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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2012

La mueca grotesca de la consulta

Ral Prada Alcoreza
Rebelin


 

Hasta aqu, antes del primer ingreso de las brigadas de la consulta, su fracaso, la ampliacin del plazo, el segundo ingreso de las brigadas y la supuesta culminacin de la misma el 7 de diciembre de 2012, no se haba realizado la consulta espuria del gobierno. Consulta que ya de por s era nula de pleno derecho por los argumentos vertidos. No cumpla con las condiciones iniciales de la consulta, es decir, con la estructura normativa y conceptual de la consulta establecida en los convenios internacionales y en la Constitucin. No contaba con el consentimiento de las naciones y pueblos indgenas originarios, no era ni previa, ni libre, ni informada. Adems de no respetar los derechos de las naciones y pueblos indgenas originarios, consagrados en la Constitucin; no respeta la autonoma, el autogobierno, la libre determinacin, las instituciones y las normas y procedimientos propios. Tampoco respet para nada le Ley 180, que defiende al TIPNIS, llamada ley de la intangibilidad del TIPNIS, tan abusivamente interpretada por el vicepresidente, como si se tratar de un cdigo metafsico, creyendo que se trata de algo intocable. Con esto se muestra el desconocimiento de los altos dignatarios de la jurisprudencia de intangibilidad, aplicada en otros pases, adems de la propia zonificacin del SERNAP, que define a una de las tres zonas del TIPNIS como altamente vulnerable, entonces a la que se puede aplicarle la norma de intangibilidad, en el sentido de que se cierra a toda actividad extractivista y de aprovechamiento que afecte el equilibrio ecolgico y la sostenibilidad del bosque.

Lo que viene en despus, es la ejecucin de la consulta espuria, con todos los altibajos y contradicciones del gobierno. En principio, no cumplen con el primer plazo para la consulta; el Congreso se ve obligado a ampliar el plazo hasta el 7 de diciembre. Esta falla en la ejecucin se debi a la resistencia de las comunidades de la TCO del TIPNIS a la consulta. Despus el gobierno intenta hacer la consulta en Trinidad, la ciudad capital del departamento del Beni, mostrando abiertamente la descabellada concepcin que tiene sobre la consulta con consentimiento, previa, libre e informada, evidenciando nuevamente la total falta de escrpulos para llevar adelante el escandaloso atropello, sin importarle guardar un mnimo de compostura. Las autoridades salen en defensa de semejante despropsito, diciendo que una consulta se puede hacer en cualquier parte, que los protocolos de la ley de consulta no establecen dnde se la hace. Estos hechos que parecen formar parte de una comedia brutal son la crnica del itinerario de atropello a los pueblos indgenas. La realidad supera a la imaginacin. Sin embargo, no fue el camino optado por el gobierno; se sigui adelante con la ejecucin de la consulta espuria. Para esto se emplearon todos los medios de desinformacin y manipulacin; maniobras de los datos de las comunidades, cules son comunidades que pertenecen a la TCO del TIPNIS, cules son chacos y no comunidades, recursos a la prebenda y el clientelismo, manipulacin de la informacin; cuando entraban a alguna comunidad, preguntando si quieren el desarrollo, el progreso, escuelas, postas sanitarias, atencin del Estado; por lo tanto, si quieren esto, deben exigir el levantamiento de la intangibilidad. No se pregunt directamente sobre si quieren la carretera y por dnde, no se brind la informacin requerida, como la informacin de impacto ambiental. No se respondi a la pregunta que merodeaba en el aire de por qu la carretera se dise por donde prcticamente no hay comunidades, salvo dos, y no por las zonas aledaas a los ros Isiboro y Scure, zonas donde se concentran muchas comunidades. Ante la notoria resistencia de comunidades, se ingresaban a ciertas horas, se capturaban algunas familias, a veces incluso slo una, se entregaban arroz y azcar, se les haca firmar la recepcin, haciendo valer esto como aceptacin de la carretera. La preocupacin del gobierno era notoria; lo que le interesaba era suspender la condicin de intangibilidad para volver a re-zonificar el territorio indgena y parque, buscando levantar los resguardos que haba establecido el propio SERNAP para la zona vulnerable, el ncleo del TIPNIS.

