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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2012

En busca de la soberana perdida
Reflexiones sobre el posible rumbo de la poltica monetaria espaola fuera del Euro

Juan Barredo
economiacritica.net


Como pas perifrico de un proceso de integracin como el europeo, Espaa debe asumir que la falta de soberana monetaria no se arregla saliendo del Euro. Ms all de las posibles ventajas y riesgos a corto plazo de una potencial vuelta a la peseta, la poltica monetaria espaola volvera en el medio plazo a depender del Euro o, en su defecto, de los pases-potencia de Europa. Esto es lo que pretende explicar el autor por medio de este artculo. Slo entendiendo esto podramos avanzar posteriormente en dos aspectos. Por un lado, profundizar en el anlisis de las causas que hacen de Espaa (y otros tantos pases) un pas perifrico. Por otra parte, plantear alternativas monetarias de mayor equilibrio entre pases y quizs de mayor respeto de las soberanas nacionales.

Somos un pas perifrico. Un pas que obedece a las polticas dictadas desde otro pas. O al menos desde poderes econmicos ejercidos en otros pases. Aceptar nuestra condicin de perifricos nos est llevando unos cuantos aos. En este lento proceso de toma de conciencia, todava es difcil identificar cules son los factores que llevan a Espaa a asumir este rol de economa satlite y cuales seran las alternativas para recuperar como Estado una eventual soberana sobre los instrumentos con los que dicha economa queda regulada.

El fenmeno que mejor nos ha permitido admitir nuestra condicin de periferia ha sido la crisis monetaria de la Zona Euro. Por eso, quizs por desconocimiento, quizs por precipitacin, hemos identificado al Euro como el factor explicativo de nuestra condicin. No es entonces extrao encontrar quienes argumenten que, si abandonamos el Euro para volver a la peseta, habremos recuperado la soberana que perdimos con nuestra inmersin en la Europa neoliberal. No obstante, la comprensin de que nuestra condicin de periferia se remonta a ms all de la creacin de la moneda nica, nos permitir avanzar en dos aspectos. Por un lado, comprender que aunque recuperemos la peseta, tendremos que someter el destino de la misma a la potencia en torno a la cual nuestra economa gravita (la Zona Euro si sta siguiera existiendo). Por otro lado, podramos empezar a plantearnos cules son las formas efectivas de recuperar toda o parte de nuestra soberana econmica.

Europa puede ser vista de dos formas muy diferentes. Una posibilidad, utpica, es creer que se trata de un caso aislado de voluntad de asociacin solidaria que deriv por error en un proyecto neoliberal. La otra forma de verla es desde su forma econmica, entendindola como otra forma de integracin caracterstica de la economa mundial de las ltimas dcadas.

Desde los primeros acuerdos comerciales hasta su Unin Monetaria, el proyecto europeo es un caso paradigmtico de cmo la integracin econmica internacional desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo la liberalizacin financiera de los aos 80, obligaron a los pases (desarrollados y en desarrollo) a alinearse en torno a las diferentes potencias mundiales a travs de acuerdos de todo tipo. La asociacin potencia(s)-pases satlite se multiplicaba por todo el globo con acuerdos de todo tipo. Tratados comerciales ALENA, ALCA, RD-CAUSA, Acta nica Europea-, acuerdos bilaterales de inversin, los anclajes monetarios o incluso las integraciones monetarias parciales o totales zona Franco-CFA, la emergencia y crisis del sudeste asitico, la dolarizacin de Amrica Latina, creacin y ampliacin del Euro- son ejemplos de integraciones econmicas a diferentes niveles de las ltimas dcadas. Las potencias buscan asegurarse el acceso estable a mercados y recursos de pases menos desarrollados. A su vez, estos ltimos buscan anexar sus economas a las grandes potencias creando, a travs de los acuerdos, la atmsfera ms conveniente para los capitales de la potencia en un escenario internacional de creciente inestabilidad financiera.

La creacin de la Europa econmica no es por tanto un hecho aislado, sino una forma ms de integracin econmica asimtrica (en funcin de los intereses de la potencia) a la que los pases menos avanzados no pierden la ocasin de adherirse -an perdiendo parte de sus instrumentos de regulacin econmica- porque quedarse al margen de un proceso de integracin regional resulta muy caro y arriesgado. La sustitucin de las monedas nacionales por el Euro como moneda nica ha sido la forma final (al menos por el momento) de una integracin monetaria que ya haba empezado a dar los primeros pasos en la post-guerra La Unin Europea de Pagos de los aos 50, la serpiente monetaria del Sistema Monetario Europeo (SME) de los aos 70′s, la creacin de una autoridad monetaria central (el BCE). Cada paso implicaba una cesin de soberana a una instancia comn o la sumisin de los instrumentos de control monetarios a los objetivos comunes (tipos de cambio estables, tipos de inters convergentes, precios bajos). La prdida de soberana monetaria espaola no es entonces achacable nicamente al episodio Euro, sino a una dinmica de integracin cuasi-forzada.

Incluso pases fuertes que han preferido no adoptar la moneda nica conservando la emisin de moneda nacional (la libra esterlina en el caso de Inglaterra, o el mismo franco suizo) siguen manteniendo una dependencia fuerte hacia el Euro, teniendo por ejemplo, que mantener tipos de cambio anclados a la moneda europea.

