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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2012

La nica forma de resistir al derrumbe de esta civilizacin occidental capitalista es crear alternativas
La nueva era

Gustavo Esteva
Radio Chima


Y la banda sigui tocando.

El hundimiento del Titanic era irremediable. Ignorarlo era insensato. Pero la banda sigui tocando.

El montaje del da primero es una ilustracin flagrante de esa clase peculiar de ceguera. Mostr la brecha que se ha abierto entre las clases polticas y la gente, y revel tambin su peligroso desapego de la realidad, la forma irresponsable y miope en que ocuparse de intereses mafiosos a corto plazo implica ignorar la hondura de la crisis econmica, social y poltica en que nos encontramos.

El discurso que se tiende actualmente sobre el pas muestra los peores sntomas del autoritarismo populista que se ha instalado contra viento y marea. Est concebido como un triunfo irresponsable del optimismo sobre la realidad con la evidente intencin de generalizar esa ceguera. La banda seguir tocando hasta que los instrumentos y los msicos se hundan junto con el barco.

Es particularmente difcil no escuchar el estrpito del derrumbe, que se observa en el mundo entero y se precipita muy agudamente en Mxico. Quienes se encaramaron a los dispositivos del poder poltico, sin embargo, persistirn en esa sordera interesada mientras les sea posible, por el tiempo que puedan.

Pero los dems no podemos seguir haciendo odos sordos. Necesitamos reaccionar.

"Odio decir que se los dije, pero se los dije", nos dijo el subcomandante Marcos hace unos aos. En varias ocasiones los zapatistas nos advirtieron de lo que ocurrira si no reaccionbamos. No reaccionamos. Ocurri. Describieron en diversas circunstancias el desastre en que hoy nos encontramos. Anticiparon, antes que nadie, la serie de crisis que se han venido sucediendo y la destruccin que traeran consigo en las clases polticas, en el pas mismo, en el tejido social Abrieron con vigor y lucidez opciones de cambio, sin dogmatismos ni imposiciones. No las tomamos.

El nuevo llamado del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN) necesita ser escuchado por cuantos intentan, desde abajo, resistir el horror dominante y crear otra posibilidad. Ojal lo puedan escuchar hasta aquellos que abrigan an la fantasa de que podra bastar un golpe de urna para remediarlo todo, quienes slo pueden pensar y organizarse dentro del marco de los partidos y las instituciones y an creen que el anticapitalismo es una mala palabra.

Es til mostrar de nuevo que el emperador est desnudo. Podrn atreverse a verlo y a decirlo en voz alta hasta quienes creen que es posible seguirlo negando.

Pero mientras resulta inevitable escuchar el estrpito del derrumbe del mundo que muere, entre otras cosas porque el ruido abarca todo y se padece cotidianamente en carne propia, no pasa lo mismo con el estruendo del mundo que resurge. Para escucharlo se necesitan otras orejas.

No estamos ante una variante ms de lo que conocemos. No es otra vuelta de tuerca, un recodo ms de un camino conocido. Es una novedad radical. Sus profundas races en el pasado no se dedican a reproducirlo o a realizar, an peor, el intento imposible de regresar a l. Es otra cosa.

Como qued a la vista el viernes pasado, el mundo nuevo se construye con esperanza, gozo y celebracin, a partir de la disciplina que se aprende en un orden propio, autnomo. Slo as, desde la disciplina orgnica, la que se teje desde abajo por la propia voluntad, es posible plantearse la eliminacin del poder y la autoridad coercitivos, la condicin en que se usa la posicin jerrquica para imponer una accin. En tiempos tan oscuros como los actuales resulta una bendicin saber que contamos con ellos. Como dijeron hace tiempo Chomsky, Wallerstein, Gonzlez Casanova y muchos ms, la iniciativa poltica de los zapatistas es la ms radical del mundo y probablemente la ms importante. Lo fue ayer, aquella noche del primero de enero de 1994, que deton una ola de movimientos antisistmicos en el mundo entero y nos despert. Lo sigue siendo hoy, cuando resultan nuevamente fuente de inspiracin para hacer lo que hace falta.

Ha llegado el fin de una era. Las pruebas se acumulan todos los das. Nada podr impedir su conclusin. Pero adquirir una forma apocalptica, profundizando la inmensa destruccin natural, social y cultural que ha estado caracterizando su agona, a menos que seamos capaces de resistir tal horror. Y en estas circunstancias, la nica forma vlida y eficaz de resistir consiste en crear la alternativa. Nos toca hacerlo. Cada quien en su lugar y a su manera. Necesitamos disolver las relaciones econmicas y polticas que nos atrapan en el mundo viejo, conscientes de que la creciente dignidad de cada hombre y cada mujer y de cada relacin humana desafa necesariamente todos los sistemas existentes. De eso se trata hoy.

Gustavo Esteva. Intelectual desprofesionalizado, activista, fundador de la Universidad de la Tierra en Oaxaca, asesor del EZLN en las negociaciones con el Gobierno y es un activo participante en diferentes organizaciones y redes mexicanas y latinoamericanas que trabajan en el postdesarrollo y la descentralizacin.

Fuente: http://radiochimia.blogspot.com.es/2012/12/la-nueva-era.html



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