Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2012

EE UU: El abismo fiscaldel 32

Sam Pizzigati
Sin Permiso


Cierras los ojos en Washington estos das y casi se pueden or los ecos de 1932. Hace ochenta aos, al igual que hoy, una crisis fiscal dominaba casi por completo la capital del pas.

Entonces, como ahora, los conservadores fiscales exigan actuar de inmediato para poner remedio a un presupuesto federal repleto de nmeros rojos. Y entonces, como ahora, el norteamericano medio se preguntaba a qu vena tanto alboroto por el dficit. La Depresin iba por su tercer ao y haba millones de personas sin trabajo. Por qu andaban los polticos regateando para equilibrar el presupuesto?

Se repite la historia simplemente? Si es el caso, que se repita, con el mismo resultado final. Esa crisis fiscal de 1932 produjo un punto de inflexin inesperado e imponente en la historia norteamericana, el momento en que los ricos y poderosos de Norteamrica comenzaron a perder su capacidad de bloquear el pulso poltico del pas.

Hasta el momento, los dirigentes electos haban aceptado en lo esencial la perspectiva plutocrtica. La Depresin, insistan quienes tenan a su favor las finanzas, equivala a un desastre natural. Deba permitirse que la naturaleza siguiera su curso.

Las recomendaciones polticas que los funcionarios electos promovan en este clima poltico se reducan a apelar a los ricos para que hicieran lo correcto. Lo equivocado, convenan el presidente Hoover y los lderes de ambos partidos en el Congreso, sera cualquier medida que pudiera poner en peligro la "confianza empresarial" en el pas.

Los progresistas veteranos estaban que echaban humo. El Congreso estaba legislando "sobre cimientos asentados en la poca de las diligencias", declar el congresista Fiorello LaGuardia (diputado republicano por Nueva York). Esa forma de hacer las leyes haba concentrado "una enorme riqueza controlada por unas pocas familias" y tena "a grandes masas de trabajadores enteramente a su merced".

Esa forma de legislar haba dejado un agujero en el presupuesto federal. En la dcada de 1920, el Congreso le haba dado un tajo de dos tercios al impuesto a las rentas ms altas, dejndolo en un 25%. Para finales de 1931, el gobierno federal, convenan todos, necesitaba desesperadamente recaudar ms ingresos para poder funcionar.

Pero estos nuevos ingresos, convenan tambin en la cpula demcrata y republicana, no podan provenir de los ricos. La gente seria entenda, tal como sostena el lder de los demcratas en el Senado, Joseph Robinson, de Arkansas, que el gobierno slo poda gravar fiscalmente a los ricos lo bastante como para "no desalentar la inversin y la produccin". El portavoz de la Cmara, John Nance Garner (demcrata por Tejas) recalcaba la misma cuestin. Propin lo que un despacho de Los Angeles Times llam una "suave azotaina" a sus colegas demcratas que se haban atrevido a sugerir un incremento del impuesto sobre la renta a los ingresos ms elevados.

El pas nunca podra resolver su emergencia fiscal "poniendo en remojo a los ricos", aadi otro demcrata, Charles Crisp, de Georgia. El norteamericano medio tendra que "ceirse" a "tremendos sacrificios": un impuesto nacional al valor aadido o alguna otra clase de impuesto que exigiera "temple" de todos los norteamericanos, afirm.

La Casa Blanca estuvo en parte de acuerdo. El Departamento del Tesoro de Hoover pidi al Congreso que sancionara impuestos nuevos o ms elevados sobre numerosas compras y servicios cotidianos. Pero Hoover, que se presentaba a la reeleccin, no poda acceder a un impuesto nacional sobre ventas. Pidi en cambio al Congreso que elevara el impuesto a las rentas ms altas del 25% al 40%.

Eso puso fuera de s a William Randolph Hearst, poderoso magnate de los medios de comunicacin y el ms ferviente defensor de la propuesta del impuesto sobre ventas. Hearst y sus colegas en la opulencia no le tenan especial cario a gravar fiscalmente las ventas. Queran sencillamente que el Congreso estableciera una alternativa a gravar fiscalmente la rentasu renta.

El Comit de Recursos condescendi y repudi a Hoover, aprobando en su lugar una exaccin general a los fabricantes del 2,25 % con la nica excepcin de los alimentos.

Lo que pas a continuacin dej a Washington asombrado. El norteamericano medio contraatac, bombardeando el Congreso con airadas quejas por la pualada en trmite del impuesto nacional sobre ventas. Las filas demcratas del Congreso respondieron rpidamente. Se unieron a los republicanos progresistas y acabaron con la propuesta de impuesto de los conservadores.

Entre gritos de "que se mojen los ricos!" entre las paredes de la Cmara [de Representantes], los legisladores rebeldes elevaron entonces el impuesto de las rentas ms altas del 25% al 63%.

El lder de la mayora en la Cmara, Henry Rainey (demcrata por Illinois), intent limitar los daos. Habl en directo por la radio nacional y trat de convencer a los norteamericanos de que los ricos ya se haban sacrificado bastante. Los legisladores, declar Rainey, haban elevado el impuesto sobre la renta de los ricos "hasta el mismsimo lmite". Haban "puesto a los ricos a remojar".

De hecho, el remojo fue algo ms que un rpido enjuague. La legislacin sobre la renta aprobada por el Congreso todava dependa enormemente de los impuestos al consumo, muchos de ellos sobre artculos de uso diario. Aun as, la batalla fiscal de 1932 marc un punto de inflexin. Los ricos ofrecieron una chuchera de premio, el impuesto sobre ventas, y la gente se la tir a la cara.

En Nueva York, un ambicioso gobernador tomaba nota. Slo dos semana despus de la batalla fiscal, Franklin D. Roosevelt, candidato a la nominacin presidencial demcrata en 1932, iniciara una serie de discursos que alinearan su candidatura con el impulso de la base contra la plutocracia. "Hagamos todo lo posible por insuflar vida a nuestro achacoso orden econmico", explicara FDR, "no podemos hacer que perdure a menos que apliquemos una distribucin ms juiciosa, ms equitativa de la renta nacional".

Haba empezado el New Deal.

Qu empezaremos nosotros?

Nota: Este artculo est adaptado de un fragmento del nuevo libro de Pizzigati,   The Rich Don't Always Win: The Forgotten Triumph over Plutocracy that Created the American Middle Class, 1900-1970 [Los ricos no siempre ganan: el triunfo olvidado sobre la plutocracia que cre la clase media norteamericana, 1900-1970].

Sam Pizzigati , miembro asociado del Institute for Policy Studies, ha escrito extensamente acerca de la desigualdad.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5559


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter