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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2012

Rio de Janeiro: De la Ciudad Maravillosa a la Ciudad Negocio

Ral Zibechi
Kaosenlared


Llegan y marcan las casas como hacan los nazis. El relato fluye de la boca de Inalva con lenta suavidad, como si estuviera hablando de algo lejano que no la involucra.

Marcan tres letras, SMH[1] y un nmero, y ya se sabe que las van a derribar. A simple vista, una de cada tres o cuatro casas de Vila Autdromo estn marcadas.

Inalva Britos es profesora jubilada de 66 aos. Hija de emigrantes nordestinos, tres dcadas atrs lleg a la villa que era un refugio, una isla de libertad bajo la dictadura militar. El barrio se pobl con militares expulsados del ejrcito, profesores y pescadores. Ahora integra el Comit Popular de la Copa y Olimpadas ya que los megaeventos amenazan desalojar a quienes llevan treinta aos viviendo junto al autdromo.

La Ciudad Maravillosa se ha convertido en el lugar de mayor concentracin de inversiones pblicas y privadas del mundo[2], gracias a los grandes eventos de esta dcada: la conferencia Rio+20 celebrada en 2012, el Mundial de 2014 y los Juegos Olmpicos de 2016, a lo que deben sumarse los Juegos Mundiales Militares de 2011 y la Copa Confederaciones de 2013. Se calcula que hasta 2020 la ciudad recibir mil millones de dlares para obras de infraestructura, servicios e industria[3].

Los megaeventos van de la mano de megaemprendimientos, que estn radicados en tres lugares y tienen como trasfondo el petrleo de la capa pre-sal, puertos, siderurgia y mineral de hierro: el Complejo de Au en el norte de la ciudad, para la exportacin y procesamiento de mineral de hierro que proviene de Minas Gerais; el Puerto Maravilla, que supone la remodelacin del centro para convertirlo en espacio turstico; y la Baha de Sepetiba, al oeste, donde se trasladar la operativa del puerto de Rio.

Estas gigantescas inversiones tienen su cara oculta: el desalojo de miles de familias y la consolidacin de un modelo de seguridad que militariza la pobreza, como asegura el ltimo informe de la Comisin de Derechos Humanos del parlamento del estado de Rio. En 2011 fueron desaparecidas 5.488 personas, hubo 4.280 homicidios y 524 ejecuciones sumarias bajo la modalidad de autos de resistencia, figura legal nacida en al dictadura.

La polica de Rio tiene el rcord mundial de muertos en enfrentamientos armados, asegura el informe de la Comisin[4]. En So Paulo la polica provoca 0,97 muertos cada 100 mil habitantes, en frica del Sur 0,96 muertos y en Rio 6,86 muertos cada 100 mil habitantes. En So Paulo la polica detiene a 348 personas por cada muerto que provoca, mientras en Rio son apenas 23 detenidos por muerto.[5]

Polvo de plata


Marta se arrellana sobre el silln, alisa el pauelo que le cubre el pelo, tan oscuro como su piel y saca unos frascos pequeos de su bolso. Cada frasco est prolijamente tapado con un corcho y sobre sus laterales aparecen dos smbolos: una calavera negra y una mano con las letras TKCSA[6]. Dentro un polvo gris brillante que recoge cuando barre el patio de su casa, a 500 metros de la chimenea de la enorme siderrgica.

Estamos en la casa de Telma, en la periferia de Santa Cruz a poca distancia de la mayor siderrgica de Amrica Latina, la Compaa Siderrgica del Atlntico de la alemana Thyssen Krupp (TKCSA). La ciudad de ms de 200 mil habitantes est a una hora de Rio junto a la baha de Sepetiba, refugio de aves endmicas y migratorias por sus bosques y manglares. Por ser un ambiente marino de transicin, estuarios donde convergen aguas marinas y dulces de los ros, es un lugar privilegiado para la pesca.

Santa Cruz forma parte de la periferia Oeste de Rio, la ms pobre y la que ms creci en las ltimas dcadas. Llegamos luego de atravesar Barra de Tijuca, la zona residencial de las clases medias altas, en la misma franja costera de las clebres Copacabana, Ipanema y Leblon. La regin Sur de la ciudad, la que concentra los mejores servicios y la edificacin lujosa, parece apenas un parntesis entre las favelas del centro de Rio y esta regin Oeste dormitorio de trabajadores y subocupados.

En los planes gubernamentales figura convertir la baha de Sepetiba en un gran polo siderrgico y portuario, junto al vecino puerto de Itagua donde la marina desarrolla su programa de submarinos nucleares. En la dcada de 1980 se desarrollaron dos polos industriales en Santa Cruz cuyos efluentes daaron manglares y pesca. En 1986 la regin litoral de la baha fue declarada rea de Proteccin Ambiental[7].

El nuevo ciclo de desarrollo de Brasil llev a la baha a la petrolera Petrobras, a las siderrgicas Gerdau y TKCSA y varias empresas de menor tamao. Entre ellas promueven la construccin de un enorme puerto, que se suma al puerto y astillero de la Marina en Itagua, con capacidad para drenar 50 millones de toneladas de mineral de hierro[8]. Sepetiba se convierte en el puerto alternativo al de Rio de Janeiro.

Las grandes obras tienen impactos poderosos. Para tener una idea del tamao del proyecto, los miembros del Instituto de Polticas Alternativas para el Cono Sur (PACS) aseguran que la obra para construir la siderrgica TKCSA (que produce 10 millones de toneladas anuales de acero) ocupaba un espacio similar a la suma de los barrios cariocas de Leblon e Ipanema.

Hasta la llegada de la industria la poblacin viva de la pesca y la artesana, estaba integrada por quilombolas[9], indios, pescadores artesanales y pobladores del litoral martimo. La primera agresin que sufrieron fue el desalojo de 75 familias del MST que estaban acampadas en el predio que ocupa TKCSA, donde acampaban desde haca cinco aos viviendo de la agricultura.

La segunda agresin afecta a los pescadores. La TKCSA no pudo instalarse en el estado de Maranho, en el Nordeste, por la potente movilizacin de pescadores, ambientalistas, sindicatos, iglesias y autoridades. Ahora las aguas de la baha estn contaminadas con cadmio, plomo y zinc. Como consecuencia de la instalacin de equipamientos y de la masiva circulacin de barcos de gran calado amplias zonas de la baha estn excluidas para la pesca. Ms de 8.000 pescadores se quedaron sin su fuente de vida.

El tercer impacto es sobre la poblacin en su conjunto. La Secretara de Medio Ambiente del estado calcul la TKCSA eleva un 76% las emisiones de CO2 en Rio de Janeiro y emitir 12 veces ms gas contaminante que toda la industria del estado[10]. El hierro en el aire aument un 1.000% segn estudios oficiales.

Los resultados son evidentes. Miguel, pescador desde hace cuatro dcadas, asegura que sacaba hasta 80 kilos de corvina y parati y que ahora apenas recoge tres kilos cuando sale con su barca. Los ocho mil pescadores estamos desempleados y en trabajos informales, se queja con rabia e impotencia[11]. Nueve asociaciones de pescadores artesanales estn denunciando la contaminacin y resistiendo la siderrgica.

La lluvia de plata que recoge doa Marta en sus frascos es consecuencia de que la empresa almacena arrabio en pozos al aire libre que termina siendo arrastrado por el viento. Las autoridades ambientales desconocan la existencia de esos pozos y la TKCSA an no tiene autorizacin legal para operar.

Como sucede en todos los casos de agresin ambiental y social por las grandes empresas, la poblacin est dividida. Los pobladores organizados son apenas un puado, aunque las organizaciones de pescadores y profesores rechazan la siderurgia. Hay miedo, dice Marta. Ellos son poderosos y fuertes y los vecinos se sienten pequeos, aunque todos saben que algo malo est pasando con su salud. Alude a la multiplicacin de afecciones respiratorias, de la vista y la piel.

Agrega que como las empresas modificaron el curso del ro, los barrios ms pobres se inundan cada vez que llueve. La palabra milicias se pronuncia en voz baja. Nadie se atreve a preguntar y los pobladores nunca hablan del tema ante desconocidos. Estas bandas armadas ilegales de policas, bomberos y militares, controlan, en todos los barrios pobres y en las favelas, el transporte, la distribucin del gas y la seguridad del pequeo comercio.

Las milicias trabajan junto al poder poltico local y del estado de Rio de Janeiro, y son apoyadas por algunos partidos porque las consideran un mal menor frente al narcotrfico. En Santa Cruz apoyan a las multinacionales controlando a la poblacin que protesta y resiste.

El cielo y el infierno se tocan


Cada escaln es una exhalacin dolorosa y una gota de sudor. El termmetro marca 36 grados a la sombra mientras Carlos Walter (quien nos conduce durante todo el recorrido) asegura que la sensacin trmica es de 45 grados celsius[12]. La subida parece interminable. El Morro de Providencia es tan empinado que los coches deben quedar a mitad de camino. Nos acompaa Marcia, una mujer tan alta como elegante que porta su pobreza con orgullo. Integra la Comisin de Vecinos por Derecho a la Vivienda.

Nos conduce cuesta arriba por escaleras y callejuelas labernticas, entre gruesos caos de agua en los que se incrustan pequeos caos blancos que abastecen a los domicilios. Cada pocos metros tiene la gentileza de parar para mostrarnos los huecos dejados en la favela por las topadoras que aqu y all derribaron viviendas por razones de seguridad para las familias. La eleccin se antoja caprichosa.

sta, seala un enorme pozo repleto de escombros, trozos de chapas, maderas y restos de ropa, fue derribada con la familia adentro. Parece un mal chiste en un da de calor insoportable, pero el estupor que caus el relato permiti un descanso ms largo que en las otras paradas. Seguimos cuesta arriba, hasta que llegamos a un punto donde la vista de la ciudad es, aunque suene vulgar, maravillosa.

Agua fra embotellada, sillas de plstico y un balcn enorme volcado hacia el puerto y la baha de Guanabara. Debajo nuestro el puente a Niteroi de 13 kilmetros, las islas y las autopistas, y la Cidade da Samba. Girando la cabeza se divisan el Pan de Azcar, el Cristo del Corcovado, verdes y recortadas montaas a lo lejos y el Sambdromo bien cerca. Estamos bien arriba del Morro da Providencia en un bar familiar.

La arquitecta Denise Penna Firme, rubia, delgada, precisa, saca sus planos y hace lo posible por explicarnos de qu se trata esa gigantesca obra que atraviesa el morro. El telefrico comienza en la estacin de autobuses, cerca del Sambdromo, tiene una parada en la favela, en la que fue la plaza ms popular, y termina all, en la Cidade da Samba. Es para los turistas, porque los favelados no lo pueden pagar. Con los dedos va marcando el recorrido lineal sobre el laberinto de la favela.

Marcia toma la palabra. Providencia fue la primera favela de Rio, tiene 110 aos y fue formada por combatientes de la Guerra de Canudos[13]. Con esa sola frase nos dice muchas cosas: que es un espacio consolidado, con buena infraestructura, cntrico, a dos pasos del puerto. En suma, un lugar especial. Por lo tanto, codiciado por la especulacin inmobiliaria y el negocio del turismo.

Es uno de los morros ms atractivos y bonitos de Rio, agrega Denise. Toda la zona ser reconvertida en lo que se ha llamado Puerto Maravilla, que incluye los barrios de Gamboa, Santo Cristo, Sade y Caja, donde viven 40 mil personas en favelas, galpones abandonados y casonas ocupadas, casi todos predios pblicos en una de las porciones ms degradadas de la ciudad.

Esa zona fue entregada a un consorcio de tres constructoras (Odebrecht, OAS y Carioca) durante 15 aos para ejecutar obras de infraestructura para levantar torres para oficinas, condominios para clases medias altas y emprendimientos tursticos[14]. Puerto Maravilla acoge transatlnticos donde antes era el puerto de cargas generales que se almacenaban en galpones. Los turistas desembarcan, se alojan en esa rea y all mismo acceden a un circuito que incluye visita de favelas y escolas do samba.

La llamada revitalizacin del viejo casco urbano supone la expulsin de 835 familias slo en el morro de Providencia y una cantidad an no revelada de vecinos de las zonas linderas. La remodelacin portuaria supone la privatizacin de un rea estratgica que se hace con financiacin de la estatal Caja Econmica Federal.

Casi saliendo de Morro da Providencia, en la parte ms baja de la favela, est el edificio de la UPP (Unidad de Polica Pacificadora) que comenzaron a instalarse en noviembre de 2008. Ya son 28 y aunque se crearon para combatir el narcotrfico, la geografa de las UPP revela cules son los intereses que defiende, segn la Comisin de Derechos Humanos.

Privilegian el corredor hotelero de la Zona Sur; la zona portuaria para el proyecto Puerto Maravilla; el entorno residencial de Maracan y Tijuca, el entorno del Sambdromo; los complejos Alemo y Penha, pasaje de entrada y salida para el aeropuerto internacional, que son las reas de mayor inters de los sectores econmicos[15].

Por eso la Comisin estima que las UPPs no representan un modelo alternativo de seguridad pblica sino una nueva prctica policial que se articula con el viejo modelo de gestin militar de la pobreza urbana[16]. En paralelo, Humans Rights Watch advierte que en las cinco reas donde hay ms casos de autos de resistencia y de homicidios no fueron implantadas UPPs ni se advierten planes para instalarlas[17].

La Comisin asegura que recibe denuncias de violaciones en las comunidades ocupadas por las UPPs, sobre la actuacin de los policas como abusos, uso excesivo de la fuerza, prisiones de jvenes, represin a los informales y dificultar la realizacin de bailes funk, ritmo nacido en las favelas con influencia de las culturas afro-brasilea, del samba y del nordeste, que es reprimida en Rio.

Especulacin, control y marginacin

Los planos que se entregan a los turistas y la publicidad de las inmobiliarias tienen algo en comn: las favelas no existen, son borradas de los mapas y sustituidas por espacios verdes. La autopista la favela de la Mar, quiz la ms violenta de Rio, est aislada por un muro de plstico que disimula la pobreza. El intento por invisibilizar a los favelados es tan ridculo que provoca tanta risa como indignacin.

Rumbo a la Barra da Tijuca transitamos por la Lnea Amarilla, una autopista que atraviesa la ciudad. A la izquierda la laguna de Tijuca, a la derecha la de Jacarepagu. La amplia avenida bordeada de lujosos edificios, shoppings, un gigantesco Parque Acutico y un estadio cerrado, Arena HSBC, donde se realizan conciertos, partidos de basket ball y competencias de gimnasia, que alberg los Juegos Panamericanos de 2007.

Poco ms all, los carteles anuncian el futuro Parque Olmpico y la Villa de los Atletas, justo donde hoy est el Autdromo Nelson Piquet, en vas de ser desmontado. Por un lateral de la autopista llegamos a Vila Autdromo, un barrio popular de unas 450 viviendas comprimidas entre la laguna, el autdromo y la autopista. Sus dos mil pobladores estn amenazados de desalojo por interferir en los proyectos olmpicos.

El ms importante es la autopista Transcarioca que unir el aeropuerto internacional de Galeo con la Barra de Tijuca, donde se realizarn buena parte de los eventos de las Olimpadas y se alojarn los deportistas. Para construirla sern demolidas tres mil viviendas entre las que estaran las de Vila Autdromo.

Inalva nos recibe en la Asociacin de Vecinos pero nos pide sentarnos a la sombra de los rboles, junto al muro que separa la villa del autdromo, en un pequeo espacio de juegos infantiles construido por la comunidad. De hecho es una de las pocas comunidades donde no han ingresado ni los narcos ni las milicias, pero ese pequeo territorio es codiciado por la especulacin inmobiliaria.

Le pedimos que explique cmo ha sido posible que una comunidad tan pequea resista tres largas dcadas. Porque casi todos somos trabajadores independientes, nos sostenemos con nuestras manos. Cuando llegu estuve un ao sin comprar nada en la tienda, porque haba pesca, frutales y cultivos que intercambiamos, es su sencilla respuesta.

Las mujeres cultivan plantas medicinales en sus casas y a Inalva le gusta recordar que su casa se la construy un pescador solidario. Una pequea comunidad de perseguidos por el rgimen militar consigui altos niveles de cohesin interna y autonoma material: Somos libres de pagar alquiler y libres de patrones. Artesanos, albailes, profesores, pequeos comerciantes.

Resistieron las topadoras en 1993 cuando el alcalde intent desalojarlos. Ahora elaboraron un Plan Popular para urbanizar la villa con apoyo de centros de investigaciones de las universidades que son su principal argumento para evitar el desalojo. Urbanizar la villa supone un gasto de apenas el 35% del costo de la remocin y el traslado a una urbanizacin, explica Inalva.

Dos das despus, el 10 de diciembre, fue invitada por la Comisin de Derechos Humanos para hablar en el parlamento. Sentada junto a Frei Betto, abogados y diputados explica cmo la especulacin inmobiliaria destruye la ciudad y las relaciones humanas empobreciendo la vida. Con la calma de siempre cit a Paulo Freire para denunciar que los especuladores estn despertando la justa ira de los oprimidos.

Referencias

Comisso de Defesa dos Direitos Humanos e Cidadania da Alerj, Relatrio 2009-2012, diciembre 2012.

Comit Popular da Copa e Olimpadas do Rio de Janeiro, Megaeventos e violaes dos directos humanos no Rio de Janeiro, 2012.

Entrevista a Inalva Britos, Vila Autdromo, 8 de diciembre de 2012.

Entrevista a Marcia, Ben y Dense, Morro da Providencia, 9 de diciembre de 2012.

Entrevista a Marta, Telma y Miguel, Santa Cruz, 9 de diciembre de 2012.

Instituto Polticas Alternativas para o Cone Sul (PACS), Compahia Siderrgica do Atntico. Impactos e irregularidades na Zona Oeste do Rio de Janeiro, 2012.

Instituto Polticas Alternativas para o Cone Sul (PACS), Megaeventos e megaemprendimentos no Rio de Janeiro, noviembre 2011.

Notas:

[1] Siglas de la Secretara Municipal de Vivienda en portugus.

[2] PACS, 2012, p. 12.

[3] Idem.

[4] Comisso de Defesa dos Direitos Humanos e Cidadania da Alerj, Relatrio 2009-2012, diciembre 2012, p. 51.

[5] Idem. p. 52.

[6] Thyssen Krupp-Compaa Siderrgica del Atlntico.

[7] PACS, 2012, p. 22.

[8] Idem. p. 25.

[9] Descendientes de los esclavos fugados de los ingenios azucareros. Existen en Brasil dos mil comunidades quilombolas que luchan por sus tierras reconocidas por la Constitucin de 1988. Ver http://www.cpisp.org.br/comunidades/

[10] PACS, 2012, p. 45.

[11] Entrevista a Marta, Telma y Miguel, Santa Cruz, 9 de diciembre de 2012.

[12] Se trata de Carlos Walter Porto Gonalves, gegrafo quien trabaj junto a Chico Mendes en el estado de Acre. Actualmente dirige el Laboratrio de Estudos de Movimentos Sociais e Territorialidades (LEMTO) de la Universidad Federal Fluminense, en Niteroi.

[13] Confrontacin entre el Ejrcito y los integrantes de un movimiento popular liderado por Antnio Conselheiro entre 1896 a 1897 en la comunidad de Canudos, en el estado da Bahia, en el nordeste de Brasil.

[14] PACS, 2011, p. 11.

[15] Comisso de Defesa dos Direitos Humanos e Cidadania da Alerj, ob cit p. 50.

[16] Idem.

[17] Idem, p. 59.

Fuente: http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/41859-rio-de-janeiro-de-la-ciudad-maravillosa-a-la-ciudad-negocio.html/



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