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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2012

Ecologismo de barrio

Gustavo Duch
Ecologista


Gracias a los cursos de la Consejera de Agricultura, Joan pudo reaccionar a tiempo. Asisti a varios talleres donde le contaron -con pelos y seales cmo evitar inhalaciones procedentes de los fitosanitarios empleados en las tareas del campo, qu ropa llevar, qu mascarillas utilizar, cundo y cuntas veces ducharse. Tan bien se lo explicaron, tan a fondo que le salvaron la vida.Estoy envenenando la tierra dijo, y Joan se hizo ecoagricultor para no morir autointoxicado. Su pequea parcela, frtil y sana, alimenta a decenas de familias y lo continuar haciendo durante muchos aos. S, son pocas familias pero cada vez ms, y son mucho ms que todo lo que conseguir el derroche de la agricultura industrial.

Se encuentran en las calles y plazas de las ciudades, con sus equipos de naturalistas, cazamariposas, lupa, prismticos En frascos de cristal conservan para que de ah no salgan a los malos bichos que mucho dao hacen al medio ambiente, como los bancos que especulan con las mejores tierras frtiles. Son activistas justicieros, invisibles, que no se dejan cazar.

Le vemos pasar frente a nuestras casas una o dos veces al mes. Con su squito, el Ministro de Medio Ambiente del Barrio va trabajando desde buena maana. Recoge cartones de los continers o aquellos apilados en cualquier esquina, mientras sus perros olisquean y mean las basuras. Varios miles de rboles del planeta siguen generando sombra y oxgeno gracias al ecologismo de estos cartoneros pobres. Es poco pero son muchos y hacen ms de lo que lograron todos los Ministros oficialmente nombrados con sus programas oficiales.

El Ejrcito logr limpiar las costas gallegas de aquellos mazacotes de petrleo que el Prestige y la incompetencia poltica vertieron sobre el mar. Un ejrcito de seres humanos pacifistas y ecologistas que, sin coroneles ni rdenes de mando, ejerci cario, ternura, afecto y respeto para su MadreMar. Nunca ms.

Si los acuferos, ros y lagos llevan y guardan algo de agua, an, debemos agradecerlo a fantsticos proyectos que en importantes comidas de trabajo se contagian de boca a boca. Este ro lo desviamos por aqu, hacemos un pantano por all y movemos de sitio estos pueblos, son disparates que NO se escuchan en las mesas del comedor escolar, donde un nio le cuenta a otro hay que cerrar el grifo al lavarse los dientes, as tendremos agua todo el verano. Es poco, pero son muchas nias y nios, y logran ms que muchos Departamentos econmicamente bien dotados.

El Rey del pas que se presume defensor de la biodiversidad, posa con los animales que encuentra a su paso. Con un elefante que caz qued retratado. Sus sbditos insubordinados siguen su ejemplo pero al revs: en los huertos cultivan muchas variedades autctonas y se intercambian semillas entre campesinas y campesinos; en los montes desahuciados recuperan razas locales de cabras casi extinguidas; y en pueblos abandonados hay asociaciones para cuidar del murcilago vulgar. Actan como reyes para el reino animal y como prncipes para el reino vegetal. Es poco, pero como son muchos, les debemos mucho.

El activismo ecologista de la gente, que parece irrelevante, anecdtico o minoritario, consigue mucho ms que ministros, reyes, departamentos y consejeras, que mucho dicen que hacen pero mucho de lo que hacen, lo hacen mal.

Fuente: Revista Ecologista n 75 Noviembre 2012



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