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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2012

Dar la cara a las vctimas?

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Aquellos que hacen correr la mayor cantidad de sangre, son los mismos que creen tener el derecho, la lgica y la historia con ellos
(Albert Camus, Reflexiones sobre la guillotina)


Cuando estaban recin comenzando los dilogos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP en Oslo, el negociador del gobierno, Humberto de la Calle, furibundo a causa de las opiniones expresadas por el comandante guerrillero Ivn Mrquez sobre el modelo econmico neoliberal colombiano, intent desviar la atencin respondiendo a la prensa, en un arrebato, que los insurgentes tendran que dar la cara a sus vctimas [1] .

Curiosamente De la Calle hace este planteamiento precisamente en los momentos en que el Estado colombiano garantiza la impunidad de los miembros de la fuerza pblica involucrados en atrocidades y violaciones de derechos humanos, as como da carta blanca al Ejrcito para aplicar poltica de tierra arrasada. Tal es el espritu de la ampliacin del Fuero Penal Militar, aprobada finalmente la semana pasada, segn la cual se presume que los crmenes y violaciones cometidas por funcionarios del Ejrcito son actos propios del ejercicio de su servicio, con lo cual deben ser juzgados por tribunales castrenses. stos podran derivarlos a tribunales civiles si determinaran que estos crmenes han sido realizados por fuera del servicio. De esta manera, la violacin sexual, los falsos positivos, las torturas, entre otras bellezas, iran a dar primero a los tribunales militares. Y como si esto fuera poco, la reforma incluye un "Sistema de Defensa Tcnica y Especializada" mediante el cual los contribuyentes pagarn la defensa a los militares involucrados en crmenes y barbaridades, mientras los campesinos que sean vctimas de ellas tendrn que rebuscarse quin los defienda sin ningn fondo y con todo el peso del Estado en contra. Algo as como tirar a pelear al campen de pesos pesados contra un hombre amarrado a un rbol.

An cuando la impunidad ms vergonzosa reina en los casos de crmenes de Estado (del orden del 98%), esto no es suficiente para el gobierno. Reclaman por la inseguridad jurdica de los soldados en el desempeo de su servicio, lloriquean que la justicia ordinaria no entiende el rigor de la guerra y que, por consiguiente, no puede juzgar los crmenes de esa lite por encima de la ley que es el ejrcito. La impunidad absoluta para que las fuerzas represivas del Estado impulsen una ofensiva militar que arrase todo a su camino, ha sido reclamada desde hace tiempo desde el bloque dominante, no slo por el uribismo ms recalcitrante; de hecho, ya se haban hundido versiones previas del fuero militar durante el gobierno de Santos [2] . El lema de la oligarqua ha sido expresado con mayor claridad que nadie por el primo del presidente, Francisco Santos, quien en una columna en Julio reclamaba blindar totalmente a las Fuerzas Armadas. As sea en exceso y sin dudas. Hay que recuperar la moral de combate cueste lo que cueste [3] . Santos, como miembro de la oligarqua rancia que se reparte el poder en familia de hace dos siglos, bien sabe que el costo de la guerra sucia no tendr que pagarlo ni l ni nadie de su familia ni de su clase. Por eso lanza la consigna de masacrar sin ningn escrpulo.

Si son as sin fuero...


An sin el fuero militar, el Ejrcito ya ha venido aplicando estas polticas de exterminio en las zonas de consolidacin militar, donde hemos visto aumentar los abusos y las violaciones de todo tipo en la ms absoluta impunidad. An una parlamentaria oficialista de la unidad nacional, ngela Mara Robledo, ha puesto el grito en el cielo ante los abusos del Ejrcito en el Putumayo:

Abusan de las nias, las llevan al cambuche o al lugar donde ellos estn. Vienen 5, 6, 7 u 8 militares, las llevan y estn con ellas () Este ao, 12 estudiantes menores de edad, del Colegio Industrial, resultaron embarazadas. Todas ellas por soldados () Les dan bolsas de comida para conquistarlas. Tiempo despus, les dicen djeme tocarle los senos y yo le doy $2 mil. Y las nias se dejan tocar, que es lo ms complicado. Si se dejan tocar la vagina son $5 mil, $10 mil. Son muchas las necesidades de estas peladas, viven en condiciones deplorables: no hay acueducto, no hay alcantarillado, no hay energa () Uno muchas veces est frente a un televisor y se sorprende de la cantidad de mentiras que dicen. A m me da rabia cuando un coronel del Ejrcito dice que esos son casos aislados. Cuando uno est en el medio, uno sabe que eso no son casos aislados, que eso es un comn denominador. Yo he tenido contacto con el batalln. Como tambin me ha tocado estar con la guerrilla y me sorprende como muchas veces hay mejor trato de parte de la guerrilla que del Ejrcito () Si eso ocurriera con un civil, seguro que le aplicaran el peso de la ley, pero pasa con un soldado profesional y todo el mundo evade la responsabilidad () Los campesinos cuentan que van a mercar y cuando vuelven el Ejrcito se les mete a las casas y les quitan la poca comida que tienen, y, quin los defiende? No podemos decir que son casos aislados, pero a la gente le da miedo denunciar porque Putumayo es uno de los departamentos donde ms casos de falsos positivos se han presentado. Si hablo, a mi hija la violan. Si hablo, me ponen una mina quiebrapatas. Si hablo, no me siento respaldado[4]

Si ese es el clima de terror que ya se respira en las zonas de consolidacin del glorioso ejrcito, entonces mejor ni pensar qu atrocidades se vern ahora que ya tienen licencia plena para asesinar. Para los trasnochados que an creen que en Colombia los hroes s existen y que estos excesosocurren slo en la base hay que solamente ver lo que ha pasado con el tema de los falsos positivos; dice la Corte Penal Internacional (Informe Noviembre 2012) que:

Existe fundamento suficiente para creer que los actos descritos se cometieron conforme a una poltica adoptada al menos a nivel de ciertas brigadas de las fuerzas armadas que constituye una poltica del Estado o de una organizacin para cometer esos crmenes. Las Salas de la Corte han sealado que lo que se entiende por poltica del Estado no tiene por qu haber sido concebida en las esferas ms altas del aparato estatal, sino que puede haber sido adoptado por instancias estatales regionales o locales. As, una poltica adoptada a nivel regional o local puede cumplir los requisitos relacionados a la existencia de una poltica del Estado. No obstante, la Fiscala sigue analizando informacin para esclarecer si esa poltica se podra haber formado a niveles ms altos del aparato del Estado [5] .

Aparte de esto, denuncian en el mismo documento que existen fundamentos para acusar a la fuerza pblica de violacin y otras formas de violencia sexual, tortura y tratos degradantes, ultrajes contra la dignidad personal, ataques contra civiles y homicidios. Qu belleza. Y esto ha ocurrido en Colombia an antes de que se ample el fuero militar!

La mayora de las organizaciones de derechos humanos manifestaron su vehemente oposicin al proyecto [6] . El director de Human Rights Watch, Jos Miguel Vivanco, hasta hace poco un entusiasta simpatizante del presidente Santos, ha declarado que g raves violaciones de derechos humanos cometidas por militaresincluidas ejecuciones extrajudiciales, torturas y violencia sexual, en virtud de esta reforma, quedaran en la impunidad [7] . El escndalo ha de ser maysculo para que an la timorata Navi Pillay, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, expresara su oposicin a este proyecto [8] .

Human Rights Watch envi una carta en la que, punto por punto, critican de manera demoledora los presupuestos de quienes impulsaron el fuero, hecho que califican de un golpe al estado de derecho: la supuestainseguridad jurdica de los militares es una mentira (el gobierno ha sido incapaz de dar un caso de militares juzgados sin mrito), la eficiencia de la justicia penal militar para juzgar violaciones a los derechos humanos es otra mentira y el argumento de que la justicia ordinaria carecera de conocimientos especializados para juzgar los delitos de los militares es improcedente (los jueces no necesitan saber de medicina para juzgar un acto de negligencia mdica, ni necesitan saber de economa para juzgar fraudes financieros) [9] .

De manera certera, un comunicado emitido por las principales organizaciones de derechos humanos en Colombia deca que el ambiente de miedo y sospecha generalizado bajo el que tienen que actuar las vctimas en el presente, se vera intensificado si los procesos quedan en manos de las mismas instituciones que han cometido los diversos crmenes y por lo tanto la desconfianza en las acciones de derecho se aumentara, generando en la sociedad una sensacin de vulnerabilidad e indefensin que no contribuye a los procesos de acceso a la verdad, justicia y reparacin integral. [10]

Dar la cara a un pueblo en lucha y resistencia


El Estado colombiano, segn la versin oficial, es una democracia asediada [11] . Segn sta, el Estado es neutral o hasta una vctima del conflicto. Pero el Estado, a diferencia de lo que puedan decir tanto uribistas como socialbacanos, no es la encarnacin del bien comn, sino un agente activo del conflicto: segn datos del CINEP, en el 2009, el Ejrcito y sus aliados paramilitares fueron responsables del 85% de las violaciones a los derechos humanos; el 2007, segn la Comisin Colombiana de Juristas, el Ejrcito y los paramilitares (con los que colaboran o a los que toleran) fueron responsables del 75% de los asesinatos de civiles colombianos [12]. Tomando en consideracin estos datos, De la Calle necesita, como se dice en criollo, mucho huevo para decir a la insurgencia que tendr que dar la cara a las vctimas. Histricamente, podemos decir que el conflicto armado es la respuesta a la dinmica de violencia de clases alimentada desde el Estado, por lo menos, desde la dcada de los 40; desde entonces, el terrorismo de Estado y la exclusin de las masas mediante el ejercicio de la fuerza, han sido las constantes de la vida poltica colombiana. Esto es un hecho de primordial importancia que hay que tener en cuenta si se va a hablar en serio sobre la paz. A la luz de la realidad que viven millones de campesinos y de dcadas de historia, las palabras de De la Calle son una tomadura de pelo, una sinvergenzura sin nombre.

Lo ms preocupante es que en el marco de las negociaciones de paz, el Estado ha reforzado una ofensiva represiva en contra del pueblo organizado, arrestando, reprimiendo, abusando por todo el territorio nacional. El fuero militar es parte de esta poltica de exterminio orquestada desde las altas esferas del Estado con la complicidad de los gremios y los medios. Me toc estar la semana pasada en Corinto y presenciar las provocaciones del Ejrcito que continan sus ametrallamientos indiscriminados hacia los cerros, pese al cese al fuego unilateral decretado por la insurgencia. Toda la noche sobrevolaron helicpteros y se oy el sonido de granadas, todo cerro arriba. Hacia abajo no hubo disparos. Estas provocaciones, que buscan que la insurgencia se defienda para as el Ejrcito poder montar una pataleta meditica [13], tienen un grave efecto sobre la poblacin campesina que, exasperada, se moviliz en centenares en la vereda de San Luis Arriba, exigiendo al Ejrcito retirarse de la zona. Esa es la realidad del conflicto que ocultan los medios y que se respira en el da a da en miles de puntos de la geografa colombiana.

El discursillo sobre las vctimas de De la Calle es una broma de mal gusto que indigna a quienes an tenemos un corazn que palpita en el pecho. Es un insulto contra los millones de colombianos victimizadas por un Estado que practica abiertamente el terrorismo, con el gentil auspicio de una comunidad internacional cmplice. Que De la Calle no se enrede mucho, porque ya le tocar su turno de dar la cara a las vctimas, aunque por ahora cubran sus crmenes con el manto de la impunidad y con las patraas que reproducen los serviles medios masivos, cmplices en el ms vil negacionismo del holocausto que se vive en la Colombia rural [14]. Aunque tendr que dar la cara a algo ms que vctimas: nos negamos a asumir al pueblo en una condicin inerme, desprovista de sentido histrico, de proyectos de vida y de capacidad de luchar. A quien realmente tendr que dar la cara es a un pueblo al que han violentado, desaparecido, masacrado, desplazado y bombardeado, pero un pueblo berraco que sigue luchando, que sigue resistiendo. Un pueblo que niega a ser visto unidimensionalmente como pobre vctima y que en todo el territorio reclama su derecho a vivir y a ser amo de su propio destino.  



