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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2012

Austeridad: y para quin es el costo?

Immanuel Wallerstein
La Jornada


Por todas partes, austeridad es la exigencia del da. Claro que pareciera haber algunas excepciones, momentneamente, en unos cuantos pases China, Brasil, los Estados del Golfo y, quiz, unos cuantos ms. Pero stas son excepciones a la demanda que permea el sistema-mundo hoy. En parte, esta demanda es absolutamente trucada. En parte, esto refleja un problema econmico real. Pero, cules son los puntos?

Por un lado, el increble desperdicio de un sistema capitalista en verdad condujo a una situacin en que el sistema-mundo est amenazado por su real incapacidad para continuar consumiendo globalmente en el nivel en que el mundo lo ha estado haciendo, sobre todo porque el nivel real de consumo incrementa de un modo constante. Estamos agotando de hecho los elementos bsicos para la sobrevivencia humana, puesto que el consumismo ha sido la base de nuestras actividades productivas y especulativas.

Por otro lado, sabemos que el consumo global es muy desigual, tanto entre pases como dentro de los pases. Es ms, la brecha entre los actuales beneficiarios y los actuales perdedores crece con persistencia. Estas divergencias constituyen la polarizacin fundamental de nuestro sistema-mundo, no slo en lo econmico, sino tambin poltica y culturalmente.

Esto ya no es un secreto para las poblaciones mundiales. El cambio climtico y sus consecuencias, la escasez de los alimentos y el agua, y sus consecuencias, son visibles para ms y ms gente, mucha de la cual comienza a llamar a un viraje en los valores civilizatorios y a alejarnos del consumismo.

De hecho, las consecuencias polticas son muy preocupantes para algunos de los ms grandes productores capitalistas, que se percatan de que ya no cuentan con una posicin poltica sostenible y, por tanto, enfrentan la inevitable incapacidad de controlar recursos y riqueza. La demanda actual en pos de austeridad es una suerte de dique de ltimo recurso para detener la marea de la crisis estructural del sistema-mundo.

La austeridad que se est poniendo en prctica es una austeridad impuesta a los segmentos econmicamente ms dbiles de las poblaciones mundiales. Los gobiernos buscan salvarse a s mismos de la perspectiva de la bancarrota y buscan escudar a las mega-corporaciones (especialmente a los mega-bancos, pero no slo a ellos) de que paguen el precio de sus egregias locuras y sus heridas infligidas por ellos mismos (con el desplome de sus ganancias). El modo en que intentan lograrlo es esencialmente recortando las redes de seguridad (si no es que eliminarlas del todo) que se erigieron histricamente para salvar a los individuos de las consecuencias del desempleo y las enfermedades graves, del embargo de las viviendas y de todos los otros problemas concretos que las personas y sus familias enfrentan comnmente.

Aquellos que buscan sacar ventaja en el corto plazo continan jugando en el mercado de la bolsa en transacciones constantes y rpidas. Pero en el mediano plazo ste es un juego dependiente de la capacidad para hallar compradores para los productos en venta. Y la efectiva demanda est desapareciendo constantemente, debido a estos recortes en las redes de seguridad y debido al miedo masivo de que todava haya ms recortes por venir.

Los proponentes de la austeridad regularmente nos aseguran que estamos a punto de darle vuelta a la esquina, o que lo haremos pronto, y de que volver una prosperidad general revivida. Sin embargo, de hecho no estamos doblando esta esquina mtica y las promesas de un resurgimiento se vuelven ms y ms modestas y se calcula que tardarn ms de lo previsto.

Hay tambin otros que piensan que una solucin socialdemcrata est al alcance. En lugar de austeridad debemos aumentar los gastos del gobierno y fijarle impuestos a los segmentos ms acaudalados de la poblacin. Aun si esto fuera polticamente realizable, funcionara? Los proponentes de la austeridad tienen un argumento plausible. No hay recursos suficientes a escala mundial para responder al nivel de consumo que todo mundo desea conforme ms y ms individuos exigen polticamente estar dentro de los consumidores ms grandes.

Aqu es donde entran las excepciones a las que me refiero. En este momento hay lugares que estn expandiendo la cantidad de grandes consumidores, no slo cambiando la localizacin geogrfica de estos grandes consumidores. Los pases que tienen excepciones estn, por tanto, aumentando los dilemas econmicos en lugar de resolverlos.

Slo hay dos formas de salir del dilema real implicado en esta crisis estructural. Una es establecer un sistema-mundo autoritario no capitalista que utilice la fuerza y el engao en vez del mercado, para permitir y aumentar la distribucin mundial no igualitaria del consumo bsico. La otra es cambiar nuestros valores civilizatorios.

Para poder concretar un sistema histrico relativamente igualitario y relativamente democrtico en donde vivir no necesitamos crecimiento, sino lo que se conoce en Amrica Latina como buen bivir. Esto significa involucrarnos en una discusin racional continua acerca de cmo es que el mundo entero podra asignar los recursos del mundo de tal modo que no slo todos podamos tener lo que realmente necesitamos para sobrevivir, sino que podamos tambin conservar la posibilidad de que las generaciones futuras logren esto mismo.

Para algunos segmentos de la poblacin mundial esto significa que sus hijos consumirn menos; para otros, que consumirn ms. Pero en un sistema as todos contaremos con una red de seguridad de una vida con garantas de la solidaridad social que un sistema as hace posible.

Los siguientes 20 a 40 aos habr una enorme batalla poltica no en torno a la sobrevivencia del capitalismo (el cual ha agotado sus posibilidad como sistema), sino acerca de qu sistema deberemos elegir colectivamente para reemplazarlo un modelo autoritario que imponga una polarizacin continua (y expandida) o uno relativamente democrtico y relativamente igualitario.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/12/22/index.php?section=opinion&article=023a1mun

Traduccin: Ramn Vera Herrera

Immanuel Wallerstein



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