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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2012

Rememorando el proceso de burgos
El 27 de diciembre en el que Euskal Herria le quit la careta al franquismo

Ramn Sola
Gara


La ancdota es conocida, pero todava conmueve. Un 28 de diciembre como hoy, pero de 1970, a Miguel Castells le toc comunicar a Jokin Gorostidi que estaba condenado a muerte. Es el mejor regalo de navidad que me podas hacer, le respondi el militante de ETA. Tena razn: Dos das despus llegaba el indulto, y el mundo haba descubierto la resistencia vasca y la cara real del franquismo.

Quien por cuestin de edad no lo vivi en 1970 pudo comprobar ayer, en la Parte Vieja de Donostia, hasta qu punto dej huella el proceso de Burgos. Han pasado 42 aos y el tema sigue apasionando hasta el punto de reventar la sala en que Goldatu y Euskal Memoria reunieron ayer a cuatro protagonistas de excepcin. Y en una fecha sealada: 27 de diciembre, el da en que se le quit la careta al franquismo, como resumi el abogado Miguel Castells, forzando una sentencia plagada de condenas a muerte.

Los activistas de ETA fueron quienes se encargaron de hacer ese retrato real del rgimen y ponerlo ante los ojos de toda la comunidad internacional. Pero una de ellas, Itziar Aizpurua, matiz que en realidad aquel no fue un proceso contra unos militantes ni contra ETA siquiera, sino contra Euskal Herria, dado que en los aos 60 haba despertado en lo poltico, en lo social y en lo cultural. Aizpurua evoc la creacin de la organizacin como factor clave, pero tambin las huelgas obreras, el florecimiento cultural, las primeras ikastolas, el batua, las escuelas sociales, Gabriel Aresti, Jorge Oteiza, la unin de la independencia y el socialismo, el nacionalismo revolucionario frente al nacionalismo burgus que defini Gorostidi...

Si el franquismo combata a Euskal Herria, los militantes de ETA saban que la nica opcin de contraataque pasaba por movilizar a Euskal Herria. Por eso prepararon con detalle un juicio de ruptura en toda regla. Castells reconoci que a los abogados nos gusta hablar, pero que aquella vez tuvieron que limitarse a seguir el guin de los acusados, que ordenaban las preguntas, las respuestas y hasta los tiempos.

En el fondo, explic Antton Karrera, sabamos que la movilizacin de la calle era lo nico que nos salvara. Los abogados all no eran determinantes. As, narr que incluso se provoc el final del juicio artificialmente porque ya discurra el sptimo da y eran conscientes de que la huelga general en Euskal Herria no podra ir mucho ms lejos: No queramos romper esa unidad con la calle, as que lo cortamos. Todo estaba preparado, nada se improvis.

Con el famoso canto del ``Eusko Gudariak'', la tensin estall. Karrera record los sables de los militares, e incluso una pistola a mi derecha. Y Castells remarc que todo aquel proceso era inevitablemente un choque de trenes. Por un lado estaba un rgimen que ya haba hecho dos amagos anteriores de condenas a muerte contra ETA, primero contra Iaki Sarasketa en 1968 y luego contra Andoni Arrizabalaga en 1969. Ambas fueron conmutadas, pero en 1970 Franco se encontraba tambin con la presin aadida de la Guardia Civil por la muerte de Jos Pardines y con la de la Polica por la de Melitn Manzanas. Pedan muerte -asegur-, aquel sumario ola a calavera. Mientras, por la misma va pero en sentido contrario llegaban unos militantes dispuestos a perder la vida si ello supona un avance para su causa, como ejemplifica la frase de Gorostidi en su celda.

Cada acusado tena su papel. Jon Etxabe record que intent acudir a Burgos vestido de sacerdote, con alzacuellos y todo, para poner de manifiesto que mientras ejerca como cura haba sido tambin primero colaborador, luego militante y despus militante armado de ETA, con todas las contradicciones que conllevaba. Finalmente su mayor aportacin result ser la denuncia de torturas, porque se trataba de la nica incluida en el sumario y se ley de cabo a rabo en la vista.

Pero la clave, insistieron todos, no era solo lo que pasaba ante el tribunal militar, sino el efecto en las calles de Euskal Herria, y por extensin de Barcelona, Valencia, Pars, Berln, Mxico D.F., el encierro de intelectuales en Montserrat... En el diseo minucioso del juicio tena una importancia enorme que lo que iba ocurriendo en Burgos se difundiera rpidamente a la calle. Castells indic que haba personas en la sala de vistas para llevar las noticias a Euskal Herria, donde se vivan con absoluta emocin momentos como el de los acusados hablando en euskara -en lengua desconocida, rezaban las actas de entonces-, o denunciando la opresin contra la clase obrera, o detallando torturas, o entonando el ``Eusko Gudariak''... Para Aizpurua, fue un antes y un despus porque gracias al movimiento que surgi, Euskal Herria le demostr al franquismo que poda vencer. Resisti al franquismo y luego a la reforma, y ahora tiene la opcin de ganar. Castells ve innegable el xito de la estrategia: El da 30 lleg el indulto, Franco no tuvo ms remedio.

En el camino se qued Roberto Prez Jauregi, muerto de un disparo policial en las protestas de Eibar. El comunicado ledo por su familia en el acto complet el mensaje de aquella impactante unin entre los de dentro y los de fuera: Tuvimos que pagar un precio muy alto, pero estamos orgullosos.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20121228/380037/es/El-27-diciembre-que-Euskal-Herria-le-quito-careta-franquismo



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