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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2012

Actos de gracia

David Brooks
La Jornada


En medio de matanzas, huracanes, crisis fiscales en donde polticos seleccionados por ricos debaten qu tan poco deben los ricos a sus sociedades mientras le pasan la cuenta a los ms vulnerables, en medio de la histeria en la calles decoradas de luces para que no se vea tan feo el lucro obsceno en nombre de Cristo, o sea, en medio de todo lo que anula la luz en estos los das ms oscuros del ao, nos salvan a veces literalmente infinitos actos de gracia.

Jvenes de Ocupa Wall Street, religiosos, bomberos, veteranos de guerra, policas, artistas y msicos continan apareciendo en zonas devastadas por el huracn Sandy para ayudar a desconocidos a limpiar los escombros, apoyarlos en su desolacin, tratar de resucitar vidas casi ahogadas por las aguas y los vientos, e insistir en que sus voces sean escuchadas por polticos distrados por desastres inventados como el precipicio fiscal.

Mientras tanto, en otra esquina, en un pueblo de Connecticut no tan lejos de estas escenas ya concluyeron los ritos fnebres de los 20 nios y seis adultos asesinados por armas legalmente obtenidas. Victoria Soto fue enterrada rodeada de flores y lgrimas, una maestra que, junto con sus compaeros, en un pas donde se ha denostado, demonizado, y acusado a los maestros de ser los culpables de casi todo, dio su vida para salvar a sus estudiantes, los hijos de todos. No slo lo hizo frente a las balas de un loco, sino de la locura de un pas inundado de armas de fuego y que desde sus mandos ms altos afirma que es legtimo disparar y matar para resolver conflictos y disputas aqu y en el extranjero.

Mi hermana dio su vida para salvar a sus estudiantes, y si eso no es fortaleza y herosmo real, no s qu es, dijo Carlee en el funeral, al cual asisti Paul Simon y cant Los sonidos del silencio, la cancin favorita de Soto.

Lo de Soto no se trata de un acto aislado. Todos los das los maestros se dedican a dos cosas que de cierta manera son una sola: la tarea humana ms noble de compartir luz, y el rescate de las vidas. Si no fuera por esta escuela, yo estara muerto, coment un estudiante latino a Sarah, maestra y ahora asesora de escuelas pblicas en Nueva York. No era la primera vez que lo haba escuchado: varios jvenes nacidos con un futuro anulado y descartado, bajo sospecha permanente por ser jvenes y negros o latinos, o slo por ser pobres, se lo haban dicho de varias maneras a lo largo de los aos.

Millones de estudiantes, todos annimos (algunos despus se vuelven famosos) son rescatados todos los das por maestros aqu y en todo el mundo. Los maestros se dedican al ejercicio humano ms noble: pasar el fuego de Prometeo, la manzana de Eva, la conciencia y la sabidura humana colectiva y acumulada a la prxima generacin. Obviamente no lo hacen por remuneracin, ni por fama, ni por ambicin (esa profesin es intil para todo eso), sino por ser la labor esencial de la civilizacin. Pero al estar entre lo universal y lo particular, entre el cosmos y el estudiante, tambin son a veces los que con un consejo, con un abrazo, con un poema o con sus cuerpos salvan a otro ser humano. Nada de esto est en los exmenes estandarizados, no hay calificaciones para registrarlo, no hay un empresario de la educacin que sepa, o pueda, girar instrucciones para todo eso.

Acaba de pasar por aqu tal vez una de las expresiones supremas de la educacin en el mundo: la Orquesta Sinfnica Simn Bolvar, corona del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Cientos de miles, ya tienen que ser millones, de jvenes annimos, casi todos de barrios populares, de repente son rescatados por la msica clsica universal, para, a su vez, rescatarnos a todos a travs de su luz sonora.

Mientras tanto, en una esquina de Nueva York, Leo, quien trabaja en las escuelas pblicas en asuntos de seguridad (tuvo una semana intensa despus de lo ocurrido en Connecticut) se detiene para comer algo en una de las miles de pizzeras comunes en esta ciudad. Ah ofrecen un paquete econmico: un pedazo de pizza y un refresco por slo 2.75 dlares. Leo ve que trae 8 dlares y decide que alcanza para pedir una para l y regalarle una pizza y un refresco a otros dos. Compra el suyo y se queda por la caja, y le dice al que sigue en la fila que su pizza y refresco ya estn pagados. De verdad?, pregunta el otro cliente, y Leo le dice que s, y le desea una Feliz Navidad. Hace lo mismo con el que sigue, quien ya tena su billete de 5 dlares para pagar, y ste le dice que muchas gracias, y le da el billete a Leo, dicindole que lo use para los que siguen; uno de los siguientes tena un billete de a 10 dlares para pagar lo suyo, acepta el regalo de Leo, y le entrega el billete para convidar a los que siguen. Y los que seguan tambin aceptaron el regalo, pero le dieron ms, para lo mismo, para invitar a los prximos. Leo se qued ms de media ahora as, uno tras otro, para finalmente acabar con la fila de generosidad.

En el metro y en las calles aqu, todos los das se ofrecen regalos, algunos rescatan del olvido, otros son para olvidar lo que no es bello. Dos msicos, uno con guitarra, otro con banjo, ofrecen melodas de las montaas Appalachia, en un vagn un tro de Puebla ofrece la msica de las montaas del otro lado de la frontera, un chino ofrece los ecos de sus montaas en un tipo de arpa, mientras un hombre con lentes oscuros ofrece Jimi Hendrix, un pianista ofrece Beethoven, una banda de metales ofrece algunas rolas navideas mezcladas con un tantito de jazz.

Algunos de estos son actos heroicos, otros son pequeos aunque a veces capacitan, preparan y hasta convocan a nuevos actos magnficos (nunca se sabe). Otros slo son para compartir belleza, para expresar solidaridad, para bailar un poco, para hacer latir un corazn.

Son actos de gracia que, a pesar de todo, prometen nueva luz.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2012/12/24/opinion/023o1mun



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