Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2012

Entrevista al terico del ecosocialismo Jorge Riechmann
El pensamiento ecologista ha sido insuficientemente atendido dentro de las familias de la izquierda

Orencio Osuna
nuevatribuna.es


Jorge Riechmann Fernndez, poeta, traductor literario, ensayista, profesor titular de Filosofa Moral en la Universidad Autnoma de Madrid es uno de los pensadores ms destacados de la ecologa poltica y el pensamiento ecolgico. En los ltimos aos, ha ido formulando la vertiente tica de sufilosofa ecosocialista. Recientemente ha publicado el libro"Interdependientes y Ecodependientes"sobre el que conversa conOrencio Osuna. Entre otras cuestiones, Riechmann plantea la necesidad de que la izquierda avance hacia la "ecologa poltica".

Orencio Osuna |Quera que hablsemos del libro que acabas de publicar con la editorial Proteus,Interdependientes y ecodependientes. Ensayos desde la tica ecolgica (y hacia ella). Me ha parecido un recorrido profundo y muy serio sobre el pensamiento ecolgico, con sus implicaciones ticas y polticas. Uno de los grandes hitos del pensamiento ecolgico, que t expones y desarrollas, es que desafa la ideologa neoliberal que predomina no solo en los aspectos econmicos y polticos, sino sobre el modelo de vida en el que est establecida la sociedad actual capitalista. No se pueden abordar a fondo los problemas sociopolticos y el abismo medioambiental y de la biodiversidad sin partir de que vivimos en un mundo interconectado e interdependiente. Todo est conectado con todo?

Jorge Riechmann |Resulta interesante comprobar que esa idea, que todo est conectado con todo, es una formulacin de una de las leyes bsicas de la ecologa que propuso un gran pensador ecosocialista del siglo XX que muri hace muy poquito, Barry Commoner. Commoner es uno de los grandes, presente en las luchas sociales y ecolgicas del siglo veinte en EEUU, un precursor en muchas cosas. En uno de sus libros importantes de los aos setenta, un libro que se tradujo con el titulo El crculo que se cierra, hay enunciadas tres leyes informales de la ecologa. Y la primera de ellas es que todo est conectado con todo: la biosfera es una red mltiplemente intrincada a travs de muchos ciclos, donde los seres vivos y los factores abiticos estn conectados de muchas maneras. Pero es muy importante darnos cuenta de cmo eso, para el mundo humano, ha ido siendo ms verdad: es verdad ahora de una manera en que no lo era hace unos siglos. Los seres humanos nos hemos desarrollado en este planeta, hemos llegado a ser lo que somos en un largo proceso prehistrico e histrico. Existimos como exactamente la clase de animales que somos desde hace unos 150 mil aos, y durante la mayor parte de este tiempo esa interconexin no fue tan estrecha. Desde que salimos de frica, hace unos 60 mil aos, para acabar ocupando casi todo el planeta --incluyendo Australia y luego el continente americano, que fue el ultimo al que llegaron los seres humanos--, durante muchas generaciones, los grupos humanos, por ejemplo, en Amrica del sur, estaban completamente desconectados de lo que estaba ocurriendo en China o en Australia. Un investigador ha hablado de una Gran Zanja que podemos hacer coincidir con el encontronazo y el choque de culturas que se da a finales del siglo XV, cuando europeos y amerindios se encuentran en las Antillas: y a partir de ah, en esos cinco siglos ltimos, ese estar interconectados nos ha situado cada vez ms cerca unos de otros, con un tipo de vnculos que no deja de estrecharse. Tiene algo de paradjica la ltima fase de este proceso, porque por una parte se ha desarrollado esa ideologa del individualismo competitivo que el neoliberalismo ha hecho tanto por consolidar, y al mismo tiempo, objetivamente dependemos ms unos de otros, en lo econmico, en lo ecolgico, en lo social, en lo cultural.

Orencio Osuna |En todo caso, lo planteas t y otros pensadores y cientficos, parece fuera de toda duda racional que la humanidad -la propia vida en el planeta- se encuentra al borde de un abismo. La primera pregunta que se hace uno es decir, pero bueno, es que no existe en la sociedad humana una capacidad de comprender, primero, la realidad de ese desastre, y poner en funcionamiento el resorte de autoproteccin para frenar eso? Por qu las posiciones negacionistas plantean que no estamos ante ese desastre sino que es una especie de fabulacin, de ciencia ficcin de unos apocalpticos?

Jorge Riechmann |Es una enorme cuestin y no se puede responder brevemente, hacen falta ah los aportes de multitud de disciplinas. Ah interviene por ejemplo un tipo de deriva ideolgica que en el libro menciono en ms de una ocasin, hablo de la Era de la Denegacin, ese no querer ver lo que est delante de nosotros. Ha habido fuerzas que han fomentado activamente ese no querer ver en los ltimos tres decenios aproximadamente, mientras que en los aos setenta esa problemtica enorme de nuestro tiempo que es el choque de las sociedades industriales contra los lmites de la biosfera estaba siendo visto, las sociedades miraban de frente lo que tenan ante s. Pero a partir de los aos ochenta, y eso tiene que ver con esos cambios polticos y culturales que podemos visualizar cuando llegan al poder Margaret Thatcher y Ronald Reagan en los pases anglosajones... a partir de ah ha habido un gran esfuerzo de algunas fuerzas sociales, que son adems identificables, en que no veamos colectivamente. Las industrias del petrleo y del automvil han empeado una gran cantidad de recursos de todo tipo en ese trabajo. Pero no basta con que haya fuerzas sociales que trabajen para que no veamos, hace falta tambin que nosotros colaboremos de alguna forma en ese asunto. Variando un poco el enfoque, es la vieja idea de la servidumbre voluntaria frente a la cual tienne de La Botie nos prevena hace ya tantos siglos, tambin justamente en el siglo XVI, entre el mundo medieval y la nueva era moderna que empezaba. Deben entrar en juego tambin factores de psicologa social, de ciencias cognitivas, de antropologa y sociologa para entender lo que est pasando. Seguro que desempea algn papel esa tendencia que tenemos los seres humanos a centrarnos ms en lo inmediato que en el futuro, eso que los economistas llamandescontar el futuro, seguro que algo tambin est influyendo en esa dinmica colectiva; como igualmente estn influyendo, seguro, lo que en el libro analizo como formas en las cuales nos desconectamos de la realidad. En varios niveles de esa desconexin: una podra tener que ver con la separacin campo-ciudad, pero luego ms recientemente tenemos el desarrollo de ese velo monetario que va cubriendo cada vez ms cosas y que nos desconecta tambin de las realidades biofsicas, y todava ms recientemente ese otro enorme velo, lo que llamaba Javier Echeverra el Tercer Entorno, todo el mundo de internet, la realidad virtual y lo telemtico que tambin nos desconecta de otra forma y muy potente de las realidades biofsicas.

Orencio Osuna |Lo cierto es que s que existen esos fenmenos; aparte del terreno de la antropologa y la psicologa del ser humano que no quiere ver el futuro, estamos ante hechos reales, no estamos ante hechos que pertenezcan slo a la tica o la moral. Hablas de la doble pinza que provoca la crisis energtica -el uso de las energas fsiles que se agotan, y la desestabilizacin del clima en el planeta- que est poniendo en cuestin incluso la viabilidad futura de la vida en su conjunto. Es una realidad cientfica, no es una especulacin. Estamos realmente ante ese abismo concreto?

Jorge Riechmann| S, como dijo ya uno de los fundadores de la ecologa, un gran cientfico ruso, Vladimir Vernadski a principios del siglo XX, nos hemos convertido en una fuerza geolgica planetaria y no tenemos conciencia cabal de lo que eso significa ni de la rapidez con la cual estn ocurriendo los cambios que hemos puesto en marcha. Eso es un asunto que se nos escapa. Cmo es posible que lo fundamental de esa destruccin y ese enorme peligro haya ocurrido en apenas dos, tres, cuatro generaciones? Y es as, tenemos una responsabilidad enorme en ese asunto. Simplemente retroceder a lo que era el mundo hacia 1930, en otra de esas transiciones entre una forma del capitalismo y otra, el paso al capitalismo keynesiano, solo hacia 1930 el mundo apenas tena ms que 2.000 millones de habitantes y hoy ya vamos camino de los 8.000, y tambin hacia 1930 todava la mayor parte de la energa primaria que consuma la humanidad aun no provena de los combustibles fsiles, todava era mayoritariamente de fuentes renovables, aunque a partir de entonces se dispara el uso del petrleo. Ese funcionamiento de los seres humanos como una fuerza geolgica planetaria nos ha situado ante un abismo, y a la mayora de la gente se le escapa lo que est en juego. Aca de celebrarse la Cumbre de Doha y la gente sigue pensando que si se permite que la temperatura promedio aumente, no ya esos dos grados sobre el promedio de la temperatura planetaria en tiempos preindustriales que ya se dan por perdidos por casi todo el mundo, sino 3, 4, 5 grados, buena parte de este planeta ser inhabitable para los seres humanos. Es incomprensible cmo la gran mayora de la sociedad registra eso pero sigue adelante como si nada: es profundamente perturbador.

Orencio Osuna |Pero t sealas que en realidad no se trata de una evolucin inherente a las sociedades humanas, responsabilizas de que en realidad existe un modelo socioeconmico, un modelo capitalista cuyo nico fin es el beneficio, amasar riquezas, unas empresas cuya nica orientacin es obtener beneficios. Es decir, el modelo econmico, poltico y social es el que est desarrollando esta catstrofe. El capitalismo es el responsable directo del cambio climtico, de la destruccin de la biodiversidad?

Jorge Richmann |El choque de las sociedades industriales contra los lmites de la biosfera que se est produciendo en nuestro tiempo, que es un acontecimiento de dimensiones casi inimaginables, tiene una fuerza motora detrs: es la acumulacin de capital. Y en no reconocer del todo esa causalidad se muestra cierta debilidad poltica de buena parte del pensamiento verde. Hablamos de ideas que el movimiento ecologista y los sectores que trabajan en la ecologa poltica llevan ya aproximadamente medio siglo intentando hacer avanzar. Convencionalmente, podemos hacer arrancar toda esta reflexin, aunque hay antecedentes, en los aos sesenta, con libros clave para el desarrollo de esta reflexin como fueronLa primavera silenciosade Rachel Carson en 1962, oCiencia y supervivenciade Barry Commoner en 1968. A partir de los aos sesenta se pone esta crtica en marcha, llevamos ya medio siglo con ello. Bien, la debilidad de parte del movimiento verde en este medio siglo creo que tiene que ver sobre todo con el no identificar correctamente esa fuerza motriz que es la acumulacin de capital que carece de cualquier tipo de lmite interno, dentro de una biosfera que tiene los lmites que le son naturales. Hay sectores del movimiento ecologista que lo han visto bien, sectores que podemos llamar ecosocialistas; y en cambio hay tambin todo un mundo de fuerzas ms o menos ecoliberales que siguen pensando, a pesar de las evidencias en contra, que es posible un capitalismo verde. El paradigma del desarrollo sostenible en los aos noventa o la llamadaGreen Economyahora: todo eso queda bastante por debajo del tipo de respuesta poltico-econmica que tenemos que dar.

Orencio Osuna |Evidentemente haces el planteamiento de que existe una clara incompatibilidad entre un sistema econmico que busca slo el beneficio ,y las medidas que debe acometer la sociedad para salvarse del desastre que se avecina con el cambio climtico y la desaparicin de la biodiversidad. Pero introduces un nuevo aspecto en el pensamiento ecolgico cuando tambin sealas que la economa, el modelo de funcionamiento de la economa, nos est llevando a un abismo econmico, como se est viendo con la crisis, con sus secuelas de hambre, de desempleo, de empobrecimiento mundial. O la otra cara de la moneda que es el letal enriquecimiento del 1% de plutcratas. Estamos hablando, por tanto, de un pensamiento ecosocialista en el sentido poltico, de una ecologa, de una interdependencia, de una necesidad de sostenibilidad de la sociedad humana, que pasa tambin lgicamente por entender que la gran catstrofe econmica que estamos viviendo en el mundo forma parte de la necesidad de sostenibilidad de la especie y del conjunto de la vida en el planeta. Estamos ante una crisis coyuntural o ante una crisis sistmica o, como t dices, civilizatoria?

