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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-12-2012

Mujeres de Mali, digamos "NO!" a la guerra impuesta por otros

VV.AA.
Sinpermiso.info


El pez se equivoca si cree que el pescador ha venido para darle de comer

Karamoko Bamba (Movimiento Nko)

 

No queremos que se siga ignorando que, debajo de nuestros pauelos de colores, no solamente disimulamos, con un gesto rpido, las serpientes indomables de nuestras cabelleras trenzadas, blancas o negras, sino tambin ideas

" El frica mutilada "

Aminata TRAOR y Nathalie MDela-MOUNIER

Ediciones Taama 2012

 

Introduccin

De la situacin dramtica de Mali se desprende una realidad terrible que se verifica en otros pases en conflicto: la instrumentalizacin de la violencia sobre las mujeres para justificar la ingerencia y las guerras causadas por la codicia de las riquezas de su pas. Las mujeres africanas deben saberlo y hacerlo saber.

De la misma forma que la amputacin de dos tercios del territorio de Mali y la imposicin de la charia a las poblaciones de las regiones ocupadas son humanamente inaceptables, la instrumentalizacin de esta situacin, por ejemplo por la suerte reservada a las mujeres, es moralmente indefendible y polticamente intolerable.

En consecuencia, nosotras, las mujeres de Mali, tenemos que jugar un rol histrico , aqu y ahora, en la defensa de nuestros derechos humanos / Sugerencia, Reemplazar humanos por fundamentales/ contra tres formas de fundamentalismo: el religioso a travs del islam radical; el econmico a travs del todo mercado; el poltico a travs de la democracia formal, corrupta y corruptora.

Invitamos a toda/os aquella/os que, en nuestro pas, en frica y en otras partes, se sientan concernidos por nuestra liberacin de estos fundamentalismos, a juntar sus voces a las nuestras para decir No a la guerra por procuracin que se perfila en el horizonte. Los argumentos siguientes justifican este rechazo:

 

1 La negacin de democracia

La demanda del despliegue de tropas africanas en el norte de Mali, transmitida por la Comunidad de Estados de frica del Oeste (CEDEAO) y la Unin Africana (UA) a las a Naciones Unidas, se basa en un diagnstico deliberadamente sesgado e ilegtimo. No se basa en ninguna concertacin nacional digna de este nombre, ni en la cspide ni en la base. Este diagnstico excluye, por otra parte, la fuerte responsabilidad moral y poltica de las naciones que han violado la resolucin 1973 del Consejo de Seguridad transformando la proteccin de la ciudad libia de Ben Ghazi en un mandato de derrocar el rgimen de Mouammar Kadhafi y de matarlo. La coalicin de los separatistas del movimiento nacional de liberacin del Azawad (MLNA), de Al Kaeda al Maghreb Islmico (AQMI) y de sus aliados que ha vencido a un ejrcito maliano desmotivado y desorganizado debe igualmente esta victoria militar a los arsenales salidos del conflicto libio.

El mismo Consejo de Seguridad va a aprobar en los prximos das el plan de intervencin militar que los Jefes de Estado africanos han aprobado, pretendiendo as corregir las consecuencias de una guerra injusta con una guerra igualmente injusta?

Marginalizada y humillada en la gestin de la crisis libia puede o debe la Unin Africana lanzarse a esta aventura en Mali sin meditar las enseanzas de la cada del rgimen de Mouammar Kadhafi ?

Donde est la coherencia de los dirigentes africanos en la gestin de los asuntos del continente si la mayora de ellos se opuso en vano a la intervencin de la OTAN en Libia y ahora se ponen de acuerdo sobre la necesidad de un despliegue de fuerzas militares en Mali, de consecuencias incalculables?

 

2 La extrema vulnerabilidad de las mujeres en las zonas en conflicto.

El Grupo de Crisis internacional advierte, con razn, que En el contexto actual, una ofensiva del ejrcito maliano apoyado por fuerzas de la CEDAEO y/o de otras fuerzas tiene todas las probabilidades de provocar an mas vctimas civiles en el Norte, de agravar la inseguridad y las condiciones econmicas y sociales en el conjunto del pas, de radicalizar a las comunidades tnicas, de favorecer la expresin violenta de todos los grupos extremistas y, en fin, de arrastrar al conjunto de la regin a un conflicto multiforme sin lnea de frente en el Sahara. ( Le Mali : Evitar la escalada International Crisis Group - http://www.crisisgroup.org/fr- 18 julio 2012).

Estas consecuencias revisten una gravedad especial para las mujeres. Su vulnerabilidad, que est en todas las bocas, debera estar presente en todos los espritus cuando se toman las decisiones y ser disuasiva cuando la guerra puede evitarse. Se puede. Debe evitarse en Mali.

Recordemos que los casos de violacin que deploramos en las zonas ocupadas del Norte pueden multiplicarse con el despliegue de varios miles de soldados. A este riesgo hay que aadir el de una prostitucin ms o menos disimulada que se desarrolla generalmente en las zonas de gran precariedad y en consecuencia los riesgos de propagacin del VIH/SIDA. El plan de intervencin militar que va a examinar el Consejo de Seguridad prev los medios para proteger realmente a las mujeres y nias de Mali de este tipo de situacin desastrosa?

Recordemos tambin que en el conjunto del territorio las sanciones econmicas impuestas por la comunidad internacional al pueblo maliano en nombre del retorno a un orden constitucional desacreditado afectan considerablemente a los grupos vulnerables. Debido a la divisin sexual de las tareas, las mujeres se enfrentan a nivel domstico a la enorme dificultad de proporcionar agua, alimentos, energa domstica, medicamentos a las familias. Esta lucha cotidiana e interminable para la supervivencia es ya en s misma una guerra. En estas circunstancias de precariedad y de vulnerabilidad de las poblaciones, y de las mujeres en especial, la opcin militar en preparacin es un remedio que tiene todas las probabilidades de ser peor que la enfermedad, mientras que una alternativa pacfica que emanara de la sociedad maliana, civil, poltica y militar, sera constructiva.

 

3 Incoherencias de la comunidad internacional

Todos los poderosos representantes de la comunidad internacional as como la CEDEAO y la UA se han pronunciado a propsito de nuestros malditos males de mujeres en situacin de conflicto. A tal seor tal honor, el Presidente francs Franois Hollande, que juega el papel de jefe de filas en la defensa de la opcin militar, ha subrayado el sufrimiento de las mujeres primeras vctimas de las violencias de las guerras (Kinshasa 14 cumbre de la Organizacin Internacional de la Francofona). Sin embargo, el 26 de Septiembre 2012 declar en New York, en ocasin de la reunin especial sobre el Sahel, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, S que puede haber una tentacin de llevar a cabo negociaciones. Negociar con grupos terroristas ? En absoluto. Cualquier prdida de tiempo, cualquier proceso que se eternizara no hara ms que hacer el juego a los terroristas . Hay que saber terminar una guerra , parece que dicen los Presidentes americanos y francs. La guerra de Afganistn se ha prolongado ms all de la misin inicial. Induce a la rebelin al mismo tiempo que permite combatirla. Ya es hora de poner fin ordenadamente a esta intervencin y me comprometo aqu a hacerlo declar el candidato Franois Hollande en su discurso de investidura a la eleccin presidencial.

La Secretaria de Estado norteamericana de asuntos exteriores, Hillary Clinton, cuya escala del 29de octubre 2012 en Argelia, tena en parte como objeto convencer al Presidente Abdelaziz Bouteflika de retomar el bando de la guerra, se dirigi a los Jefes de Estado africanos reunidos en Addis Abeba en estos trminos: En la Repblica Democrtica del Congo, el ejercicio de actos de violencia contra las mujeres y las jvenes y las actividades de los grupos armados en la regin oriental del pas, son para nosotros una fuente constante de preocupacin. La Unin Africana y las Naciones Unidas no deben ahorrar esfuerzos a fin de ayudar a la RDC a reaccionar a estas crisis de seguridad incesantes.

La iniciativa del Secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, titulada Unidos para acabar con la violencia contra las mujeres, lanzada el 25 de Enero 2008, presta una atencin particular a las mujeres del Africa del Oeste. Esto era antes de las guerras en Costa de Marfil y en Libia, que han perjudicado mucho la realizacin de los objetivos asignados a estas iniciativa. Comprendemos su reserva respecto al despliegue militar y esperamos que no apoyar el plan de intervencin de los Jefes de Estados de la CEDEAO. La guerra, recordmoslo, es una violencia extrema contra las poblaciones civiles, entre ellas las mujeres. No puede ms que alejarnos de los objetivos de esta iniciativa.