Al gobierno no le interesa, de lejos, cumplir con la estructura normativa y conceptual de una verdadera consulta; tampoco le interesa guardar las apariencias. Slo quiere contar con el simulacro de consulta para llenar aparentemente los requisitos constitucionales e internacionales; decir que el gobierno consult y la respuesta es favorable a la carretera. Requiere cualquier documento que encubra el atropello, mostrar en los escenarios comunicativos estadsticas, aunque estas sean de dudosa procedencia, adulteradas y fraudulentas. Lo que importa es aparentar, justificar con datos. Enamorados ellos, sobre todo el vicepresidente, de una falsa objetividad. El montaje de la consulta debe venir acompaada por los resultados, la estadstica oficial; el Estado avala semejante cometimiento y atentado contra la misma lgica estadstica, pues no cumple con los mnimos requisitos de la construccin del dato. Esta comedia debe venir acompaada por la culminacin de la obra de teatro, la presentacin de los resultados al pblico. Mejor si es una presentacin poltica con los correligionarios y en una capital departamental. Precisamente la capital del departamento amaznico del Beni, Trinidad, que cobija a diecisis pueblos indgenas. En este escenario la desfachatez no tiene lmites, se presentan los datos fraudulentos sin ningn escrpulo, ste lo han perdido hace mucho tiempo. Se festeja su aparente triunfo ante la resistencia de las comunidades del TIPNIS. Se adelanta sin ningn desparpajo que se van a tramitar los recursos para el tramo II de la carretera, que atraviesa el ncleo del TIPNIS. Se vuelve a descargar la furia sobre la supuesta intangibilidad, volviendo a los argumentos metafsicos de que ni las hormiguitas podran tocar el territorio bajo condicin de intangibilidad. Esto se lo dice sin rubor, quizs sin consciencia de lo que se dice, sin consciencia del exabrupto, del sinsentido de esta elocuencia gubernamental.

Empero este teatro poltico no tiene sabor a triunfo; hay un sin sabor en el aire. El gobierno sabe que no lograron entrar como quera a la mayora de las comunidades de la TCO del TIPNIS; se tropez con la resistencia tenaz de las comunidades, se enfrent a la cruda realidad de que no todo es manipulable ni objeto fcil de maniobra, a pesar de todos los recursos del Estado, toda la violencia simblica y fsica empleada, toda la manipulacin meditica, la complicidad del rgano electoral, el rgano judicial, UNASUR y las dirigencias medias cooptadas, a pesar de haber logrado dividir al CIDOB, la organizacin matriz de los pueblos indgenas del oriente boliviano. El gobierno ha llegado al siete de diciembre desgastado, carcomido por sus propias contradicciones, por la guerra sucia desplegada contra los indgenas. A todo esto hay que aadirle el panorama de la descomposicin, los elevados y expansivos niveles de la corrupcin que corroe la institucionalidad del Estado. Esta decadencia contrasta con la multiplicacin desmesurada, casi desesperada, de la propaganda y la publicidad. Hasta se podra sugerir una ecuacin, la proliferacin propagandista y publicista gubernamental es inversamente proporcional al estado de cosas, a la situacin poltica, desequilibrada y vulnerada en su constitucionalidad, en su institucionalidad, en lo que respecta a los objetivos caros del proceso de cambio. En esta aparente victoria, el gobierno ha perdido; ha perdido imagen, ha perdido credibilidad, ha perdido lo ltimo de moral que habra quedado, ha perdido el horizonte del proceso, ha perdido el respeto de las mayoras y ha perdido la legitimidad.

La respuesta indgena no se hizo esperar. En ERBOL se publica lo siguiente:

Los habitantes del Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS) denunciaron este viernes que el gobierno no consult a todos los habitantes de la reserva natural y realizaron una marcha de protesta en la ciudad de Trinidad; en el mismo lugar, el gobierno cumpla un acto de celebracin y suscripcin de actas de conclusin de la consulta [1] .

Cerca de las 16.30, ms de un centenar de indgenas, entre hombres, mujeres y nios, agrupados en la Central de Pueblos tnicos Mojeos del Beni (CPEMB), protagonizaron una marcha de protesta en rechazo a la versin del gobierno que seala que casi la totalidad de las comunidades fueron consultadas y que todas pidieron la construccin de la carretera Villa TunariSan Ignacio de Moxos.

 

Laida Nuez, representante del CPEMB declar:

No es cierto que ms del 50 por ciento de las comunidades estn de acuerdo con la carretera, no estamos de acuerdo que la carretera pase por medio del territorio indgena, no estamos en contra de la carretera, pero que el gobierno busque que pase por otro lugar.

La dirigente agreg:

Nosotros vamos a seguir en la resistencia, no vamos a dejar que el gobierno divida en dos el territorio del TIPNIS y por eso estamos en protesta para que el gobierno nos escuche [2] .

La noticia contina:

Una comisin interinstitucional conformada por Critas Bolivia, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) y la Federacin Internacional de Derechos Humanos (FIDH), que visit a las comunidades del TIPNIS, denunci que el gobierno no respet los usos y costumbres de los indgenas, adems que el nmero de comunidades consultadas no coincide con los datos del gobierno [3] .

En otra noticia de ERBOL aparece una denuncia de la comisin verificadora, conformada por la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y la Iglesia Catlica, que recorri comunidades del TIPNIS para comprobar la consulta hecha por el gobierno:

Las brigadas del gobierno nacional ingresaron con regalos y ofrecieron proyectos a por lo menos 35 comunidades del Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS) para hacer la consulta, les hicieron firmar a los indgenas las actas que decan que estaban a favor de la construccin de la carretera cuando ellos dijeron que no [4] .

 

La denuncia la hizo el secretario de Organizacin de la Subcentral TIPNIS, Bernab Noza, quien integr la comisin. El dirigente declar:

Les hablaron (a los indgenas) de la intangibilidad. La consulta debi decir por aqu pasar el camino, este es el impacto que ocasionar, pero no les dijeron nada de eso, slo les dijeron que si queran salud, educacin y proyectos; muchos quedaron confundidos y respondieron que s, y las brigadas lo tomaron como un s a la construccin de la carretera por el corazn del TIPNIS, cuando en realidad su apoyo era a los proyectos que les ofrecieron [5] .

El dirigente tambin declar que en las 35 comunidades que visitaron se constat que los pobladores de stas no apoyaron la construccin del polmico tramo II del proyecto carretero Villa Tunari San Ignacio de Moxos, que atravesara el ncleo TIPNIS.

En el peridico Los tiempos se difunde la declaracin de la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Yolanda Herrera, quien se pronunci sobre la consulta efectuada por el gobierno, despus de hacer una evaluacin, contando con la informacin del recorrido de la comisin. Se pueden resumir sus conclusiones en tres puntos: 1) Se constataron irregularidades en el desarrollo de la consulta, 2) la consulta del gobierno sembr divisin entre las comunidades y las familias, y 3) No se cumpli ni siquiera con el protocolo de la consulta aprobado por el gobierno [6] .

En Otra Amrica de sur a norte, en Radar, se transcribe lo siguiente:

El representante de Critas Bolivia, dependiente de la Iglesia catlica, Marcelo Ortega, inform hoy que en cinco das de recorrido por comunidades del Tipnis (Territorio Indgena Parque Nacional Isiboro-Scure), conjuntamente con representantes de derechos humanos, constataron que el gobierno no cumpli a cabalidad con el protocolo de la consulta sobre el proyecto carretero que atravesar la zona [7] .

 

El representante de Critas declar:

 

Hemos podido constatar que el protocolo no se ha cumplido a cabalidad. La consulta requiere ciertos requisitos, tiene estndares, tiene pasos, tiene procedimientos y por lo que nos han contado los mismos comunitarios, lamentablemente no se han cumplido [8] .

 

Ya con anterioridad, cuando se desarrollaba la incursin de la consulta espuria, se desataron las denuncias de los dirigentes de las comunidades del TIPNIS:  

El ex-corregidor de la comunidad Puerto San Lorenzo, Hernn Maleca, denunci que el gobierno slo consult a siete de 45 familias que habitan en esa poblacin y hace creer que aceptan la carretera en medio del Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro-Scure (TIPNIS) [9] .

El dirigente declar:

Siete (familias) fueron consultadas en un cabildo pero el saldo no particip porque se fue a sus chacos, por lo tanto ellos no han visto la consultaLa consulta ha sido totalmente un fracaso, un fracaso, porque nosotros estuvimos bloqueando como ahora la pista pues no queremos la consulta, tampoco la carretera en nuestros territorio porque no nos va beneficiar [10] .

En Crnicas de Amrica Latina sale un reportaje que se titula Desde la resistencia indgena en la comunidad Santiago, Ro Ichoa, Territorio Indgena Parque Nacional Isiboro-Secure. En el reportaje se escribe el siguiente relato de la crnica:

Las carreteras del pas siempre han estado acosadas por 2 factores: los impactos de la naturaleza y los bloqueos ocasionados por el descontento social. Los habitantes del Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro-Secure, TIPNIS, suelen decir el ro es nuestra carretera, y como tal, tambin est sometido al temperamento de la madre tierra y novedosamente al descontento de sus hijos. Tras haber sido engaados e ignorados por el gobierno luego de la VIII y IX marcha los indgenas del TIPNIS decidieron resistir en el territorio contra un proyecto de carretera que intenta ser avalado por una tarda y fraudulenta consulta. Comenzaron templando 2 alambres a lo largo del Ro Isiboro en la comunidad de Gundonovia. El gobierno ha acusado a los habitantes y autoridades naturales de esta comunidad de impedir el paso del desayuno escolar y del personal de salud [11] .

 

El reportaje contina:

No obstante este bloqueo, tiene una particularidad, es un bloqueo simblico y selectivo. Dos alambres de pas en los que reza un cartel Resistencia digna, alertan sobre un territorio que le dice NO a la imposicin de una carretera y de una consulta posterior, fraudulenta y de mala fe. Sin embargo los vivientes del territorio atraviesan esta barrera reduciendo la velocidad de sus motores o canoas y levantando el alambre lo suficiente como para permitirse el paso. Entran y salen de y hacia la ciudad de Trinidad sin ninguna dificultad. Entran y salen porque es su territorio. Slo el personal del gobierno, quienes quieren imponer la consulta, est vetado de ingresar en el TIPNIS. En varias actas, los habitantes del territorio han hecho constar que el Desayuno Escolar sigue esperando en Los Puentes o en Puerto Geralda, para ser despachado sin dificultad. Pero el municipio de San Ignacio, aliado del gobierno se niega a enviarlo y cnicamente acusa al bloqueo de ser la causa para que el alimento no llegue a su destino. Personal mdico, nunca hubo, a excepcin de algunos enfermeros que brillan por su ausencia (igual que los guardaparques). Un centro de Salud en la comunidad de Santiago (inconcluso por un negociado) es hoy el dormitorio los murcilagos y anfitrin de la maleza que atestigua como este elefante blanco carece de quien lo atienda. La misin de Mdicos Canarios que ingresaban a hacer trabajo voluntario en el territorio se ve imposibilitada de entrar por barreras burocrticas impuestas desde la gobernacin del Beni, aliada del gobierno.

Estos argumentos en contra de la resistencia han sido tejidos en una especie de prosa de contrainsurgencia para desprestigiar y criminalizar la protesta social. Son slo una excusa que adems pretende justificar el fracaso de la consulta. No pudiendo ingresar al territorio ms que por helicptero o avioneta, aprovechando que la gente est trabajando en sus chacos, el gobierno ha comenzado una campaa de desinformacin, sumado a la infiltracin de comunarios y profesores afines a cambio de favores, prebendas y en muchos casos amenazas.

Lo cierto es que el ro tambin se puede bloquear. A veces la palizada (rboles que arrastra el ro) impide o dificulta la navegacin pero tambin la dignidad sabe ponerle un lmite a quien quiere invadir y dividir un territorio. Dos alambres y un cartel escrito en bolsas de yute, son el modesto smbolo resistencia que segn el gobierno se hace con financiamiento de ONGs y de la derecha. Don Cecilio, en la comunidad de Santiago, donde una red de pesca bloquea el ro Ichoa, hizo que su hijo Ramiro colocase un cartel Resistencia prestndose del profe Ismael una cartulina y un marcador. Al principio, pens que era un error utilizar un eslogan del gobierno: para vivir Bien. Pero creo que don Ceci, como le decimos, es callado pero inteligente, y con este modesto cartel quiere ensearle al Evo, al Linera y al Quintana lo que realmente significa Vivir Bien [12] .

 

A principios de octubre de 2012, Rugidos de la madre tierra, difunda informacin sobre la resistencia en el TIPNIS, acontecimientos que explican por qu fracasa la primera incursin de las brigadas de la consulta. La informacin es la siguiente:

La dirigencia indgena en defensa del Tipnis se reunir hoy en Santa Cruz, junto a los representantes de los 34 pueblos de Tierras Bajas y otras organizaciones, para analizar una demanda internacional contra el Estado sobre las irregularidades en el proceso de consulta y la posibilidad de presentar a un comunario como candidato a las elecciones de la gobernacin en el departamento del Beni. Tambin analizaremos la propuesta de otra demanda internacional de los pueblos indgenas contra el Estado boliviano ya que se ha agotado a nivel nacional, dijo el vocero de este movimiento, Youcy Fabricano. () Por otro lado, una comisin indgena se instal en Puerto Totora ayer con el objetivo de continuar la socializacin de las consideradas arbitrariedades en el proceso de consulta [13] .

 

El corregidor del lugar, Macario Noza, declar:

 

Desmentimos que el G obierno haya consultado a esta comunidad, estamos fortaleciendo la resistencia aqu y en Puerto San Lorenzo y en Gundonovia, los hermanos se han mantenido firmes.

Fernando Vargas, dirigente de la Subcentral del TIPNIS, declaro:

 

Es una trampa la informacin que maneja el Gobierno. Que los indgenas expresen el apoyo a los temas de salud y proyectos de desarrollo no quiere decir que acepten la carretera, ms bien es una forma de chantaje para lograr un objetivo que es aceptar la carretera. No hay una mayora que acepte la carretera [14] .

La  Coordinadora por la Autodeterminacin de los pueblos y el medio ambiente, COODAPMA, Santa Cruz, saca un pronunciamiento :

Ante los ltimos acontecimientos suscitados en torno al Territorio Indgena Parque Nacional Isiboro-Scure y la toma de las instalaciones de la CIDOB, las y los componentes de esta organizacin emitimos este nuevo

PRONUNCIAMIENTO

1. Condenamos de la manera ms enrgica la barbarie promovida por el gobierno entre hermanos indgenas al financiar a algunos dirigentes y grupos de choque para que vayan a violentar la sede de los pueblos indgenas de tierras bajas resquebrajando la fortaleza de la unidad de las naciones indgenas. Estos hechos de seguro tienen tambin el objetivo de distraer y disminuir las fuerzas en la lucha por la defensa del TIPNIS.

2. Repudiamos el uso que hace la gente del gobierno, de algunos indgenas de la nacin Ayorea, que debido a su condicin de extrema pobreza, en una ciudad que los discrimina, se ven obligados a sobrevivir a cualquier precio. En su momento ellos fueron expulsados tambin por los megaproyectos transnacionales y los terratenientes, un gasoducto y una carretera y continan siendo acechados por la minera y los traficantes de la misma tierra que antes fue su gran territorio.

3. Como Coordinadora no defendemos los intereses de ningn dirigente en particular, ni estamos a favor ningn grupo a la cabeza de la CIDOB, sostenemos que debe prevalecer ante todo la unidad de la organizacin indgena y que deben ser las bases las que hagan respetar sus decisiones sin intervenciones de fuerzas estatales. Propugnamos la independencia del movimiento indgena frente al gobierno y la vieja derecha, aliados en la defensa del sistema capitalista, la opresin de las distintas nacionalidades indgenas y enemigos de las luchas de los sectores sociales.

4. Rechazamos de manera contundente la falsa consulta posterior en el TIPNIS, que no es ni previa, ni libre, ni informada y que adems de no cumplir ninguna de las formalidades del legalismo y los fallos de los tribunales, est cocinada para favorecer los intereses transnacionales y de los grandes propietarios cocaleros para ocupar dicho territorio.

5. Condenamos la muerte del hermano campesino Ambrosio Gonzales Rojas quien demandaba atencin a sus demandas en la localidad Caranda y llamamos a la ciudadana y organizaciones de base del pueblo boliviano a estar atentos a estos conflictos y ante cualquier accin represiva del gobierno en el TIPNIS, pues el rechazo a la consulta post en varias comunidades es evidente. Slo la movilizacin activa en las ciudades har conocer al mundo los atropellos del gobierno del MAS vendido a las transnacionales y opresor de los indgenas [15] .

La Asamblea del Pueblo Guaran (APG), ante los graves sucesos de divisin de la CIDOB, ocasionados por intervenciones del gobierno, saca un manifiesto pblico. En el manifiesto la organizacin matriz guaran se propone recuperar la unidad y la independencia poltica e ideolgica de la Confederacin Indgena del Oriente Boliviano (CIDOB) [16] .

Como se puede ver estamos ante la secuencia de una frrea resistencia, en sus distintas fases, en sus diferentes contextos, contando con sus concretas coyunturas. El slo hecho de la resistencia anula cualquier pretensin del gobierno de legalidad y de legitimidad de la consulta espuria. Ante esta realidad contundente el gobierno responde con tozudez, haciendo declaraciones optimistas, desde el punto de vista oficial, justificando, en principio los retrasos por el mal temporal, por la conspiracin de ONGs, tambin por la intervencin de la derecha, por el inters de algunos dirigentes; mostrando, despus, el avance de los resultados, siempre a favor de la consulta gubernamental; por ltimo, presentando los resultados positivos de la consulta, concluyendo que la mayora quiere la carretera. Lo que queda claro de todo este itinerario del atropello cometido contra los pueblos indgenas es que el gobierno quiere s o s la carretera, que la quiere imponer s o s, pese a quien pese, le guste o no le guste a quien sea. Es difcil tragarse este montaje, esta marcha forzada de una consulta que no lo es; no cuenta con la credibilidad de la opinin pblica, ni est avalada por la estructura normativa de la consulta con consentimiento, previa, libre e informada. Los funcionarios involucrados hacen denodados esfuerzos por manifestar credibilidad. Tampoco sus expresiones son convincentes. Todo lo que hacen corresponde a un ritual; hay que mostrar optimismo burocrtico, hay que formar un bloque de complicidades, hay que aparentar solvencia y seguridad, hay que mostrar estadsticas de la mayoritaria aceptacin de la carretera, hay que cumplir con la voluntad del poder. Empero, todo ocurre como el deslizamiento de un doble desenlace polarizado; uno, que corresponde a la versin del gobierno; el otro, que corresponde a la versin de la resistencia del TIPNIS, a la que se suman las voces de otras organizaciones y otras instituciones, como las de Derechos Humanos, la Defensora del Pueblo, la comisin verificadora, organismos internacionales, organizaciones sociales. Cul versin es real y cul ficticia? Acaso depende de quin lo dice? Las versiones tienen que ser contrastadas con los hechos, la secuencia de hechos, las evidencias, los acontecimientos, adems de ser contrastadas con la Constitucin, los convenios internacionales, la estructura normativa y conceptual de la consulta con consentimiento, previa, libre e informada.

Por otra parte, hay que ver en todo este itinerario de la consulta una secuencia de sntomas. La obcecacin gubernamental por la carretera que atraviese el ncleo del TIPNIS es un sntoma, que tiene que ser interpretado a partir de sus muestras; muestras de un discurso que habla de geopoltica de la Amazonia, que habla tambin de integracin interdepartamental, as como pronuncia palabras como progreso, desarrollo, atencin a la salud y a la educacin de las comunidades. Muestras tambin de contrastes inexplicables, como proponerse una carretera que beneficie a las comunidades trazando un recorrido donde no hay comunidades, salvo dos, trazo que, sin embargo, une a dos ciudades intermedias, Villa Tunari y San Ignacio de Moxos, que no se encuentran el en TIPNIS. Muestras tambin que tienen que ver con el inslito esfuerzo desmedido del gobierno por convertir la batalla del TIPNIS en su batalla principal, arriesgndolo todo. As como muestras que tienen que ver con los discursos de descalificacin gubernamental de la resistencia del TIPNIS, acusndolos desde conspiradores hasta aliados de la derecha, incluso del imperialismo. Todas estas muestras hacen un cuadro y permiten un diagnstico. El TIPNIS se ha convertido en el lugar deseado, en el objeto oscuro del deseo, en el imaginario gubernamental, el lugar de la demanda; tambin el lugar del vaco, el agujero negro, que debe ser ocupado por el bien del Estado. Es como si en este territorio se realizara una guerra secreta, la guerra entre el Estado-nacin y el Estado plurinacional, entre lo viable y la utopa, entre el modelo real, pragmtico, y el modelo ideal, constitucional. Que tambin puede ser comprendida como una guerra consigo mismo, del proceso, proceso desgarrado en sus propias contradicciones profundas. Es como se llevara al extremo las cosas, las consecuencias, los actos y las acciones, conflictuando hasta sus lmites a una consciencia desgarrada, a una consciencia culpable. Ocurre tambin como si no se pudiera parar este derrotero; un comportamiento que apuesta a la fatalidad.

El diagnstico es complicado; nos encontramos ente la enfermedad del poder, ocasionada por el poder, que tiene que ver con el descontrol inscrito en los engranajes del poder. Es como si el poder adquiriera vida propia, independiente de sus relaciones, de los sujetos sociales que entablan relaciones; es como si el poder se autonomizara, se tragara a sus componentes subjetivos, les imbuyera de un halito extrao y descomunal. Los gobernantes seran gobernados por otras fuerzas que no controlan. Parece una condena o un embrujo. Cmo explicar sino por qu no se opta por una actitud sensata, de espera, en vez de la beligerancia y la imposicin por la fuerza? Si se est tan convencido del proyecto, de los beneficios del proyecto, de los propios argumentos, por qu no esperar, deliberar abiertamente, buscar el convencimiento, dndose todo el tiempo, evitando la confrontacin, ganndose mas bien la confianza? El guin parece repetirse en todos los gobiernos progresistas, en todos los procesos que se proponen cambios y transformaciones, sean reformistas o revolucionarios; el Estado es tambin una lgica y un diagrama disciplinario.

Dejemos en suspenso lo que ya dijimos, las hiptesis sobre la geopoltica del IIRSA, sobre el modelo extractivista, sobre el compromiso con las empresas trasnacionales, sobre el compromiso con la expansin de la frontera agrcola, en ella, con la expansin de los cultivos de la hoja de coca excedentaria; dejemos en suspenso la hiptesis de la administracin gubernamental en beneficio de la recomposicin de la burguesa, la alianza entre la vieja burguesa y los nuevos ricos [17] ; concentrmonos ahora en la sintomatologa gubernamental. Sobre todo porque no parece racional lo que hace el gobierno, arriesgar su destino en el TIPNIS. Llamemos a las anteriores hiptesis empricas, que obviamente tienen que ser contrastadas y verificadas; lo que proponemos es detenernos en una hiptesis terica, de interpretacin terica del recorrido sintomtico del gobierno.

Lo primero que hay que observar es la condicin y las caractersticas del Estado; este aparato, esta maquinaria, este instrumento, que se presenta como campo burocrtico, no ha cambiado, es el mismo, el Estado-nacin. No se construy, ni se dieron pasos para construir el Estado plurinacional comunitario y autonmico, no se efectuaron las transformaciones institucionales y estructurales que se requiere para hacerlo. Apartndonos, por ahora, de la discusin de si este Estado, con los atributos y las condiciones de plurinacional, comunitario, autonmico e intercultural, es posible, es viable, debate respecto al cual tenemos una posicin, precisamente a favor del desmantelamiento del Estado-nacin y la transicin hacia el Estado plurinacional, diremos que, si se mantiene el Estado-nacin, se conservan tambin sus diagramas de poder, entre ellos el diagrama colonial. Por lo tanto, se siguen las lgicas y las estrategias inscritas en el mapa institucional y normativo de este Estado. Las personas, los grupos, los entornos, los partidos, son componentes provisorios de estructuras sedimentadas y consolidadas. Hay matices, claro est; hay mrgenes de maniobra. Se dibuja la particularidad de la coyuntura, del periodo gubernamental en curso; empero bajo un mismo formato. Para liberarse de este condicionamiento estructural no hay de otra que demoler estas estructuras heredadas, construir otra institucionalidad, adecuada a los horizontes abiertos por los movimientos sociales anti-sistmicos contemporneos. Optar por el realismo poltico, por el pragmatismo de sentido comn, es incursionar por n-esima vez por el laberinto insondable de los diagramas de poder heredados, pretendiendo engaarlos con juegos de astucias. En este laberinto se lleva las de perder, perderse en el laberinto, ilusionndose en la desolacin que se avanza, que se est encontrando la salida, cuando ms nos perdemos en los embrollos y crculos viciosos.

Para el Estado-nacin, no slo para los funcionarios de turno, los territorios indgenas son un anacronismo, son un atentado a la unidad soberana del Estado. La lgica institucional del Estado-nacin no puede permitir autonomas, libres determinaciones, autogobiernos, pues atentan contra la soberana nacional. Esta lgica e ideologa fue vertida, a su modo, por los discursos de los altos dignatarios del gobierno. El nacionalismo de las lites criollas y nativas, que se opone al pluralismo de las multitudes, de los pueblos y comunidades. Las burguesas de un tipo o de otro, de un color o de otro, requieren del Estado moderno, de la unidad y homogeneidad de la maquinaria, de las instituciones, de las normas, de la administracin y de la gestin, que garanticen el funcionamiento del mercado y del modo de produccin, distribucin, circulacin, comercializacin y consumo capitalista. En tanto que las comunidades, las naciones y pueblos indgenas originarios, los movimientos sociales anti-sistmicos, requieren de la profundizacin radical de la democracia, llevando esta profundizacin a la transformacin del mapa institucional, al pluralismo institucional y al ejercicio de la democracia participativa. El conflicto del TIPNIS, sus sinuosos decursos, la secuencia ornamentada de los comportamientos gubernamentales, los desenlaces en las distintas coyunturas, sobre todo el desenlace de una consulta espuria, muestran fehacientemente que el Estado-nacin sigue vigente, que lo que se ataca, precisamente, es al germen del Estado plurinacional, que se encuentra enunciativamente en la Constitucin y que se encuentra fcticamente en los territorios indgenas.

Ahora bien, la consulta espuria no dejara de ser ilegal e ilegitima haga lo que haga el gobierno; la propaganda y la publicidad no cambian estas caractersticas, tampoco la culminacin de la consulta, la presentacin de sus resultados, el cuadro de sus proporciones, que pueden tambin ser tomadas como las proporciones de la ilegitimidad, de la ilegalidad, de la violencia, la imposicin y la manipulacin. Tampoco cambiara la caracterstica ilegal e ilegitima de la consulta que el gobierno termine imponiendo la carretera, que llama irnicamente ecolgica, partiendo en dos el territorio indgena y parque, por la zona ms vulnerable ecolgicamente. Lo nico que habr hecho el gobierno es sellar, marcar, inscribir, la violencia estatal en los cuerpos de los pueblos indgenas, en los espesores territoriales de la madre tierra, en la memoria intangible de la historia poltica. El gobierno progresista pasara a la historia como sepulturero del Estado plurinacional as como el estalinismo y la burocracia del socialismo real pasaron como sepultureros de la revolucin proletaria. Al respecto habra que decir que no es tan valido que la historia la hacen los humanos bajo determinadas condiciones y no a su libre albedro, sino que estas condiciones terminan haciendo la historia, repitindola como una condena o un mito. De aqu es conveniente volver al planteamiento de Walter Benjamin de salir de la historia, escapar de la historia, como escritura del espacio-tiempo moderno, como historia universal, que es la historia del logo-centrismo, del fono-centrismo y del falo-centrismo, la historia de la dominacin colonial y capitalista. De lo que se trata es de ingresar a otros espacios-tiempos, los espacios-tiempos creados por la potencia social, como curvaturas espacio-temporales ocasionadas por los espesores de la potencia social, creativa y alterativa.



[1] ERBOL: La resistencia en el TIPNIS contina ; La Paz, 07 diciembre 2012.

[2] ERBOL: La resistencia en el TIPNIS contina; La Paz, 07 diciembre 2012.

[3] ERBOL: La resistencia en el TIPNIS contina; La Paz, 07 diciembre 2012 .

[4] ERBOL: Comisin dice que Gobierno chantaje y enga a 35 comunidades del Tipnis ; La Paz, 07 diciembre 2012 .

[5] ERBOL: Comisin dice que Gobierno chantaje y enga a 35 comunidades del Tipnis ; La Paz, 07 diciembre 2012 .

[6] Los tiempos: La consulta dej divisin. Cochabamba, 7 de diciembre de 2012.

[7] Otra Amrica de Sur a Norte, Radar : La consulta del TIPNIS no se est realizando segn el protocolo. Por ERBOL Comunicaciones; La Paz; diciembre de 2012.  

[8] Ibdem.

[9] ERBOL: Indgenas denuncias que en Puerto San Lorenzo slo se consult a 6 de 45 familias. Puerto San Lorenzo, TIPNIS, 25 septiembre 2012.  

[10] Ibdem.

[11] Amrica latina , Crnicas , Reportajes : Bloquear el ro. Desde la resistencia indgena en la comunidad Santiago, Ro Ichoa, Territorio Indgena Parque Nacional Isiboro-Secure, Bolivia, septiembre de 2012. El reportaje sali publicado el 6 de octubre de 2012.  

[12] Ibdem.

[13] Rugidos de la madre tierra. Colectivo en defensa de los derechos de los pueblos indgenas originarios en Bolivia: 44 comunidades niegan la consulta en el TIPNIS y el INE no logra informacin de 40. Lunes 9 de octubre de 2012. [email protected]

[14] Ibdem.

[15] La  Coordinadora por la Autodeterminacin de los pueblos y el medio ambiente, COODAPMA, Santa Cruz: Pronunciamiento. Santa Cruz de la Sierra, 1 de agosto de 2012.

[16] APG. Asamblea del Pueblo Guaran: Manifiesto pblico. Magna Asamblea Nacional; 24-25 de julio de 2012.

[17] Ver, entre varios artculos, de Ral Prada Alcoreza TIPNIS: el agero negro del gobierno. Bolpress 2012; La Paz.



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