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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2012

Trabajar como chinos?

师 复 (Sifo)
Colectivo Novecento


 

Hace unas semanas, en una entrevista publicada en El Pas, el presidente de la Asociacin de Empresarios Chinos en Valencia, Fernando Zhou, abogaba por la instauracin del despido gratis en nuestro pas, ya que, segn l, as el empleado trabajara ms y si no se trabaja ms, cae la competitividad. A esta lindeza se una la alarma que trataba de transmitir en la entrevista sobre los supuestos efectos negativos que la detencin de su compatriota Gao Ping , como supuesto dirigente de una red blanqueo de capitales, puede generar sobre las inversiones chinas en Espaa. La entrevista gener ms de 2.000 comentarios que alimentaron encendidos debates al respecto de las opiniones de Zhou. La falta de complejos que demuestra con ellas es la misma que Fernando Roig, presidente de Mercadona (al que Zhou elogiaba en la entrevista diciendo que sabe cmo funciona una empresa en crecimiento), exhiba en sus declaraciones sobre la necesidad de imitar la cultura del esfuerzo de los bazares chinos. Sin embargo, en el fondo, las argumentaciones de ambos tienen tan poca base, que no es necesario dejarse llevar por la indignacin para responder a ellas.

 

Antes de nada, es necesario comenzar con una pequea aclaracin. Las afirmaciones del presidente de los empresarios chinos en Valencia sobre que en China no existen los sindicatos y, en especial, sobre que los chinos apoyan al empresario y si el negocio no va bien, se bajan el sueldo son pura fantasa de su cabeza. En primer lugar, aunque los sindicatos independientes no son tolerados por el gobierno del Partido Comunista Chino, sin embargo, existe un sindicato oficial que tiene millones de afiliados. En segundo lugar, a pesar de que, en una gran parte de dichos conflictos, este sindicato deja el lado de los trabajadores para defender las posiciones de los gobiernos provinciales o municipales (habitualmente aliados del empresariado que se ha instalado en la regin que stos controlan) y a pesar de que en China el derecho a la huelga fue retirado de la constitucin del pas en 1982, sin embargo, los trabajadores chinos luchan como todos los dems por sus derechos. Y de hecho, gracias a dicha lucha, durante los ltimos aos , han logrado algunas conquistas de importancia.

Ms all de esta aclaracin, el hecho es que la mayora de las creencias en las que se basa la argumentacin de los Zhous y Roigs de nuestro pas son falsas. En primer lugar, a pesar de los interesados mitos existentes al respecto, en Espaa cada trabajador trabaja ms horas al ao que, por ejemplo, en Francia o Alemania. Pero es que, como explican J. Rodrguez y Antonio Sanabria , adems, el supuesto incremento del esfuerzo de los trabajadores que generara un an mayor abaratamiento del despido no ayudara a incrementar la productividad de los trabajadores. Por el contrario, los factores que, de verdad, hacen que dicha productividad mejore son la ampliacin del capital productivo, el progreso tecnolgico y la formacin de los trabajadores. Ms an, como muchas investigaciones econmicas demuestran, es el incremento de los salarios reales, y no la precarizacin de las condiciones de trabajo e ingresos, lo que hace posible un efecto positivo en su productividad, ya que, adems de que dicho incremento es un factor de motivacin en s mismo, tambin incentiva la ampliacin del citado capital y el desarrollo de nuevas tecnologas por parte del empresariado.

En segundo lugar, la justificacin del ataque de la ltima reforma laboral contra la proteccin frente al despido y la negociacin colectiva basado en el argumento de que es necesario bajar los salarios para ganar competitividad internacional tampoco se sostiene. Los salarios son slo uno ms de los elementos que influyen en los denominados costes laborales unitarios , ya que estos dependen de la productividad. sta, adems de los factores mencionados, tambin depende, en un alto grado, de la especializacin productiva de la economa, que es la que permite generar mayores valores aadidos. Ms an, si dichos costes unitarios se miden en trminos reales se descubre que lo que, en ltimo trmino, los explica es el nivel de los beneficios empresariales, que es el que acaba determinando la inflacin. Esto es lo que ocurri en la economa espaola durante el periodo anterior a la crisis, en el que la productividad se increment ms de lo que lo hicieron los salarios reales y, sin embargo, nuestros costes se elevaron ms que los del resto de pases de la UE debido a la inflacin que provoc el incremento de los beneficios.

En tercer lugar, dado que en el mercado mundial la competencia se da ms en trminos de diferenciacin de los productos, que de su precio, en realidad, los costes laborales tampoco son determinantes para explicar la evolucin de la cuota exportadora de una economa, variable que es, en realidad, el mejor indicador de su competitividad. En efecto, a pesar de ese incremento de costes anterior a la crisis, las estadsticas dicen que la economa espaola mantuvo estable su cuota de exportaciones en el total mundial. Por el contrario, lo que determina que un pas gane o pierda posiciones en el mercado mundial es la evolucin de la citada especializacin productiva. De hecho, es por el estancamiento de sta en ramas de medio y bajo valor por lo que el histrico dficit comercial externo de nuestra economa no dej de incrementarse durante todo el periodo de crecimiento. A lo largo de esos aos, en vez de aprovechar las oportunidades de financiacin barata que la entrada en el euro gener para mejorar el valor aadido creado por nuestra industria, nuestra banca y empresariado la utilizaron para hacer negocio fcil en la financiacin y desarrollo de la burbuja inmobiliaria.

Como ya sabemos, mientras que el dinero fcil logrado en ese proceso se qued en manos de muy pocos , ahora las prdidas se estn socializando en forma de ayudas a la banca, con el consiguiente incremento de la deuda pblica y de los recortes en servicios pblicos que, de hecho, en muchos casos, como los de la educacin y la investigacin, seran fundamentales para mejorar la productividad. El efecto destructivo que las polticas de austeridad estn teniendo, a su vez, sobre el empleo ha afectado en mayor medida a los empleos de bajos salarios que a aquellos de mayor cualificacin. Esto est generando un efecto composicin positivo, puramente aritmtico, sobre la productividad por trabajador, que est alimentando la ilusin de aqullos que creen que la competitividad de nuestra economa est creciendo gracias a la enorme heroicidad desempeada por nuestras empresas exportadoras. Aunque esta heroicidad fuese fruto de algo ms que de la aritmtica, la estrategia de la reduccin de costes para promover las exportaciones difcilmente nos va a sacar de la crisis. Por el contrario, como explica Alberto Garzn, con ella la economa espaola se est metiendo en una autntica trampa .

Lo que es ms paradjico de la entrevista es que Zhou parece no saber que el gobierno de su pas, consciente de los lmites de un crecimiento basado en los bajos costes laborales, ya antes de la crisis estaba, por un lado, aprobando medidas redistributivas (como una nueva reforma laboral ms protectora de los derechos de los trabajadores) y, por el otro, tratando de transformar (mediante la promocin del desarrollo tecnolgico) la especializacin productiva de su economa para hacerla transitar hacia ramas de mayor valor aadido. La puesta en marcha de estas polticas no ha estado exenta de contradicciones , derivadas, entre otras cosas, de la resistencia mostrada a ellas por empresarios con la misma mentalidad que Zhou. Sin embargo, de esta manera, el gobierno chino est logrando reducir su dependencia respecto a los mercados de productos de bajos costes.

A pesar de los lmites que esta estrategia tambin tiene, en Espaa se podra llevar a cabo una apuesta similar por la transformacin del modelo de crecimiento de nuestra economa. Si no se hace no es por falta de capacidad de nuestros trabajadores, que, en todas las ramas, incluidas las de alta cualificacin , se estn viendo obligados a emigrar, entre otros, a aquellos pases que son supuesto ejemplo de alta productividad donde, no por casualidad, se les acoge con los brazos abiertos . Si no se hace es, por tanto, porque nuestro empresariado prefiere seguir hipotecando a nuestra economa con polticas que estn dirigidas nicamente a incrementar su riqueza a costa, como explica Alberto Montero , del empobrecimiento de las personas que viven de su sueldo, las cuales, en la mayora de los casos, trabajan ms, o, al menos, ms productivamente que los empresarios chinos.

http://colectivonovecento.org/2012/12/20/trabajar-como-chinos/



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