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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2012

Masculinidad hegemnica y acumulacin del capital

Alberto Quinez
Rebelin


El androcentrismo se funda en y reproduce- un sistema de estereotipos que legitiman la dominacin de un modelo de hombre (adulto, blanco, occidental, heterosexual), sobre todos los dems sujetos sociales. La forma principal de esa legitimacin es la masculinidad hegemnica, en la que se construye la identidad del hombre a partir de la vulneracin sistemtica del otro u otra como forma de reafirmarse como sujeto. En ese proceso de reafirmarse a partir de la eliminacin o disminucin del otro u otra, se da una destruccin o disminucin del yo mismo. Ello se comprende en tanto que la tica del sujeto no puede separar la identidad propia de su vnculo social e histrico.

La acumulacin capitalista, que es tambin un proceso de eliminacin del sujeto, elimina al sujeto concreto en funcin del valor de cambio de las mercancas. El fetiche de la mercanca convierte al sujeto en individuo, en hombre econmico, carente de necesidades. Cuando la economa neoclsica pone al hombre econmico como centro de su estudio, elimina la diversidad del gnero humano, supeditando lo femenino y despus convirtindolo en objeto de dominacin funcional a la valorizacin del capital.

El capitalismo supone la realizacin del fetiche de la masculinidad hegemnica; ello debido a que las relaciones de produccin capitalistas suponen la dominacin y enajenacin de la corporeidad misma del sujeto. El trabajo es un proceso de desgaste; en ese proceso, la fuerza de trabajo crea valores materiales a costa del desgaste de sus fuerzas corpreas; al ser ese producto del trabajo enajenado por el capitalista, al menos en la parte correspondiente al trabajo excedente de la jornada de trabajo, ste hace suya la corporeidad misma del obrero. Es, en ese sentido, la apropiacin del otro u otra como objeto, como realidad cosificada, como indignidad.

Igualmente, el capital asume una forma flica. El capital penetra, viola y rompe la produccin de valores de uso, la domina, condiciona y supedita como produccin de valor y, particularmente, de plusvalor. Marx seala: en la produccin [capitalista] de mercancas los valores de uso se producen pura y simplemente porque son y en cuanto son la encarnacin material, el soporte del valor de cambio [1] . Y como la acumulacin no es una transformacin cualitativa sino un proceso que regresa a s mismo (D M D), la valorizacin se presenta como un proceso cerrado, una forma tpicamente flica que penetra en el ciclo de la vida humana que es dialctica, y, por tanto, abierta.

Entonces, la apropiacin de la subjetividad es una apropiacin no slo del producto del trabajo sino de la personalidad misma, esa apropiacin es, adems, una violacin fundante. Es el poder flico que domina, el reinado de la patriarcalidad que se consagra por las relaciones sociales de produccin del capital. Cabe mencionar que esa violacin fundante (la acumulacin originaria, por ejemplo) se reproduce y se concreta en el proceso de explotacin, que es una apropiacin perenne de la humanidad de la fuerza de trabajo, la cual se realiza por la violencia. Al ser fundante, esa violacin exige redimirse violentamente (al menos en la exigencia macho-individualista); pero como el sujeto concreto es eliminado y se busca rencontrarlo, su eliminacin por la violencia slo puede subvertirse por la emancipacin solidaria y la redimensin de la faceta femenina de la vida. Es decir, negando la praxis del opresor con una praxis revolucionaria cualitativamente distinta.

Pero la apropiacin capital-machista se niega a s misma. La tecnificacin creciente del proceso de produccin determina que en el mediano-largo plazo aumente la composicin orgnica del capital, que no es ms que la encarnacin en el mbito del valor de la relacin tcnica de produccin, con ello, y con el tope econmico y poltico que puede tener la tasa de explotacin, la tasa de ganancia tiende a disminuir secularmente. Esa tendencia, legalidad del desarrollo capitalista, reduce la rentabilidad de la inversin al presentar un escaso margen para la reproduccin en escala ampliada.

Esta situacin traba los mecanismos de la reconversin de plusvala en capital, negando la viabilidad in crescendo de la economa capitalista. La crisis de valorizacin implica que el ansia de tener ms, expropiando ms a la clase trabajadora, se ve truncada; la dimensin econmica del fetiche de la masculinidad hegemnica encuentra as un obstculo para su realizacin.

Por ello la crisis del capital se enlaza con una crisis de la masculinidad hegemnica. Son procesos paralelos que se van determinando mutuamente. El capitalismo como modo falocntrico de produccin, al entrar en una fase en que la tasa de ganancia se ralentiza, es decir, cuando, por una parte, se rompe el ciclo D M D (la forma flica), mientras que, por otra parte, se socializan, se abren real o potencialmente, las formas unidimensionales y cerradas de la valorizacin (patrones de acumulacin), devela su naturaleza de crisis permanente, de inhumanidad, de negacin negada y, por tanto, sujeta de cambio. Es el violador vulnerado.

Cuando el capital entra en crisis, la masculinidad hegemnica personificada en la burguesa como expresin del poder flico del capital- entra en una crisis de su identidad como sujeto dominante. Es una crisis de identidad econmica y genrica al mismo tiempo. Es el poder que se devela omnipotente, pero cuyo poder ya no sirve de nada [2] . Ello no significa que sus mecanismos de defensa no sean igualmente violentos. Para reafirmarse como sistema, el capital se aligera mediante la destruccin de las fuerzas productivas; fenmeno que se expresa en la ampliacin del ejrcito laboral de reserva, la aceleracin de la rotacin del capital, la destruccin literal- de capital constante mediante guerras, entre otros fenmenos. Fenmenos que, no est de ms decir, recobran su costo de las espaldas de las clases oprimidas y, particularmente, de las mujeres como miembros de esas clases [3].

El capitalismo y el patriarcadoson estructuras que se determinan mutuamente, aun cuando el capitalismo juegue el papel de determinante de ltima instancia. Para romper el hilo conductor de la ideologa del capital, la masculinidad hegemnica debe ser superada como praxis; la liberacin de hombres y mujeres del yugo de la explotacin capitalista, pasa por la liberacin de las estructuras que coadyuvan a mantener el capital como norma.

Una sociedad nueva exige hombres nuevos, no slo en trminos generales, sino precisamente en su identidad de gnero. Hombres nuevos. Una nueva forma de asumir las relaciones entre los gneros y, sobre todo, de asumirlas en el contexto de la lucha de clases. La reivindicacin que desde siempre ha llevado a cabo el movimiento feminista no puede ser un ideal aislado de las luchas revolucionarias; hay que recordar que no se trata de reconsiderar a las mujeres, en su carcter de sujetos histricamente oprimidos, sino de reconsiderarnos tambin como hombres, en nuestro carcter, lastimosamente generalizado y vigente hasta hoy, de sujetos opresores.



[1] Marx, K. El capital. FCE. 1964. Pg. 138.

[2] Es el poder, aislado en su misma potencia, sin relacin ni compromiso con el mundo exterior. Es la incomunicacin pura, la soledad que se devora a s misma y devora lo que toca. Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. FCE. 2010.Pg. 90.

[3] El aligeramiento de los sobrecostos del capital en un periodo de crisis, tiende a aumentar el trabajo del cuidado y, con ello,a fomentarfenmenos como la doble jornada de trabajo para las mujeres, el trabajo infantil, el incremento de la edad de jubilacin, entre otros.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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