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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2012

Termina un juicio de excepcin

Eric Nepomuceno
La Jornada


En Brasil, la gran prensa y la oposicin, ms furiosa que eficaz, dicen que ha sido el juicio del siglo. Fue uno de los temas preferidos de las clases medias en 2012. Algunos de los miembros del Supremo Tribunal Federal, la corte mxima del pas, se hicieron figuras populares. Cuanto ms furor condenatorio, ms espacio en los grandes medios, ms aplausos. De los 37 acusados de participar de un esquema de corrupcin durante el primer gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2006), 25 han sido condenados, y algunos obligatoriamente irn a prisin en rgimen cerrado.

Al menos dos de ellos son figuras histricas del Partido de los Trabajadores, el PT de Lula y de la actual presidenta, Dilma Rousseff, adems de ser emblemas de la izquierda brasilea y de la resistencia a la dictadura militar que dur de 1964 a 1985. Jos Dirceu fue el gran artfice de la candidatura de Lula en 2002 la primera victoriosa, luego de tres fracasos y hombre fuerte de su primer gobierno. Jos Genoino, un ex guerrillero que padeci cinco aos de crcel en las mazmorras de la dictadura, presida el PT por ocasin del escndalo. Dirceu ha sido condenado a 10 aos 10 meses de crcel, acusado de corrupcin activa y de asociacin criminal. Genoino, a seis aos 11 meses. Hubo penas ms largas. Al publicista Marcos Valerio, por ejemplo, le toc una condena de 40 aos de crcel. A Katia Abreu, duea de un banco, 16 aos ocho meses.

Las sentencias severas fueron recibidas con aplausos frenticos de la opinin pblica, fervorosamente incitada por los grandes grupos de comunicacin. Es como si de repente Brasil estuviese siendo barrido por una ola moralizante, a cargo de los impolutos caballeros que integran su corte suprema.

El juicio, en todo caso, merece un anlisis ms cuidadoso. Para empezar, es interesante ir al principio de la historia. El sistema poltico brasileo hace que sea casi imposible a un presidente gobernar sin aliarse a otros partidos para lograr una base mayoritaria en el Congreso. Hay un precio, claro. Parte de ese precio es la particin de cargos, puestos y presupuestos. Otra parte son recursos destinados a honrar deudas de campaa electoral. Y en ese punto reside la magistral distorsin alrededor del escndalo: se cre la imagen de parlamentarios recibiendo una paga mensual para apoyar al gobierno.

Jams se comprob ese mecanismo. El PT admite haber asumido deudas de aliados, y no haberlas declarado en su prestacin de cuentas a la justicia electoral.

El escndalo caus la renuncia de medio gobierno en 2005, y a Lula casi le cost la releccin en 2006. El caso lleg a la corte suprema y el juicio empez el pasado agosto. Desde su primer da qued claro que sera un procedimiento heterodoxo, para decirlo de forma suave. Para empezar, las sesiones fueron transmitidas en directo por televisin. En lugar de una supuesta transparencia frente a la opinin pblica, lo que se vio fue magistrados exhibiendo sus egos hipertrofiados, en un espectculo histrinico.

El juez instructor, Joaquim Barbosa, primer negro en ocupar un asiento en la corte suprema, ha sido implacable en su furor condenatorio. De temperamento irascible, haciendo gala de un sarcasmo grosero, mencion varias veces la jurisprudencia alemana, en especial al jurista Claus Roxin, para justificar la aceptacin de ausencia de pruebas. El mismo Roxin se encarg de aclarar las cosas, diciendo que su teora de dominio del fato haba sido mal interpretada. Que la justicia, para que sea justa, exige pruebas concretas. Y, al menos en los casos de Dirceu y Genoino, no hubo ninguna.

Adems, el juicio transcurri bajo una inslita presin de los medios de comunicacin y acompaado por el aplauso frentico de las clases medias conducidas de la mano por los grandes grupos mediticos. La corte suprema se dej doblegar y politiz un proceso que debera ser exclusivamente jurdico.

No hubo una sola prueba de que Dirceu y Genoino hayan participado de la trama. No hay nada que muestre su inocencia, es verdad. Pero en otros tiempos, cuando valan los principios fundamentales del derecho, caba a los acusadores comprobar la culpa de los acusados. Al menos en ese punto, el Supremo Tribunal Federal de Brasil ofreci una peligrosa innovacin: ahora les toca a los acusados demostrar que son inocentes. Los magistrados que condenaron a Dirceu y Genoino afirmaron, en sus votos, que decidieron con base en inducciones, ilaciones, conducciones...

Dirceu ha sido condenado con base en un argumento singular: ocupando el puesto que ocupaba, teniendo el poder que tena, es imposible que no haya sido el creador del esquema de corrupcin.

El juicio fue la grata alegra de una derecha que, fuertemente acuartelada en la gran prensa conservadora, ahora lanza su nueva campaa, que tiene por objetivo desmontar la imagen de Lula y llevarlo a los tribunales. Ya se sabe que no es necesario presentar prueba alguna.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/12/23/index.php?section=opinion&article=012a1pol



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