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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2012

Militarizados en Bagdad

Cristina Ruiz-Cortina Sierra
Rebelin


Nunca una supuesta actividad de solidaridad y compromiso ha sido tan militarizada y equvoca como esta. Acudir a Bagdad para un encuentro de la Liga rabe sobre los presos palestinos me pareci importante porque me lo pedan desde Gaza. Pero creo que ni la gente de Gaza saban ni del texto, ni del contexto de esta Conferencia. Y ms an, de las organizaciones y personas que haban sido invitadas siguiendo una lgica oscura que responde, seguramente, a la ausencia de criterios democrticos y a la voluntad de cumplir, simplemente, con un trmite sin hacer frente a los problemas de los presos palestinos y mucho menos a las incongruencias y al cinismo de hablar de presos y de derechos humanos en el Mundo rabe. La Liga rabe, no ha cambiado.

Desde nuestro aterrizaje en Bagdad, donde compaeros de delegacin nos hicieron la observacin de la existencia en pista de aviones no numerados, el grupo de unas 300 personas agrupado en el hotel Al-Rashed en plena zona verde, fue aislado de la realidad y sometido a un estricto control militar de todos sus movimientos. Nadie estaba autorizado a moverse del hotel, que apareca como un bnquer, custodiado por soldados armados, y los coches que nos traan y llevaban aparecan, frecuentemente, con ningn tipo de matrcula. Las sesiones, que fueron en el palacio presidencial, nos obligaban a movernos en coches blindados, rodeados por todo tipo de policas y militares y a toque de corneta. Nori Al Maliki abri la sesin contndonos su compromiso contra la ocupacin (de Palestina, no de Iraq), su compromiso por la liberacin de los presos (los palestinos, no los de Iraq) y se arrog el honor de haber sido los primeros en expulsar las tiranas en el Mundo rabe, algo as como de haber inaugurado las primaveras rabes all por el 2003. La operacin Shock y estupor se reviva en nuestras almas diez aos despus en la misma sala del palacio presidencial.

Sin conocer los criterios previos, el resultado es que personas relevantes, como Richard Falk o Vctor de Currea, que estaban anunciados en el programa dndole un poco de credibilidad, no acudieron. Y que en su lugar aparecieron innumerables grupos de cristianos angloamericanos rancios que hablaban en nombre de Jesucristo de una forma repugnante y de la Tierra Santa como si todo esto fuera un conflicto de religiones tipo Cruzadas y no una cuestin colonial, al igual, por cierto que la de Iraq. Los moderadores de las mesas hacan risas con las diferencias de criterios entre rabes y occidentales y se rean mucho de la participacin de las mujeres, todo ello, desde luego, en nombre de Cristo y de la fraternidad universal. Para postre, la ltima de estas moderadoras, Brbara Contini, se introdujo a s misma con mucha emocin, habiendo regresado a Bagdad despus de su participacin en. las labores de pacificacin y reconstruccin de diversas provincias iraques en el 2003 y aos siguientes en el equipo de Paul Bremer: vomitivo. Vomitivo, que es un estado del alma y del cuerpo, no una palabra, ni una descripcin, es un estado de rabia intensa, de sensacin de estar en el lugar equivocado, del que te quieres marchar pero antes tirar una bomba, o algo as, sabiendo que los que se quedan ni siquiera harn ascos al humo o la plvora, de tan acostumbrados como estn.

Muestra de trasparencia, tras dos das de exposiciones breves, Talabani trajo las conclusiones de la conferencia por escrito a la clausura, sin que nadie conociera el proceso de elaboracin de las mismas, sin que se hubiera consensuado un texto, sin que se pudieran incluir propuestas. Para qu, pues este gasto? De todas formas, ya estara hablado: una donacin de 2 millones de dlares, algo as como el gasto de dos horas en seguridad en Iraq?

El hecho de que Iraq ocupe el nivel ms alto de corrupcin, segn Tansparency International en el Mundo rabe y sea el 8 pas del mundo ms corrupto nos debera ayudar a comprender muchas cosas del nuevo Iraq. Por ejemplo, el batalln de chicos de Nepal que mantenan arrodillados a las alfombras del palacio presidencial todo el da para quitar las motas de polvo que dejaban nuestros zapatos. Por ejemplo, el lujo prescindible en las comidas; el abuso de la seguridad. Por encima de todo, la ilegtima utilizacin del dolor palestino para lavar la imagen del gobierno iraqu es muestra de despotismo, de cinismo y de corrupcin; el ilegtimo secuestro y aislamiento al que estbamos sometidos todos los internacionales era una vergenza as como los ilegtimos y humillantes chequeos con lseres, escneres, perros, etc a los que fuimos sometidos todos. Seguramente nada en comparacin con lo que tienen que sufrir los propios iraques, a los que dispararn antes de preguntar y encarcelarn sin pretender respetar sus derechos.

A la rabia de saber de la inutilidad de tan suntuoso gasto, se una el hecho de saberme en el lugar equivocado, es decir, al otro lado del muro, sin contacto posible con los ocupados. Y a pesar de que el muro nos aislara de esa forma del pueblo iraqu, los palestinos presentes no fueron muy sensibles a esta impostura, porque, claro, tambin ellos haban sido elegidos previamente entre los que comulgan con ruedas de molino (pro-Fatah) para que no sealaran con el dedo al mismo muro, igual, que el que separa sus pueblos de sus tierras en Cisjordania.

Como regalo del gobierno ttere, un paseo en autobuses escoltados por el ejrcito se atrevi a salir de la zona verde para llevarnos a ninguna parte. Vamos a ver Bagdad. Pero no lo vimos. En su lugar, el autobs realiz un itinerario calles arriba y abajo, siguiendo el extrarradio de Bagdad en barrios que no merecen recibir ese nombre porque solo eran una fila de edificios con todo tipo de restaurantes de comida rpida, instalaciones de todas las multinacionales de servicios posibles y algunos comercios tradicionales. Ms all todo era oscuro y cuando llevbamos una hora o ms, yo me puse a gritar en el autobs que dnde estaba Bagdad, dnde sus mezquitas, dnde la Munstansiriya, donde sus mercados, la calle de los libros, la gente, dnde las mujeres y los nios. Les dije que era de Andalus, y que llevaba en mi parte de la cultura que se gener all y se expandi por mi tierra, que me rompan el corazn como se le rompe a un rabe que visita Al-Andalus y no ve La Alhambra. Y que estaba harta de muros... Con mis gritos y mi llanto solo consegu que dejaran de rer los policas que nos acompaaban, y no fue poca cosa, vive dios que estaba muy harta de su prepotencia. Y ms alucinante, an, la voz de una mujer, una palestina, una presa palestina que haba dado su testimonio en la Conferencia sobre su sufrimiento vete a Gaza me dijo, y se ech a rer.

He vuelto a casa dolorida, con deseos de compensar de alguna forma mi implicacin y complicidad en esta conferencia por el simple hecho de haber asistido. All, en la sala de reuniones del palacio presidencial, bajo la cpula con el dibujo de la mezquita Al-Aqsa habl del boicot, s, del boicot a Israel, cuando en realidad debera haber hablado del boicot a esa misma conferencia, una pantomima ms de un gobierno que es una pantomima en s mismo.

Cristina Ruiz-Cortina Sierra forma parte de la Asociacin Al Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Arabe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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