Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2012

Obama podra usar a Gross y a los Cinco para restaurar las relaciones

Sal Landau
Progreso Semanal


El presidente Obama tiene una oportunidad de enmendar algunas injusticias, realizar un acto humanitario y comenzar el proceso de reparacin de ms de cincuenta aos de relaciones rotas entre EE.UU. y Cuba.

El 2 de diciembre Ricardo Alarcn, presidente del parlamento cubano, declar que su pas est abierto a realizar gestos humanitarios recprocos que liberaran al contratista norteamericano Alan Gross de un hospital militar donde cumple una sentencia de 15 aos por intentar derrocar al gobierno cubano, si Estados Unidos libera a cinco agentes cubanos conocidos como los Cinco de Cuba (Gerardo Hernndez, Antonio Guerrero, Ramn Labaino y Fernando Gonzlez, quienes cumplen largas condenas en prisiones de EE.UU., y a Ren Gonzlez, bajo palabra en la Florida, donde sus movimientos estn restringidos).

En la dcada de 1990, los Cinco se infiltraron en grupos terroristas de Miami que estaban poniendo bombas en hoteles, bares y restaurantes cubanos, y planeando otros hechos de violencia. Su trabajo era impedir la violencia. El gobierno cubano comparti su informacin de inteligencia con el FBI. La evidencia proveniente del testimonio de contratistas salvadoreos arrestados por la polica cubana, acerca de Luis Posada Carriles, el hombre que orquest los atentados, demostr que este notorio perpetrador de violencia contra Cuba haba contratado a estos salvadoreos para hacerse pasar por turistas. Una vez en sus respectivos hoteles en La Habana, los salvadoreos armaron, plantaron y detonaron bombas para ahuyentar de Cuba a visitantes europeos y canadienses. En una explosin en un hotel, muri un turista italiano.

Sin embargo, el FBI permiti que los terroristas anticastristas vivieran felizmente en Miami y en su lugar arrestaron a sus propios informantes, los agentes cubanos que les haban entregado informacin acerca de las actividades terroristas en el sur de la Florida. El fiscal federal acus a los cinco de conspiracin para cometer espionaje, aunque el gobierno no present ninguna evidencia slida de que los hombres estuvieran buscando documentos militares o estratgicos. Pero celebrar el juicio a los agentes cubanos en Miami fue el equivalente de juzgar a agentes judos en Berln bajo el dominio nazi. Los miembros del jurado, todos identificados despus que la prensa fotografa y publicara el nmero de licencia de sus autos, comprendieron que hacer cualquier cosa que no fuera dar un veredicto de culpabilidad provocara consecuencias muy negativas de parte de la comunidad militante.

Los veredictos de culpable hicieron que la jueza dictara condenas muy duras, las cuales fueron luego paliadas por un tribunal de apelacin. Pero Gerardo Hernndez, uno de los cinco, fue condenado a dos cadenas perpetuas consecutivas, ms quince aos, por conspiracin para cometer espionaje y por complicidad de asesinato. (Se refiere a la muerte de dos pilotos y dos copilotos de aviones de Hermanos al Rescate que violaron el espacio areo cubano despus de ignorar una advertencia de no hacerlo y fueran derribados por aviones MiGs cubanos.) Gerardo, un agente de bajo nivel, supuestamente saba que los lderes cubanos planeaban derribar los aviones intrusos. Irnicamente, el jefe de Hermanos al Rescate, Jos Basulto, dio a la publicidad informacin acerca de los vuelos de ese da fatal, el acto del cual se acus a Gerardo y que este no cometi.

Alan Gross, quien trabajaba para DAI, una compaa contratada por USAID, llev a Cuba sensibles equipos de comunicacin no autorizados, algunos de ellos ocultos en las mochilas de judos que viajaron a Cuba en misiones religiosas, de manera que fuera menos probable que los agentes cubanos de Aduana pusieran reparos. Gross insisti en que su misin era ayudar a la comunidad juda a obtener mejor acceso a Internet. Lderes de la comunidad juda en Cuba rechazaron esta idea.

En un artculo difundido por Associated Press, Desmond Butler describi de qu manera pieza a pieza, en mochilas y maletines de mano, el contratista norteamericano Alan Gross se asegur de que entraran secretamente a Cuba [I]laptops, [/I]telfonos inteligentes, discos duros y equipos de red. El artculo ms delicado, segn informes oficiales de los viajes, fue el ltimo: un chip especializado para telfono mvil que los expertos dicen que es usado a menudo por el Pentgono y la CIA para que las seales satelitales sean casi imposibles de detectar. El propsito, segn la revisin que Butler hizo de los informes de viajes a Cuba escritos por Gross, era el de establecer un servicio satelital no censurado por Internet para la pequea comunidad juda de Cuba.

Gross llevaba una tarjeta SIM muy cara de acceso restringido usada por la CIA y el Pentgono para hacer imposibles la localizacin de las seales enviadas por los telfonos satelitales y las [I]laptops[/I] entregados a supuestos disidentes. Quizs, sugiri un bromista, l no quera que los cubanos tuvieran acceso a nuestra receta secreta de bolas de matzo (*).

Un tribunal cubano juzg a Gross y lo declar culpable de tratar de subvertir al gobierno cubano. Un tribunal de apelaciones confirm la condena de quince aos.

Judy, la esposa de Gross, present una reclamacin judicial multimillonaria contra DAI, la compaa contrat a Gross, y tambin contra el Departamento de Estado, por no alertar a Alan de los peligros de su misin. Ella insiste en que Alan es inocente y ha exigido que Cuba lo libere por razones humanitarias. l ha perdido mucho peso, se queja ella, y posiblemente tenga cncer. Las autoridades cubanas contrarrestaron presentando el diagnstico de sus mdicos acerca de las dolencias de Gross, el cual dice que Gross, cuando fue arrestado, estaba obeso y que ahora ha perdido suficiente peso como considerarlo un hombre sano. Los cubanos tambin se aseguran de que Gross haga regularmente ejercicios. l tiene en el hombro un hematoma que no es canceroso, informaron los mdicos cubanos. Un rabino norteamericano que visit a Gross confirm el diagnstico de los cubanos. Judy no est satisfecha. Los cubanos han permitido a la familia Gross tener varias visitas conyugales. Pero EE.UU. no ha permitido que algunas de las esposas de los Cinco visiten a sus esposos. A ninguno se le ha concedido una visita conyugal.

Los cinco agentes cubanos sealan que ellos admiten haber viajado a Estados Unidos con pasaporte falso, haber usado identidades falsas y no inscribirse como agentes extranjeros, pero niegan firmemente haber realizado espionaje. Sealan el hecho de que agentes de EE.UU. en pases musulmanes hacen exactamente lo que hicieron los Cinco de Cuba en la Florida infiltrarse en grupos que posiblemente estn planeando actos de violencia contra Estados Unidos, de manera de impedir la violencia.

El presidente Obama pudiera consentir a la realizacin de gestos humanitarios recprocos que devolveran a Gross a casa y enviaran a los Cinco de Cuba de regreso a la Isla y a sus familias. Solo los exiliados cubanos de extrema derecha en el sur de la Florida y el norte de Nueva Jersey se quejaran de manera escandalosa. La mayora de los norteamericanos no saben quines son los Cinco de Cuba. El gesto tambin abrira el camino para ms relaciones con Cuba, quizs hasta la eliminacin de la prohibicin que impide a los norteamericanos que viajen a la Isla, y un relajamiento del embargo lo cual es bueno para los negocios norteamericanos. Toda Latinoamrica felicitara a Obama, as como la mayor parte del mundo.

(*) Piezas de masa de harina sin levadura, de forma cuadrada y corrugada, que comen los judos en la sopa durante la Pascua.

Fuente: http://progreso-semanal.com/ini/index.php/eeuu/6345-obama-podria-usar-a-gross-y-a-los-cinco-para-restaurar-las-relaciones


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter