobhi Saleh result brutalmente golpeado y acus a sus oponentes de intentar asesinarle. De forma parecida, los grupos laicos acusaron a los HM de instigar la violencia de las turbas mientras sus seguidores trataban de limpiar de grupos laicos toda la zona alrededor del palacio presidencial mientras plantaban sus tiendas de campaa. Lo que resulta increble es la ausencia de las fuerzas de seguridad durante todas estas refriegas callejeras por miedo a que las unidades de la seguridad del estado mataran o hirieran a los manifestantes.

En un posterior discurso a la nacin, el Presidente Morsi dijo que entre los heridos haba 61 personas con heridas de bala bien de fuego real o balas de goma de matones que se haban infiltrado entre los manifestantes. Tambin afirm que muchos coches presidenciales fueron atacados e incendiados y que la polica haba arrestado posteriormente a 80 matones entre los manifestantes que confesaron estar pagados para disparar contra los manifestantes e instigar la violencia. Insinu que los fulul estaban detrs de esos matones y jur que quienes estuvieran detrs de esa instigacin de la violencia seran detenidos y juzgados.

Habla el Presidente

Durante la confrontacin, las ondas de la televisin se inundaron de iniciativas destinadas a calmar la inminente explosin. Por vez primera desde la revolucin, existe el temor de un peligro real de enfrentamiento civil cuando no de una guerra civil en toda regla. Los lderes de la oposicin del FSN se apiaban ante el Partido Al-Wafd en la maana del 6 de diciembre. Pero a media tarde, su portavoz agrav la situacin y acus a los HM de instigar la violencia el da anterior. Tambin hizo votos de insistir no solo en sus exigencias de anular el decreto presidencial y cancelar el referndum sobre la constitucin, sino tambin de derribar la presidencia de Morsi. Despus rechaz todos los llamamientos a participar en un dilogo nacional con el presidente o con sus partidarios polticos. El portavoz convoc finalmente protestas masivas para el viernes 7 de diciembre en todas las plazas de Egipto con objeto de derrocar al gobierno de Morsi.

Mientras tanto, el Dr. Abul Futuh celebr una conferencia de prensa rechazando algunos aspectos del decreto presidencial, es decir, los artculos 2 y 6, aunque afirm la legitimidad de la presidencia de Morsi. Pidi a la oposicin que dejara de ajustar cuentas con los HM, rechazara la infiltracin de los fulul entre ellos e hiciera una oposicin civilizada y no violenta. Tambin anunci que su partido rechazara la constitucin debido a las concesiones dadas al ejrcito en el borrador, as como por la falta de compromiso real en la constitucin para llevar la justicia social a los pobres de Egipto.

A continuacin, mientras el Presidente Morsi se diriga a la nacin en la tarde del jueves 6 de diciembre, alrededor de miles de matones de los fulul, en lo que parecan ser esfuerzos coordinados, atacaron e incendiaron varios edificios de los HM por todo Egipto, incluida su sede en El Cairo, lo que inflam ms an a los miembros y partidarios de los HM. El discurso de Morsi era su primer discurso a la nacin sobre los problemas ms graves a que se enfrenta el pas. Empez su discurso rechazando la violencia y pidiendo a todos los partidos que se adhirieran de forma civilizada para resolver sus diferencias, aunque afirmando el derecho a disentir y a la protesta pacfica. Dio algunos detalles sobre las vctimas de las violentas confrontaciones del da anterior y revel que se haba descubierto una conspiracin de los fulul y que el fiscal general expondra pronto el alcance del complot que pretenda socavar las instituciones del Estado y extender los enfrentamientos internos.

Tambin se refiri al decreto presidencial y reconoci que era legtima la oposicin a los amplios poderes que conceda al presidente pero que esos poderes eran probablemente innecesarios porque tena ya suficiente autoridad para enfrentar cualquier inestabilidad en el pas. Afirm despus que una vez que hubiera comenzado un dilogo nacional con la oposicin no insistira en el artculo 6 y estara dispuesto a revocarlo. En cuanto al artculo 2, afirm que solo pretenda proteger las decisiones presidenciales soberanas, no las tpicas del ejecutivo, de los tribunales. Y que esa interpretacin era ya un principio establecido confirmado por los tribunales. Sin embargo, desde el principio de la crisis, muchos grupos de la oposicin tenan dos demandas principales: la anulacin del decreto y la cancelacin del referndum hasta que se alcanzara un consenso sobre los artculos controvertidos de la constitucin.

Hay que destacar, que el discurso de Morsi abord ambas preocupaciones y ofreci concesiones reales en ambos frentes. Al principio, Morsi, despus de emitir su decreto, afirm que solo anulara su decreto despus de la eleccin de un parlamento. Eso signific que el decreto estara en efecto en vigor al menos hasta la prxima primavera, una vez que se apruebe el referndum sobre la constitucin y se celebren elecciones parlamentarias en un plazo de dos meses, como se propona en la nueva constitucin.

Pero en su discurso del jueves, Morsi declar que rescindira su decreto una vez que el pueblo votara el referndum constitucional del 15 de diciembre, independientemente del resultado de la votacin. Es decir, que prometi acceder a la primera exigencia de la oposicin en un plazo de nueve das, sin que mediara concesin alguna por parte de sta. Sin embargo, la oposicin sostuvo que ese compromiso no era sino una estratagema porque saba que se iba a aprobar el referndum por un amplio margen y que entonces, en cualquier caso, el decreto sera irrelevante.

