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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2012

Chile, en el centro de la crisis

Paul Walder
Rebelin


La educacin de mercado se ha convertido en el mejor exponente del deterioro del modelo neoliberal. Los indignados estudiantes que salieron a las calles en 2006 para regresar recargados en las movilizaciones de 2011, finalizan este ao con la mirada puesta en los tribunales de justicia, en la desvergenza gubernamental y en la alcantarilla de la corrupcin. Mientras, algunos ministros callan, otros esconden la cabeza y algunos, incluso, amenazan y los estudiantes, junto a una parte de la ciudadana, observan casi incrdulos cmo la realidad supera a las ms srdidas y extremas sospechas sobre la obsesin por el lucro y los alcances del capitalismo del siglo XXI. La educacin universitaria basada en el libre mercado no solo abraza con ciego deleite el lucro, sino que utiliza todas las tcnicas y estrategias legales e ilegales para conseguirlo. Las presunciones y certezas, que ya tienen a rectores y funcionarios pblicos en la crcel, se han extendido a las mismas autoridades gubernamentales.

Este fin de ao los estudiantes no han necesitado salir a la calle para remecer el sistema educacional. Carcomido por su corrupcin, parece caerse a pedazos, en especial por los oscuros vnculos entre los negocios y la poltica. Qu otra cosa puede pensarse de la relacin entre el renunciado ministro de Justicia, Teodoro Ribera, que fue rector de la Universidad Autnoma, y el ex presidente de la Comisin Nacional de Acreditacin, Luis Eugenio Daz, actualmente detenido por cohecho, soborno y lavado de activos junto a los ex rectores de las universidades del Mar y Pedro de Valdivia.

Ribera tampoco ha sido el nico ministro cuestionado. Hacia la segunda semana de diciembre, la Confech envi una carta al ministro de Educacin, Harald Beyer, para alertarlo sobre su falta de responsabilidad al no haber fiscalizado este desastre. En la carta los estudiantes buscan tambin presionar a la oposicin para que impulse una acusacin constitucional contra Beyer por negligencia, pero tambin debiera hacerse por hipocresa y mentira. Beyer, un neoliberal de tomo y lomo que viene del Centro de Estudios Pblicos, organismo financiado por la oligarqua empresarial, un da niega sistemticamente el lucro y el da siguiente defiende la educacin privada. Ante la evidente corrupcin, en lo que es adems de una irresponsabilidad una desvergenza, se ha limitado a decir que son casos aislados. No poda decir otra cosa: discutir con un neoliberal es como hacerlo con un fundamentalista religioso.

Dos ministros cuestionados, varios altos funcionarios ya en la crcel y otros en la mira judicial, no deben dejar tolerar a la sociedad civil la prepotente liviandad del discurso ministerial y gubernamental. No solo Ribera debi renunciar, y aunque sumen muchos los funcionarios encarcelados y universidades multadas y cerradas, la crisis actual no se limita a la corrupcin educacional. La crisis ya tiene caractersticas de sistmica, extendida en escasos dos aos por numerosas otras reas de la economa de mercado. A la catstrofe educacional hay que sumarle la energtica, sanitaria y regional, en los casos de Punta Alcalde y Agrosuper, ambas en la regin de Atacama. Si vamos un poco ms atrs, recordaremos Aysn, la pesca artesanal, Punta Arenas, Calama, la Araucana...

 

POSTURAS IRRECONCILIABLES

 

El actual escenario socio-econmico es una nueva expresin de la lucha de clases, un fenmeno anunciado por diversos estudiosos desde finales del siglo pasado en la medida que las presiones sobre los gobiernos desde las elites empresariales, por un lado, y la ciudadana por el otro, se harn intolerables. Las contradicciones han alcanzado un grado mximo, que queda de manifiesto a travs del choque entre los intereses de las elites corporativas y la defensa que ejercen los pobladores de sus formas de vida aun no contaminadas por el mercado. El caso de Freirina es paradigmtico, pero no es nico ni el ms extremo. Esta misma situacin es la que se repite y reproduce desde Aysn, Huasco, Ventanas a los vecinos de La Reina, en Santiago, que protestan contra los intereses inmobiliarios y financieros expresados en la ampliacin de la circunvalacin Amrico Vespucio y la expropiacin de sus viviendas.

La reaccin del gobierno no sorprende. Su postura est claramente alineada con los grandes grupos financieros e industriales. Desde la ministra Evelyn Matthei al de Justicia y Hacienda, pasando por el de Educacin, repiten en diversos tonos la misma consigna que el pas ha venido escuchando desde hace ya ms de veinte aos: el sector privado es el motor de la economa, el que genera empleo y riqueza. Cuando la ministra del Trabajo apoy abiertamente la continuidad de la operacin de la planta de cerdos Agrosuper en Freirina, levantando el argumento de los puestos de trabajo, hizo el mismo discurso empresarial que sus pares ministros de ste y anteriores gobiernos. Porque no podemos olvidar cuando otro ministro del Trabajo, el socialista Ricardo Solari, fue a engullirse una Big Mac para defender, dijo, a los trabajadores de MacDonalds, o hace unas semanas el acuerdo que suscribieron los senadores democratacristianos con empresarios pesqueros para aprobar la Ley Longueira. Hoy, diez aos ms tarde, el lobby empresarial es tan evidente como entonces.

Los empresarios no necesitan hacer barricadas, organizar marchas ni tirar piedras contra las fuerzas especiales. La presin ellos la realizan a travs de El Mercurio , en los salones de Casapiedra y en la misma Moneda. Un comunicado redactado por la Sofofa durante la crisis de Agrosuper en Freirina confirma esta estrategia inicial: La institucin muestra su preocupacin por el alto nivel de dificultad que, por diversas razones, estn enfrentando proyectos relevantes con un alto impacto para el desarrollo del pas, dada su contribucin al crecimiento de la economa, a los niveles de empleo y a la competitividad de las empresas.

Lo que sucede con la generacin de energa es una buena muestra de estas presiones. Tras la impugnacin de las centrales Castilla e Hidroaysn por los tribunales de justicia, que accedieron a las demandas de la sociedad civil, el empresariado puso en marcha el clsico guin: editoriales y reportajes alarmistas en los diarios del duopolio, campaas publicitarias del terror en la televisin, ms una oscura presin sobre los gobernantes. La aprobacin entre gallos y medianoche de la central Punta Alcalde, en Huasco, por un ordenado consejo de ministros, es la mejor expresin de cmo mueven los hilos los poderes fcticos.

En estas dos dcadas el modelo neoliberal se ha consolidado pero tambin deteriorado. Hoy se ha estrellado de frente con sus propias contradicciones y con la sociedad civil. No solo con una ciudadana que protesta de manera espontnea y circunstancial, sino cada vez en mayor grado con una sociedad consciente y en creciente organizacin, como queda claro en el caso de los estudiantes o de los grupos medioambientales. En primer lugar estn las contradicciones internas del modelo capitalista neoliberal, que tras conseguir la total desregulacin aplana a la competencia ms dbil, rebaja salarios, externaliza, precariza el trabajo y destruye el medioambiente, entre otros efectos. En segundo trmino, aun cuando no ltimo, est la conciencia social ante este fenmeno, su organizacin y amplio rechazo.

Estas contradicciones, que en Chile se han manifestado con fuerza hace muy pocos aos, tendern a crecer. Porque a diferencia con otras pocas en el desarrollo del capitalismo, entre las que podemos citar el desarrollismo o keynesianismo durante el siglo XX, esta vez el capitalismo no tiene nada que entregar ni a trabajadores ni consumidores. Esta vez no hay una participacin conjunta, por desequilibrada que hubiera sido, en los beneficios del progreso. Esta vez, y las personas lo comprueban diariamente, la reparticin de estos beneficios est totalmente desbalanceada. En dos dcadas, Chile ha expandido varias veces su producto (que llegar este ao a unos 270 mil millones de dlares) pero tambin ha pasado a ser uno de los pases ms desiguales del mundo. Mientras Agrosuper exporta casi toda su produccin, deja en Freirina el hedor del excremento de un milln de cerdos. Ah est la esencia del espritu del libre mercado.

 

EL VIEJO CUENTO DEL DESARROLLO Y CONSUMO MASIVO

 

El gobierno y la clase empresarial se jactan de las bajas tasas de desempleo y los altos niveles de consumo, que tiene, entre algunos de sus efectos, al alza el valor de las viviendas. Se trata de un proceso similar al que han seguido algunas economas desarrolladas, las que hoy estn en el centro del huracn financiero, entre las que los casos ms conocidos son Estados Unidos y Espaa. Ambas crisis financieras derivaron de una expansin desatada del consumo y de los precios del sector inmobiliario. Cuando hace poco visit Chile la directora del FMI, la francesa Christine Lagarde, junto con elogiar el modelo chileno tan afn al canon FMI, dej deslizar algunas advertencias, las que desde hace ya varios meses incomodan a economistas independientes de todo espectro. Chile, tal como esas naciones que han enfrentado el desastre financiero del consumismo a destajo, tambin alimenta su economa con crditos. A diferencia de las dcadas anteriores, cuando el motor de la economa estaba en las exportaciones, hoy est empujada por el consumo interno. De dnde viene ese dinero? La respuesta parece ser que del aire, de los prstamos del sector financiero.