Jorge Riechmann |Por eso me refera antes a que en los aos sesenta y setenta las sociedades europeas, EEUU, y tambin de otra manera el Tercer Mundo, se enfrentaban directamente a estos asuntos (efectivamente se retoma el concepto de crisis de civilizacin en los setenta aunque tiene una prehistoria interesante, en los aos veinte-treinta). Era empleado tanto por Enrico Berlinguer como, pongamos por caso, por un tipo tan interesante para ver lo que nos separa tambin de esos aos como Sicco Mansholt, un socialista holands que presidi la Comunidad Econmica Europea y que escribi un libro que hoy valdra la pena releer,La crisis de civilizacin. Era un trmino que tambin utilizaba la gente del Club de Roma. Lo triste es que la perspectiva ecolgica haya sido tan minoritaria durante estos decenios ltimos. Arranca tambin en los setenta lo que hemos ido llamando ecosocialismo o ecocomunismo, con pensadores como Manuel Sacristn en Espaa, Ren Dumont y Andr Gorz en Francia, Wolfgang Harich y Rudolpph Bahro en Alemania, o Barry Commoner y Murria Bookchin en EEUU. Ah hay toda una tradicin de pensamiento bastante slida; yo la tematizo en un libro que he publicado hace pocos meses, tituladoEl socialismo puede llegar slo en bicicleta(editorial Libros de la Catarata), y aos antes haba escrito con Paco Fernndez Buey,Ni tribunos. Ideas y materiales para un programa ecosocialista(editorial Siglo XXI). Me identifico con esa lnea de pensamiento, pero lo cierto es que ha sido insuficientemente atendida dentro de las familias de la izquierda. Otro asunto que se puede precisar en cuanto al capitalismo y el choque contra los lmites de la biosfera, un concepto clave que se ha desarrollado cientficamente en los ltimos dos decenios pero que fue formulado por el propio Marx en varios momentos delEl Capital, es la idea del metabolismo socioecolgico. Es en el intercambio de materiales y de energa de los sistemas humanos con los sistemas naturales en lo que tenemos que fijarnos, sobre todo si queremos hablar del rendimiento ecolgico de una economa. Y tiene inters darse cuenta que es Marx quien lo introduce, aunque luego no lo desarrolle de la manera que nos hubiera gustado, vistas las cosas con la perspectiva del que viene despus. Aqu hay toda una historia que vale la pena recuperar, digamos que hay semillas de un marxismo ecolgico pensemos en un gran pensador del siglo XIX como William Morris; lo recapitulo someramente en el libroEl socialismo puede llegar solo en bicicleta. Lo ms importante, con vistas a la sustentabilidad de nuestras sociedades, es ese metabolismo biofsico de nuestras sociedades; y ese metabolismo est vinculado con el mundo de lo crematstico, del capital dinerario, con la bsqueda de beneficios, con la acumulacin de capital, pero de una manera compleja. Esa complejidad es lo que hace que haya que conceder por lo menos el beneficio de la duda a aquellas propuestas de capitalismo verde para las cuales el concepto bsico es la idea de desacoplamiento. se es el gran proyecto de los sectores de la clase dominante que se plantean las cuestiones ecolgicas: desacoplar el crecimiento del PIB de los impactos ambientales, valindose de esa complejidad de la relacin entre el metabolismo biofsico y el mundo de las magnitudes monetarias. Yo creo que hay razones tericas para pensar que ese desacoplamiento no funciona, y de hecho empricamente no ha funcionado en los dos decenios largos en que se supone que est funcionando esa estrategia, pero para presentar las cosas en su dimensin real hay que sealarlo. Puede uno ingeniar, puede uno tericamente concebir formas del crecimiento del PIB con impactos ambientales bastante diferentes. Lo que no ha sucedido es ningn desacoplamiento absoluto; y creo que lo impensable es continuar con la economa de expansin constante a la que nos hemos habituado sin que nos lleve al final a un tipo de colapso del cual, por desgracia, quiz no estamos tan lejos.

Orencio Osuna |Marx y Engels hicieron un anlisis a fondo del capitalismo no slo en el plano socioeconmico y poltico sino tambin ideolgico y cultural e, incluso, advirtieron sobre su carcter destructor. Sin embargo, la tradicin marxista, y en general la izquierda, nunca atendi a fondo el impacto del sistema econmico sobre la biosfera ni sobre la amenaza que supone la reduccin de la biodiversidad. Recuerdo que has mencionado a pensadores marxistas espaoles como Sacristn y Fernndez Buey, precursores que empezaron a incorporar hace ya bastantes dcadas la necesidad de que las alternativas al capitalismo incorporasen la preservacin de la biosfera. En cambio, quiz la reflexin de la corriente poltica verde ha puesto mucho nfasis en los ltimos veinte o treinta aos en todos los aspectos referidos al cambio climtico o la biodiversidad, pero muy poca atencin al funcionamiento concreto de la economa, de la estructura socioeconmica y de clases de la sociedad que lo provoca. Tu propuesta es trabajar precisamente en esa lnea: ensamblar, incorporar al pensamiento de la izquierda alternativa el pensamiento ecosocialista. Se trata de un salto cualitativo, un salto en la comprensin de la realidad poltica y social, en la elaboracin de alternativas al capitalismo. Cmo est afrontando la izquierda el ecologismo, la comprensin de que todo est conectado?

Jorge Richmann |Me parece una tarea intelectual bsica en nuestro tiempo, y no solo intelectual sino tambin prctica. Hay que mencionar al menos un par de corrientes ms. Hemos de recoger, porque es un cuerpo del conocimiento muy importante, lo que ha ido desarrollando la economa ecolgica desde los aos sesenta, y ah el padre fundador es Nicholas Georgescu-Roegen, que es uno de los grandes economistas del siglo XX. Casi todo el mundo ha odo hablar de un tipo como Milton Friedman, pero si este mundo fuera mnimamente racional, Georgescu y la gente que viene detrs con toda la reflexin sobre economa ecolgica tendran que ser mucho ms conocidos. En Espaa la economa ecolgica tiene cultivadores muy importantes, como Jos Manuel Naredo y Joan Martnez Alier; muchos investigadores se encuentran vinculados en una Red de Economa Ecolgica en Espaa. Por otra parte, hay que situar en un lugar destacado lo que estn haciendo muchas investigadoras bajo el paraguas de la economa feminista, recuperando como punto de partida las necesidades humanas y la vulnerabilidad humana (en lugar de partir como lo hace la economa neoclsica de unas preferencias de los consumidores que se toman como datos inamovibles)

Orencio Osuna |Existe una huella ecolgica humana en la biosfera por la economa, por la actividad industrial, por el uso de las energas fsiles, etc., que puede estar cambiando el clima o reduciendo aceleradamente la biodiversidad. Pero dicho brutalmente, si aumenta la temperatura del planeta, qu impacto concreto tiene para los seres humanos? Si desaparecen especies, qu impacto real tiene sobre la sociedad, sobre la vida humana?

Jorge Richmann |Como deca antes, se nos escapa la intensidad y la rapidez de estas dinmicas. Yo mencionara sobre todo dos asuntos. Primero la dinmica de los crecimientos exponenciales. No llegamos a entender del todo lo que significan las magnitudes o las funciones que crecen exponencialmente. Por hacerlo visible: en apenas medio siglo hemos consumido el 85% de todo el petrleo que ha consumido la humanidad a lo largo de toda su historia. En dos generaciones, tanto como en muchas decenas de miles de aos: eso es el efecto del crecimiento exponencial. Pero las magnitudes que crecen exponencialmente dentro de los sistemas tanto humanos como naturales solo pueden hacerlo durante un tiempo limitado, si no al final acaban colapsando. El otro gran asunto que tambin nos cuesta reconocer, que muchas veces es contraintuitivo, son las dinmicas de no linealidad. Pensemos por ejemplo en el aumento de las temperaturas del planeta: ahora est teniendo lugar un lento incremento lineal de la temperatura promedio, pero lo que destacadsimos cientficos temen pensemos por ejemplo en James Hansen-- es que a partir de cierto momento llegaremos a tocar algunos mecanismos bsicos de la biosfera, superaremos ciertos umbrales no podemos saber cundo exactamente-- que hagan que cambiemos de estado bruscamente, que no tengamos ya un cambio lineal que se traduzca en que cada decenio suba el nivel del mar 3 milmetros sino que en un plazo muy breve tengamos un incremento del nivel del mar de bastantes metros. Eso quiere decir que no podemos fiarnos de lo que han sido muchas dinmicas en el pasado para anticipar lo que nos depara el futuro, y aunque eso lo sabemos cientficamente cuesta mucho que la gente lo intuya y se traduzca en otras acciones, otras conductas en lo poltico, en lo cultural, en lo moral. Y de qu manera nos afecta la prdida, la hecatombe de la diversidad biolgica que estamos causando? En que hace que cada vez sean ms frgiles e inseguras nuestras sociedades y nuestras perspectivas de futuro. La diversidad es como el seguro de vida de la vida. Los sistemas ms diversos, tanto los ecosistemas como los sistemas humanos, son ms estables y tienen ms recursos para hacer frente a lo imprevisto. Cuando eso se pierde nos podemos encontrar con verdaderas catstrofes sociales. Depender por ejemplo de monocultivos y de unas pocas variedades nos hace muy vulnerables a que de repente aparezca un patgeno incontrolable y se lleve por delante las cosechas de un pas entero, como pas con las cosechas de patatas en Irlanda en la Gran Hambruna de 1845-49, y de repente muera o tenga que emigrar la mitad de la poblacin de un pas como pas entonces. Ahora estamos fragilizando extraordinariamente la biosfera y los sistemas humanos con esa prdida de diversidad, y sa es una poltica imprudente.

Orencio Osuna |Esto nos lleva a otro nivel de reflexin que sera: bueno, hay que cambiar, hay que desarrollar nuevos modelos de funcionamiento de la sociedad, hay que cambiar los paradigmas energticos, de proteccin en los ecosistemas, de proteccin de la biodiversidad, frenar el cambio climtico, la emisin de gases de efecto invernadero, etc. No se trata de cambios para la sociedad en general sino tambin en la vida de cada persona e, incluso , de sus condiciones de vida. Hay una dificultad, que cambiar duele; por supuesto, duele a los polticos, a los grandes poderes dominantes en el mundo, pero tambin duele cambiar hbitos personales y nuestros modos de vida. T propones la recuperacin de la concepcin de vida buena, la concepcin griega de la filosofa tradicional de la felicidad como el objetivo de la vida humana. En ese sentido mencionas muchos aspectos sumamente importantes, como es el reto de superar el antropocentrismo, esa tica que solamente concentra lo bueno en torno al ser humano sin pensar que hay otros seres, que hay otros intereses en la vida sobre el planeta. Ese cambio es en realidad el gran reto junto con el modelo social y poltico en el Estado, en las estructuras de propiedad de los medios de produccin, pero tambin es un cambio. Cmo afecta esa contradiccin en el ser humano? Porque yo muchas veces he pensado: pero bueno, vamos a ver, la industria petrolera, por ejemplo, en Tarragona es contaminante a muerte pero a su vez genera equis miles de puesto de trabajo Cmo, desde el pensamiento ecolgico se compatibilizan esas contradicciones y la necesidad de una vida nueva?

Jorge Richmann |Recordemos que Marx escribi su tesis doctoral sobre Epicuro! sa es una conexin interesante En efecto, estamos hablando de un tipo de transformacin ecolgico-social que es de una gran magnitud y ah de nuevo topamos contra lo que son las constricciones y los lmites del sistema capitalista dentro del cual estamos, y todava ms del capitalismo financiarizado en el que nos encontramos. Por ejemplo, si planteamos de verdad un cambio estructural en la base energtica de nuestra sociedad y nos ponemos a hacer nmeros, rpidamente vemos que eso exige la movilizacin de un nivel enorme de inversiones en un tiempo relativamente corto. Decir de verdad que queremos descarbonizar nuestras economas para hacer frente al calentamiento climtico exige dedicar tal porcentaje del PIB a esa transicin durante un tiempo (un tiempo por cierto en el que habra una gran eclosin de puestos de trabajo porque habra tambin una intensa actividad de renovacin y cambio de infraestructuras energticas), exige la movilizacin de un porcentaje tan considerable del PIB, que eso resulta impensable bajo el rgimen de determinacin de las inversiones por capitalistas particulares que van buscando las tasas de beneficio a las que estn habituados. Y en el otro extremo del arco hablamos de cambios culturales, de valores, normas, hbitos, tanto individuales como sociales, y que llegan muy lejos. Antes hablbamos de la idea griega de vida buena: no queda lejos del buen vivir de los pueblos amerindios, que en estos ltimos aos est llegando hasta las Constituciones en Ecuador o en Venezuela. Ahora est muy presente, es un principio poltico importante, aunque luego haya dificultades para materializarlo en la prctica. Estas nociones de vida buena, de buen vivir --sumak kawsayen quechua--, tienen que ver con la conciencia que prcticamente todas las culturas han tenido del peligro que supone la insaciabilidad del ser humano. Los seres humanos podemos desear lo divino y lo humano, desear mucho ms all de cualquier lmite: eso lo han sabido todas esas culturas y se han dicho, esto es un problema social y tenemos que invertir recursos culturales, morales, polticos para mantener semejante insaciabilidad potencial bajo control. Un famoso apotegma de Epicuro, el gran pensador griego, dice nada es suficiente para quien lo suficiente es poco; y la famosa inscripcin en el templo de Delfos que todo griego antiguo tena grabada en su cabeza era de nada en demasa. Ese tipo de mximas de autolimitacin son las que la cultura capitalista dominante pierde completamente de vista; antes al contrario, se fomenta la extralimitacin. En lugar de percibir la insaciabilidad potencial de los seres humanos como el enorme problema que es, que puede causar toda clase de males sociales y ecolgicos, e intentar limitarla, esta cultura la convierte en un mecanismo y se estimula constantemente el surgimiento de deseos nuevos para intentar satisfacerlos a la vez que frustrarlos- todo el tiempo por medio del consumo. Esa cultura est llevndonos a un choque devastador contra los lmites de la biosfera, y de ah la propuesta de autolimitacin, de autocontencin, que tiene que volver al centro de nuestra cultura.

Orencio Osuna |Propugnas que ante la crisis civilizatoria y sistmica debe emerger una alternativa econmica, social y poltica para un nuevo proceso de cambio tecnolgico y energtico, de modificacin de las fuerzas econmicas, de nuevos paradigmas de sostenibilidad, pero tambin de sostenibilidad humana, de vivir bien, de transformacin individual, de comprensin de que hay que prescindir del despilfarro y del consumismo. Pero adems insistes en que esta alternativa no pertenece solo a la esfera del pensamiento, de la tica y la moral, sino que son unidades econmicas operativas que deben operar como posibles salidas a la crisis.

Jorge Richmann |Pero eso siempre ha sido as. El autoengao, o ms bien, una parte de ese paquete ideolgico del neoliberalismo es la idea de que con el marginalismo neoclsico tenemos una teora econmica independiente de supuestos valorativos y normativos, una especie de anglica herramienta no ideolgica que puede permitirnos tomar decisiones segn criterios puramente tcnicos No es as, la economa no est separada de la poltica y de la moral, hasta de la religin si queremos. La macroeconoma es una cuestin de lucha de clases, la fiscalidad no puede pensarse separada de la justicia. Hay conexiones mltiples: no podemos concebir una vida buena sin pensarla tambin en su dimensin econmica y al revs, no podemos pensar en una organizacin econmica que no tenga en cuenta esas dimensiones morales, por ejemplo en la conducta cotidiana de la gente.

Orencio Osuna |Eso me parece sumamente interesante porque no se trata de movernos en un terreno de abstracciones, de buenas intenciones, de una vida buena casi teolgica, sino de una posibilidad prctica y real conectada con las realidades que en estos momentos tiene un ciudadano de hoy de Madrid, Pars o Berln para frenar ese reloj universal que nos acerca aceleradamente hacia el abismo. En Doha se celebra de nuevo una conferencia sobre el cambio climtico mientras que sigue aumentando la emisin de gases de efecto invernadero tras los fracasos del Protocolo de Kioto. Pero lo cierto es que, segn todas las evidencias, el cambio climtico ha traspasado el lmite del lmite, la dictadura del pensamiento ultraliberal impide cualquier medida eficaz que lo impida y para colmo la crisis mundial es un argumento para orillar cualquier cambio. La izquierda dispone de una reflexin sobre las causas de la crisis general del modelo, disponemos tambin de unos diagnsticos apoyados en evidencias cientficas del cambio climtico y de la huella ecolgica, pero todo ello es inaplazable trasladarlo al centro de la accin poltica. Deca Pierre Bourdieu que es necesario construir juntos un movimiento social europeo capaz de hacer hoy rupturas radicales con el insostenible futuro. Hay que hacer rupturas radicales, cules son esas rupturas radicales, en qu esferas, cmo, de qu manera? Qu hacer?

Jorge Richmann |Si tuviera que dar algunas orientaciones, dira que hay que priorizar la defensa de los servicios pblicos; hablara de la nocin de una auditora ciudadana de las deudas para discriminar entre las legtimas y ilegtimas, en segundo lugar; y en tercer lugar de una transicin energtica que tendramos que empezar cuanto antes mejor. Creo que esas tres nociones son muy importantes y cuando las desarrollamos un poco enseguida estamos en el terreno de las luchas sociales concretas.

