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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2012

El recuerdo de los bebs iraques nos perseguir siempre

Kelley B. Vlahos
Antiwar.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Era como caminar a travs de una pesadilla: entrando y saliendo de las habitaciones del hospital, recorriendo largos pasillos, tomando contacto con los devastados padres iraques, que se interrumpan para atisbar a sus bebs fsicamente deformes, enfermos terminales, quienes, en muchos casos, no llegaran a ver nunca el exterior del hospital principal de Faluya, nunca.

Y entonces, la nada vaga sensacin de que deba pedir perdn. Las palabras pesaban como la melaza y eran casi imposibles de conformar. Sent que no estaba a la altura, dijo Donna Mulhearn. Qu podas decirle a esas personas que no fuera un lo siento, pronunciado una y otra vez? Pero queras poder ofrecer algo ms.

Donna Mulhearn es un nombre que necesitamos recordar, porque ella forma parte de un pequeo grupo de ciudadanos activistas que despus de que muchos de nosotros hayamos dicho un largo adis a Iraq por el espejo retrovisor, estn asumiendo el legado medioambiental y humanitario de la guerra de Iraq como causa personal suya. Justo ahora, est haciendo lo que los medios dominantes occidentales no han hecho, que es informar acerca del horrendo nmero de abortos involuntarios, muertos, defectos y enfermedades congnitas entre los bebs de la zona urbana de Faluya, el lugar donde se produjeron los bombardeos estadounidenses ms intensos (2004) durante la guerra.

Toda una generacin de mujeres de esa ciudad iraqu sun, que en un determinado momento fue considerada caldo de cultivo de la insurgencia durante la guerra, es ahora incapaz de tener bebs sanos, segn noticias informales y estudios cientficos. La situacin es tan terrible que los responsables del hospital estn dicindoles en voz baja a las mujeres que no se queden embarazadas. Por qu? Muchos creen que se debe a la contaminacin blica de todo tipo, desde metales pesados procedentes del armamento que explot, hasta la radiacin dejada atrs a causa del uranio empobrecido utilizado en la municin y tanques estadounidenses- inhalada por los habitantes de Faluya, que se filtra en las aguas subterrneas que van a parar al cercano Ro Tigris, invadiendo hasta el aire que respiran.

Este es la herencia txica incluida en los legados de la guerra, dijo Mulhearn a Antiwar.com en una reciente entrevista por Skype desde su hogar en Australia. En los ltimos diez aos nos hemos centrado en los residuos visibles de la guerra, como minas terrestres y municin de racimo, en las cosas que hacen boom y explotan. Pero ahora necesitamos mirar en los residuos txicos que no son visibles pero que son extremadamente nocivos para las comunidades.

Nocivos, esa palabra semeja un eufemismo para las cosas que los doctores de Faluya llevan viendo en estos ltimos aos. Gracias a Google, Vds. pueden tambin verlas, pero les advertimos que las imgenes no son para estmagos delicados. Algunos de los defectos ms comunes en aumento en el Hospital General de Faluya son: Gastrisquisis (bebs nacidos con los intestinos sobresaliendo fuera de sus pequeos vientres); hidrocefalia (bebs nacidos con agua en el cerebro, lo que hace que presenten una hinchazn anormal); encefalocele (defecto en el tubo neural por el que los bebs nacen con protuberancias en forma de saco en sus cabezas); macrocefalia (bebs con cabezas anormalmente grandes); espina bfida (la columna vertebral y el conducto raqudeo no se cierran antes del nacimiento, creando enormes agujeros en la espalda de los bebs) y labio y paladar leporino.

Tambin ha habido numerosos informes y las fotos no mienten- de bebs nacidos sin ojos, sin miembros, con miembros de ms, cubiertos de tumores, sin genitales, con graves daos cerebrales. En 2010, Mark Simpson, de la BBC, inform de haber visto un beb de tres cabezas cuando visit una clnica en Faluya. Cuando escrib The Children of War para The American Conservative en marzo de 2011, los doctores estaban informando de dos nacidos con defectos congnitos al da, comparado con dos cada dos semanas en 2008.

Cuando Mulhearn viaj en julio, se le dijo que iban ya por dos al da de media y la desesperacin a su alrededor era an peor. Me hiri muy duramente, llor mucho. Veas a una beb que tena una hora de edad y que presentaba un gran agujero en su espalda, y eso era algo comn espina bfida-, su abuela estaba con ella porque la madre se encontraba an en estado de shock.

Debido a la falta de inters y recursos, se han hecho pocos estudios para identificar el alcance y causas de lo que activistas como Mulhearn y especialistas sanitarios llaman crisis para intentar explicar lo que est sucediendo en Faluya, al igual que en Basora, que lucha tanto con los defectos congnitos como con las altas tasas de cncer infantil (Basora fue en 1982 el centro de los ataques con artillera pesada durante la guerra Irn-Iraq).

La Dra. Samira Alani, especializada en pediatra en el Hospital General de Faluya que ha sido la voz incondicional del problema en los ltimos aos, dijo a Al Jazeera a principios de 2012 que haba registrado 699 casos de defectos congnitos. En diciembre de 2010, el International Journal of Environmental Research public un estudio en el que se deca que desde 2003, las malformaciones genticas alcanzaban la cifra del 15% de todos los nacidos en Faluya (que cuenta con una poblacin de 326.471 habitantes). Comprese con la cifra del 3% de los bebs nacidos en EEUU con defectos congnitos y con el 6% de media mundial, y el problema se har ms terrible y alarmante an.

El estudio ms reciente, realizado por un grupo de investigadores iraques dirigidos por la Dra. Mozhfgan Savabieasfahani, toxicloga medioambiental de la Escuela de Salud Pblica de la Universidad de Michigan, encontr niveles ms altos de mercurio y plomo en las muestras de cabello y uas de las madres de los bebs nacidos en Faluya con defectos congnitos. De entre los bebs nacidos a partir de 2007 en las 56 familias investigadas (estas familias fueron seleccionadas por presentar historias de defectos congnitos y las madres no eran bebedoras ni fumadoras), el 50% tena defectos congnitos y uno de cada seis embarazos termin en aborto involuntario. Estas cifras comparadas con uno de cada 10 bebs nacidos con defectos congnitos y el 10% de abortos involuntarios antes de 2004. El estudio encontr asimismo tasas parecidas de toxicidad y defectos congnitos en Basora, que fue bombardeada y ocupada por los britnicos durante la reciente Guerra de Iraq.

La conclusin del estudio fue: Los conocimientos actuales sobre los efectos de exposicin prenatal a los metales, combinados con nuestros resultados, sugiere que los bombardeos de Al-Basora y Faluya pueden haber exacerbado la exposicin pblica a los metales, culminando posiblemente en la actual epidemia de defectos congnitos de nacimiento.

Tras publicar el informe en octubre, Savabieasfahani declar ante los periodistas que hay huellas de metales en la poblacin y pruebas convincentes que vinculan el asombroso aumento de casos de defectos congnitos en los bebs iraques con la contaminacin neurotxica de metales tras los repetidos bombardeos sobre las ciudades iraques.

Savabiesfahani, que tambin particip en el estudio anteriormente mencionado llevado a cabo en 2010, lo calific de epidemia y crisis de salud pblica.

La exposicin del tero a los contaminantes puede cambiar drsticamente el resultado de un embarazo que poda haber evolucionado con normalidad, dijo. Aqu aparecen claramente implicados los masivos y repetidos bombardeos sobre esas ciudades. No tengo conocimiento de ninguna otra fuente contaminante por metales en esas reas.

Por supuesto que las autoridades estadounidenses niegan todo esto y continan insistiendo en que la guerra no tiene nada que ver con las sombras estadsticas provenientes de los principales hospitales de Basora y Faluya. De nuevo, una vez ms, siguen tambin negando que sus propios soldados estn cayendo enfermos a causa de toda la toxicidad a que se vieron expuestos proveniente de los enormes hoyos abiertos para quemar basura txica de todo tipo en las bases estadounidenses de Irn y Afganistn.

Un portavoz del Departamento de Defensa dijo a The Guardian (Reino Unido) en octubre: No estamos al tanto de ningn informe oficial que indique que se ha producido un aumento en los defectos congnitos de los nacidos en Basora y Faluya que puedan estar relacionados con la exposicin contenida en la municin utilizada por EEUU o sus socios de coalicin. Siempre nos tomamos muy en serio las preocupaciones sobre salud pblica que afecten a cualquier poblacin que viva en un escenario de combate. La artillera que no ha explotado, incluidos los artefactos explosivos improvisados, constituyen un peligro reconocido.

Un portavoz del gobierno britnico dijo que no haba pruebas cientficas o mdicas fiables que confirmaran un vnculo entre la municin convencional y los defectos congnitos en Basora, aadiendo: Toda la municin utilizada por las fuerzas armadas britnicas se ajusta a las exigencias del derecho humanitario internacional y es coherente con los Convenios de Ginebra.

La idea fundamental del trabajo de Mulhearn se concentra en el uranio empobrecido (DU, por sus siglas en ingls), en su uso por las fuerzas de la coalicin durante la guerra y en la contaminacin causada en los habitantes de las ciudades ms machacadas, como Faluya. El DU es denso, altamente txico, un metal pesado radioactivo que se usa fundamentalmente por su capacidad de penetracin y proteccin. Se halla profusamente en los tanques estadounidenses Abrams y en los vehculos de combate Bradley, muchos de los cuales estn pudrindose en el desierto desde la I Guerra del Golfo. Pequeas partculas de metales pesados de las carcasas en putrefaccin, adems de la municin que explot o no y que contena DU, pueden viajar largas distancias en el aire y cuando se inhalan pueden ser letales, segn los cientficos.

Las partculas invisibles que se crean cuando esas municiones impactan y se queman siguen siendo calientes. Hacen que canten los contadores Geiger y se pegan a los tanques, contaminando el suelo y volando en el viento del desierto, lo que van a estar haciendo durante 4.500 millones de aos, que es el tiempo que el DU necesita para perder slo la mitad de su radioactividad, escriba en 2002 Scott Peterson, del Christian Science Monitor, cuando estudiaba el paisaje de Iraq devastado por la batalla antes de la invasin de 2003. Lo denomin campo de batalla radioactivo y los crecientes problemas adscritos entonces al mismo: un posible presagio de un futuro incierto.

Ms tarde, en Bagdad, tras la invasin, Peterson utiliz su contador Geiger para probar la existencia de DU procedente de las 300.000 rondas de lanzamientos de la Fuerza Area desde sus aviones Warthog A-1 durante la primera fase de la Operacin Conmocin y Pavor (pornografa blica aqu).

A los nios no se les ha dicho que no jueguen con los restos radioactivos, escribi Peterson en mayo de 2003. Tan slo encontr un sitio donde las tropas estadounidenses haban puesto advertencias escritas a mano en rabe para que los iraques se alejaran. All se encontr un dardo de DU de casi un metro de largo procedente de un proyectil de tanque de 120 mm que estaba produciendo una radiacin de ms de 1.300 veces los niveles de la radiacin de fondo. Eso hizo que las rfagas del contador Geiger se convirtieran en un zumbido constante.

El ejrcito no ha dicho nunca ni po acerca del uso del DU durante la guerra, y no hay forma de saber con seguridad qu cantidades se utilizaron durante los dos principales bombardeos contra Faluya, una ciudad densamente habitada. Sabemos que hubo ataques areos incesantes desde marzo a septiembre de 2004, y ms an en la segunda fase en noviembre de ese mismo ao, con un ritmo constante de ataques, sobre todo de aviones de ala fija y de combate AC-130. Se estuvo ametrallando a los insurgentes desde aviones F-15, atacndoles con bombas GBU-38 de unos 227 kilos de peso, JDAM (siglas en ingls de Municin de Ataque Directo Conjunto). (Vean la medida completa de lo que llaman El modelo Faluya en este angustioso informe aparecido en 2005 en la Air Force Magazine).

Tambin durante la fase de noviembre, un portavoz del Pentgono, reconociendo de cierta forma los hechos, dijo que se haba utilizado fsforo blanco que quema la piel y la carne hasta llegar al hueso- como arma incendiaria contra combatientes enemigos.

Al Pentgono le gusta sealar sus propios estudios, como el que dirigi la Agencia Internacional para la Energa Atmica (AIEA) en 2010, que examin el agua, el suelo y la vegetacin en determinadas ciudades, incluida Basora aunque no Faluya, negando cualquier culpabilidad en la aparente contaminacin del pas. Ese estudio conclua diciendo las dosis de radiacin del DU no suponen un riesgo radiolgico para la poblacin en los cuatro lugares estudiados al sur de Iraq.

Es enormemente importante hacer frente al reto de analizar toda la potencial toxicidad de las municiones, as como la contaminacin de pasadas guerras incluido el propio uso de armas qumicas por Saddam- y las escasas, o no existentes, protecciones regulatorias contra los residuos y peligros industriales. Sabemos que es malo: un estudio iraqu realizado en 2010 hall 40 lugares con altos niveles de metales pesados y radiacin, y los peores estaban en las ciudades, incluyendo Basora, Faluya y Nayaf.

Parece que Occidente se ha lavado las manos en el asunto. No estudian los efectos de la guerra en los pases que estn invadiendo o bombardeando o lo que sea, no hacen nada de eso, dijo Adil Shamu, un estadounidense-iraqu que ensea en el Departamento de Bioqumica y Biologa Molecular en la Universidad de Maryland. Cree que el estudio ms reciente de muestras de cabello y uas ha encontrado pruebas suficientes como para que se lleve a cabo una investigacin mucho ms amplia de las secuelas en Faluya. Pero sugiere que hay presiones polticas que lo impiden.

Hay una intencionada negligencia: no investigas, no encuentras.

Mulhearn dice que hay una apata similar en Australia, aunque hay ms conciencia popular acerca del problema y ms abiertas crticas al gobierno australiano (que tambin apoy las operaciones en Iraq) sobre la cuestin. Declar que hay un informe muy esperado (a punto de publicarse) de la Organizacin Mundial de la Salud que se supone va a arrojar luz sobre la prevalencia de los defectos congnitos de nacimiento en nueve zonas importantes de Iraq, aunque no va a abordar las posibles causas.

Esta comunidad necesita respuestas, dijo Mulhearn, que lleva yendo y viniendo a Iraq desde 2003 cuando estuvo en Bagdad para actuar como escudo humano durante la invasin. Se encontraba en Faluya en 2004 durante los combates y sirvi all como trabajadora de la ayuda humanitaria. Tiene planes para regresar a Faluya en febrero, esta vez con un director de cine. Le acompaar por las salas de pediatra y por la zona del polvoriento cementerio de la ciudad (que se utilizaba como campo de futbol) y que ahora sirve de destartalado camposanto de los bebs.

Cuando me sent a hablar con las mujeres probablemente cinco o seis de las familias afectadas-, pregunt: Qu pensis que ha podido causar todo esto, por qu le ha ocurrido esto a vuestros bebs? Todas ellas respondieron, sin pestaear, sin hacer una pausa, que era a causa del armamento de la guerra, sin duda alguna.

Mulhearn pregunt despus que deberan darles, compensacin por los gastos mdicos, procesamiento por posibles crmenes de guerra? Tan solo contestaron: Quiero que mi beb se ponga mejor.

Eso es todo lo que podan ver delante de ellas, sus pequeos y martirizados bebs.

Hay muchas capas en esta historia, seal Mulhearn, y no es la menos importante los cuidados que deben prestarse a esos bebs. Si viven, tendrn que crecer en una sociedad que carece completamente de apoyos pblicos para nios con esas malformaciones, no hay escuelas especiales ni organizaciones privadas de beneficencia. Las redes familiares son muy importantes, pero no todo el mundo las tiene. As pues, ah tienes a esos nios con discapacidades sentados durante todo el da en una habitacin vaca, y algunas familias tienen hasta tres, y no pueden ir al colegio ni cuentan con ninguno de los estmulos necesarios.

Este es nuestro legado, dijo, el legado de las potencias occidentales que invadieron y ocuparon Iraq durante casi una dcada. Siento con todo mi corazn que es una historia que tenemos que contar.

Pueden verse aqu ms fotos e informaciones de Mulhearn sobre Faluya.

Kelly B. Vlahos ejerci durante ms de diez aos como periodista poltica en Washington. Ahora es editora-colaboradora de la revista The American Conservative.

Fuente: http://original.antiwar.com/vlahos/2012/12/17/the-babies-will-haunt-us/



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