El gobierno, que enfrenta una crisis social y poltica de crecientes proporciones, se ha aferrado a la economa como si fuera un salvavidas. Tras la exhibicin de los datos de crecimiento del producto, que este ao aumentar un 5,5 por ciento, de una mnima tasa de desempleo y de expansin del consumo por sobre el producto, ha puesto nuevamente a la economa, tal como lo hicieron los gobiernos de la Concertacin, como destino social. El ministro de Hacienda, Felipe Larran, ha comenzado a jugar un papel que linda con la sordera, al prometer, en medio de las mltiples protestas, que Chile ser un pas desarrollado antes del final de esta dcada. A quin le interesa el crecimiento econmico si una autopista destruir su casa, si un mall lleva a la quiebra al comercio de barrio, si una termoelctrica contaminar el aire de su comuna? Este es el costo que paga la sociedad para que un grupo de oligarcas sea cada da ms rico.

Las promesas del desarrollo neoliberal, que calaron hondo hace diez o veinte aos en una sociedad despolitizada y hechizada por la globalizacin y el consumo de masas, hoy ya no tiene asidero. Los chilenos, pese a la retrica seudo cientfica de los economistas de mercado, han perdido gran parte de su candidez en los supuestos beneficios del libre mercado. Los altos niveles de desigualdad en la distribucin de la riqueza son hoy evidentes. Segn los indicadores econmicos, Chile tiene un ingreso per cpita de unos 18 mil dlares (ocho millones 460 mil pesos) anuales. Quin se ha quedado con los millones que corresponderan a un nio mapuche o de La Pintana?

La misin de Felipe Larran en la cartera de Hacienda es mantener el statu quo de la economa de mercado, anunciar el inminente ingreso al edn del mundo desarrollado y minimizar cualquier obstculo, por grande que sea. Es as como a inicios de diciembre, durante la cuenta pblica de Hacienda, dijo, una vez ms, que la economa chilena est blindada ante el escenario externo, que todos los indicadores estn por encima de lo previsto y rechaz de manera tajante la idea de una burbuja inmobiliaria. Se trata, dijo, de incrementos de precios en algunas comunas y lugares que estn bastante delimitados y eso, por supuesto que se tiene que mirar con atencin, pero una burbuja inmobiliaria es otra cosa.

Lo dice el gobierno, pero no una institucin ms confiable en materia econmica como es el Banco Central. En una entrevista a El Mercurio , el presidente de esta entidad, Rodrigo Vergara, dijo que le preocupa que desde hace un tiempo vemos un dinamismo de precios bastante superior a los patrones histricos en ciertas comunas, el que se ha ido generalizando en el tiempo. En la misma entrevista, agreg que nosotros advertimos sobre el riesgo de esta dinmica de precios que pueda eventualmente transformarse en precios por arriba de los fundamentales, y que ante un cambio en las condiciones en el da de maana pueda producir una fuerte volatilidad de precios.

El riesgo es el mismo que llev a la catstrofe espaola. Vergara lo dice. El verdadero peligro es que esta alza en los precios est acompaada de un endeudamiento importante y, por lo tanto, que se produzca un shock de cada de precios que ponga en riesgo la estabilidad financiera. Cuando se pincha la burbuja se detona la peor pesadilla capitalista. Caen los precios, el mercado pierde presin, hay quiebras, desempleo, cae el consumo y hay dificultad de pagar los crditos. Los bienes adquiridos valen ahora mucho menos que la deuda hipotecaria.

Nadie habla de burbuja hasta que esta se pincha. Todos, desde las constructoras, las inmobiliarias, los bancos hasta el gobierno estn interesados y comprometidos con el mantenimientos de esa burbuja, cuyo crecimiento es incesante. Hoy, los altos niveles de consumo y los flujos de dinero que permiten mantener la inversin y la alta demanda por empleo generan otro fenmeno, que es el calentamiento de la economa. La burbuja inmobiliaria tiene como consecuencia una economa que parece estar en sus lmites, con riesgos altos en la inflacin de los precios y en un dficit cada vez mayor en la cuenta corriente, que son los flujos de capital que entran y salen.

El capitalismo necesita mantener este proceso para generar ganancias. Un ritmo que hace circular el capital entre los trabajadores y consumidores para, finalmente, llegar amplificado donde corresponde, que son las grandes corporaciones. Esta tendencia, que busca mantener una alta tasa de ganancia, no considera ni su moderacin ni su freno. Su final es una escandalosa explosin.

 

Publicado en Punto Final, edicin N 773, 21 de diciembre, 2012

 

www.puntofinal.cl



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