Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2005

Las Humanidades

Xos Estvez y Jos Luis Orella Unzu
Gara


Segn las propuestas del Consejo de Coordinacin Universitaria, filtradas a la opinin pblica, parece que las mentes preclaras integrantes de este organismo aconsejan la supresin de las Humanidades. Seguramente fueron seleccionados por su sabidura y competencia, sin descartar la posibilidad de la sealizacin digital neptica, pero no cabe duda de que su propuesta denota una carencia absoluta del conocimiento y la formacin integral e integradoras, que debe proporcionar la Universidad. Su nombre conviene recordar procede de Universitas y se relaciona con universal.

Realmente este problema hunde sus races en un humus lejano, la desaparicin de la antigua carrera de Filosofa y Letras, de cinco cursos de duracin. Los dos primeros aos, denominados Comunes proporcionaban un visin integral generalista, que abarcaba geo- grafa, historia, lengua, filosofa, arte y cultura clsica, latn y griego, con asignaturas de ciclo anual. Una vez superados, se optaba por la especialidad en el tercer curso para sumergirse en una especializacin ms estricta en quinto. La ascensin sapiencial era epistemolgicamente secuenciada y globalizadora, a la par que lgicamente estructurada.

Cuando los socialistas subieron al poder en 1982 inventaron la plvora con la reforma Maravall, que apostaba claramente por las carreras tcnicas, reduca las humansticas a cuatro aos, con ciclos semestrales, amn de desprestigiarlas y estilizar su especializacin. Incluso introdujeron por primera vez un lenguaje economicista en la enseanza, crditos en lugar de horas, lenguaje que impera en la actualidad, clientes en vez de alumnos, adaptacin al mercado laboral, productividad, competitividad etc. Tenemos la sensacin de que padecen un complejo edpico o sndrome estadounidense, al igual que otros prohombres europeos, y copian el sistema educativo de un pas, que tiene uno de los mayores ndices de analfabetismo relativo del mundo y el ms alto porcentaje de analfabetismo funcional del globo, cuya cspide ocupa el propio presidente. Este analfabetismo funcional es creciente y momentneamente imparable. Un alto porcentaje de estudiantes de bachillerato y universitarios padecen serios problemas de capacidad lectora, tanto en la percepcin visual del texto como en la comprensin de su contenido. Una elevada proporcin de analfabetismo de este cariz suministra productores sumisos, pero a largo plazo el desarrollo socioeconmico y cultural del pas quedar colapsado a causa de la incapacidad de creacin e de iniciativa.

Para llenar el evidente vaco de la carencia de una base generalista e interdisciplinar se cre hacia 1993 la carrera de Humanidades, que se ofrece en 33 centros de 29 universidades.

Las actuales expectativas conectadas a la Declaracin de Bolonia parecan superar, al menos intencionalmente, esta situacin. Atribua sta a las Universi- dades un papel fundamental en el desarrollo cultural y cientfico, insista en la armonizacin del espacio europeo de la enseanza superior en 45 pases antes del 2010, fomentaba la movilidad y la empleabilidad y el desarrollo global, subrayaba la independencia y autonoma universitaria, la adaptacin a las nuevas necesidades y apostaba por una educacin amplia, global, integral y permanente. Sin embargo, la interpretacin y algunas ideas de Bolonia estn derivando hacia una concepcin neoliberal de la enseanza, en la que prima la reduccin de los costes pblicos en ella (de cuatro a tres aos), una privatizacin encubierta ya que los postgrados los sufraga el alumno y no el Estado y la sujecin total a las leyes del mercado. Adems, la ausencia de un debate social amplio y de criterios cientficos, el abusivo pragmatismo, el reduccionismo epistemiolgico, la estrechez de miras, el desviado sentido de la realidad de lo que debe ser la sociedad del conocimiento y el economicismo y mercantilismo exagerados han pervertido el proceso de implantacin de la citada declaracin.

Este capcioso neoliberalismo alimenta un fenmeno general de deshumanizacin, del que la eliminacin de las humanidades es un sntoma y consecuencia. El subsiguiente y progresivo empobrecimiento del intelecto humano crea seres acrticos y dciles con el fin de perpetuar el sistema.

Nos atrevemos a explayar algunas consideraciones complementarias, no ciertamente vinculadas a una actitud corporativista. No negamos que existen facultades de humanidades que las defendern corporativamente aunque slo posean el nombre de tales y el humanismo en ellas centellee por su escasez.

La carencia de una base de conocimientos generales crea una persona incompleta y parcelada, una segmentacin especializadora que impide la integracin en un todo globalizador. Sucede ello en todas las ciencias, incluida la medicina. La aparicin de una enfermedad fuera de lo normal origina un autntico peregrinaje por los diferentes especialistas que no logran integrar la disfuncin en la estructura global de la persona.

La cimentacin humanstica sumerge a la persona en el ncleo del significado de la vida. Las humanidades nacen de la profundidad del ser humano y su propuesta primordial es el pensamiento, que implica imaginacin, reflexin y memoria. El desarrollo tecnolgico y cientfico requiere estas facultades del pensamiento y una competencia tica, esttica y humanista. De otra manera se convierte en un capitalismo industrialista que termina por mecanizar las conciencias y estandarizar el pensamiento, dbil por supuesto.

La Universidad, en esencia, no forma trabajadores, sino personas capaces de desarrollar un trabajo, que es algo muy distinto. Es un centro de saber universal, donde el conocimiento, la libertad de expresin y de creacin, el sentido crtico y la capacidad de reflexin deben ser sus inexpugnables baluartes. Permite el intercambio de ideas, el desarrollo cientfico y la articulacin integral del individuo. El entorno urbano en el que se ubica se benificia de su saber, de su divulgacin cultural, de los proyectos que surgen y de la posibilidad de ampliar conocimientos. Si una ciudad como San Sebastin, que ya perdi una facultad estratgica como la de historia, se permite ahora el lujo de asistir inerme y perezosa a la prdida de la de Humanidades quedar convertida en una nufraga veleidosa vagando por el ocano de la incultura y la falta de identidad.

Suscribimos las palabras del decano de Humanida- des de la prestigiosa Universidad catalana Pompeu Fabra, Miquel Berga: Los estudios de humanidades ofrecen generalismo, transversalidad, multiculturalismo, interdisciplinariedad, instrumentos indispensables para formar univeritarios polivalentes, capaces de leer el mundo con criterio y, por tanto, preparados para adaptarse a los requerimientos profesionales de una sociedad dinmica y compleja, por nuestra cuenta aadiramos, dotados del suficiente bagaje intelectual para desde la personalidad de una pequea patria interpretar crticamente las cuestiones universales y transformar el mundo hacia una continua mejora sustancial.

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter