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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2012

Salario mnimo: ms migajas para los pobres

Sergio Camargo
Rebelin


Segn nos cuentan los potentados en Colombia, las ganancias del sector financiero alcanzaron en el primer semestre del 2012, la modesta suma de 16.7 billones de pesos algo as como un 169%-, mientras que las principales empresas del pas siguen acumulando capital a costillas de las y los obreros colombianos desde luego, y las transnacionales se enriquecen sin mayor esfuerzo.

Tambin, nos ensean las noticias hechas por los mismos potentados medios de comunicacin comerciales pertenecientes a los arriba nombrados-, que el pas va bien, que la economa crece, que somos una potencia en Amrica Latina, que estamos fuera del alcance de la crisis europea y estadounidense (en Europa y Estados Unidos los dueos de las bolsas y los propietarios y presidentes de bancos y presidentes de grandes y medianas empresas no solo siguen ganando estruendosos salarios, sino que estos han aumentado considerablemente, mientras que el salarios de los empleados, obreros calificados sufre recortes y el salario mnimo se estanca), que el crecimiento del pas es fenomenal, y hasta la directora del FMI, la seora franco-estadounidense y quien es abogada, no economista, felicito al pas y lo puso como muestra de progreso (?)

Mientras tanto las estadsticas colombianas de todo borde, -y ya que estamos hablando de economa- nos ensean la otra cara de la moneda, confirmndonos que el salario mnimo de los pobres del pas y que tienen un empleo, no ha aumentado en estos ltimos diez aos sino en un tres por ciento promedio, si tenemos en cuenta que en el 2003 el salario de hambre era de 332.000 pesos y hoy en da es de 566.700 pesos; mientras que los productos de primera necesidad han aumentado mas de un cien por ciento; los precios de estos productos se han duplicado mismo multiplicado o cuadruplicado.

El rgimen colombiano fiel a su poltica de genocidio, humillacin y hambre contra su pueblo, propone un miserable aumento de un 4 o 5%, argumentando falazmente uno de los grandes patrones del pas y el presidente de la republica, que elevar el salario mnimo pone en peligro la generacin de empleo y otras tantas mentiras que afirman y que el pueblo debe constatar y tomar conciencia, para decidirse de una vez por todas a hacer la revolucin y recuperar su dignidad.

Pero lo mas descabellado de todo esto, es que los salarios de los putrefactos congresistas y los cnicos ministros y otros tantos bellacos incluido el presidente de la republica son treinta y cinco, cuarenta y hasta cincuentas veces mas elevado que un salario mnimo, sin olvidar la patronal privada que es mucho mas elevado, descontando las trampas que hacen unos y otros, para ganar mas fortuna sin declararla o escondindola en parasos fiscales.

Y hablando de impuestos es qu las transnacionales y las grandes y medianas empresas en el pas, pagan realmente sus impuestos? Yo no estoy muy seguro y hasta me atrevo a afirmar que lo mnimo de impuesto que se les obliga a pagar no lo pagan o lo pagan a medias y haciendo toda clase de trampas.

Entonces quin realmente coarta, impide o pone en peligro el real desarrollo de la nacin y el de su poblacin? Pues no es difcil sumar o restar, multiplicar o dividir cuando queramos comparar los salarios de los potentados con respecto al de los asalariados medios y al de los asalariados pobres que son la mayora en el pas.

Despus, estos mismos que se creen dueos del pas -y que son una minora-, se rasgan las vestiduras y salen por sus propios medios de comunicacin a chillar y a acusar a los inconformes de terroristas cuando luchan por sus derechos y a hablar de paz, como si la paz no fuera cotidiana y no dependiera de una justicia econmica, social y poltica.

Y para terminar este pequeo articulo de economa, pues economa es saber sumar y restar, se les pregunta a estos potentados, cuanto costara el mantenimiento de los cinco mil hombres y mas, que integraran las fuerzas militares y cuanto costara los aviones y otras maquinas de muerte que se estn negociando para continuar con la guerra?

Y si esa mortfera decisin no es un peligro para la fomentacin de empleos productivos y para el desarrollo de la nacin y la de sus habitantes?

En todo caso la respuesta acertada y razonable la tiene el pueblo!

 

(*) Sergio Camargo es periodista y escritor colombiano.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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