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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2012

Chvez lleg a la revolucin para quedarse

Juan Carlos Monedero
Pblico


Ya hay gente de la oposicin venezolana planteando que si Chvez no venciera a la enfermedad, quien debiera ocupar la Presidencia es el derrotado candidato Capriles. Su lgica democrtica suele tener la misma consistencia que su inters por los pobres antes de que Chvez llegara . Tambin estn los que creen que pueden ir sin ms a los militares a invitarles a dar un paso fuera de la Constitucin. Olvidan que en los cuarteles venezolanos ya no cuelgan escenas de West Point ni imgenes de marines matando vietnamitas, sino retratos de Bolvar o del Che Guevara. Otros andan enredando a ver si logran que alguien cercano al Presidente d un paso a favor de la oposicin, volviendo a olvidar que si hay ahora un mandato trascendente en Venezuela es la peticin de unidad lanzada por el Presidente camino de la mesa de operaciones.

Como siempre, ah estn los medios de comunicacin (el 80%, conviene saberlo, en manos de los enemigos del proceso), jugando a ser el principal partido de una oposicin cuyo nico acuerdo es sacar a Chvez del Palacio de Miraflores. La enfermedad del Presidente dibuja hoy una sonrisa en sus rostros de buenos catlicos, apostlicos y romanos -aunque vista su probada necrofilia podramos jugar con las palabras-, convencidos de que despus de decenios dndolo por desaparecido, alguna vez tendr que ser verdad. Ayer intentaron hacer de un mensaje en Twitter un evento mundial. La cercana de las Navidades aviva su amor. Pero su apuesta, #RIPChvez , se qued a decenas de miles de puestos de distancia de #BuenaVibraPaChvez , quedando claro que ni se asoman a saber que lo que tiene Chvez con su pueblo es la relacin que tienen los que han salido juntos del agujero y nunca se han traicionado. Cuando crees que el poder te pertenece por nacimiento, nunca te acostumbras a ver a otro en la silla presidencial. Y si la ira te confunde, el juicio se te nubla. Se lo dice constantemente la embajada norteamericana, pero no les entra.

Desde el Gobierno bolivariano, estas estrategias no son nuevas. "No jueguen con el amor de un pueblo. Y menos con el amor de un pueblo que fue maltratado durante muchos aos (...) Oposicin: tengan mucho cuidado con lo que hacen". La advertencia es de Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional y persona con un gran ascendiente entre los militares venezolanos. Desde que apareci Chvez, la desesperada oposicin no ha dudado en cada momento, en usar cualquier estrategia para intentar ganar fuera de las urnas lo que no ha estado en condiciones de ganar en las elecciones ms limpias y transparentes de Amrica Latina (como han reconocido los Presidentes de los Tribunales Electorales de Amrica Latina o el estadounidense Centro Carter).

No es un atributo exclusivo de la derecha venezolana (recordemos los golpes de Estado de Franco, Pinochet, Videla; la caza de brujas de McCarthy para intentar acabar con los demcratas en los EEUU; el papel de la Contra en Nicaragua; la guerra sucia, incluso, contra Felipe Gonzlez -que en el fondo era uno de los suyos-, y un largo etctera), pero en la patria de Bolvar exageran. All han probado, sin xito, todos y cada uno de los mtodos que a lo largo de la historia latinoamericana han servido para sacar del Gobierno a los Presidentes desobedientes con los mandatos histricos de eso que antes de la cada del Muro de Berln se llamaba imperialismo. Y es en ese fracaso donde naci la comunin de Chvez con su pueblo.

Con su enfermedad, Chvez no ha hecho como Mitterrand -quien ocult su dolencia al pueblo de Francia-, sino que, muy al contrario, se present a las elecciones haciendo saber que estaba golpeado por el cncer. El pueblo le dio un espectacular apoyo, y con una participacin histrica del 80,48%, le sac 11 puntos de ventaja a su opositor (8.191.132 votos frente a 6.591.304). Obama le sac a Romney 3,4 puntos. Los intentos de la oposicin de olvidar ese resultado no ayudan a nadie. En especial a ellos. Pero slo se miran en el espejo de los medios de comunicacin a los que financian.

Pero la reaparicin de clulas malignas en el mismo lugar de anteriores operaciones, no puede ignorarse. Chvez, en un acto de urgencia, seal a Nicols Maduro, actual Canciller y Vicepresidente, como la persona que debiera hacerse cargo de las riendas del proceso revolucionario en caso de que un fatal desenlace le impidiera tomar posesin en enero. El artculo 233 de la Constitucin es claro en su prrafo segundo: "Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesin, se proceder a una nueva eleccin universal, directa y secreta dentro de los treinta das consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesin el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargar de la Presidencia de la Repblica el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional".