Entonces, si incluso economas potentes y reputadas como la inglesa o la suiza, tienen que someter sus polticas monetarias a los ires y venires de la Zona Euro, qu hara Espaa si decidiera volver a la peseta? Qu hara Portugal, Grecia, Irlanda o Italia? Qu hara un pas fuera del Euro que en las ltimas dcadas ha aumentado sus relaciones econmicas con el conjunto de los pases europeos hasta el punto de ser su socio principal? Cmo podra actuar un pas cuya vinculacin al mercado, al capital y a la moneda europea se ha convertido en casi el exclusivo cordn umbilical de acceso al mercado mundial?

Las exportaciones de mercancas del Estado espaol hacia la Unin Europea ascendan en 2009 al 691% del total. Ms concretamente, el 571% era exportado a pases de la Zona Euro. Las importaciones, por otra parte, representaban el 60% y el 544% del total respectivamente1. Ms de la mitad (el 529%) de las inversiones extranjeras directas (IED) de ese mismo ao provenan de la UE-152. En cuanto a la financiacin exterior de la explosiva deuda espaola, los agentes alemanes y franceses aparecan a finales de 2009 como los principales prestamistas, siendo propietarios del 48% de los ttulos emitidos al exterior y seguidos de lejos por otros pases europeos y Estados Unidos3.

Con tamaa vinculacin a la Unin Europea, y especialmente a los capitales del centro de Europa, resulta ilusorio pretender que la salida de la moneda nica nos permita recuperar radicalmente la soberana de nuestra poltica monetaria. Cierto es, recuperaramos una moneda nacional y con ella los instrumentos que regulan su emisin y circulacin. Podramos incluso replantearnos el estatus de independiente dado a la Banca Central y su incapacidad legal de prestar al Gobierno Central. Todo ello son sin duda ventajas al menos desde un punto de vista terico. Sin embargo, recuperar los instrumentos no implica que se recupere la capacidad real de gestionarlos de forma autnoma. En una hipottica salida del Euro, tras una ms que segura depreciacin de la peseta y varios episodios de fuerte especulacin, las autoridades monetarias espaolas se veran forzadas a disear un anclaje a la poltica monetaria del euro. Cambiara la forma de dependencia monetaria, puesto que ya no sera ms el BCE (guiado por los intereses alemanes) la autoridad monetaria competente para el Estado Espaol, sino que ahora Espaa gozara de la capacidad de decidir su propia poltica monetaria. Sin embargo, como ya nos ocurri con las crisis del SME y como ocurre actualmente en casi todos los pases cuya moneda no es divisa incluso aquellos cuyo rgimen oficial es declarado de flotacin libre4- , el Banco Central Espaol tendra que subordinar dicha poltica monetaria a la del Euro, o a la de las moneda(s) que circulasen en lo que actualmente conocemos como la zona Euro.

No estamos discutiendo las posibles ventajas o riesgos a corto plazo de una salida del Euro. Slo pretendemos poner en entredicho la tesis de que la salida del Euro permitira a Espaa recuperar el timn de su poltica monetaria. Ms all de los efectos inmediatos de la recuperacin de la peseta, a medio plazo Espaa sometera, directa o indirectamente, dicha poltica a la potencia-centro a la que est ligada, por lo que an fuera del Euro, el grado de sometimiento monetario sera elevado.

Ser conscientes de que, en la etapa actual del capitalismo, las integraciones centro-periferia son heterogneas pero casi inevitables, nos permite comprender que el abandono de una forma de integracin no libera a un pas perifrico de tal condicin, sino que simplemente se ven alterados los mecanismos de su integracin a la(s) potencia(s)-centro y al resto de los pases periferia.

En el caso particular del Euro, la asuncin de la moneda nica ha sido el ltimo escaln de una integracin que fue asimtrica (dirigida desde Alemania) desde sus primeras etapas a principios de los aos 70. El abandono del Euro (de un pas o de varios) no supone por tanto el fin de tal relacin de dependencia, sino su transformacin.

Por otra parte, y como reto para un futuro inmediato, otras formas de integracin monetaria ms simtricas son perfectamente factibles, aunque no resuelvan el carcter centro-periferia inherente a la propia integracin europea. Dos frmulas son las ms defendidas: en primer lugar, en el marco actual, se plantea dotar al Euro de mecanismos de solidaridad fiscal y poltica econmica comn. Un plan ms ambicioso sustituira la moneda nica por una comn, complementaria a las nacionales, como planteaba Keynes, que incite a resolver los desequilibrios entre pases a travs de polticas expansivas. Cualquiera de estas dos formas permitira enfrentar el problema de la integracin de forma ms equilibrada entre los pases, conservando cada una grados de soberana monetaria completamente diferentes. Sin embargo, la eleccin de una de estas (u otras) alternativas ya forma parte de otro debate.

NOTAS

1 Segn la Secretara de Estado de Comercio con datos del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Estatal de la Administracin Tributaria

2La Inversin Extranjera Directa, Informe 2010 Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

3 The Eurozone Between Austerity and Default, Research on Money and Finance

4Calvo, G. A. y Reinhart, C.M. (2000) Fixing for Your Life. NBER Working Paper No. 8006, Calvo, G. A. y Reinhart C M (2002) Fear Of Floating. Quarterly Journal of Economics, v107(2,May 2002), 379-408.



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