Por qu los poderosos de este mundo, que tanto se preocupan de la suerte de las mujeres africanas, no nos dicen la verdad acerca de lo que est en juego en cuanto a minera, petrleo y geoestrategia de las guerras?

Por su parte, la Presidenta de la comisin de la UA, Nkosazana Dlamini-Zuma, subraya que Es crucial que las mujeres contribuyan y se impliquen activamente en la bsqueda de una solucin al conflicto. Sus voces deben ser odas en los esfuerzos para promover y consolidar la democracia en sus pases. Para ello podis contar sin duda alguna con el apoyo de la UA as como con mi compromiso personal. (Reunin del grupo de apoyo y de seguimiento de la situacin de Mali 19 Noviembre 2012).

El nombramiento por vez primera de una mujer para este puesto podra ser un verdadero factor de emancipacin poltica para las mujeres y por la tanto de liberacin del Continente si Nkosazana Dlamini- Zuma acepta ampliar la base del debate sobre las mujeres africanas integrando en l los temas globales que se nos ocultan.

 

4 Nuestro triste estatuto de rehenes

Mali es un pas a la vez agredido, humillado y tomado como rehn por actores polticos e institucionales que no tienen que rendirnos cuentas para nada, empezando por la CEDEAO. Una de las consecuencias de esta realidad es la enorme presin ejercida sobre lo que queda del Estado maliano. El Presidente interino, Dioncounda Traor, es el primero de los rehenes malianos. Si ha credo necesario recordar, el 19 de Octubre 2012, con ocasin de la reunin de un grupo de apoyo y seguimiento de la situacin de nuestro pas, que no es un Presidente rehn, es precisamente porque lo es. Si no, no habra repetido tres veces, el 21 de Septiembre 2012, la vspera del aniversario de la independencia de nuestro pas, que privilegiaba el dilogo y la concertacin, para pedir a las Naciones Unidas, tres das ms tarde, una intervencin militar internacional inmediata. Tengo conciencia de ser el Presidente de un pas en guerra pero la prioridad es el dilogo y la negociacin. La segunda prioridad es el dilogo y la negociacin y insiste, la tercera prioridad contina siendo el dilogo y la negociacin. Haremos la guerra si no nos queda otra alternativa declar en su discurso a la nacin antes de cambiar de opinin.

Ms all del Presidente interino, todos somos rehenes prisioneros de un sistema econmico y poltico no igualitario e injusto que sobresale en el arte de romper las resistencias a golpe de chantaje a la financiacin. La supresin de la ayuda exterior se traduce este ao 2012 en una falta de ganancias de 429 miles de millones de francos CFA. La casi totalidad de las inversiones pblicas se han suspendido. El cierre de numerosas empresas ha ocasionado despidos y paro tcnico a decenas de miles de trabajadores mientras que los precios de los alimentos continan subiendo. Las prdidas ms importantes se registran en los sectores de la construccin y de las obras pblicas. El turismo, el artesanado, la hotelera y la restauracin, que sufran desde 2008 los efectos de la inclusin de Mali en la lista de pases con riesgo, se encuentran gravemente afectados, a pesar de que constituan fuentes de ingresos sustanciales para las regiones actualmente ocupadas, especialmente la de Tombouctou.

Se hace referencia al status de rehn no para desdramatizar la experiencia insoportable de los rehenes europeos y de sus familias sino para recordar la situacin igualmente grave de todos los seres humanos atrapados en sistemas de los que no son personalmente responsables. La cuestin es sin embargo saber actuar de tal manera que nuestro pas reencuentre la integridad territorial y la paz y que los seis franceses detenidos por AQMI vuelvan a sus familias sanos y salvos, sin que estas liberaciones abran la va a una intervencin militar que pondra en peligro la vida de centenares de miles de habitantes del Norte de Mali que son igualmente rehenes.

 

5 La guerra interpuesta

El juego de la guerra se alimenta de un conocimiento insuficiente de lo que est en juego. Jacques Attali proporciona a quienes quieran utilizarla, una clave de lectura que demuestra, si ellos es necesario, que la intervencin militar prevista es una guerra por procuracin. Segn l, Francia debe actuar porque esta regin (el Sahel) puede convertirse en una base en la retaguardia de formacin de terroristas y de kamikazes que atacarn los intereses occidentales en la regin ; e incluso, a travs de mltiples medios de paso, en Europa. Por ahora no son ms que algunos centenares ; si no se hace nada pronto sern varios millares, venidos de Pakistn, de Indonesia y de Amrica Latina. Y los yacimientos de uranio del Nger, esenciales para Francia, no estn lejos . (Blog Attali. 28 mayo 2012.)

La distribucin de papeles entre Francia, la CEDEAO, la UA, Europa y la ONU est clara. La CEDEAO, de la que numerosos malianos y africanos no comprendan hasta ahora su juego turbio, ejerce una misin en Mali. Segn Jacques Attali, la organizacin subregional deba actuar para devolver a las autoridades civiles los medios de decidir, sin miedo, de restablecer la seguridad, de reestructurar el aparato militar y de volver a empezar la actividad econmica; en el Norte, para acabar con esta secesin har falta un accin militar sobre el terreno, con un apoyo logstico a distancia, medios de observacin, drones y capacidad de encuadramiento estratgico.

Quin puede hacer todo esto? Evidentemente, no el gobierno maliano en solitario, que no tiene ni armas ni autoridad. Tampoco la CEDEAO que no tiene medios militares suficientes para garantizar el conjunto de la accin necesaria y que ni siquiera puede esperar recibir esta peticin del gobierno maliano que est bajo la influencia de fuerzas inciertas. Tampoco la UA, y menos en solitario. Entonces quin? la ONU? la NATO? La cuestin va a salir pronto. Actualmente ya ha salido. Una vez ms Europa debera evidentemente estar unida y en situacin de decidir y actuar. Pero no lo est. Ahora bien, si las mediaciones actuales fracasan, pronto ser necesario pensar en como establecer una coalicin del tipo de la que ha funcionado en Afganistn. Antes de que lo imponga un equivalente del 11 de Septiembre 2001 (El Blog de Jacques Attali : 28 Mayo 2012).

Por lo tanto todo est claro. La guerra prevista en Mali entrara en el contexto de una prolongacin de la de Afganistn, de donde Francia y Estados Unidos se retiran progresivamente despus de once aos de combates y de fuertes prdidas en hombres, en material y en finanzas. Puesto que el Sahel es la zona de influencia de Francia, sta toma la direccin de los asuntos que conciernen a Mali y subcontrata la violencia militar a la CEDEAO. Esta transferencia aparece correcta polticamente para no ser acusada de colonialismo y e imperialismo, pero tambin para reducir el coste de la guerra y no registrar otras prdidas en vidas humanas. Las opiniones pblicas occidentales toleran cada vez menos que sus ciudadanos mueran en defensa de nuestras causas. As, las tropas africanas son llamadas, al mismo ttulo que los tiradores senegaleses, a apoyar con la fuerza a Francia.

 

6 La mundializacin de los males y de las redes

En este contexto el radicalismo religioso no tiene necesidad del norte de Mali para expandirse en frica del Oeste y en el mundo. La economa mundializada sobre la base de la injusticia y de las desigualdades es una mquina trituradora de las economas locales, las sociedades y las culturas que le ofrecen el terreno necesario.

Del Mar Rojo al Atlntico, de Afganistn a Nigeria, de Toulouse, donde Mohamed Merah ha actuado y ha sido abatido, a Tombouctou, los asuntos en juego son a la vez ideolgicos, civilizacionales, identitarios, pero tambin econmicos, polticos y geoestratgicos. Los actores y las fuerzas presentes son ms o menos los mismos, con variantes locales para manipular como la rebelin tuareg en Mali.

Por otra parte, ni afghanos, ni pakistaneses, ni argelinos ni otros predicadores, son recin llegados en Mali. Hicieron su aparicin en las mezquitas a partir de la dcada de los 90, en el momento en que las dramticas consecuencias sociales y humanas de los Programas de Ajuste Estructural (PAS) sobre el empleo, la renta y los vnculos sociales empezaban a hacerse sentir.

 

7 La perspectiva badenya como alternativa a la guerra.

Algunas mujeres malianas, bien impregnadas de los riesgos y de la maquinaria mortfera de la mundializacin neoliberal incluyen entre ellos las guerras. A los valores guerreros y depredadores del orden econmico dominante oponemos los valores pacifistas, que nos reconcilian los unos con los otros, as como con el resto del mundo. Badenya, (hijos de la madre) es uno de los valores que nosotras, las mujeres de Mali, debemos cultivar ms y contraponer al valor masculino fadenya (hijos del padre) que en su versin ultraliberal autoriza la carrera desenfrenada y fratricida al beneficio, hasta el punto de malvender empresas pblicas rentables, de ceder tierras agrcolas a los dominadores y de aceptar la particin del territorio nacional.

Profundamente enraizado en la perspectiva badenya, nuestro rechazo de la guerra hunde sus races en una concepcin de la procreacin segn la cual poner un nio en el mundo es ya una forma de montar al frente (musokele). Y demasiadas de nosotras mueren dando a luz. Da tras da luchamos contra el hambre, la pobreza, la enfermedad, para que todos los nios crezcan, trabajen, cuiden de s mismos y asuman su parte de responsabilidad.

Del mismo modo, cada una de nosotras reconoce en cada soldado, as como en cada rebelde y en cada nuevo converso al djihadismo, que van a enfrentarse en caso de guerra, a un hermano, un hijo, un sobrino, un primo. Antes buscaban un estatus social a travs del empleo, los ingresos o incluso una visa. Con frecuencia fue en vanoAhora tienen armas de guerra entre sus manos temblorosas.

Nuestras armas debern ser la lucidez y la madurez poltica en este mundo sin fe ni ley. No hay ninguna razn para que Mali se comprometa en un terreno en el que tanto Francia como Estados Unidos se retiran, a pesar de la potencia armamentstica de la OTAN.

A la economa de la guerra, nosotras, las mujeres de Mali, oponemos la economa de la vida aprovechando la transicin en curso como una ocasin histrica de hacer frente al triple desafo del saber, de la ciudadana y del dilogo. Las evoluciones en curso sobre el terreno, entre ellas la voluntad de negociacin de Anar Dine y del MNLA, la modificacin constante de las relaciones de fuerza, as como las estrategias y las interacciones entre los distintos grupos presentes, deben ser examinados con la atencin necesaria a fin de no solamente evitar una guerra potencialmente trgica sino tambin de sortear los escollos de los acuerdos pasados.

Las concertaciones nacionales previstas desde hace meses deben celebrarse de una vez para permitir a la sociedad maliana en su conjunto de reencontrarse y de definir por s misma las bases y condiciones de una solucin concertada (y no impuesta) al conflicto actual. Nosotras, mujeres malianas, contribuiremos a ello plenamente, as como maana contribuiremos a la refundacin de la democracia en nuestro pas de acuerdo con los valores sociales y culturales que nos son familiares.

Se trata, en resumen, de dar credibilidad, de reforzar la capacidad de anlisis, de anticipacin y de proposicin de la sociedad maliana, civil, poltica y militar.

Pedimos a toda/os aquella/os que comparten nuestro planteamiento que interpelen inmediatamente a los principales actores de la comunidad internacional, por escrito o bajo cualquier otra forma de expresin, apelando a que el Consejo de Seguridad no adopte una resolucin que autorice el despliegue de millares de soldados en Mali.

 

Firmantes: Aminata D. TRAORE ; SISSOKO Safi SY ; SANOGO Sylvie KONE ; IMBO Mama SY ; Kadiatou TOURE ; TRAORE Slikn SIDIBE(Vieux) ; DICKO Rokia SACKO ; Tnin DIAKITE ; DOUMBIA Fanta DIALLO ; KONE Mamou TOURE ; TRAORE Sarata SANOGO ; TRAORE Penda DIALLO ; DIABATE Kadiatou KOUYATE ; Aminata BOCOUM ; Oumou KODIO ; Assatou KAREMBE ; Awa KOTA ; Aminata DOUMBIA ; Fatoumata COULIBALY ; Badji BOIRE ; Awa TOURE ; Bintou KONE ; Fatoumata MARIKO ; Mariam KONE ; Minata DIARRA ; Oumou KEITA ; Kadiatou DIALLO ; Kankou KONE ; Rokia NIARE ; Kadia DJIRE ; Ada NANTOUMA ; Awa COULIBALY ; Soungoura DOUMBIA ; Fanta KANTE ; Safiatou COULIBALY ; Djaba TANGARA ; KONE Mama DIARRA ; Ismael DIABATE ; Karamoko BAMBA ; Doumbi FAKOLY ; Coumba SOUKO ; Clariste SOH-MOUBE ; Nathalie MDela-Mounier.

 

Fuente: http://www.michelcollon.info/Femmes-du-Mali-disons-NON-a-la.html

 

Nuestra fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5526

 



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