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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2012

Resea de una entrevista a Frderic Lordon
"Estamos asistiendo al hundimiento de un mundo, estn a punto de desatarse fuerzas inmensas"

Jon Bernat Zubiri Rey y Alejandro Quesada Solana
economiacritica.net

Hace un tiempo encontramos una entrevista a Frdric Lordon en La Revue des Livres, parecindonos sus argumentaciones muy interesantes para plantearse la actual situacin depresiva, desde una economa poltica capaz de imaginar futuros posibles y anticiparse a los acontecimientos. Para nuestra alegra, esta entrevista fue traducida por Caty R. y Beatriz Morales Bastos para Rebelin Tomados algunos de sus prrafos, se condensa a nuestro entender buena parte de lo que la economa crtica tiene que decir en el contexto actual y, por tanto, nos proponemos hacer una breve exposicin en esta resea expansiva de dicha entrevista.


Asistimos, como nunca antes, a la imposicin ms mezquina del capital sobre las clases trabajadores y populares. Como ya sealbamos en el editorial de ECCE de finales de mayo del 2012: Recortar para destruir los servicios pblicos bsicos, reformar para despedir trabajadoras sin lmites y rescatar para socializar las prdidas del mismo sector financiero que desencaden la crisis. Esa es la estrategia del capital que avanza sin freno alguno.

La Troika, su representante institucional, oculta bajo su rostro a los que, en la sombra, organizan el mundo a su antojo. Oprimen y espolean pueblos y naciones bajo el yugo de la falsa competitividad, la intil eficiencia y la ineficaz austeridad. Se encargan de, en palabras de Lordon maltratar, bajo la ensea de la gran integracin econmica mundial, a los cuerpos sociales como lo ha hecho la globalizacin actual, concluyendo l mismo que sta es la manera ms segura de enfurecer a la gente.

Las condiciones para el enfurecimiento estn dadas y la sociedad comienza a despertar del largo letargo. De hecho, como dice Lordon: habra material para reescribir una versin actualizada de La gran transformacin de Karl Polanyi, recuperando la idea de que los cuerpos sociales atacados por el liberalismo siempre acaban reaccionando, y a veces de forma brutal, en proporcin a lo que previamente han padecido y acumulado. En este caso no se trata tanto de la descomposicin individualista derivada de la mercantilizacin de la tierra, el trabajo y la moneda lo que podra suscitar esa reaccin violenta, como del insulto repetido al principio de soberana como elemento fundamental de la poltica moderna. De esto concluye que no se puede dejar a los pueblos de forma permanente sin su soberana, nacional u otra, porque la recuperarn por la fuerza y de una forma poco agradable a la vista.

Buena nota de ello han tomado los gobiernos imponiendo una dura represin contra cualquier movimiento -ya sea tibio, como el 15-M, o ms candente como el conflicto en las cuencas mineras del pas-. Actan los gobiernos en este caso, como no nos cansamos de repetir, como el comit ejecutivo de la clase dominante, imponiendo a rodillo el mismo mantra neoliberal que nos ha trado a la actual situacin. Ha vuelto el No Future ochentero o buscamos el porvenir con ciertas perspectivas de ruptura con el (des)orden establecido y de transicin haca un maana mejor?

Es impensable concebir una situacin sostenida en el tiempo en el que la brecha entre gobernantes y gobernados es tan grande. Una situacin as, donde la sociedad comienza a cuestionarlo todo, es inestable por naturaleza. Cuando las instituciones carecen de legitimidad y los cuerpos sociales responden contra ellas, el cambio social, poltico y, necesariamente, de modelo econmico es ms que previsible. La acumulacin de los errores de las lites actuales, incapaces de ver que sus racionalidades a corto plazo sustentan una gigantesca irracionalidad a largo plazo es lo que nos permite que esperemos ver que este sistema se desmorona en su conjunto. No est siendo el acierto de algunos iluminados, sealando las contradicciones propias del sistema, el que est decantando la balanza a favor de la insurreccin social, sino ms bien al contrario, es el propio sistema el que se est encargando de mostrarle al mundo su propia naturaleza destructiva, mientras siguen forjndose los cimientos de un cambio que es a todas luces ineludible a medio plazo.

Un sistema devorador e insaciable como el capitalista es insostenible, y buena cuenta se viene dando de ello desde hace dcadas por personas crticas y movimientos contestatarios. Sin embargo parece ser que quienes ms se aprovechaban del funcionamiento del sistema eran aquellos que peor lo conocan y que de una manera ms directa lo estaban condenando. Aquellos altos funcionarios que, destruyendo lo pblico -como gestores y responsables!- buscaban el salto a lo privado, como ya sealaban Ins Marco y Albert Sales, e iban apuntalando poco a poco este gran desmoronamiento que estamos a las puertas de contemplar. Aquellos que, con el ms absoluto desprecio a la democracia y a la soberana han vendido pueblos y naciones a precio de coste para el beneficio propio han sido los que han revelado la verdadera forma de actuar del sistema frente a la sociedad. Como dice Lordon este salto a las corporaciones privadas les ha permitido integrarse encantados en la casta de las elites indiferenciadas de la globalizacin. Son ellos los que, inconscientemente, han armado a la sociedad de razones para echar abajo el muro de la opresin y poner los cimientos de otro modelo econmico desde la base, tomando la sostenibilidad y la cooperacin como directrices que guen nuestros pasos.

Pero no slo ellos, los directamente implicados, han conseguido sacar a flote toda la podredumbre y la insostenibilidad del sistema, sino que tambin encontramos, y Lordon as lo seala, a aquellos colaboradores de facto como los partidos de oposicin que ya no se oponen a nada o burocracias sindicales que se han convertido en expertas en perder en las arenas las cleras populares. Aqu vuelve a replantearse la cuestin de los sujetos del cambio social, ms all de la desgastada representacin de las clases trabajadoras que ejercen las organizaciones de la izquierda poltica y sindical o de la legitimidad decadente de las instituciones pblicas que emanan del pacto social que se dio en occidente en tiempos de posguerra. Porque, segn Lordon:

Aparte de las minoras intelectuales y militantes, el mundo se divide entre los gobernantes cuya actividad a tiempo completo es dirigir la vida de los dems y los gobernados que dedican lo esencial de su tiempo a ocuparse de su reproduccin material y de hecho se remiten en todo lo dems a la pasividad de aquellos que les rigen. Esta elemental asimetra temporal entre organizadores, delegados y pagados a tiempo completo para organizar, y los organizados, acaparados oportunamente por las necesidades de su propia supervivencia, es la garanta ms segura de la estabilidad del poder por medio de un simple efecto de saturacin temporal.

Esto le lleva a revitalizar la militancia combativa y no enfangada en lgicas corporativas o en confrontaciones cainitas, que slo conducen a la neutralizacin de la militancia permanente y honesta de tantas y tantas personas de buena voluntad. Porque:

Los militantes, en todo caso aquellos que no son activistas profesionales, remunerados como tales por una organizacin, saben bien lo que cuesta en fatigas suplementarias o en poner en tensin su vida personal el hecho de salir de la pasividad a la que normalmente les condenara su condicin material: despus de ocho horas diarias de trabajo, los organizados solo tienen intersticios (la ltima hora de la tarde, a veces las noches, los fines de semana) para encontrar peros a los organizadores, los cuales, despus de haber organizado, se van a dormir. La fuerza de gravedad resultante de esta divisin del trabajo es el segundo plano que hay que tener en mente para darse cuenta en primer lugar de hasta qu punto es milagroso el que surja un movimiento social de cierta magnitud, en todo caso para darse cuenta de todos los obstculos, temporales, es decir, materiales, que ha tenido que vencer.

Pero en este momento de creciente indignacin y rebelda las luchas sociales se han venido organizando de forma dispersa, sin aglutinacin ms all del propio movimiento, sin puntos en comn o sin polos de focalizacin por usar las palabras de Lordon.

El drama actual del perodo se debe a la ausencia de cualquier fuerza poltica en torno a la cual hacer que se precipiten los efectos comunes de clera e indignacin. Y este es el problema: no hay que sobrevalorar la capacidad de las multitudes para auto-organizarse a gran escala. El periodo actual lo demuestra a contrario puesto que ninguno de los cuerpos sociales maltratados por las polticas de austeridad ha superado todava el estadio de las manifestaciones espordicas y sin continuidad para entrar en un movimiento de sedicin generalizado. Sin duda se enfadarn conmigo los amigos de la multitud libre sujeto de la historia, pero me pregunto si para manifestar su propia fuerza poltica este no necesita un polo que focalice y condense y que la haga coherente. Salvo que siga siendo difusa, la multitud necesita unos puntos focales en los que las cosas se precipiten, por medio de los cuales adquiera consistencia y conciencia de s misma, aunque no ignoro en absoluto todo lo que puede pasar a continuacin de captacin y de desposesin a partir de estos puntos focales pero, a fin de cuentas, no es aqu donde se va a solucionar el problema de la horizontalidad democrtica, aunque al menos se pueda decir que, precisamente, esta ltima es un problema y no una evidencia

En este contexto de emergencia de nuevos sujetos o segmentos de las clases trabajadoras al albor de la terciarizacin de la economa y de la precarizacin creciente en los estratos laborales subcontratados o autnomos, las organizaciones sindicales de toda ndole, de la mano de los colectivos sociales y grupos disidentes, no pueden perder la oportunidad de darse a la batalla, movilizado todo un crisol de personas que estamos dispuestas a remar con conviccin y perseverancia. A resistir y crear alternativas en el plano social y comunitario, sin duda, pero tambin en la revitalizacin de la poltica, en la articulacin institucional de nuestras necesidades comunes de coordinacin a gran escala. Urge, ante el panorama que nos espera y los tiempos decisivos que llegan, la consecucin de acuerdos mayoritarios, de grandes acuerdos entre diferentes organizaciones y movimientos que centren su objetivo en la superacin del sistema capitalista hacia otro modelo ms humano, sostenible, cooperativo y solidario. Urge, por tanto, limar purismos y aplazarlos, pues el reto al que hay que hacer afrenta slo puede ser contestado por la mayora social organizada en torno a un programa comn de respuesta social ante el capitalismo.

Esto lleva a replantear la idoniedad de las vas electoralistas. Lordon, pone para ello el ejemplo del 15-M al decir, amparndose en el articulo de Sartre, que a todas luces los Indignados espaoles sacaron a una enorme cantidad de personas a la calle pero, con qu resultado electoral? [] los Indignados espaoles salen a la calle y se encuentran con el Partido Popular de Rajoy. Es para llorar.. Y ms all del caso espaol sigue mirando al futuro con la dureza del realismo combativo:

En este paisaje en el que todo est fiscalizado, en el que la captura elitista ha aniquilado toda fuerza de llamada, acabo por decirme que solo hay dos soluciones para reiniciar el movimiento: un deterioro continuo de la situacin social, que llevar a que una parte mayoritaria del cuerpo social franquee unos umbrales, es decir, a una fusin de las cleras sectoriales y a un movimiento colectivo incontrolable, potencialmente insurreccional; o bien a un desmoronamiento crtico del sistema bajo el fardo de sus propias contradicciones (evidentemente, a partir de la cuestin de las deudas pblicas) y de un encadenamiento que lleve de una serie de fallos soberanos a un colapso bancario, aunque esta vez diferente de la opereta Lehman Digamos claramente que la segunda hiptesis es infinitamente ms probable que la primera aunque a cambio quiz tenga la propiedad de desencadenarla acto seguido. En todos los casos habr que apretarse extraordinariamente el cinturn. Y, sobre todo, seguir reflexionando sobre las formas polticas de un movimiento social capaz de evitar todas las derivas de tipo fascista.

Y no duda en concluir de una forma extremadamente polmica, a la que sobra todo comentario, dada su rotunda claridad:

Al comprobar el grado de bloqueo de instituciones polticas que se han vuelto completamente autistas y prohben ahora todo proceso de transformacin social en fro, tambin me digo a veces que quiz haya que volver a pensar la cuestin ultra tab de la violencia en poltica, aunque solo sea para recordar a los polticos esta evidencia conocida por todos los estrategas militares de que un enemigo nunca est tan dispuesto a todo como cuando se le ha llevado a un callejn sin salida. Ahora bien, parece por un lado que los gobiernos, totalmente sometidos a la calificacin financiera y consagrados a la satisfaccin de los inversores, se estn volviendo tendencialmente enemigos de sus pueblos y, por otra parte, que si a fuerza de haber cerrado metdicamente todas las soluciones de deliberacin democrtica, solo queda la solucin insurreccional, no habr que extraarse de que la poblacin, llevada un da ms all de sus puntos de exasperacin, decida adoptarla, precisamente porque ser la nica.

Frderic Lordon, colaborador del Le Monde Diplomatique y miembro de la Association Franais dconomie Politique

Enlace a la entrevista en catellano traducida para Rebelin

Enlace a la entrevista en francs en La Revue des Livres

Otras aportaciones interesantes de Frderic Lordon en La Revue des Livres:

Finance: La socit prise en otage, entretien avec Frdric Lordon La crise, Keynes et les esprits animaux Londe de choc de la crise dans la thorie conomique, par Yves Citton et Frdric Lordon

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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