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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2012

Neoliberales, extraterrestres y el test de Turing

Mximo Luffiego Garca y Julio Soto Lpez
Rebelin


 

Recientemente, el Roto ha publicado una vieta en la que aparece una nave extraterrestre cernindose sobre un territorio de nuestro planeta; los aliengenas de su interior exclaman: no hace falta bajar, ya lo llevan los marcianos. (1).

La ideologa neoliberal es extraa a la humanidad y tambin a las leyes fsicas y biolgicas que imperan en el planeta Tierra.

A sus economistas los llaman economistas de la tierra plana porque opinan y actan como si creyeran que el planeta posee una extensin infinita. Horadan la litosfera, tanto continental como ocenica, en busca de minerales y combustibles fsiles en trance de agotamiento; acaban con la biodiversidad de los bosques tropicales para transformarla en combustibles a los que llaman renovables; realizan una pesca intensiva sin tener en cuenta la capacidad de regeneracin de las especies y utilizan el agua como si fuera un bien ilimitado. Cuesta creer que existan personas con cierto nivel de formacin que piensen as, por lo que solo la bsqueda obsesiva del beneficio econmico es la que explica esta permanente conversin del capital natural en capital monetario y as obtener enormes beneficios . Los economistas de la tierra plana creen que ambos tipos de capital son intercambiables y que la naturaleza est a su servicio, ideas ambas bastante absurdas pues deberan saber que las sociedades son tan dependientes de la naturaleza como un feto lo es de su madre.

No parece importarles el hecho de que la capacidad de asimilacin de contaminacin de algunos sistemas terrestres haya sido sobrepasada; as ocurre con la atmsfera donde la concentracin de gases invernadero est produciendo un aumento de la temperatura cuyas consecuencias son el deshielo de la Antrtida, de los glaciares continentales y del permafrost, consecuencias que, a su vez, atizan el aumento de temperatura e intensifican el cambio climtico.

Tampoco les preocupa el empobrecimiento de la biodiversidad, seguramente el riesgo ms peligroso de todos cuantos se estn desencadenando. La red de vida del Planeta, se est simplificando y no sabemos hasta qu punto se encuentra ya deshilachada. De seguir as, no solo est en riesgo la civilizacin humana sino nuestra propia especie. No importa. Para ellos, la Tierra es un planeta que hay que explotar, incluso, hasta convertirlo en un residuo estril por agotamiento y envenenamiento.

Han ideado un sistema econmico de crecimiento continuo cuyo germen es el prstamo a inters compuesto. Esto hace del endeudamiento su principal negocio. De esta manera, esclavizan a la gente que se ve obligada a trabajar cada vez un mayor nmero de horas para sufragar sus deudas. As, el sistema econmico se ha convertido en un bucle de crecimiento que, como un cicln, absorbe recursos aceleradamente, produce miles de millones de objetos innecesarios cada da, lanza inmensas cantidades de residuos al medio y llena de beneficios los bolsillos de las grandes empresas y bancos.

En la naturaleza, el crecimiento continuo es extrao. Lo normal es que existan mecanismos para frenarlo. Por ejemplo , si en el proceso de fecundacin no se redujera previamente el nmero de cromosomas en las clulas femenina y masculina, entonces en cada nueva generacin se duplicara el nmero de cromosomas y a estas alturas de la historia de la vida no habra nada que contar, pues la materia sera insuficiente para producir tanto cromosoma . En el mbito demogrfico, cuando una especie coloniza un nuevo territorio, al principio, el crecimiento puede ser exponencial ya que, frente a los pocos individuos colonizadores, el espacio y el alimento son cuasi infinitos, pero a medida que aumenta el nmero de individuos su crecimiento se ver afectado por la limitacin de los recursos alcanzndose un tamao de la poblacin en equilibrio con el medio. Muchos organismos regulan mutuamente sus poblaciones mediante el mecanismo presa-depredador y otros, como la mayora de los invertebrados, tras una fase de crecimiento exponencial, experimentan un declive repentino por prescripcin gentica .

La competencia que han desencadenado los economistas neoliberales tiene poco que ver con la ocurre en el mundo natural. En el mundo natural la competencia est regulada genticamente y existen mecanismos de colaboracin que la compensan. En nuestra sociedad, la llamada libre competencia se rige por la ley del embudo; hay reglas tramposas, como ayudas estatales a la banca, acuerdos comerciales injustos, empleo del proteccionismo, etc. que benefician a los pases ms poderosos frente a los ms dbiles.

No contentos con inventar este sistema econmico de crecimiento continuo, los capitalistas neoliberales lo han complementado con la especulacin financiera para enriquecerse ms rpidamente. Crean dinero jugando con la deuda de los prestatarios y con el cambio monetario y lo sustraen produciendo burbujas en distintos sectores tan sensibles como el de la energa y tan sagrados como el de los alimentos . All donde ven negocio, compran barato, retienen el producto induciendo la subida de precios y, ms tarde, lo venden para obtener beneficios descomunales. Si con ello generan hambrunas o si hunden la economa de regiones y pases, esto carece de importancia, son daos colaterales; lo importante, para ellos, es obtener beneficios, engrosar sus arcas.

El reparto de la riqueza en el mundo es tan desigual que, adems de ser profundamente injusto, es un insulto a la inteligencia. As, por ejemplo, segn Reich, en el pas de los negocios por antonomasia y cuna del neoliberalismo, Estados Unidos, () l os 400 estadounidenses ms ricos poseen en estos momentos ms patrimonio que los 150 millones que estamos en la parte inferior todos juntos . (2). En Espaa, en 2008, el 1% ms rico de la poblacin controlaba el 18,3% de la riqueza del pas (3)

Son conscientes los poderes neoliberales de los problemas tanto ambientales como humanitarios que acarrea la economa capitalista neoliberal?

No cabe duda de que es as y de que no cuestionan el credo del crecimiento. Se han elaborado muchos informes a escala mundial por agencias internacionales y cientficos de diferentes especialidades acerca de los lmites al crecimiento, de la crisis energtica que se avecina por el agotamiento del petrleo, del cambio climtico ya instalado entre nosotros, de la prdida de biodiversidad, de las hambrunas agravadas por la especulacin financiera, etc. pero no se alcanzan acuerdos decisivos para frenar esta locura. Tim Jackson present un informe, ahora editado como libro, a Gordon Brown para la reunin del G-20 del 2009, titulado Prosperidad sin crecimiento, en cuyas pginas se sostiene que el crecimiento econmico llegado a cierto lmite es desaconsejable social y ambientalmente (4). Sin embargo, los mandatarios de estos pases y del resto del mundo continan realizando presupuestos para espolear el crecimiento.

Los periodistas Hans-Peter Martin y Harald Shumann informan de que en septiembre de 2005 hubo una reunin de expertos, a puerta cerrada, para analizar el futuro del trabajo en el siglo XXI. Este encuentro concluy que la sociedad de los dos tercios que los europeos llevan temiendo desde los aos ochenta ya no describe el futuro reparto del bienestar y la posicin social. El modelo del mundo del futuro sigue la frmula 20 a 80. Se perfila la sociedad de una quinta parte, en la que los excluidos - las cuatro quintas partes- tendrn que ser calmados con tittyainment, es decir, con una mezcla de entretenimiento aturdidor y alimentacin suficiente. Dichos expertos consideraban que no se debera exigir a las empresas, en aras de poder hacer frente a la competencia global, de que corran con este compromiso social, por lo que deberan ser quiz los Estados o las ONGs quienes tendran que hacer una labor de beneficencia, procurndoles trabajo y algn tipo de cobijo. (5)

El poder neoliberal es bien conocedor de lo que va a pasar. Y visto lo visto, se da por descontado de que no va a hacer nada por evitarlo. Dominando como lo hace los grandes medios de comunicacin, los desastres y penurias se presentarn como catstrofes naturales que, con toda seguridad, harn una seleccin natural de la poblacin. Ellos esperan salir indemnes de estos riesgos. Naomi Klein denuncia que el paso del huracn Sandy por Estados Unidos ha puesto de relieve que los ricos son menos vulnerables que los dems, al contratar cuerpos de seguridad propios para eludir sus efectos. No contentos con ello, aprovechan la situacin de shock de la poblacin, causada por este tipo de fenmenos propios del cambio climtico, para pedir que las zonas afectadas por catstrofes sean zonas libres de regulacin estatal, con el objetivo de privatizar bienes y servicios pblicos para redondear el negocio. (6)

La poltica que est imponiendo el neoliberalismo en el mundo no puede ser calificada de otra manera sino de criminal; estn en camino un ecocidio y un genocidio a escala global. La privatizacin o eliminacin de los sistemas pblicos de proteccin social que estn intentando llevar a cabo, no har sino aumentar los efectos de esta seleccin natural sobre los ms desfavorecidos y provocar un aumento de la miseria y un ejrcito inconmensurable de parias. Es por este motivo principalmente, por lo que es tan necesario preservar en los distintos pases estos sistemas pblicos de proteccin y cohesin social, impidiendo que se desmonten o privaticen.

Si este control ideolgico, econmico y poltico global que realiza el neoliberalismo fuera establecido de manera imperceptible por extraterrestres de apariencia humana tras la invasin de la Tierra, no cabe duda de que, tan pronto como un pequeo grupo de seres humanos se percatara del mismo, se formara, a pesar de su dominio sobre los grandes medios de comunicacin, un estado de opinin mundial que los desbancara del poder rpidamente.

Hay alguna forma de diferenciar a los neoliberales de los extraterrestres? Alan Turing, matemtico britnico del que celebramos este ao el centenario de su nacimiento, propuso un test para diferenciar la inteligencia humana de la artificial. Si ante las preguntas del test no hubiera forma de diferenciar las respuestas de una mquina de las de un ser humano, entonces concluiramos que tal mquina es tan inteligente como un ser humano.

El Roto intuy esta idea en su chiste. Si los neoliberales se comportan de manera semejante a la de unos invasores aliengenas y, a juzgar por su desapego hacia la humanidad y el Planeta, as es, entonces no podramos diferenciar unos de otros. Qu ms da que sepamos que tienen un padre y una madre terrestres? Lo que cuenta es si sus acciones ponen o no en riesgo a la humanidad y a la especie humana.

Por si cupiera alguna duda de sus intenciones, un par de citas sabrosas de un prohombre del crecimiento sin lmites, Brian Berry, tomadas del libro de Jorge Riechmann titulado Gente que no quiere ir a Marte, (7) clarifican en qu manos est nuestro destino: () aunque deseramos parar todo crecimiento econmico, como algunos ambientalistas nos instan a hacer, no habra nada a donde volver, si no es a la pobreza, a las enfermedades y a la mugre urbana () La Tierra no puede proporcionar el espacio vital y las materias primas para una progresin geomtrica tan colosal; el espacio mismo ser explotado. Entre las galaxias est el verdadero destino del hombre durante los prximos diez mil aos () La exploracin y la colonizacin humanas de esta extensin casi ilimitada de soles con sus respectivos planetas constituye la verdadera actividad futura del hombre. En sus sueos insensatos e imposibles (para llegar a la galaxia ms cercana, Andrmeda, se tardaran 2,2 millones de aos a la velocidad de la luz), una vez estrujada e intoxicada la Tierra para mantener el bucle de crecimiento continuo, ellos, los aliengenas, se ven viajando a otros mundos en busca de una Nueva Atlntida baconiana a la que dominar. Sin ir tan lejos, suean con Titn, un satlite de Saturno repleto de mares y dunas de hidrocarburos que les proveera de combustible durante algunos siglos ms.

En Estados Unidos, el movimiento de los indignados, The occupy Wall Street, ha gritado a los cuatro vientos el lema we are the 99%, frente al 1% que son los poderosos neoliberales. Somos el 99% de los seres humanos los que estamos en riesgo. La humanidad ha de tomar conciencia de que esta pesadilla es una autntica invasin, de que han abducido a millones de personas mediante el control ideolgico y el consumismo y de que se han infiltrado en los gobiernos del mundo para cambiar las reglas de juego a su favor y en muchas organizaciones tradicionales de izquierda para tratar de frenar cualquier rebelin democrtica. Sinceramente, se trata de nosotros o de ellos. As de claro lo expresa uno de ellos, Warren Buffet: Marx tena razn, la guerra entre clases sociales existe, pero esta guerra la ha ganado la ma, la clase de los ricos. Y as lo expresa una de las nuestras, Naomi Klein: Esta crisis, o se vuelve una oportunidad para un salto evolucionario, un reajuste holstico de nuestra relacin con el mundo natural, o se convertir en una oportunidad para el mayor alboroto del capitalismo del desastre en la historia de la humanidad, dejando al mundo an ms brutalmente separado entre ganadores y perdedores. (8)

Ellos, los invasores, tienen un plan y no van a hacer nada para cambiar de rumbo. Somos nosotros, el 99% de la humanidad, quienes tenemos que dar la vuelta al reloj, acabar con una poca agotada y repleta de riesgos y abrir un tiempo de esperanza. Esperemos que movimientos como el del 15M y las movilizaciones cada vez ms masivas que tienen lugar en distintos pases sean indicios precursores del cambio global que preconiza Klein. Pero solo aquellas corrientes polticas que incorporen en su ideario el respeto a las leyes fsicas y a los lmites de la Biosfera podrn sacarnos del atolladero. (9) De ello depende nuestro futuro y el de nuestros hijos.

 

(1) El Roto (2012). El Pas, 20-11-2012

(2) Jackson, T. (2009). Prosperidad sin crecimiento. Icaria/Intermn Oxfam. Barcelona, 2011

(3) Davies, J., Sandstrm, S., Shorrocks, A., y Wolff, E. , (2008) The world distribution of household wealth. UNU Winder. Discussion Paper No. 2008/03.

(4) Klein, N. (2012). Un shock del pueblo? Rebelin, 11-11-2012.

(5) Reich, R. (2012). La cuestin principal y la decisin ms clara. Dominio Pblico, 21 noviembre 2012.

(6) Martin, H-P y Schumann, H (1996). La trampa de la globalizacin. Ed. Taurus, Madrid, 1998.

(7) Riechmann, J. (2004). Gente que no quiere viajar a Marte. Los Libros de la Catarata. Madrid.

(8) Klein, N (2012). Op. Citada

(9) Gonzlez, JM. (2012). De aquellos polvos vienen estos lodos. Rebelin, 6-12-2012

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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