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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2012

El rastro fnebre del petrleo amaznico

Rosa M. Tristn
Cuarto Poder


Diana tiene la mirada triste y la cara plida. A los ocho aos, es vctima de un cncer de huesos. A menos de 100 metros de su casa, el mechero de un pozo de petrleo quema gas durante 24 horas al da y el humo contamina el agua que ha estado bebiendo desde que naci. Diana, que vive con su madre y sus cuatro hermanos, pertenece al grupo de 30.000 afectados por la explotacin petrolfera en la Amazona de Ecuador, en la provincia de Sucumbos, aunque an no haba nacido cuando su tierra se ti de negro.

Nada ms llegar a Coca, en la provincia de Orellana, se respira un aire turbio. Es una ciudad levantada en un antiguo campamento de obreros de los pozos, con un crecimiento descontrolado. Hasta sus alrededores llegan ros de tuberas del Oleoducto de Crudos Pesados. Se entrelazan, crecen y desaparecen a los bordes de la carretera Aucas, succionando el oro negro de las profundidades de la selva.

Petroecuador, Repsol, la canadiense Ivanhoe, Petrobras, los chinos de SINOPEC Todos sacan tajada y dejan un rastro visible de miseria y enfermedad, asegura Ermel Chvez, del Frente de Defensa de la Amazona (fda.org.ec). Chvez, responsable de Incidencia Poltica y ex presidente del Frente, es quien muestra ros y campos contaminados, los vertidos descontrolados hoy ocultos bajo la vegetacin, los frutos con un inconfundible tufo a combustible. Es lo que llama el Texaco-tour.

La expectativas de un cambio de poltica que tenan los indgenas con la llegada de Rafael Correa a la Presidencia, hace seis aos, no se han cumplido. Le trajimos aqu, le enseamos las consecuencias y se emocion, pero sigue confiando en el petrleo para el desarrollo. Aboga por la defensa del Parque Nacional de Yasun, si recibe apoyo por no explotar el bloque ITT, pero lo cierto es que Yasun est sitiado, preparado para comenzar a operar all dentro, afirma el activista indgena.

Hace dos semanas, el Gobierno de Ecuador sorprendi a muchos anunciando que a los 42 bloques (reas) hoy en explotacin en la Amazona (la mayora en Orellana y Sucumbos), sumar 13 ms en el suroeste del pas.

Se ha librado el territorio de los indgenas Sarayaku, que denunciaron al Estado, y ganaron el juicio el pasado verano. Pero menos suerte han tenido los Huaorani, los Shuar, los Achuar y muchos otros pueblos que, al enterarse, fueron a protestar a Quito. Son cuatro millones de hectreas de selva amaznica en las que ahora viven y por las que ya quieren pujar compaas de todo el mundo, entre las que aparece de nuevo Repsol y un buen nmero de empresas chinas.

Queremos nuestra selva limpia, repetan los lderes en la capital frente al argumento oficial de que no se pueden dejar sin explotar estos recursos en un pas que precisa de dinero para financiar las obras pblicas.

El coste final, sin embargo, ha sido demasiado alto en el pasado y las comunidades amaznicas no estn dispuestas a que se repita el caso de Texaco, que durante 20 aos contamin 480.000 hectreas en Orellana, que dej 998 piscinas con desechos de petrleo, que verti las aguas de formacin (muy contaminantes) a ros y arroyos.

Ahora existe un sistema por el cual reinyectan esa agua contaminada al interior de la tierra, donde estaba con el petrleo, pero Texaco, la actual Chevron, durante 26 aos la ech a los cauces. Algunas piscinas de desechos, que estaban sin recubrir, las taparon con tierra para ocultarlas. Declararon unas 300 y haba casi mil, denuncia Juan Espejo, vicepresidente del Frente de Defensa Amaznico.

El rastro de la catstrofe, dcadas despus, an puede verse, olerse, sentirse en los ojos. A escasos metros del pozo Aguarico n 4, entre la floresta, una de estas piscinas, recubiertas hoy de verde, an supura combustible hacia el arroyo. Unos 300 metros ms abajo, unos nios se baan desnudos, unas mujeres lavan la ropa, un campesino cultiva hortalizas.

La batalla por conseguir una indemnizacin y la limpieza por biorremediacin an no ha visto su fin. Tras 19 aos de peleas judiciales, amenazas, incluso intentos de secuestro, un juez ecuatoriano, en febrero del ao pasado conden a la petrolera a pagar 19.000 millones de dlares. Se destinaran a la recuperacin del entorno, tanto ecolgico como social y tnico. La sentencia se ratific en enero de este ao. Pero no ha pagado, ni siquiera reconocen el dao, as que ahora Texaco/Chevron es prfuga de la Justicia ecuatoriana y la vamos a perseguir donde est, asegura Chvez.

De momento, puesto que en Ecuador no tienen casi bienes, han puesto demandas en Canad, Brasil y Argentina. En ese ltimo pas, un juez ya ha embargado los bienes. El siguiente objetivo es Colombia.

La compaa ha intentado todo tipo de presiones. Incluso ofrecieron a la ministra de Medio Ambiente 800 millones para el proyecto Yasun-ITT a cambio de olvidar el juicio. A los dirigentes indgenas nos han denunciado como extorsionadores en Estados Unidos, pero no vamos a cejar hasta que cumplan la sentencia. Aqu an tenemos los ndices de cncer y aborto ms alto del pas, contina el lder indgena.

Alrededor, por las venas de hierro fluyen 200.00 barriles diarios camino de alguna de las 22 estaciones de bombeo que impulsan el petrleo hacia la costa de Esmeraldas, en el Pacfico. Los pequeos derrames se suceden cada da. Adems, camiones cisterna, para el consumo nacional, desfilan uno detrs de otro junto a las chozas de madera.

A las afueras de Shushufindi, en la parroquia San Carlos, vive Estuardo Lpez. Es campesino, cultivador de cacao y bananos; durante mucho tiempo su nica agua para beber y regar provena de un manantial al que se filtr petrleo desde un pozo de Petroecuador instalado a 50 metros de la vivienda. Mi madre est muy malita, en el hospital, con problemas en los riones, y mi hermano tiene cirrosis; tambin mi hermana enferm, enumera su hija Miriam.

Cooperacin espaola

Estuardo y Miriam cuentan ahora con un depsito de mil litros con filtros para el agua, financiados ambos por la ONG Manos Unidas, a travs del Frente. Ya hemos colocado ms de 50 depsitos gracias a esta ayuda, explica Juan Espejo. Por primera vez en muchos tiempo disponemos de agua limpia, corrobora Estuardo. En total, Manos Unidas ha invertido unos 77.000 euros en un proyecto que podra no tener fin, dado el elevado nmero de afectados.

El colofn lo pone Ermel Chvez, para aquellos que an confan que el progreso salga a borbotones de los pozos. Treinta aos despus, en Orellana y Sucumbos somos igual de pobres porque el dinero se lo llevan otros, pero nuestro hogar ahora est tancontaminado que nos mata. No hay tecnologa petrolera que no dae el medio ambiente y las personas. Basta mirar alrededor para comprobar que la certeza de sus afirmaciones.

Rosa M. Tristn es periodista.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/invitados/el-rastro-funebre-del-petroleo-amazonico/1434



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