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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2012

Feminicidio
Sucede hasta en las mejores familias

Jenny Ybarnegaray Ortiz
Alainet


Para entender de qu estamos hablando

A lo largo del siglo XX, millones de mujeres abrieron espacios, crearon oportunidades y participaron en los ms diversos mbitos de la sociedad, la cultura y la poltica. Mujeres de distintos pases dieron vida a la cultura feminista al denunciar la opresin de gnero y crear una conciencia crtica sobre la condicin de las mujeres, as como normas y prcticas sociales modernas y democrticas. Nombraron y definieron la discriminacin, la marginacin, la explotacin y la enajenacin genricas, enfrentaron la falsa creencia sobre la inevitabilidad de la violencia, la sacaron del encierro y el silencio, del tab y la complicidad.

La violencia basada en gnero ya es reconocida como un atentado a los derechos humanos de las mujeres y uno de los ms graves problemas sociales y de urgente atencin. Se sabe que no es natural: la violencia se incuba en la sociedad y en el estado debido a la inequidad genrica construida por el patriarcado. Es un mecanismo poltico cuyo fin es mantener a las mujeres en desventaja y desigualdad en el mundo y en las relaciones con los hombres, permite excluir a las mujeres del acceso a bienes, recursos y oportunidades, contribuye a desvalorizar, denigrar y amedrentar a las mujeres y reproduce el dominio patriarcal. La violencia de gnero contra las mujeres y entre los hombres recrea la supremaca de gnero de los hombres sobre las mujeres y les da poderes extraordinarios en la sociedad.

Desde la perspectiva feminista se coloca la violencia de gnero como un problema poltico en el mundo. A travs de investigaciones cientficas, se diferencia las formas de violencia, se erradica conceptos misginos no cientficos como el de crimen pasional y se define jurdicamente la violencia sexual, la violacin, el estupro, el incesto, el acoso, la violencia conyugal y familiar, la callejera, y otras formas de violencia de gnero: laboral, patrimonial, psicolgica, intelectual, simblica, lingstica, econmica, jurdica y poltica.

La Convencin interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (Belem do Par), seala la siguiente definicin:

Artculo 2. Se entender que violencia contra la mujer incluye la violencia fsica, sexual y psicolgica: a) que tenga lugar dentro de la familia o unidad domstica o en cualquier otra relacin interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer, y que comprende, entre otros, violacin, maltrato y abuso sexual; b) que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier persona y que comprende, entre otros, violacin, abuso sexual, tortura, trata de personas, prostitucin forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo, as como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar, y c) que sea perpetrada o tolerada por el Estado o sus agentes, dondequiera que ocurra.

Mientras que la Declaracin sobre la eliminacin de la violencia contra la mujer de las Naciones Unidas establece:

Artculo 1. A los efectos de la presente Declaracin, por violencia contra la mujer se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un dao o sufrimiento fsico, sexual o sicolgico para la mujer, as como las amenazas de tales actos, la coaccin o la privacin arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pblica como en la vida privada.

Artculo 2. Se entender que la violencia contra la mujer abarca los siguientes actos, aunque sin limitarse a ellos: a) La violencia fsica, sexual y sicolgica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las nias en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violacin por el marido, la mutilacin genital femenina y otras prcticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotacin; b) La violencia fsica, sexual y sicolgica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violacin, el abuso sexual, el acoso y la intimidacin sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitucin forzada; c) La violencia fsica, sexual y sicolgica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra.

Entre todas las formas de violencia hacia las mujeres, la ms terrible, la ms definitiva e irreparable es la provocacin de la muerte que se ha hecho tan frecuente en nuestros das al punto de merecer una categora particular: la de feminicidio o femicidio. Este concepto, que an est en proceso de construccin, pretende ser llevado a categora jurdica para caracterizar un tipo particular de muertes violentas intencionales de mujeres, relacionadas con la violencia sexista.

El concepto feminicidio se ha construido para nombrar correctamente la especificidad de un crimen. Es parte de un contexto de discriminacin contra la mujer porque como afirma la CEDAW ocurre cuando el agresor intenta menoscabar los derechos y las libertades de la mujer, atacndola en el momento en que pierde la sensacin de dominio sobre ella [1].

Por feminicidio tambin se entiende

Asesinato misgino de mujeres por ser mujeres. Indica el carcter social y generalizado de la violencia basada en la inequidad de gnero Constituye la forma ms extrema de la violencia basada en gnero, entendida sta como la violencia de hombres contra mujeres como una forma de poder, dominacin o control. Incluye los asesinatos de mujeres ocurridos en espacios pblicos y privados, lo que significa que las mujeres ya tienen una historia de reiterada violencia y exclusin social, econmica y poltica basada en gnero [2].

