Cientos de miles de personas, indígenas o no, de diversos países del mundo asistieron a la bella ceremonia, colmada de un gran colorido, mística y muchas energías positivas, por el advenimiento de un nuevo tiempo, y el cierre de un ciclo que para las ancestrales culturas andinas fue de oscuridad, de dolor y tristeza, y que llegó a estas tierras con los invasores extranjeros.
Con el inicio del Pachakuti, según expresó el mandatario boliviano en su intervención en la hermosa y casi virgen Isla del Sol, llegó la luz, el despertar del mundo a la cultura de la vida, y el fin del capitalismo salvaje que agobia a los pueblos más desposeídos.
Morales aprovechó la ocasión para dar a conocer un autentico Manifiesto independentista, soberanista, antiimperialista, naturalista y en defensa de las naciones oprimidas del Sur, que sin duda constituirá su programa político para los próximos años, y además un documento a tomar en cuenta por gobiernos progresistas de Latinoamérica y de otras regiones.
El texto, elaborado por el jefe de Estado boliviano, subraya que estamos en un momento crucial para la definición del futuro de nuestro planeta, y las identidades culturales parecen ser resabios del pasado que muchos quieren ignorar.
Añade que ante “la diplomacia de la muerte y la guerra” que imperan hoy, “nosotros debemos construir la diplomacia de los pueblos del Sur para fortalecernos”, en clara alusión a los procesos de integración.
Morales refirió que “nuestra visión del Socialismo Comunitario del Vivir Bien está basado en los derechos y no en el mercado, y en la realización plena de la felicidad de los seres humanos”.
El Manifiesto incluye 10 acápites principales a materializar, como refundar la democracia y la política, empoderando a los pobres y sirviendo a los pueblos; lograr más derechos sociales y humanos contra la mercantilización de las necesidades de las personas, y descolonizar nuestros pueblos y nuestras culturas para construir el socialismo comunitario del “Vivir Bien”.
Otros de los puntos son: luchar por los derechos de la “madre tierra” y contra el colonialismo ambientalista de la economía verde; defender la soberanía sobre los recursos naturales como condición para la liberación de la dominación colonial; impulsar el logro de la soberanía alimentaria y el derecho humano a la alimentación, y promover la alianza de los pueblos del Sur contra el intervencionismo, el neoliberalismo y el colonialismo.
El texto contiene tres acápites más, un octavo referido a la necesidad del conocimiento y la tecnología como instrumentos fundamentales para lograr el desarrollo integral, la erradicación de la pobreza y del hambre, y un noveno, que destaca la importancia de construir una institucionalidad mundial de los pueblos pobres, que no acepte ni permita el intervencionismo y el neoliberalismo de las Naciones Unidas y del imperio del capital.
El decimo y último punto del denominado Manifiesto de la Isla del Sol resalta que el desarrollo económico no debe estar orientado al mercado, al capital y a la ganancia, sino que debe ser integral y encaminado a la felicidad de las personas, y a la armonía y al equilibrio con la “madre tierra”.
La ceremonia de advenimiento del Pachakuti tuvo un momento adicional especial, cuando una representante de una organización social indígena exhortó a todos los presentes, en medio de los tradicionales rituales, a enviar energías positivas al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para que se recupere de la enfermedad que padece, y al líder de la Revolución cubana Fidel Castro para que continúe con mucha salud y fuerzas. Similar pidió para el mandatario boliviano.Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.