Chvez, como en tantas otras veces, ha pensado ms en Venezuela que en su suerte personal. Hay decisiones que podran haber encontrado ms fluidez con mayores plazos, pero es indudable que ajustar los resortes de un pas en la mira de los Estados Unidos no es tarea sencilla. Hoy podemos pensar que hubiera sido bueno un menor esfuerzo suyo en la campaa, pero tambin sabemos que eso slo es una opcin cuando lo que cuenta es tu salud y no la del pas. El mensaje de Chvez, acompaado de los rostros abatidos de su Gobierno, propios de una ltima cena, han tenido el efecto demoledor de quien piensa en trminos de historia. Chvez, a quien quiso escuchar, dijo: "entro en la sala de operaciones pero no s si saldr de ella. Quiero que el proceso hacia el socialismo siga su rumbo. Y la persona adecuada para lograrlo es Nicols. Quiero que todo el pueblo, militares, partidos, consejos comunales, funcionarios, Gobierno den un ejemplo de unidad en torno al Vicepresidente en caso de que haya elecciones y yo ya no est. Voy a luchar por regresar, pero si no fuera el caso, tienen ustedes claro mi deseo".

Orden constitucional garantizado

Slo los que llevan aos deseando o buscando la muerte de Chvez estn adelantando anlisis. No hay mayor bondad en pretender dar por hecho lo que no ha sucedido. Qu puede decirse entonces? El orden constitucional en Venezuela est garantizado. Los criterios jurdicos vinculados a la ausencia del Presidente son meridianos y el apoyo tanto del pueblo como del ejrcito a ese orden constitucional, no tiene la mnima fisura. No hay ninguna razn, salvo las malas intenciones, para cuestionar lo que queda bien reglamentado en el orden legal venezolano. Adems de que sigue siendo cierto que lo mejor que le puede pasar a Venezuela y a Amrica Latina es que el 10 de enero Hugo Chvez tome posesin de su cargo como Presidente.

En los das que transcurran hasta la operacin del Presidente, pareciera sensato legitimar polticamente la opcin por Nicols Maduro expresada por Chvez. Para ello, deben ponerse en marcha los rganos polticos dispuestos al respecto (especialmente, el Partido Socialista Unido de Venezuela, pero sin olvidar a las dems fuerzas que apoyan el proceso). El carisma del Presidente Chvez sirve para trasladar su compromiso con la Venezuela socialista a Maduro, como ocurriera con Lula y Dilma Russeff. Conviene, por tanto, respetar los procedimientos correspondientes, an ms cuando Maduro viene perfilndose desde hace tiempo como el sucesor natural de Chvez.

La figura de Nicols Maduro ha experimentado en los ltimos aos un enorme crecimiento poltico -como ha ocurrido con Evo Morales, con Rafael Correa o con Cristina Fernndez-. En cualquier caso, los escenarios que podran abrirse con la ausencia de Chvez del primer plano de la escena poltica le obligan a dilucidar algunos aspectos importantes que Chvez ha solventado con su enorme prestigio personal.

En primer lugar, debe dejar claros los cauces por donde discurrir la unin cvico-militar (que es un rasgo distintivo de la Venezuela bolivariana). En segundo lugar, sera importante una reconfiguracin del PSUV de manera que las diferentes sensibilidades que siempre existen en todo proyecto poltico -y que en ausencia de Chvez cobrarn fuerza- encuentren su espacio de expresin. En tercer lugar, hay que dedicar muchos esfuerzos a la puesta en marcha del nuevo plan socialista (con el que se ganaron las elecciones) dando prioridad a las exigencias populares, ahondando en la eficacia gubernamental y permitiendo que los problemas existentes encuentren espacios pblicos de expresin para que se conviertan en formas populares de evaluacin de las polticas pblicas (ah est una de las garantas de la unidad popular). Por ltimo -y en eso Maduro tiene mucho camino andado- es esencial que las diferentes formas de integracin regional sigan avanzando. El continente latinoamericano le debe a Chvez tener hoy la mayor integracin de toda su historia. La ALBA, el Mercosur, la CELAC son espacios que, lejos de detenerse, deben ahondarse. Todos estos asuntos tienen el sello de Chvez. Por eso Chvez lleg para quedarse. Hay lderes que marcan la historia. Y esos, por ms esfuerzos que hagan, no se mueren nunca.

Sea cual sea el desenlace fsico -siendo el mejor, ver a Chvez ceirse la faja presidencial el entrante 2013-, corresponde a todas y todos los venezolanos hacer un esfuerzo similar al de 2002. En aquel ao, la misma oposicin que ahora brinda con champn francs por el cncer, dio un golpe de Estado que fue derrotado por el pueblo. Ahora, se trata de asumir la responsabilidad que les corresponde a todos y cada uno en este escenario complicado. Chvez ha hecho lo ms difcil. Venezuela ahora tiene patria. Pero los enemigos siguen acechando. Es ahora, ms que nunca, cuando Chvez y el pueblo tienen que ser lo mismo. Un pueblo que convierta su tristeza en herramienta poltica para ahondar en la transformacin socialista de Venezuela contra todos los vientos del neoliberalismo. Esos de los que se liber y que ahora est empezando a conocer la vieja Europa.

* Juan Carlos Monedero es profesor de Ciencias Polticas de la Universidad Complutense de Madrid

Fuente: http://www.publico.es/447124/chavez-llego-a-la-revolucion-para-quedarse



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