NOTAS:

[1]
http://www.elespectador.com/noticias/paz/articulo-381900-negociadores-del-gobierno-y-farc-muestran-sus-primeras-diferenci
[2]
http://anarkismo.net/article/20768
[3]
http://www.elmeridianodecordoba.com.co/index.php?option=com_k2&view=item&id=8778:cambio-de-estrategia&Itemid=127
[4] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-393388-denuncian-abusos-del-ejercito-putumayo
[5]
http://www.rebelion.org/docs/160002.PDF Sobre los Falsos Positivos, ver el informe de Junio del 2012 de la FIDH http://www.fidh.org/IMG/pdf/colombie589e.pdf y un artculo previo escrito por este mismo autor http://anarkismo.net/article/10199
[6] http://www.comitedesolidaridad.com/index.php?option=com_content&view=article&id=843:cceeu&catid=31:internacionales&Itemid=67
[7] http://justiciaypazcolombia.com/Carta-al-Presidente-Santos
[8]
http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-389330-onu-insto-colombia-reconsiderar-apoyo-reforma-al-fuero-militar
[9]
http://justiciaypazcolombia.com/Carta-al-Presidente-Santos
[10]
http://www.comitedesolidaridad.com/index.php?option=com_content&view=article&id=843:cceeu&catid=31:internacionales&Itemid=67
[11]
http://anarkismo.net/article/24244
[12] A. Isaacson CINEP: Colombias conflict is far from over, Center for International Policy, Washington DC, Abril 2008; Comisin Colombiana de Juristas Colombia 2002-2006: Situacin de derechos humanos y derecho humanitario, Enero 2007.
[13] Operaciones de este tipo se vienen presentando en todo el Cauca, pero la prensa, para echar lea al fuego, las muestra como quiebres al cese al fuego http://www.elpais.com.co/elpais/judicial/noticias/miedo-norte-departamento-cauca-da-tregua
[14] Como botn de muestra, ver la reaccin del Estado ante la massacre de Santo Domingo Arauca: el 13 de Agosto de 1998 la Fuerza Area bombarde con bombas de racimo a un grupo de civiles, asesinando a 17 personas (6 de ellos menores de edad). El Estado se dedic a mentir descaradamente, mediante testimonios contradictorios http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-393315-estado-mediante-artimanas-intento-ocultar-verdad-de-masacre-de-s ; sembrando la duda y calumniando a las organizaciones de derechos humanos as como a las vctimas, y diciendo que la masacre fue un acto de servicio http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-393317-hay-ong-interesadas-ganar-dinero-falsas-victimas ; alterando los hechos para hacer pasar a las FARC-EP como las autoras del bombardeo http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-393344-grannobles-el-unico-responsable-de-masacre-santo-domingo http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-308698-denunciaran-manipulacion-de-pruebas-masacre-de-santo-domingo http://www.elespectador.com/impreso/temadeldia/articulo-333427-dos-sentencias-contrarias http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articulo-335435-tumban-polemica-sentencia ; y por ltimo, negando que el bombardeo existi http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-393231-nunca-hubo-un-bombardeo-santo-domingo#comment-7040901 Con todo, el ministro de defense Pinzn vuelve a victimizarse de este fallo, lloriqueando que el es doloroso para el Estado ser sindicado por sus violaciones contra el pueblo, y que todo esto afecta la moral de la fuerza pblica http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-393244-dolorosa-condena-al-estado-caso-de-santo-domingo-mindefensa Lo que realmente mina la moral de la fuerza pblica es el carcter totalmente inmoral de esta empresa blica.


(*) Jos Antonio Gutirrez D. es militante libertario residente en Irlanda, donde participa en los movimientos de solidaridad con Amrica Latina y Colombia, colaborador de la revistaCEPA(Colombia) yEl Ciudadano(Chile), as como del sitio web internacionalwww.anarkismo.net. Autor de "Problemas e Possibilidades do Anarquismo" (en portugus, Faisca ed., 2011) y coordinador del libro "Orgenes Libertarios del Primero de Mayo en Amrica Latina" (Quimant ed. 2010).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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