Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2012

El problema del campo no es la falta de jvenes

Soberana Alimentaria, Biodiversidad y Cultura


Txetxu Nez, ganadero con ms de 60 aos de juventud acumulada y una larga trayectoria sindical en Euskadi, comparte su punto de vista sobre la situacin actual de la agricultura y lo que considera fundamental para favorecer nuevas instalaciones que transformen el mundo rural. Se subrayan a lo largo de su artculo opiniones dadas por personas jvenes que, siguiendo cursos de formacin del sindicato EHNE en Bizkaia, estn haciendo de la agricultura su apuesta de futuro.

La incorporacin de personas jvenes en el campo es posible, lo demostramos.

Aunque pueda parecer lo contrario y la administracin se escude para no hacer nada en una supuesta falta de inters de la juventud, la actividad agraria ilusiona a mucha gente joven. Los verdaderos problemas para reconstruir el sector son otros y eso es lo que hay que analizar.

La necesidad de la vocacin

En cualquier caso, tampoco es el nmero o la proporcin el factor clave. La primera pregunta sera: cuando nos dedicamos a la agricultura somos lo que queremos ser o lo somos por el negocio que generamos o queremos generar? El elemento fundamental a tener en cuenta es que, para hacer frente al momento actual y caminar hacia la soberana alimentaria se requiere juventud con vocacin.

No tenemos que dramatizar con el tpico de que el trabajo en el campo es muy duro y sacrificado. En algunos casos lo es, pero tambin es un hecho que en la agricultura es sencillo alcanzar una renta suficiente para vivir con dignidad, pero casi imposible enriquecerse. Por lo tanto, s que es cierto que, por stas y otras caractersticas, mejores o peores, uno de los requisitos para una dedicacin seria, satisfactoria y a largo plazo en el sector agrcola es que te guste el campo: la vocacin. Porque, a pesar de esa insistencia que por todas partes clamaba en la necesidad de convertirnos en profesionales de la agricultura, empresarios agrcolas, etc., hemos de defender que nuestra dedicacin, en realidad, ejercida con el mximo de responsabilidad, es mucho ms que un trabajo o un empleo, es una forma de vida. Y una forma de vida se mantiene slida sobre una decisin consciente, y sobre la percepcin constante de estar trascendiendo el mbito local, ya que nuestra dedicacin y trabajo ser parte de un esfuerzo global.

La primera conclusin en este punto es, entonces, que en el actual momento de crisis el primer sector puede aparecer como una buena alternativa para la gente joven, desocupada, etc. lo cual es positivo para ambas partes, pero sin la vocacin mencionada ser complicado asegurar el xito de nuevos emprendimientos.

Siempre he estado en colectivos antidesarrollistas y quera hacer algo que me llenara, buscar una forma de vida diferente, me estaba saturando. Buscaba la coherencia poltica.

Estuve trabajando en El Salvador, de cooperante, y me di cuenta de que los problemas eran los mismos aqu y all. Al volver pens que no necesitaba irme a ningn sitio para cooperar. He dejado otro trabajo para hacer esto porque es una herramienta para cambiar las cosas.

Yo tambin estuve fuera, en Ecuador, y vi que el problema est aqu: el primer mundo se est comiendo al otro mundo. Hay que llevar una vida ms sostenible en todos los mbitos.

Compromiso y conviccin: la verdadera profesionalidad

La necesidad de que la gente joven pueda encontrar su hueco en el medio rural para construir un nuevo sector agrcola desde el punto de vista de la Soberana Alimentaria es apremiante y los modelos productivos agroecolgicos, a escala pequea y local para la venta a poblacin cercana, se demuestran econmicamente viables en muchas experiencias puestas ya en marcha por todo el territorio.

La clave de esta viabilidad es la autonoma, entendiendo autonoma no como individualismo o aislamiento, sino como eficacia en los procesos. La diversificacin debe ser fundamental, el manejo sencillo y, muy importante, debe buscarse la cooperacin con otros proyectos, compartir, apoyarse mutuamente, aprovechando de manera ptima los recursos y colectivizando infraestructuras. Debe irse en contra de la clsica competitividad, un valor popularizado por el capitalismo.