Veinte elementos para un programa de transicin poscapitalista

Orencio Osuna |El pensamiento ecologista se va instalado dentro de la izquierda, lo verde ya no es ajeno a la izquierda, aunque a veces algunos crean que basta con ponerse la etiqueta de verde/ecologista como si fueran franquicias electorales. En el otro extremo, el purismo fundamentalista que no se quiere meter en poltica renunciando as a la lucha por el poder en las instituciones polticas. La izquierda mantiene una dispersin y una fragmentacin indiscutible tanto en trminos de pensamiento, como de diagnstico y de accin poltica, cmo crees t que se puede incorporar o expresar, no solo en movimientos sociales o como marca electoral las propuestas ecosocialistas en la realidad poltica espaola de hoy?

Jorge Riechmann |Creo que intentando avanzar sin sectarismos, que eso lo encuentra uno en todas las familias de la izquierda, a todos los niveles, es un verdadero desastre; sin sectarismos, hacer avanzar estas posiciones ecosocialistas, de ecologa poltica, yo dira que dentro de las diversas formaciones de la izquierda que ahora pueden ms o menos ser sensibles a esto y buscar convergencias que luego se dan a veces en iniciativas y movimientos sociales, por ejemplo aqu en la CAM ha sido ejemplar el trabajo del movimiento contra la privatizacin del Canal de Isabel II durante un ao largo, de hecho empez antes pero sobre todo intensamente durante un ao. Es una reivindicacin ecosocial, se vincula el asunto de los servicios pblicos con lo ecolgico, distintos movimientos ciudadanos y organizaciones sociales y polticas, creo que eso indica por dnde puede ir y tambin debera poder traducirse en algn momento en lo electoral. Eso lo defiendo desde hace muchos aos aunque sin mucho xito. Si realmente furamos capaces de relativizar el plano de la poltica como representacin, de creernos eso que decimos tantas veces de que la poltica de verdad es la que hacen los movimientos sociales cuando hacen bien las cosas; eso es lo ms importante, aunque no podamos desentendernos de lo otro; es cierto que hace falta tambin intentar que esos movimientos sociales acaben suponiendo un factor en esa poltica de poder pero lo prioritario no es el mundo de la representacin parlamentaria Si eso nos lo creemos, si podemos relativizar un poco lo que son las elecciones dentro del sistema concreto en el cual estamos, debera ser ms fcil el poder presentar listas amplias y unitarias que engloben a candidatos de distintas organizaciones en una lista comn y maximicen tambin el esfuerzo que se puede hacer en una campaa electoral. Por qu no podran presentar listas conjuntas, con candidatas y candidatos que vengan de los movimientos sociales de base ms que de los aparatos de partido, IU, Equo, Izquierda Anticapitalista, las distintas familias de esa izquierda? Habra que ir por ah.

Orencio Osuna |Lo que no cabe duda, t lo sealas, es que estamos en un tiempo de resistencia, que es necesario que avance una cultura alternativa, que es compleja, que es multiforme, no solamente en una direccin. Existen unos adversarios comunes que es la derecha, unas referencias comunes como son la defensa de los derechos sociales, de los servicios pblicos, de una economa que no est al servicio de la banca, de los sectores sociales ms ricos. Pero, como t dices tambin, sin autoengaos. Como deca Marxhay que dudar de todo, hay que ser capaz de comprender las limitaciones, tambin avanzar en un sentido amplio de complejidad, de pluralidad, tener muchos enfoques, muchas visiones, naturalmente porque la crisis afecta de manera multiforme y, por consiguiente, es lgico que haya respuestas multiformes. Estoy de acuerdo contigo, con los movimientos sociales, con la necesidad de ese tiempo de resistencia pero yo no debemos olvidar tampoco que los cambios reales se juegan en el terreno del poder. Nosotros podemos hacer eso, podemos movernos pero realmente hay un poder, una estructura de poder, una estructura institucional, unos organismos, una constitucin, unos gobiernos, que hay tambin hay que cambiar.

Jorge Richmann |Por supuesto que s.

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/medio-ambiente/-el-ecologismo-no-ha-sido-suficientemente-atendido-dentro-de-la-izquierda/20121210135821085171.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter