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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2012

Resea de "Chavs, la demonizacin de la clase obrera"
Odio contra la chusma

Pblico


Suelen merodear el extrarradio britnico atados a un pitbull y vestidos de riguroso Burberry Nike o Adidas en su defecto. La navaja no es descartable, tampoco algo de bisutera vistosa y barata. Capucha o gorra y andares gallinceos completan la estampa. Se les conoce vulgarmente como chavs y de un tiempo a esta parte se han convertido en el punto de mira de la peor bilis clasista britnica. Detritus de la Revolucin Industrial, parsitos sociales, subclase palurda son algunas de las lindezas que da a da les dedican los ms avispados tribunos conservadores. La caricatura chav va camino de convertirse en el pasatiempo favorito y en el comodn ideal de polticos, periodistas y humoristas.

El vapuleo a los chavs se inspira en una larga e innoble tradicin de odio de clase, pero no puede entenderse sin atender a acontecimientos ms recientes. El joven historiador Owen Jones indaga en Chavs. La demonizacin de la clase obrera (Capitn Swing) cmo Gran Bretaa ha pasado de una rica cultura de clase, conformada entorno a poblaciones de mineros y estibadores, a la lenta decadencia actual perpetrada por los sucesivos gobiernos tories y neolaboristas.

Los ataques de Thatcher a los sindicatos y a la industria asestaron un duro golpe a la vieja clase obrera industrial. Los trabajos bien pagados, seguros y cualificados de los que la gente estaba orgullosa, y que haban significado el eje identitario de la clase obrera, fueron erradicados en la dcada de los 70. Apelando a la engaosa idea de la responsabilidad individual para ascender en la escala social, la Dama de Hierro sent las bases del slvese quien pueda actual. El objetivo era acabar con la clase obrera como fuerza poltica y econmica en la sociedad, reemplazndola por un conjunto de individuos o emprendedores que compiten entre s por su propio inters, explica Jones en su ensayo. Una poltica fiscal que desplazaba la carga impositiva de los ms ricos a los menos pudientes y la glorificacin de una nueva cultura del xito medida por lo que uno posea hicieron el resto. La cultura de clase tena los das contados.

As las cosas, lleg el turno de la meditica tercera va del nuevo laborismo. El mantra blairista de que ahora somos todos clase media, mientras las barreras sociales van cayendo termin por desquiciar al lumpen britnico y ahondaba en la herida de que si quedabas excludo era bajo tu responsabilidad. La degradacin se fue haciendo cada vez ms patente, el ascensor social si es que alguna vez existi se averi y los barrios de vivienda protegida se convirtieron en vertederos de prole atomizada y profundamente consumista. El sistema de clases britnico es como una crcel invisible, apunta el autor, un trabajador varn con mono azul y un carn sindical en el bolsillo podra haber sido un smbolo apropiado de la clase trabajadora de los aos cincuenta. Una reponedora mal pagada y a tiempo parcial sin duda sera representativa de esa misma clase hoy en da. Pero esta clase trabajadora contempornea est ausente de las pantallas de televisin, de los discursos de nuestros polticos y de las pginas de comentarios de nuestros diarios.

Fue el actual primer ministro David Cameron, quien, ante el cada vez ms evidente problema de desigualdad social, despach con bro que la cuestin no es de dnde vienes, sino adnde vas. De nuevo sala a la palestra el concepto de la aspiracin como salvoconducto para la salvacin individual, de nuevo un miembro de la privilegiada clase alta britnica haca hincapi en la idea de que las perspectivas vitales de una persona quedaban determinadas por aspectos comportamentales y no por su entorno socioeconmico.

Entretanto el show no para y el estereotipo chav, con su estilo rampln e irreverente, sirve para desviar la mirada de lo que realmente importa y refuerza la idea de que la clase es una patraa anticuada y que eres dueo de tu porvenir, sobre todo si estudiaste en Cambridge.

Fuente: http://blogs.publico.es/j-losa/2012/12/30/odio-contra-la-chusma/



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