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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2004

Masacres en Colombia: Somera Revisin Histrica (I)

Allende La Paz
ANNCOL


Las clases dominantes en Colombia han asesinado siempre para mantenerse en el poder y para ello utilizan a sus esbirros tipo Mancuso y Castao. La oligarqua colombiana ha hecho de los llamados paramilitares para violentar su propio ordenamiento jurdico y las consecuencias de ello en lo relativo a uno de sus aspectos ms sangrientos y aterradores: Las Masacres, escribe el analista Allende La Paz desde Colombia.

La pomposa iniciacin del Show de AUV con las AUC, perdn, quise decir, el proceso de paz con los paramilitares, tan promocionado y sublimado por los medios de comunicacin burgueses colombianos e internacionales, nos lleva a la necesidad de mostrar, as sea lo ms sucintamente posible, el origen y la utilizacin que la oligarqua colombiana ha hecho de los llamados paramilitares para violentar su propio ordenamiento jurdico y las consecuencias de ello en lo relativo a uno de sus aspectos ms sangrientos y aterradores: Las Masacres.

En el informe presentado sobre Colombia por la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Mary Robinson, ante la Comisin de Derechos Humanos, cuyas sesiones terminaron el 26 de abril del 2.002, por primera vez en la historia un funcionario de dicho organismo llama la atencin de una persona por lo que piensa hacer.

El llamado fue para lvaro Uribe Vlez quien ha manifestado estar dispuesto a armar un milln de civiles para enfrentarlos a la insurgencia. Ello no es de extraar ya que ha sido una prctica comn de diferentes gobiernos la utilizacin de civiles para desarrollar tareas de contrainsurgencia.

Echemos una breve mirada por la historia colombiana para entender el fenmeno que se ha llamado PARA-MILITARISMO.

La utilizacin de mercenarios para la realizacin de las "tareas sucias" que las fuerzas represivas del rgimen no pueden realizar sin violar el rgimen constitucional, ha sido la constante en los EE.UU. Nada ms recordemos los famossimos "caza-recompensas" del Viejo Oeste que buscaban delincuentes, incluso en otros pases violando su soberana y los traan "vivos o muertos"; o la tristemente clebre contra-nicaragense organizada, armada y financiada por los EE.UU. Por ello no es de extraar que en la D.C.B.I. (Doctrina del Conflicto de Baja Intensidad) se contemple la utilizacin de un "ejrcito mercenario destinado a desarticular al movimiento revolucionario, hacerlo inviable como alternativa poltica" recurriendo para ello al terror, al asesinato selectivo y a las masacres.

Paramilitares durante la 1 Violencia

Colombia no ha sido la excepcin de esta prctica criminal. Los hoy llamados paramilitares, ayer fueron los "pjaros" y los "chulavitas" de la poca de la violencia de los aos cincuenta utilizados por el Estado colombiano para asesinar, masacrar, violar mujeres y explotar al campesinado de amplias regiones del pas, que como el Departamento del Tolima se vio asolada por esta plaga:

"El grupo estaba compuesto por diecisis hombres, y en l se mezclaban policas en ejercicio de sus funciones y criminales a sueldo, (por entonces llamados pjaros-asesinos que desde 1948 actuaron bajo la proteccin de algunas autoridades locales en los departamentos de Caldas, Tolima, Huila, Valle del Cauca y Boyac-). Unos y otros iban esa maana a Roblanco, un pueblo del Tolima donde ya eran temidos por sus frecuentes desmanes.

(...) Cuando los caminantes llegaron a la cuesta de Mal Abrigo, en cercanas de la poblacin, fueron atacados sorpresivamente por un grupo de cinco muchachos provistos de armas de fuego (...) hijos de una pareja de ancianos labriegos, muertos pocos das antes por algunos de los que integraban la comisin asaltada, (...) que cost la vida a tres de los polizontes. (...) Una vez levantados, con el concurso de nutridos refuerzos, los cadveres de las vctimas de Mal Abrigo, policas y pjaros se lanzaron sobre el cercano pueblo para vengar a sus cados. All mataron, hirieron, golpearon, violaron saquearon e incendiaron durante varias horas, convirtiendo el lugar en escenario de todas las brutalidades. Ese da el terror lleg a Roblanco.

Era el 12 de Agosto de 1950

Los vecinos que lograron sobrevivir a la violenta incursin huyeron del municipio asolado, dejando atrs sus casas, fincas, muebles, aperos y reses.

(...) Ms tarde, algunos de ellos constituyeron un grupo armado para defenderse de los atropellos oficiales. Otros -la mayora- debieron sumarse a la gran muchedumbre de personas desplazadas que por aquellos aos lleg a ciudades como Chaparral, Lbano, Neiva y Bogot". (1).

Las vctimas de esta violencia siempre fueron gentes del pueblo, mientras los dirigentes de los partidos oligarcas liberal y conservador- llegaban posteriormente a un acuerdo para repartirse el poder entre ellos, ms conocido por los colombianos como Frente Nacional, en una alternancia de 4 aos para el Partido Liberal y 4 aos para el Partido Conservador, durante 16 aos.

El nuevo Paramilitarismo

Mirando la historia no es de extraar entonces que en contubernio impdico las FF.MM. del Estado colombiano y el narcotrfico organicen, entrenen, armen y den apoyo logstico a "ejrcitos mercenarios" que los colombianos hemos llamado paramilitares. Son conocidas la alianza de la Brigada de Inteligencia Militar (BIM) y el conocido capo narcotraficante del Cartel de Medelln Gonzalo Rodrguez Gacha (posteriormente asesinado por los organismos de seguridad de Colombia y la DEA) para realizar los asesinatos de los militantes de la U.P., entre ellos los magnicidios de Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo, y de 5.000 activistas ms.

Recordemos las masacres de Segovia (53 muertos), Currulao (20 muertos), San Rafael (18 muertos), Punta Coquitos (25 muertos) y Mejor Esquina (38 muertos), todas realizadas por los paramilitares y otras con la participacin conjunta con oficiales de la FF.PP.: Matanza de 20 indgenas en Caloto (para despojarlos de sus tierras), la matanza de Trujillo (Valle) en abril de 1990, con 107 campesinos muertos y un sacerdote (el prroco de Trujillo, Tiberio Fernndez), descuartizados con motosierra y arrojados al ro Cauca, hechos por los cuales la Corte Interamericana de los Derechos Humanos conden por unanimidad al Estado colombiano, etc.

Queremos resear as sea sucintamente dos de las masacres en que ha quedado plenamente demostrada la participacin y contubernio de militares-paramilitares:

El Aracatazo: El Comando Alternativo Popular, relacionado con el Batalln de Infantera Voltgeros y guerrilleros del EPL amnistiados vinculados al partido Esperanza, Paz y Libertad, llev a cabo esta masacre el 12 de agosto de 1995, en el bar El Aracatazo del barrio El Bosque de Chigorod, Antioquia. Los miembros del Comando rodearon el bar con las personas adentro, dispararon contra el edificio y posteriormente entraron y ejecutaron algunas personas a quemarropa, dejando un total de 18 muertos.

Fue identificado uno de los miembros del Comando: Jos Luis Conrado Prez, alias Carevieja, el cual haba aparecido fotografiado conversando con el entonces Comandante del Ejrcito, General Bonett Locarrno, en la Revista Cambio 16 publicada tres meses antes de la masacre.

Segovia, Antioquia : El 22 de abril de 1996, pistoleros trasladados a Segovia por el Capitn Rodrigo Caas del Batalln Bombona, ejecutaron a cuatro personas en el barrio El Tigrito; se dirigieron al barrio La Paz y asesinaron a cinco personas ms. En su recorrido dejaron una estela sangrienta de 15 muertos e igual nmero de heridos. Segovia estaba altamente militarizada, pero los pistoleros pasaron tres retenes militares y por el frente del cuartel de Polica, sin ser molestados.

El cinismo oficial

Esta poltica estatal ha sido insistentemente negada por los militares y los voceros de los gobiernos de turno (Barco, Gaviria, Samper, Pastrana), que aseveraban todo obedeca a "casos aislados". El Presidente Ernesto Samper rechaz una resolucin del Parlamento Europeo condenando la violacin de los D.H. al decir: No es cierto que las fuerzas de seguridad colombianas hayan desarrollado una estrategia de emergencia, caracterizada por la ayuda a grupos paramilitares, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desapariciones". Posicin que es rebatida por Human Rights Watch, que en su informe de noviembre de 1996 dice:

"Algunos comandantes militares afirman que los paramilitares no existen y que los informes que indican lo contrario son desinformaciones divulgadas por grupos de D.H. que trabajan en representacin de la guerrilla.

Cuando reconocen estas denuncias totalmente, los oficiales militares alegan que los paramilitares no son ms que personas ejerciendo su derecho constitucional a la legtima defensa. Por su parte, el personal militar estadounidense y de la Embajada en Colombia alega que existe muy poca informacin sobre los paramilitares y que no tienen conocimiento de dnde, cmo y cundo o con quin operan. (...) Estos argumentos son falsos.

Es hora de apartar la cortina de humo de desmentidos oficiales y de identificar esta asociacin siniestra como lo que es: un mecanismo sofisticado sustentado en parte por los aos de asesoramiento, entrenamiento, armamento y silencio oficial de Estados Unidos que permite a las Fuerzas Armadas de Colombia combatir una guerra sucia y a la burocracia colombiana desmentirla. El precio: miles de muertos, desaparecidos, lisiados y aterrorizados". (2). (Subrayado nuestro)

Diagnstico que lleva a esta organizacin defensora de los D.H. a que entre sus mltiples recomendaciones como "suspender inmediatamente a los comandantes militares con un largo historial de apoyo y colaboracin directa con los paramilitares" de los que los Generales Bedoya, Bonett Locarno y el General (r) Farouk Janine Daz, son apenas unos ejemplos, inste "...al Presidente Samper a que invite al Fiscal de la Nacin a presidir una comisin mixta gubernamental -no gubernamental que investigue a unidades concretas del Ejrcito implicados en una prctica sistemtica de asesinatos polticos, en asociacin con paramilitares como: La fuerza de tarea No. 27 Pantera, el Plan Especial No. 7, los Batallones Bombon, Brbula, Rafael Reyes, Antonio Nario, Voltgeros, Palac, Jos Hilario Lpez, Ricaurte, Luciano DElhuyar; la Quinta, Sptima, Novena, Dcima, Decimoprimera y Decimocuarta Brigadas, las Brigadas Mviles Nos. 1 y 2, y la Cuarta Divisin.(3)

1. Human Rights Watch, Informe Noviembre de 1996. En Su Defensor, Ao No. 41, Diciembre de 1996. p. 21

2. Ibidem, p. 22.

3. Ibidem



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