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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2012

Con ocasin de un comit central de Syriza

Stathis Kuvelakis
http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7543


Hay un olor particular en Atenas en este comienzo del segundo invierno de la era de los memorndums: el olor de la madera que arde en las chimeneas y las estufas que han reemplazado en muchos sitios a la calefaccin con un gasoil ahora inaccesible por su precio. Resultado: por la noche la ciudad se ve envuelta en una especie de capa de niebla, que va pareja con el olor acre de la combustin -que no resulta desagradable y que para m, siempre va asociado al perodo de las fiestas de fin de ao, cuando mi madre pona a funcionar la hermosa chimenea del saln, para dar ambiente de navidad como deca. Sin embargo, de seguir as es de suponer que las paredes van a estar pronto cubiertas de holln y que Atenas se parecer al Pars o Londres de los aos 1930 -solo en este aspecto. Otro resultado (igualmente desastroso para el medio ambiente): los bosques -o lo que queda de ellos- son talados de forma salvaje, como bajo la ocupacin en Francia -y lo mismo los campos de olivos, cosa que no se haba visto jams, ni siquiera bajo la ocupacin.

En el paisaje urbano se observa un efecto extrao de este nuevo modo de calefaccin: en muchos sitios, en los bordes de las aceras, en los terrenos desocupados, se ven tenderetes, o tiendas que antes fueron puntos de venta de plantas de interior, vendiendo madera para calefaccin. Las calles, la mayor parte del tiempo vacas y mal iluminadas, toman un cierto aire semirural.

Pero con este olor a fuego de lea puede a veces mezclarse otro, bastanta ms siniestro: el 9 de diciembre, cerca de Kavala, en el norte del pas, tres nios de cinco, siete y catorce aos murieron en el incendio causado por una estufa de madera sin vigilar. Mientras, esperamos los muertos causados por el fro de un invierno que se anuncia riguroso. Contrariamente a lo que piensan la mayor parte de los extranjeros, habituados a no ver ms que las islas y las zonas costeras, la mayor parte del territorio griego, que contiene cerca de la mitad de la poblacin, conoce inviernos de tipo continental (en esto tambin Angelopoulos ha sabido captar la verdad profunda del paisaje griego, interior y exterior).

El nico comercio que parece prosperar en Atenas, aparte del de la madera para calefaccin, es el del oro. Son los nicos letreros nuevos, chillones y llamativos, en calles en las que cerca de la mitad de los comercios han cerrado. Los pobres, ms exactamente, los pauperizados, son invitados a desembarazarse de las joyas de la familia y dems signos de un desahogo econmico que ya pertenece al pasado. Pero este comercio est tambin a la bsqueda de otros emplazamientos: as, la cadena Carrefour ha instalado tiendas de oro en algunos de sus supermercados, justo al lado de las cajas, restableciendo as parcialmente la funcin del oro como medio de pago. Jacques Sapir ha calculado que al menos un tercio de la economa griega est fuera del intercambio monetario (trueque, economa de subsistencia, etc).

He vuelto a ver a D. en el comit central de Syriza por primera vez desde hace dos aos. Trabaja en una notara desde hace mucho y vive sola con su hijo, que tiene ahora diez y nueve aos. Su patrn ha visto disminuir en sus tres cuartas partes su cifra de negocios. No le ha bajado el salario, pero la ha puesto a media jornada. Intenta as sobrevivir con 500 euros al mes. Mientras se votaba la composicin del ejecutivo de Syriza, ha pasado ms de media hora contndome cmo ha restablecido en su casa la corriente elctrica con la ayuda de los militantes de DEI (Sociedad Pblica de Electricidad ) de su barrio. Ha entrado en la dinmica de las estratagemas para desplazarse en metro sin billete, a menudo recuperando los billetes que siguen siendo vlidos de los viajeros que salen de las estaciones (todo billete es vlido 90 minutos para un trayecto sin cambiar de direccin). Como su hijo, que ha intentado pasar en junio el examen para entrar en Bellas Artes (sin un preparador, imposible).

No hay ni un caf en Omonia. El caf Nen, inmortalizado en un clebre dptico de Yannis Tsarouhis, esconde bajo cartones sucios su interior decrpito, y sin embargo ordenado. La antigua pastelera-lechera Alexandros, punto clsico de llegada de nuestros periplos noctmbulos hasta finales de los aos 1980, transformada luego en panadera de una cadena de alimentacin, abriga ahora el Monte de Piedad.

Diariamente los peridicos publican nuevas listas de bienes pblicos que se proyecta privatizar. Se ha tratado de vaciar las islas de menos de 150 habitantes, una buena docena, trasladando a su poblacin, la razn oficial es el ahorro. En realidad, el memorndum prev la venta de todas las islas deshabitadas. Tambin prev que la totalidad de los bienes pblicos, sin ninguna restriccin, sean puestos como garanta en caso de no pago de la deuda. La consigna del Bild Zeitung privatizar la Acrpolis est a punto de realizarse.

Durante la pausa del comit central, voy con dos compaeros a pedir el almuerzo al caf de enfrente. La pequea sala est abarrotada de hombres, manifiestamente desgastados, que pueden tener cualquier edad entre 40 y 55 aos, bebiendo en su mayor parte vasitos de ouzo, acompaados de un pequeo tentempi. La televisin transmite un partido de ftbol. Mientras esperamos los cafs y los bocadillos se hace cierto silencio. Luego un hombre toma la palabra, ante la mirada aprobadora de los dems, y dirigindose a nosotros, dice de forma solemne: decidle a Alexis (Tsipras) que ahora es cuando hay que dar caa de verdad.



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