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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2012

Es posible un pacto educativo? La nueva epifana de la LOMCE

Enrique Javier Dez Gutirrez
Rebelin


La educacin es una materia siempre controvertida en cualquier poltica gubernamental pues conlleva una carga ideolgica profunda respecto a la visin que transmitimos a las futuras generaciones de lo que se considera el patrimonio comn y de cmo se ha de construir la sociedad y la civilizacin humana.

Por eso es tan radicalmente difcil llegar a un pacto educativo que concite concepciones tan diferentes sobre el ser humano y el tipo de ciudadana y civilizacin que ha de construir para conseguir un mundo ms justo y mejor. De hecho, desde los sectores conservadores y neoliberales ni siquiera se plantean que haya que construir un mundo ms justo y mejor. Es ms, en el fondo sigue latiendo el modelo tradicional que nicamente se renueva en la terminologa con el neolenguaje orwellino inaugurado por el PP que habla de ajustes para evitar el trmino recortes o centros de iniciativa social para ocultar que se refiere a colegios privados.

El sector neoliberal sigue convencido de que unos (los suyos) sirven para estudiar y otros para trabajar. A stos hay que derivarlos cuanto antes hacia el mercado laboral, pues atenta contra la eficacia dilapidar esfuerzos y recursos en quien no quiere o no puede aprovechar las oportunidades que se le dan, aquellos que ms dificultades presentan en el proceso de aprendizaje. Esto es lo que ahora denominan atender a los talentos de cada uno. Por supuesto, sus hijos e hijas y los de su clase social son los que sirven para estudiar, los que tienen talento para el xito escolar aunque sea a base de pagar cientos de horas de clases particulares-, mientras que los otros lo tienen para el trabajo manual los destinados a la formacin profesional o a los itinerarios basura, va para expulsarles cuanto antes a un mundo laboral de precariedad, temporalidad y rotacin-.

El sector conservador, por su parte, garante de claros y firmes principios morales, aborrece materias que puedan adoctrinar a las futuras generaciones en valores tan poco recomendables como el reconocimiento de la diversidad en los modelos familiares y en la orientacin sexual. No quieren hacer zozobrar a las futuras generaciones abordando contenidos tan controvertidos como las causas que provocan la violacin de derechos humanos, la pobreza o la desigualdad, ni que haya alusiones a los conflictos sociales y las desigualdades de nuestra sociedad. Para ellos es clave recuperar los valores de toda la vida, como la defensa de la iniciativa econmica privada en la generacin de la riqueza, el fomento del espritu empresarial o la moralidad de los postulados de la iglesia catlica que transmite la asignatura de religin catlica, que esa s debe estar en todos los centros como materia dura y evaluable desde educacin infantil. Slo as consideran saldr una juventud formada y recta.

El sector neoliberal, que tiene una fe inquebrantable en la libre regulacin del mercado y la desaparicin del Estado (excepto cuando les tiene que rescatar), apuesta por externalizar los servicios educativos a sus empresas, privatizar la gestin de los centros educativos pblicos o regalar el suelo pblico a sus empresas privadas para construir negocios educativos. Creen firmemente en su propio dogma: la gestin privada, que estimula la iniciativa espoleada por el lucro y la ganancia individual, gestiona mejor y de forma ms eficiente que la gestin pblica y comn de los bienes y derechos colectivos. Es un mantra que a fuerza de repetir constantemente repiten reiteradamente ya ni siquiera cuestiona la creativa conducta de su santo patrono Daz Ferrn, ni la intachable actuacin de Lehman Brothers. Adems, para el sector neoliberal, la proliferacin de centros privados ofrece la oportunidad de excusarse en la libertad de eleccin para esconder su rechazo a educar a sus hijos con los que no son de la misma clase. Porque detrs de muchos argumentos a favor de la libre eleccin de centros privados subvencionados, ms que fervor liberalizador, lo que esconden los privilegiados es el rechazo a la mezcla social.

El sector conservador que tradicionalmente abogaba por la letra con sangre entra, ahora lo traduce en la eufemsticamente denominada cultura del esfuerzo. Pero, en el fondo, sigue siendo la misma idea: cree profundamente en el esfuerzo y el sacrificio. Por supuesto, el sacrificio de los otros, pues hace mucho tiempo que invent el concepto de hipocresa, sabiendo que era a los dems a quienes haba que pedir que tuvieran una vida ejemplar de sacrificios y esfuerzos, mientras que los suyos saban que tenan reservados toda clase de placeres si aparentaran rectitud y una vida intachable. Por eso no tienen ningn empaque en exigir que la educacin se convierta en un camino de penitencia y sufrimiento, trufado de pruebas y exmenes continuos, transformando el apasionante acceso al conocimiento en un autntico viacrucis. Para ellos es un sinsentido buscar estrategias y formas de motivar y entusiasmar al alumnado por el aprendizaje. Hay que volver al tradicional modelo de enseanza basado en la presin de los exmenes y las revlidas, frente a ese modelo educativo liberal centrado en las necesidades y motivaciones del alumnado. Un viacrucis selectivo donde en cada estacin vayan cayendo aquellos que no se sacrifican con suficiente entusiasmo en el ara del esfuerzo y la adaptacin al sistema. Condenados por su propia falta de sacrificio. Culpables, al fin.

El sector neoliberal, por su parte, defiende con entusiasmo aplicar la teora de la competitividad darwinista a la educacin. As los centros educativos tendrn que aprender a competir entre ellos, anunciando en el mercado de consumo su especializacin y sus logros en los rankings que se publicitarn, como si de una liga de ftbol se tratase. Lgicamente los centros educativos sufrirn el denominado efecto mateo, aludiendo a la parbola de los talentos en el evangelio: aquellos centros que tienen mejores resultados, alcanzan la excelencia, se le dar ms financiacin y tendrn en abundancia, pero a los que no tienen buenos resultados y se encuentran con ms dificultades, se les quitar aun lo poco que tienen. Es la ley del mercado. Aquellos productos ms demandados son los que tenemos que reforzar y expandir su consumo. Sobrevivirn los ms fuertes, los que mejor se adapten. Los centros tendrn que luchar y competir por estar en la parte ms alta posible del ranking, dedicando el tiempo escolar de forma eficiente a preparar las revlidas para que los resultados del alumnado les permita estar en primera divisin, no sea que las familias ya no les elijan y la financiacin se recorte. Ya no se tratar de qu puede hacer el centro escolar por el alumno o alumna que entre en l, sino qu puede hacer el alumno o alumna por el centro escolar para que suba y no baje en el ranking. Lgicamente los mejores centros, en este modelo selectivo darwinista, tendern a desembarazarse de aquel alumnado que pueda poner en peligro su clasificacin en el ranking: alumnado con diversidad, de minoras o con dificultades de aprendizaje.

Este es el nuevo mundo, la nueva epifana educativa, que nos anuncian neoliberales y neoconservadores en la actual LOMCE. Es posible, por tanto, un pacto educativo?

No hay posibilidad de un pacto educativo al margen de ideologas. Toda concepcin educativa, como hemos visto, conlleva una ideologa. En esto est de acuerdo toda la comunidad cientfica internacional. Pero hay mnimos bsicos en los que incluso los sectores neoliberales y neoconservadores podran compartir? Las veces que se ha intentado, la ltima con el anterior Ministro Gabilondo, lo que se constat es que slo es posible hablar de pacto si se cede incluso en los mnimos bsicos a sus postulados. Un ejemplo de ello fue que el propio Ministro acab asumiendo que el Sistema Pblico Educativo debera integrar tambin el sector privado subvencionado con dinero pblico, algo que consagraba y estableca taxativamente como algo definitivo y en situacin equiparable la doble red de centros pblicos y privados-concertados (que fueron creados de forma provisional para llegar donde lo pblico no llegaba). No es de extraar que en la actual LOMCE el PP avance an ms en este sentido y postule ya la subsidiariedad de lo pblico respecto a lo privado. Es decir, convierte la educacin pblica en subordinada y dependiente de la educacin privada subvencionada, estableciendo que la programacin de la educacin obligatoria tendr que tener en cuenta la oferta de centros privados concertados existente adems de la demanda social. Se suprime as la obligacin de las Administraciones educativas de garantizar plazas pblicas suficientes, especialmente en las zonas de nueva poblacin.

Es, por lo tanto, muy difcil hacer pactos educativos con quienes quieren reducir el perodo de enseanza obligatoria, excluyendo a una parte de quienes han sido incluidos en el ltimo medio siglo mediante revlidas, itinerarios, especializacin centros, etc. Es muy difcil hacer pactos educativos con quienes quieren reformular el principio de gratuidad de un derecho social como es la educacin mediante el repago, los cheques, la deduccin fiscal, la subida de tasas, etc. Es muy difcil hacer pactos educativos con quienes quieren consolidar y aumentar la diferenciacin de dos redes de educacin, recortando la educacin pblica y potenciando la privada, mediante la equiparacin de la privada subvencionada, la cesin de suelo pblico a empresas privadas, la explotacin de centros pblicos por negocios inmobiliarios, etc., etc.

Slo sera posible un pacto educativo si los sectores neoconservadores y neoliberales, en vez de tratar de imponer a golpe de decreto medidas contra la evidencia emprica de que dispone la comunidad cientfica internacional, se avinieran a acordar unos mnimos, lneas rojas bsicas acordadas ya hace tiempo entre los profesionales y expertos del mundo educativo.

La extensin, consolidacin y reforzamiento de una red suficiente de centros de titularidad y gestin pblica que garantice, en su extensin y oferta educativa, el derecho universal a la educacin en todas las etapas educativas en condiciones de igualdad. Una apuesta por una educacin plural y crtica, laica, participativa, coeducadora, intercultural, inclusiva, compensadora de las desigualdades sociales y gestionada democrticamente. Que busque la calidad manteniendo la equidad, garantizando el derecho de todos y todas a aprender con xito y obtener la titulacin correspondiente, sea cual sea su procedencia social o cultural. Que para ello, tenga recursos suficientes para atender de forma personalizada la diversidad del alumnado, lo cual implica una rebaja sustancial de ratios o de horas lectivas del profesorado, elementos que influyen poderosamente en las actuales tasas de abandono y fracaso escolar, como demuestran todos los estudios e investigaciones internacionales. Que conciba la evaluacin como estrategia de mejora y no como mera medida de resultados del alumnado para establecer rankings o clasificaciones de centros. Una educacin cuyos contenidos sean cientficos y sirvan para el desarrollo humano, dejando las enseanzas confesionales fuera del currculo y del horario lectivo. Con una formacin profesional ampliada y equitativa de todas las familias profesionales, en funcin de su rentabilidad social y no slo de la rentabilidad inmediata de las empresas, no permitiendo prcticas que supongan convertir al alumnado en mano de obra barata. Diseando una formacin inicial que motive y fomente su autoridad profesional mediante la adquisicin de estrategias de dilogo para convencer y de negociacin para resolver conflictos. Con una gestin democrtica y participada de forma efectiva por toda la comunidad educativa. Sin olvidar un modelo de Universidad pblica que no est supeditada exclusivamente a los intereses del mercado; donde la transferencia del conocimiento tecnolgico financiado pblicamente sea de dominio y servicio pblico; con una gestin democrtica y participativa y con una financiacin pblica suficiente para garantizar un sistema de becas-salario y ayudas al estudio, que permita el acceso sin discriminacin social.

Estos mnimos si se quieren pactar conllevaran inevitablemente una ley de financiacin del sistema educativo, que garantizara la suficiencia de recursos para afrontar las medidas planteadas, asegurando que se alcanzara el 7% del PIB en gasto pblico educativo. Slo as se podr hacer realidad la mejora del sistema educativo y el derecho universal a una educacin de calidad en condiciones de igualdad. El problema es que la Ley de Wert va justamente en direccin opuesta.

Enrique Javier Dez Gutirrez. Profesor de la Universidad de Len y Coordinador del rea Federal de Educacin de IU

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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