En cuanto al referndum constitucional, el presidente ofreci otra zanahoria a la oposicin, llamando a un dilogo nacional entre todos los grupos polticos que podra celebrarse en el palacio presidencial el sbado 8 de diciembre. Dijo que los participantes podran plantear cualquier preocupacin y que en la agenda, sin condiciones previas, podra abordarse cualquier cuestin. Adems, afirm que estaba abierto a todas las opciones sobre cualquier tema siempre y cuando se llegara a un consenso entre las diferentes partes en conflicto. Por otra parte, inst a todos los grupos polticos a participar a fin de trazar una nueva hoja de ruta para el futuro del pas. Finalmente, prometi que si el pueblo rechazaba el referndum constitucional del 15 de diciembre, no nombrara a la prxima ACC como contemplaba el anterior decreto emitido por el ejrcito. En cambio, llam a alcanzar un consenso sobre este rgano entre todos los grupos polticos nacionales o, si esto no fuera posible, pedir al pueblo que eligiera directamente la prxima Asamblea Constitucional Constituyente que se encargue de redactar la nueva constitucin.

A primera hora de la maana, el Vicepresidente Maki haba dado una conferencia de prensa en la que ofreci lo que denomin como va constitucional para resolver los artculos en disputa en el nuevo proyecto constitucional. Propuso que se formara un comit de tres expertos constitucionales y que cada una de las partes nombrara a uno de ellos y que el tercero resultara aceptable para ambas partes. Luego pidi que ambas partes hicieran una propuesta de redaccin de los entre diez y quince artculos en disputa que se someteran a este comit. Por su parte, el comit estudiara ambas versiones y propondra una redaccin de compromiso a los artculos en disputa. Dijo despus que todos los grupos polticos deban comprometerse a aceptar el resultado que decidiera este comit y estar dispuestos a apoyarlo en el nuevo parlamento, ofrecindoselo a la gente en forma de enmiendas a la constitucin en un futuro referndum. En su discurso, Morsi dej entrever que aceptara esa propuesta.

Despus del discurso, qued claro que la oposicin estaba dividida. Ayman Nur, del Partido Al-Ghad y El-Sayid Badawi, del Partido Al-Wafd, se mostraron dispuestos a dialogar. Sabahi, El-Baradei, el Movimiento Revolucionario de Jvenes del 6 de Abril y algunos grupos afiliados a los fulul rechazaron el dilogo sin pensrselo dos veces y llamaron a nuevas manifestaciones. El FSN no respondi de inmediato, pero Musa dijo que iba a hablar con sus socios.

Despus del discurso, el Ministro de Justicia de Morsi, el juez Ahmad Maki, anunci que el Presidente estaba abierto a todas las opciones si la oposicin se comprometa a participar en el dilogo, incluyendo el aplazamiento del referndum constitucional en espera de la resolucin de los artculos en disputa, siempre y cuando se alcanzara un amplio consenso nacional. Maki present adems un mecanismo para este proceso. Dijo que si durante el dilogo nacional del 8 de diciembre se llegaba a un amplio acuerdo entre las diferentes partes, el presidente estara abierto a emitir un nuevo decreto constitucional que aplazara el referndum constitucional para dar ms tiempo para poder resolver los artculos controvertidos del actual borrador.

Aceptando las reglas de la democracia

Quiz muchos de los dirigentes laicos se muestran cautos ante este curso de accin porque saben que al final no van a poder ganar en las urnas. Uno de sus portavoces destacados, Hamzawy, dijo recientemente en la televisin nacional que no poda confiar en el juicio de la gente porque los partidos islamistas les haban lavado el cerebro. Y ah radica el quid del problema.

Morsi, los HM, y otros partidos islamistas tienen mucha confianza en las urnas y siempre aseguran que el mejor modo de resolver cualquier diferencia poltica es someterla a la voluntad del pueblo. Razonan que las reglas de la democracia dictan que las disputas polticas se resuelven siempre en las urnas. En este particular caso, Morsi pidi que se dejara al pueblo decidir el destino de la nueva constitucin y, en caso de que no se ratificara, pidi a los ciudadanos que eligieran a cien personas encargadas de redactar una nueva constitucin.

Mientras tanto, las fuerzas laicas sostienen de forma correcta que los documentos constitucionales son documentos vivos que representan el contrato social entre el estado y todos los segmentos de la poblacin y no puede estar sujeto a las reglas del voto de la mayora y la minora. Aunque muchos grupos islamistas estn de acuerdo con esta nocin, se hacen la siguiente pregunta: Cmo vamos finalmente a resolver nuestras diferencias si no podemos alcanzar un consenso?

Aunque hay varios artculos en la constitucin que es preciso revisar y enmendar, no es creble la idea de que esta constitucin sienta las bases para la creacin de un estado religioso, como proclaman algunos grupos laicos. Sin embargo, los partidos islamistas, especialmente los HM, tienen que ser ms abiertos y humildes en sus relaciones con los otros grupos para poder apaciguar sus temores y preocupaciones. Por tanto, el mejor curso de accin podra ser aceptar la propuesta del Vicepresidente Maki de llegar a un compromiso acerca de los artculos en disputa para poder alcanzar un consenso.

En cuanto a las fuerzas laicas, tienen que hacer frente a la realidad y aceptar la voluntad del pueblo en un nuevo Egipto libre. Si su visin y programas para el pas son mejores que los de los partidos islmicos, entonces tienen que convencer al electorado egipcio y empezar a ganar elecciones y referndums. No pueden afirmar estar a favor de la democracia y rechazar sus resultados o aclamar sus principios mientras socavan su sistema o eluden sus reglas.

Esam Al-Amin es un escritor y periodista independiente que colabora con diversas pginas de Internet. Puede contactarse con l en: [email protected]

Fuente original: http://www.counterpunch.org/2012/12/07/in-egypt-when-democracy-is-not-an-option/




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