Datos que acalambran el alma

En Bolivia y creo que tampoco en el resto del mundo no existe informacin estadstica confiable que permita conocer la magnitud que alcanza el feminicidio, los datos estn dispersos entre la polica, la fiscala, los juzgados. En La Paz, gracias al trabajo del CIDEM, que ha establecido el Observatorio Manuela sobre feminicidio, podemos tener alguna aproximacin que, no obstante, deja por fuera lo que no aparece en los medios de comunicacin, porque su trabajo consiste bsicamente en escudriar cotidianamente la prensa para dar cuenta de los mismos.

Una ltima publicacin de esta entidad, fechada el 10 de diciembre del presente ao [3] seala que slo entre enero y octubre de este ao se registraron 71 casos (entiendo, en el mbito nacional). Mientras que entre el ao 2009 y el mes de octubre de 2012, en el pas se registraron 354 casos de feminicidio, de los cuales la gran mayora no lleg a una sentencia condenatoria, o simplemente el delito fue tipificado como homicidio por emocin violenta, de modo que el agresor se benefici con la reduccin de su pena a dos aos de prisin.

De los 354 casos, 50,85% corresponde al asesinato de tipo conyugal o ntimo, donde el autor del hecho es el esposo o conviviente; el 22,88% de tipo sexual, donde el asesinato se produce tras la violacin; el 18,93% al infantil, donde la vctima es nia o adolescente; el 4,24% es de tipo familiar, donde la vctima muere en manos de algn pariente.

Por lo tanto, no estamos hablando de casos aislados sino de un fenmeno que alcanza proporciones horrorosas, irremediables y extensivas a las familias de las vctimas, en primer lugar, y a la sociedad en su conjunto, porque cada feminicidio golpea con toda su crueldad al entorno donde sucede y a cada persona capaz de sentir en carne propia semejante atrocidad.

Sarah Hochsttter y Denise Lemaitre

Sucedi el da viernes 26 de octubre de 2012 en la ciudad de Sucre. Sarah Hochsttter, una hermosa joven de 24 aos, con 13 semanas de gestacin, encontr la muerte en manos de Andrs Abastoflor, su compaero y padre de la criatura. Los pormenores del caso, revelados por la fiscala el da 31 de octubre, en la audiencia de medidas cautelares del imputado, no dejan la menor duda de su culpabilidad [4].

Cuando este hombre cometi el horrendo crimen de acuchillar, quemar con colillas de cigarrillos y finalmente asfixiar a Sarah, pese a sus antecedentes de adiccin a sustancias psicotrpicas, al parecer no se encontraba en estado tan inconveniente como para no tener conciencia de sus actos, puesto que se dio a la tarea de intentar limpiar los rastros de su crimen e incluso modificar la escena del mismo, hecho que fue comprobado por la fiscala.

No voy a entrar a relatar mayores pormenores de este crimen, asunto que deben esclarecer las autoridades competentes a travs de una minuciosa y profunda investigacin que lleve al fondo de los hechos sucedidos ese fatdico da de octubre. Desde mi lugar, slo intento entender qu pudo llevar a este hombre a acabar con la vida de esta hermosa muchacha y confieso que no lo logro, es mayor el horror que siento que todo el marco terico que manejo, no slo en este caso sino cada vez que me entero de un hecho semejante.

Sin dejar de poner por delante el principio de que toda persona es inocente hasta que no se demuestre su culpabilidad, lo que advierto en este caso en particular es el mayor riesgo de impunidad del feminicida, tratndose de un joven de buena familia, tan buena que al parecer colabor con l en el intento de esconder su crimen, tan buena que segn denuncias de familiares de la vctima lo tiene mimado en la crcel de San Roque de la capital, proporcionndole todos los medios para su mayor comodidad, tan buena que ya puso a rodar la maquinaria de sus influencias y recursos para impedir que el benjamn termine donde debera terminar cualquier tipo que comete semejante crimen: procesado y condenado, como un reo comn sin privilegios de naturaleza alguna.

Como casi siempre, el caso no merece hasta hoy el repudio de la sociedad en su conjunto, son los familiares de la vctima y unas pocas locas feministas las que se dan a la tarea de denunciar y mantener a la vista del pblico el hecho para impedir que termine enterrado en los vericuetos de la engorrosa justicia que tan pocas veces demuestra su capacidad de hacer precisamente eso: justicia.

Y para demostrar que no hago un gratuito juicio de valor, por la similitud del caso, traigo a la memoria a Denise Lemaitre, otra hermosa mujer que en la ciudad de La Paz, el 3 de abril de 2003, fue literalmente empujada desde la ventana de un treceavo piso por su enamorado, Herbert Vaca Diez Sols, para hallar la muerte en el mezzanine del edificio [5]. Hasta donde se sabe, gracias a las influencias de su to, el extinto expresidente del Congreso Nacional, Hormando Vaca Diez, y a las argucias de sus abogados bien pagados, este individuo qued exonerado de culpa por errores procedimentales y hoy goza de toda libertad.

Ambos chicos de buenas familias tienen algo que les asemeja: la proteccin de sus influyentes familias para impedir que se haga justicia con las vctimas. Esto es algo que provoca mi ms profunda rebelda y condena, sobre todo hacia esta sociedad que es incapaz de enfrentarlas para colocarlas donde se merecen y hacia un sistema de justicia tan incapaz, inoperante y corrupto que es capaz de dejarse manipular por la misma para que esos chicos queden en la impunidad.

Alcanzar justicia?

El feminicidio se da en todos los estratos de la sociedad, sin excepcin alguna; pero, dependiendo del estrato al que pertenecen la vctima y el agresor, suelen tener diferentes tratamientos, lo que pone en entredicho el principio de igualdad ante la ley de ciudadanas y ciudadanos, no slo en Bolivia, sino en diversas partes del mundo.

En mucho, es el dinero con que cuenten las familias de unas y otros lo que determinar el mayor o menor acceso a la justicia porque la justicia no es gratuita para nadie. Por una parte, los honorarios profesionales de abogados/as defensores/as se pueden llevar los ahorros de toda una vida de las familias involucradas sin garanta alguna para las vctimas, fundamentalmente, ya que ni bien se inicia un juicio comienza la carrera de chequeras, quien da ms tendr mejores oportunidades de que el juicio resulte a su favor, sea por la capacidad de defensores/as que ponen su precio a su fama, frente a otros menos capaces y que cuestan menos, sea por la mayor o menor capacidad econmica para aceitear la maquinaria de la justicia, donde por otra parte no se mueve un triste memorial del escritorio de la derecha al de la izquierda sin que medie un reconocimiento al/a funcionario/a de turno.

En esas condiciones es posible alcanzar justicia? Francamente, lo dudo. Sin embargo y pese a todo, creo que es deber ciudadano de toda persona con un mnimo de conciencia reclamarla por todos los medios a su alcance.

Tomo partido por las vctimas de feminicidio sin importar de quien se trate y hoy tomo partido por Sarah sin poner el ms mnimo resquemor en ello. Lo tomo desde mi lugar de feminista, de mujer, de ciudadana y convoco a la gente a tomar partido por ella y por todas las mujeres asesinadas en manos de esposos, concubinos, parejas eventuales o exparejas, quienes suelen llegar a ese extremo como producto de largas historias de aprendizaje y aplicacin de la violencia en contra de las mujeres, violencia naturalizada por esta sociedad patriarcal que todo lo justifica a fin de mantenernos sumisas, sojuzgadas, ignorantes e indefensas.

Hago eco de las consignas que enarbolan las feministas de todas partes y las familias enlutadas por estos horrendos e irreparables crmenes:

NI UNA MS, MUERTAS NUNCA MS!

JUSTICIA PARA TODAS LAS VCTIMAS DE FEMINICIDIO!

Notas:

[1] Centro de la Mujer Peruana Flora Tristn (2005) La violencia contra la mujer: Feminicidio en el Per Lima, CMP Flora Tristn/ Amnista Internacional, Seccin Per. (pg. 14 y pg. 33).

[2] ROMERO, ngeles; ESQUIVEL, Carlos Antonio; BASTIDA, Laura Isabel. La construccin del concepto de feminicidio. Casos de homicidios dolorosos en contra de mujeres en el Estado de Mxico. En: www.slideshare.net

[3] http://www.cidem.org.bo/index.php/cidem/cidem-medios/248-cidem-71-casos-de-feminicidio-se-dieron-en-10-meses

[4] Ref.: http://www.correodelsur.com/2012/10/31/14.php

[5] Ref.: http://www.derechoshumanosbolivia.org/pronunciamiento.php?cod_pronunciamiento=CD20050301132545

Fuente: http://alainet.org/active/60350



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