En la bsqueda de esta autonoma lo ecolgico es importante, pero entendido de manera integral, lejos de conceptos normativos y reduccionistas pensados para una agricultura de exportacin. La certificacin se vuelve prescindible cuando se recuperan y fortalecen valores como la confianza a travs del contacto directo con productores y productoras, y se eliminan as costes y trabas burocrticas.

Al trabajar para la gente tienes el compromiso con una cara, con una persona que conoces. Si trabajas en una fbrica el compromiso es con alguien a quien no ves.

Yo siempre he llevado una vida austera. Ahora estoy continuando un proyecto productivo de otra persona y tengo la suerte de tener ya la infraestructura. Al final, por mi forma de pensar, no quera ayuda de las instituciones y busqu apoyo de los amigos para un invernadero, gente que sabe soldar, que sabe de construccin

La gente de las ciudades viene a ver qu se puede hacer porque se ha quedado sin trabajo. Pero la pregunta es qu haran si les vuelven a llamar de la empresa? Porque este trabajo es un compromiso.

 

El problema de acceder a la tierra

En agricultura la falta de estructuras productivas a las que incorporarse se traduce en la dificultad de disponer o acceder a tierras, y esta es la primera barrera para las nuevas instalaciones. Sobre el acceso a la tierra hay mucho escrito, se trata de un problema antiguo para nuestro sector, pero de nuevo- hay que sealar que tierras agrcolas esperando ser cultivadas hay ms que suficientes. Es la falta de voluntad poltica por parte de las administraciones lo que dificulta tremendamente el emparejamiento entre jvenes que necesitan tierra y tierras que necesitan jvenes. Los bancos de tierra o figuras similares que existen van recibiendo y acumulando terrenos y fincas, pero faltan mecanismos para entregarlas a costes asumibles, dentro de planes de viabilidad reales, y tambin falta formacin y acompaamiento a la instalacin.

Cuando pensamos en incorporar jvenes al campo nos imaginamos nuevas personas en nuevas actividades o tierras. Pero tambin hemos de atender a aquellas que recogen el testigo de su familia o de personas jubiladas y, en ese relevo, modifican el sistema productivo que reciben, lo desintensifican. Esto es algo que debera promoverse desde la administracin, como se ha hecho en lugares como Dinamarca.Bajo algn tipo de acuerdo podran cederse fincas de gente mayor, asfixiada por las exigencias del mercado, a jvenes en un nuevo modelo agrario. Un buen plan de ayudas en este sentido conseguira que en una sola accin se proporcionara tierras a jvenes y se transformaran fincas sin futuro hacia el modelo agroecolgico.

Porque es un hecho que la agricultura industrial maltrata al campesinado y a la sociedad, lo vemos a diario: endeudamiento, precios que no cubren costes, abandono, desesperanza, etc. La desintensificacin devuelve dignidad, ofrece mejores resultados econmicos y ms tiempo libre, algo importante para las personas jvenes. Probablemente son stos los motivos por los que el nuevo campesinado dice sin dudar que le gustara que sus hijos e hijas se dedicaran a esto, a diferencia de los padres y madres que buscaban a toda costa que encontraran trabajo en la fbrica o se marcharan a vivir a la ciudad.

DSC02017

Con el grupo de consumo al que vendemos al principio la relacin era muy fra, pero cuanto ms conocen tu realidad y te hacen visitas, se sienten parte de lo que ests haciendo, se sienten parte de algo ms global, ven que el baserri se est haciendo grande, que estas recuperando semillas lo valoran cada vez ms. Los sientes como compaeros.

Mandar en la cesta de consumo algn tipo de comunicacin sobre lo que se hace es una buena herramienta de acercamiento y concienciacin, porque no siempre hay tiempo para hablar con todo el mundo.

 

Formacin y acompaamiento

La juventud que llega al campo o retoma la actividad familiar de manera transformadora lo hace con una clara conciencia poltica, lo decamos antes. En mi opinin este es otro elemento clave, sin l es difcil asegurar espacios a jvenes en el mundo rural. Y por eso, en este punto, la formacin debe abordar dos vertientes. Por un lado una formacin tcnica en las lneas del modelo productivo de soberana alimentaria, la agroecologa, formacin que, por cierto, no es la que se ofrece en las escuelas oficiales. Y por otro lado, una formacin poltica que refuerce y consolide esas ideas que hacen que a los y las jvenes les atraiga el campo como forma de vida.

Como parte de esta formacin debe hacerse hincapi en elementos transversales y que suponen cambios muy importantes respecto al modelo convencional, por ejemplo: no hay necesidad de comenzar con una gran inversin. La mentalidad debe ser de avanzar poco a poco y, sobretodo, sin endeudarse. Y esto enlaza con otro elemento clave ya citado: huir de las dependencias, sean de bancos, de tecnologas, de precios marcados por intereses empresariales, etc. Debe buscarse el abaratamiento de costes, obteniendo semillas propias, elaborando su propio pienso aqu puede aprenderse mucho de los modelos campesinos de Amrica Latina, por ejemplo.

Conseguir todo esto en solitario es muy complicado, por eso es esencial buscar acompaantes, socios y socias, o bien estar dentro de cooperativas controladas por el propio sector, trabajar en red. La formacin en este sentido, en dinmicas de participacin y cooperacin, en el apoyo mutuo, en la transparencia, es fundamental. Y aqu entra tambin defender en la formacin la honestidad y la tica en el manejo de los precios, por ejemplo, si la produccin agroecolgica baja los costes, tambin los precios finales deben adaptarse en un firme compromiso con las personas consumidoras.

Hemos hecho una pequea inversin, pero lo mnimo. Aprendes a aprovechar lo que tienes y hemos tenido suerte. Hemos decidido no pedir subvenciones porque te gastas el doble y tienes que comprarlo todo nuevo. Vamos poco a poco.

Es importante que la formacin sea gratuita e impartida por gente con experiencia. Suelen ser muy tericas, pero lo bueno es que te asesoran constantemente despus y se van resolviendo las dudas.

Para mi, ms que lo que hemos aprendido, lo importante de la formacin ha sido conocernos. Han salido muchas cosas que van a perdurar.

 

Y la pieza que falta, dentro y fuera

Existiendo entonces estas condiciones y perfiles, falta una pieza que acelere y facilite el proceso de instalacin y transformacin en el mundo rural. Est en manos de los sindicatos agrarios ser esa pieza y apostar decididamente por el motivo de su existencia: defender la dignidad de una actividad que requiere el mximo de responsabilidad y profesionalidad, la que proporciona alimentos a la poblacin.

Porque son los sindicatos agrarios los que pueden ayudar a derribar las barreras que existen dentro del sistema para que un proyecto productivo salga adelante con nuevos valores. La formacin, el acompaamiento, la dinamizacin del mercado promoviendo redes de comercializacin o la presin a las administraciones pblicas para el cambio de legislaciones son algunas de las acciones que pueden ponerse en marcha. Pero hay muchas ms.

Por otra parte, si somos capaces de hacer bien las alianzas por la soberana alimentaria, sta puede convertirse en el autntico lobby de la alimentacin. La ciudadana tiene capacidad de presin para materializar esto.

No debemos dejar de actuar, entonces, desde dentro y desde fuera, presionando para conseguir polticas que nos favorezcan y sin dejar de construir al margen de las que no nos son favorables, demostrando la capacidad del modelo que proponemos para construir otro mundo rural, otra economa, otra sociedad.

Porque gente joven convencida y con ganas de hacerlo realidad no falta, y tienen mucho futuro.La administracin podra jugar un papel fundamental para rejuvenecer el campo y aumentar sus puestos de trabajo. Sin embargo, est lejos de ser as. Y as lo percibe la gente joven que se incorpora o lo intenta. Saben que son importantes las ayudas, sin embargo, tienen claro que las rechazaran si son condicionadas o ligadas a proyectos intensivos que les endeudarn de salida. Es clave salirse de la mentalidad de las subvenciones, ms si tenemos en cuenta que en pocos aos todas desaparecern.

Yo a las administraciones les pido un cambio de mentalidad, que respeten al primer sector. Si alguien se quiere instalar deberan sacar la alfombra roja. Deberan darse facilidades, como se les da a petroleras o empresas mineras. No quiero que sea igual, no le pido ayudas, pero al menos que no entorpezcan.

Antes todo el mundo se meta en planes de ayudas y ahora se lo piensan porque son trampas, no hay posibilidad de ir poco a poco con ayudas: vas o no vas. La administracin te gua hacia un modelo concreto, y te acusan de que ir poco a poco no es profesional, no es serio.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter