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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2012

Tiempo despus de la huelga del 14 de noviembre
Ruido

Javier Mestre
Rebelin


Como en un polgono industrial, el ruido es el entorno ideal para la reproduccin capitalista. En la imposibilidad de dialogar para llegar a acuerdos, el gobierno pertenece a los intereses privados. A mayor altavoz, mayor poder. La adaptacin al ruido trae consigo la sordera. Es la estrategia opuesta al silencio impuesto por las dictaduras de antao. Un ruido ensordecedor puede ser an ms eficaz polticamente. Sobre todo cuando se asegura un oligopolio de la masclet. El ruido goebbeliza la esfera pblica, porque slo destaca lo que dispone de mayores altavoces, lo que se repite ms veces, ms alto, ms fuerte. La clave es la privatizacin de los medios sociales de produccin de discursos y los espacios pblicos de difusin e intercambio.

El ruido trae confusin. Impide el razonamiento. Impide la confrontacin de ideas. Destruye el poder significador de la palabra, la cosifica, la convierte en puro significante. Ruido.

La maquinaria digiere todo discurso para excretarlo como ruido. Los altavoces de la clase obrera son muy flojos, apenas se oyen. Slo llegan a escucharlos quienes se empean en ello, y siempre con un fuerte murmullo de fondo.

Necesitamos, pues, un poquito de silencio para poder empezar a hablar. Ese es el mayor sentido de una huelga general: apagar por un momento los altavoces, echar agua a las tracas. De lo ms importante del mtico 14 de diciembre de 1988 fue la heroica accin de los trabajadores de televisin que consiguieron cortar la emisin durante el da entero. Sin embargo, si la huelga se reduce a fuegos de artificio en mitad del escndalo, es digerida y excretada por el sistema, se convierte en cagarruta ineficaz, agusanada de olvido.

Desde el momento en que la huelga general se integr como un coro ms entre altavoces que no se apagan, perdi la mitad de su eficacia. En un canal, la huelga. En otro, el cotilleo. Aprietas un botn y hay una pelcula. En dos o tres nmeros del mando a distancia, las incansables tertulias de lacayos de los poderosos, que no se callan ni debajo del agua. Chillan la jornada de paro ms que nunca las redes sociales de Internet, un gallinero inabarcable. Para que podamos ganar, la prxima tiene que traer un momento de tranquilidad, de freno, de silencio. De pnico para los mercados porque se vern amenazados de democracia, imperio de la ley, estado de derecho, en el preciso instante en que hablemos de uno en uno ante los dems, en asamblea. Recular el cncer ante la quimioterapia ms dura: el sosiego necesario para poder razonar y escucharnos civilizadamente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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