Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2012

Seguridad privada en el mar

Teresa de Fortuny
Setmanari Directa


La seguridad martima se ha convertido en una nueva rea de negocio (suculenta y en expansin) para el sector privado de seguridad y defensa.

El informe Small Arms Survey 2012 afirma que actualmente un 25% de los barcos en reas de alto riesgo ha contratado seguridad privada. Y que, ante el despliegue en el mar de este sector, no se ha creado una regulacin sobre tipos, obtencin y uso de armas de fuego. Los piratas somales continuan usando fusiles de asalto, ametralladoras ligeras y lanzagranadas. La seguridad privada utiliza una gran variedad de armas, ametralladoras pesadas, fusiles sniper, fusiles de asalto totalmente automticos y otras muchas. Dice tambin el informe que el aumento de la oposicin armada en el mar ha provocado un aumento, por parte de los piratas, de la violencia y el maltrato en los secuestros. Y concluye que la presencia de agentes privados armados a bordo de los barcos que transitan por el ndico, es una bomba de relojera que podra estallar en manos de los supuestos protectores y protegidos.

Tambin en el informe del Centre Dels Piratera en Somalia. Excusa u oportunidad geopoltica? se destaca un incremento notable de la contribucin de los grupos de seguridad privada en el rechazo de los ataques de los piratas. De hecho, el ao 2009 dicha contribucin representaba el 1,2% del total de ataques frustrados, mientras que el 2010 ya era el 13,3% y el 2011 llegaba al 49%.

Parece que la seguridad privada est sustituyendo la tarea de rechazar los ataques que antes asuma la tripulacin del barco. Pero con una diferencia substancial: mientras que la actuacin de la tripulacin era poco agresiva, los grupos de seguridad privada utilitzan armas de largo alcance.

Con respecto al Estado espaol, el gobierno promueve y colabora en el uso de vigilancia privada a bordo. Vemoslo:

En julio de 2011 la ex ministra de Defensa, Carme Chacn viajaba a las Seychelles para conseguir el permiso de embarco de ametralladoras pesadas de 12,7 mm en los barcos atuneros en el ndico. Y lo obtuvo. Hasta ese momento, los barcos slo podan embarcar fusiles de asalto (los ms modernos de las Fuerzas Armadas) y ametralladoras de 7,62mm, menos potentes y de menor alcance. Y los armadores de los barcos presionaron al gobierno para conseguir armamento ms potente. Las ametralladoras utilizadas por los equipos de seguridad privada pertenecen al Ministerio de Defensa y se transportan hasta las Seychelles en aviones militares.

Defensa tambin asume la formacin de los agentes de empresas privadas y la gestin para su traslado.

Adems, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Martimo subvencion el 25% del coste de contratacin de seguridad privada a bordo. Administraciones locales como el gobierno basco o la Xunta de Galicia aportaban otro 25% adicional.

La empresa Segur Ibrica suministra la proteccin armada a los atuneros espaoles. El ministro de Defensa, Pedro Morens, fue presidente de Segur Ibrica un ao y tres meses antes de ser nombrado ministro. El ao 2010 la empresa era investigada por facturar horas de vigilancia supuestamente no realizadas y por utilizar trabajadores auxiliares de otras empresas para hacer tareas de vigilancia, cosa prohibida por ley.

La estafa afecta administraciones pblicas como los ministerios de Hacienda, Cultura o de Poltica Territorial, entes provinciales, autonmicos o locales, como la Generalitat catalana, el Ayuntamiento de Barcelona, la Comisin Nacional del Mercado de Valores, la Comisin Europea o la Universidad Complutense, organismos dependientes del Ministerio de Fomento: ADIF, RENFE, AENA, FEVE... y el museo Reina Sofa. El montante global de la estafa en dos aos es de ms de dos millones de euros.

Otra empresa que persegua contratos de seguridad martima (parece que sin conseguirlo) es Levantina de Seguridad, cuyo presidente, Jos Lus Roberto, es dirigente de la organitzacin de ultraderecha Espaa 2000. Espaa 2000 fue denunciada por SOS Racisme por incitar al odio racial, la violencia y la discriminacin en sus manifestaciones, pero el caso acab sin condena.

La desconfianza extrema que nos suscita este tipo de empresa, nos hace temer si la proliferacin en el mar de empresas privadas de seguridad, no generar una escalada de violencia. Y que la presencia de agentes armados en puertos y aguas territoriales no provoque conflictos vinculados al uso de la fuerza y de armas de fuego.

El presente artculo fue publicado, en cataln, en el Setmanari Directa el 24 de octubre de 2012

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter