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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-12-2012

La gran poltica que se escribe con minsculas

Jordi Mir Garca
Pblico.es


Qu es la poltica grande?

Quiero reivindicar la poltica grande, esa que para destacar su dignidad y valor solemos llamar la poltica con maysculas. La que, desde el gobierno o desde la oposicin, fija su atencin en el inters general y en el bienestar de los ciudadanos. As se refiri el monarca, en su mensaje navideo, a la poltica que considera oportuno reivindicar. La poltica que se hace desde el gobierno o desde la oposicin. La poltica que se hace en el parlamento, en palacio, en las instituciones. El monarca hace una distincin clara entre los hacedores de la poltica y los receptores de esta poltica, los ciudadanos. La poltica hecha por gobierno y oposicin debe tener como objetivo el inters general y el bienestar de los ciudadanos. Esta concepcin de la poltica est en crisis. Este ao que acaba hemos visto como la clase poltica ha alcanzado el podio de las tres principales preocupaciones para la ciudadana en Espaa, as nos lo indica el Barmetro del Centro de Investigaciones Sociolgicas (CIS). Detrs del paro y los problemas econmicos se sita la clase poltica y el 67,5% dice estar poco o nada satisfecho con la forma en que funciona la democracia en Espaa. Hoy, como en pocos momentos de la historia de este estado, la nocin de lo que entendemos por poltica pide ser reconsiderada, ampliada, diversificada, profundizada Eso nos podra llevar a preguntarnos: cul es la poltica grande a la que deberamos aspirar?

Qu esperamos de la poltica institucional?

Hace unos meses con motivo de las elecciones en Galicia, en una emisora de radio se entrevist al presidente de la mesa electoral donde haba votado el reelegido presidente Alberto Nez Feijo. Dej claro su malestar con la clase poltica y expuso lo que esperaba: tienen que ofrecernos puestos de trabajo. Sobre qu concepcin de la poltica puede descansar esta consideracin de lo esperable de aquellas personas que se dedican a ella en las instituciones? Parece una manera de pensar que poco tiene que ver con el protagonismo de la ciudadana en una democracia. Se acercara ms a la existente en un rgimen paternalista-autoritario-dictatorial. Nuestra democracia representativa ha descansado y descansa en excesiva medida en esta concepcin. La poltica institucional se puso en manos de la clase poltica con la nica intervencin del conjunto de la ciudadana en las jornadas electorales. Pero ha llegado un momento en el que el descontento con este mecanismo de funcionamiento ya llega ms all de los sectores que siempre lo pusieron en cuestin desde el mismo proceso que conocemos como Transicin. Hoy ha llegado a cuotas desconocidas hasta el momento, a un punto de no retorno? Los motivos de est ampliacin:

a) la oligarquizacin de los procesos que definen nuestra democracia

b) La constatacin de que la clase poltica no responde a las funciones encomendadas.

Estas dos causas estn detrs de los gritos que tanto se han podido escuchar en los movilizaciones de los ltimos aos: Lo llaman democracia y no lo es Que no, que no, que no nos representan.

Qu se hace desde la poltica que cuestiona la institucional?

Desde hace aos las pocas encuestas sobre participacin poltica existente nos ofrecen indicadores del crecimiento destacable de las formas que se consideran no tradicionales. Proliferan espacios de participacin que no son los considerados convencionales (partidos polticos, sindicatos) y tambin las maneras de hacer menos habituales (horizontalidad, asamblearismo, la desobediencia civil). Los ejemplos que podramos poner son mltiples, diversos y diferentes. Pero hay coincidencia en avanzar en otra concepcin de la poltica que choca con concepciones muy asentadas. La democracia para muchas personas significa: elecciones, partidos polticos, constitucin, parlamento y procedimientos. No es poco, pero eso ya no es suficiente hoy. Los representantes polticos en el poder sitan en 2014, sin argumentos concretos ni evidencias, las supuestas mejoras de una situacin que para millones de personas no significa ms que precariedad, dolor y pobreza. Estamos viviendo un proceso que implica reduccin de servicios pblicos, de los salarios y aumento de la poblacin desempleada. Cmo resistir? Haciendo poltica, una poltica que no puede ser la que est llegando desde las instituciones. Una poltica en que las personas representantes verdaderamente lo son de las representadas, con espacios amplios para la participacin directa, de incorporacin de todas aquellas personas que quieran participar. Una poltica que construye legitimidad ms all de la legalidad establecida. No es un impedimento que la ley no lo permita, establecer otra legitimidad compartida que se quiere transformadora de lo existente pasa por cuestionar la legalidad vigente y cambiarla.

Hay confluencias posibles?

Han existido y existirn, la cuestin es la dimensin. Hoy tenemos casos claros de interaccin entre los dos mundos que generan expectativas (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) pero para que eso acabe resultando realmente efectivo demandar mucho ms de lo hecho hasta ahora. Es un camino que slo est en su inicio. La poltica institucional debe empezar asumiendo su crisis y algo en ese camino se est avanzando. Pero no son buenas opciones la criminalizacin de la contestacin y la desautorizacin de estas formas de hacer poltica. Tampoco la instrumentalizacin o subordinacin de las mismas. Lo aprendido de la Transicin sobre relacin entre poltica institucional y ciudadana nos debera ensear lo que no hay que hacer. Para que el aprendizaje sea efectivo habr que entender que lo hecho desde entonces, y que a muchos sectores vinculados a las instituciones pudo agradar por lo que supona de tranquilidad y fortalecimiento de los partidos, es lo que nos sita en la crisis poltica de la democracia representativa a la que hemos llegado hoy. La demanda de ms democracia y de mayor calidad ha ido ganando apoyo, hasta ser algo ms que una reivindicacin de la que el sistema pueda prescindir. No es el primer periodo en el que ocurre. En el anterior, en el que va de los sesenta hasta mediados de los setenta en diferentes partes del mundo, se respondi con la teorizacin sobre la crisis de la democracia por exceso y la aplicacin de polticas de control de la misma. Dnde nos llevara hoy volver a insistir en esa crisis por exceso como algunas voces institucionales ya hacen?

Jordi Mir Garca. Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/6328/la-gran-politica-que-se-escribe-con-minusculas/


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