Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2012

Amianto: quin mueve ficha?

Francisco Bez, Paco Puche y ngel Crcoba
Rebelin


 

En el ao 2006, el gran experto en amianto, Barry Castleman, publicaba uno de sus numerosos artculos, titulado: "Asbetos is not banned in North America" [2] . En dicho ao, la cifra anual de importacin de amianto, por los Estados Unidos, fue estimada en 2.340 toneladas [3] .

En aos posteriores, hasta 2011, la media anual de importacin ha sido de 1240 toneladas [4] . Ese otro dato equivale a una reduccin al 53%, respecto de la cifra correspondiente al ao 2006, pero no supone, en modo alguno, una prohibicin de facto, que, en rigor, slo debera corresponder a una importacin anual de CERO toneladas.

Esa media anual, es ms representativa que los datos brutos, directos, de cada uno de los aos de ese intervalo temporal, y ello es as por dos motivos: Porque no podemos ignorar el efecto de la crisis econmica global en la produccin industrial norteamericana, con el consiguiente reflejo en las cifras anuales de importacin de amianto. Y porque la cifra correspondiente a 2010 es superior a la de 2009, y porque la cifra de 2011, es tambin superior a la de 2010. Es decir, que lo ltimo que se observa, es un suave incremento en la importacin, en comparacin con los datos inmediatamente precedentes en el tiempo.

Es sobradamente conocida la dificultad que, en el pasado, los principales expertos estadounidenses han tenido para poder llegar a tener eficacia en sus esfuerzos para conseguir que sus autoridades llegasen a adoptar una verdadera prohibicin, clara, completa y profunda, al uso, extraccin, transporte, comercio e importacin del amianto, dado que la propia produccin nacional norteamericana, ya haba cesado en aos anteriores. La situacin as creada, ha tenido consecuencias muy negativas, ms all de las fronteras norteamericanas.

Si Estados Unidos no se hubiera mostrado sensible a la accin de los grupos de presin para revocar la prohibicin del amianto, que ya se haba llegado a alcanzar, se habran evitado miles de vctimas, no slo en su pas, sino en muchos otros, afectados por catstrofes naturales, como son los terremotos o huracanes, o por otras, generadas por accin humana, como son las guerras o los atentados: 11 S, Lbano, Kobe, Christchurch, etc., son nombres a recordar. El amianto instalado en infraestructuras urbanas de toda ndole, suponen una permanente espada de Damocles sobre todo el conjunto de la ciudadana.

El efecto ejemplarizante, que por desgracia no se sostuvo, hubiera evitado asimismo miles de muertes, en otros pases, singularmente en los latinoamericanos.

Especial mencin merece el ambiente de laxitud, que hizo posible la excepcin a la prohibicin, contemplada en la legislacin de la Unin Europea, relativa al uso del amianto en la industria del cloro, y que est basada, aunque no se diga, en la asuncin de la premisa de que no exista una prohibicin generalizada del amianto, a nivel mundial. Esto es incuestionable, puesto que en ese supuesto, aunque se quisiera mantener la citada excepcin, sta, en la prctica, sera inviable, porque esa nica utilizacin sera insuficiente para el sostenimiento econmico de la minera del asbesto. La excepcin slo tiene sentido, si se asume previamente que, en el resto del mundo, esa prohibicin generalizada no se da.

En ese contexto general, es en el que la lucha por la prohibicin se libr en los Estados Unidos, y con esas dificultades fueron con las que tuvieron que luchar quienes la protagonizaron.

A esas dificultades, haba contribuido, por una parte, la accin de lobby de algunos sectores industriales del pas, como es el caso, singularmente, de la industria del automvil. Pero tambin haba otro factor muy importante: la presin, brutal, del gobierno de Canad, y de su minera del asbesto.

Actualmente, esa situacin ha cambiado radicalmente, puesto que Canad ha cesado, total y definitivamente, en la extraccin y exportacin del asbesto.

Se abre as una nueva perspectiva, para que los expertos estadounidenses de primera fila, traten ahora de conseguir de sus polticos, aquello que en su da no les fue posible: una clara, completa y rotunda prohibicin del amianto.  

Con ello, los Estados Unidos podran incorporarse a las ms de 50 naciones que ya asumieron, en sus respectivas legislaciones, esa prohibicin sin paliativos.

No cabe duda de que un logro as, ejercera de efecto domin, como mnimo, respecto de aquellos otros pases de la ms directa influencia norteamericana, singularmente en las dems naciones del continente americano. No por ninguna imposicin, sino por el carcter ejemplarizante que esa accin de gobierno tendra, respecto de las autoridades sanitarias de esos pases, de sus polticos, de su opinin pblica, y para el activismo ecolgico y de defensa de la salud pblica.

Esa sera una baza muy importante, de cara a conseguir una universal prohibicin del amianto, tan sumamente necesaria.

Por todo ello, los grandes expertos norteamericanos, en esta precisa coyuntura, tienen ante s un reto histrico de decisiva importancia. No sera de recibo, mirar para otro lado: ahora, o nunca. Las vctimas del amianto, pasadas, presentes y futuras, demandan ese paso adelante, ese rotundo posicionamiento.



[1] Francisco Bez: ex -empleado de Uralita SA, donde fue delegado de personal y autor de varios informes y publicaciones sobre el tema. Paco Puche: escritor, editor y ecologista. ngel Crcoba: Promotor de la Salud Laboral en CCOO, autor de varios trabajos publicados sobre el amianto.

[2] http://www.asbestosismesothelioma.com/asbestos_not_banned_on_north_america.html

[3] Fuente: minerals.usgs.gov/minerals/pubs/commodity/asbestos/asbesmcs07.pdf

[4] Fuente: U.S. Geological Survey: "Mineral Commody Sumaries: 2012".

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter