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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2012

En Beln no es noche de paz

Miguel A. San Miguel Valdurteles
Rebelin


En occidente celebramos el nacimiento de Jess, con los acordes del conocido villancico Noche de paz: esa meloda que lejos de conmemorar una efemrides cristiana ha acabado por convertirse en sea de identidad y en banda sonora de los templos del consumismo: los grandes almacenes.

Pero es noche de paz en Palestina?

Los que hemos recorrido esa tierra y hemos pasado all la Nochebuena? sabemos de sobra que la noche del 24 es cualquier cosa menos una noche de paz, pues un da s y otro tambin los casi imberbes muchachos y las muchachas del ejrcito sionista practican el deporte nacional: el desprecio al palestino, la humillacin de sus nios, ancianos, incluso el tiro al blanco en que las siluetas son seres humanos.

Cualquiera que visite la ciudad de Beln, salvo que sea ciego y sordo, ver que esa ciudad nada tiene que ver con esas estampas idlicas de alabanza de aldea que reproducen los belenes: con molinos, lavanderas, pastores, herreros y pescadores Todo lo contrario, Beln es una ciudad en estado de sitio; esto no lo digo yo, lo han relatado con todo detalle tambin los tres Reyes Magos en las paginas de su blog; nos dicen que cada ao, les resultaba ms difcil llegar hasta la cueva y que, de un tiempo a esta parte la amenaza no viene del temible rey Herodes sino del estado sionista, con soldados persiguiendo a los inocentes en sus todo terreno y sus blindados, prestos a disparar a los nios palestinos que les increpaban porque estaban derribando sus viviendas y arrancando sus olivos; pero cuentan que lo que ms los impact fue ver la ciudad de Beln rodeada de colonias israeles pobladas de nidos de ametralladoras, y la baslica cercada por el muro. Siguen relatando que no salieron de su asombro cuando supieron que los pastores de Beith Sahur y de Beith Yala, no podan salir para llegar a la cueva porque el muro los tena encerrados en sus pueblos.

Pero incluso ellos, como Reyes Magos, tampoco corrieron mejor suerte; de camino por el desierto de Judea tuvieron problemas para abrevar a sus camellos, porque las autoridades israeles haban sellado los pozos y al haber echado a los beduinos del desierto de Judea y al haberles derribado las escuelas que les hizo Silo , no pudieron hacer un alto en el camino para tomar con ellos una taza de t; el camino hacia Beln fue un sobresalto tras otro, con los continuos controles militares y, en un momento determinado, teniendo que esquivar los disparos que les hicieron algunos colonos de Maaleh Adumn.

Dicen que aquel ao sus peores pronsticos se cumplieron, cuando llegaron al check point de Calandia; de nada sirvieron sus pasaportes diplomticos y sus ruegos de que su nica intencin era dirigirse a la cueva de Beln. Aquellos soldados los tuvieron retenidos como al resto de los palestinos; all asistieron al espectculo, desolador, de parturientas esperando la orden para poder ir al hospital ms prximo, de madres con nios de pocos meses que no cesaban de llorar, de muchachos desesperados porque iban a llegar tarde al colegio.

Por un momento creyeron atisbar un rayo de esperanza cuando sobre el cielo vieron un objeto brillante; pensaron que era la estrella, pero tena un brillo fro, era un objeto metlico; tomaron los prismticos y comprobaron que era un dronne, con la mueca fra del verdugo y todo su arsenal de misiles dispuesto a poner en practica los asesinatos selectivos.

Nos relatan en su blog, que, por lo que les dijeron los pocos que haban llegado hasta la cueva, aquella noche en el portal no hubo pastores ni msica de panderos y zambombas; incluso Mara, Jos y el Nio, ante el peligro de que la cueva fuera tiroteada precipitaron su salida y, en lugar de marchar a Egipto como cada ao, optaron por el camino ms corto y salieron huyendo con miles de conciudadanos palestinos a los campos de refugiados de Jordania.

Aquel ao, Melchor, Gaspar y Baltasar decepcionados por no haber podido llegar hasta la cueva decidieron volver a sus hogares; pero nos cuentan que todava les esperaba lo peor; en el retorno a Tartess, al pasar por Gaza, oyeron tronar el cielo y vieron la tierra desangrada: montones de muertos y cientos de heridos clamando al cielo en busca de socorro; a su lado, indiferentes al dolor, pasaban sacerdotes, levitas, tenan prisa por llegar al templo a sacrificar el becerro; tambin, ajenos a la tragedia, pasaron algunos purpurados, con sus oropeles, camino de una baslica donde los esperaban los mercaderes del templo. Aquellas vctimas slo hallaron el amparo de unos pobres samaritanos.

Tambin nos relatan que aquel ao en Beln no falt la msica; en este caso no fueron villancicos interpretados por voces infantiles, sino tambores de guerra anunciando, de nuevo. la llegada a Palestina del ngel Exterminador, con sus drones y blindados prestos para dejar aquella tierra convertida en cementerio.

Desde entonces, los Magos nos dicen que no han vuelto a Beln en Nochebuena.

 

Miguel A. San Miguel Valdurteles es miembro del Comit de Solidaridad con la Causa rabe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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