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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-01-2013

Los recortes en la sanidad pblica, otra vez

Vicen Navarro
Pblico.es


La sanidad pblica espaola es la menos financiada de la UE-15 (el grupo de pases de la Unin Europea que tienen un desarrollo econmico similar al de nuestro pas). En 2008 (cuando se inici la crisis), se gastaba slo un 6,5% del PIB, comparado con un 7,3% en el promedio de la UE-15. El bajo gasto sanitario en Espaa explica que tenga tambin un gasto privado elevado, el ms alto de la UE-15. De todo el gasto sanitario espaol en 2008, el 71,6% era pblico y el 28,4% era privado (el pblico era el porcentaje ms bajo, y el privado el ms elevado de la UE-15). Los recortes en la sanidad pblica conllevarn un incremento notable del peso del sector privado cuyo tamao ya es muy elevado.

Tales datos muestran claramente la falsedad de la postura sostenida por los economistas y polticos conservadores y liberales (en realidad, neoliberales) que justifican los enormes recortes de gasto pblico sanitario que estn ocurriendo en Espaa y en Catalua con el argumento de que el sector sanitario pblico est hipertrofiado y necesita una reduccin para sanearlo. Los datos sealan lo opuesto. La sanidad pblica en Espaa y en sus CCAA est profundamente subfinanciada.

En realidad, Espaa se gasta en sanidad una cantidad menor de lo que debiera gastarse por su nivel de riqueza. Su PIB per cpita ya es el 94% del PIB per capital promedio de la UE-15. En cambio, su gasto sanitario pblico per cpita es slo el 79,5% del gasto sanitario pblico promedio de la UE-15. Si en lugar de 79,5% fuera el 94%, Espaa se gastara 13.500 millones de euros ms de los que se gasta. No es, pues, tampoco cierto, que Espaa se gaste demasiado o que se gaste ms de lo que Espaa puede pagar. En realidad, los recursos existen. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge. Y esto es de lo que no se habla ni en los forums mediticos ni polticos del pas. La postura, claramente ideolgica, surgida del dogma neoliberal, y reproducida en los medios de mayor difusin, es que la sanidad debe adelgazarse, aadindose adems (con cierto cinismo) que se necesita reducir tal gasto para salvarla. Tales recortes estn afectando seriamente la calidad de la atencin pblica sanitaria, generando una mayor demanda por la sanidad privada (objetivo clave pero no explcito en gran parte de estos recortes).

La presin de los mercados financieros como causa de los recortes de gasto sanitario. La falsedad de este argumento

Conscientes de la gran impopularidad de tales recortes, las fuerzas polticas conservadoras y neoliberales que las estn imponiendo los justifican con los argumentos de que tienen que realizarse debido a la presin de los mercados financieros y/o de la Troika (la Comisin Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) y/o del gobierno Merkel que lidera las propuestas de austeridad de gasto pblico social en la Eurozona. Por mucho que parezca sorprendente, tal aseveracin es errnea y, a la luz de los datos existentes, poco creble. Un clculo del tamao que el Estado (central y autonmico) quiere ahorrarse con tales recortes nos lleva a una cifra de alrededor de 6.000 millones de euros. Pero tal reduccin del dficit podra haberse conseguido, no a travs de los recortes sanitarios, sino mediante el aumento de impuestos que afectan primordialmente a las rentas superiores, tal como el impuesto de patrimonio (2.100 millones), mantenindolo en lugar de eliminarlo tal como se ha hecho; el impuesto de sucesiones (2.552 millones), eliminando su reduccin aprobada, por cierto, por los partidos que estn apoyando los recortes; y el impuesto de las grandes empresas (5.300 millones) que facturan ms de 150 millones de euros al ao (0,12% de todas las empresas), anulando la bajada de tales impuestos, tambin aprobada por tales partidos. El hecho de que tales alternativas la subida de impuestos- hubieran recado primordialmente en sectores de la poblacin (las clases pudientes), que, an cuando sean minoritarios, tienen una enorme influencia poltica, habiendo gozado histricamente de grandes privilegios fiscales, explica que ni siquiera se considere, optando, en cambio, por la reduccin del dficit pblico del Estado mediante recortes del gasto pblico social que financia el Estado del Bienestar utilizado por la mayora de la poblacin. Ello seala el poder diferencial que las distintas clases sociales tienen sobre el aparado del Estado, tanto central como autonmico.

Las CCAA no pueden excusar tales recortes en su terica imposibilidad para generar recursos. Las CCAA tienen autoridad fiscal y pueden introducir impuestos. As, la Generalitat de Catalunya tiene la potestad para elevar la mayora de impuestos, incluyendo el IRPF, el impuesto de sucesiones y donaciones, impuestos finalistas, impuestos sobre el patrimonio, y tributos sobre el juego, entre otros, potestad que no ha utilizado para reducir su dficit. En realidad, todos los recortes del dficit de la Generalitat se han basado en recortar los gastos pblicos sanitarios (entre otros) sin intentar paliar este efecto, incrementando los impuestos. Ha sido la regin de la UE-15 que ha sido ms dura, motivo de orgullo de la opcin gobernante de la Generalitat, segn su portavoz parlamentario Oriol Pujol En el sur de Europa no hay ninguna institucin pblica que acte como lo estamos haciendo en Catalua. Lo que estamos haciendo desde Catalua es actuar de faro para todo el sur del Mediterrneo, porque no hay nadie del sur de Europa, ni Grecia, ni Portugal, ni tan siquiera en Espaa, que se est comportando con el coraje de CiU. (El Pas, 09.11.11). Una situacin un tanto semejante se est produciendo en la comunidad de Madrid.

Aunque la protesta popular ha sido muy intensiva, tal propuesta ha tenido poca repercusin en los medios, incluyendo los medios pblicos, siendo un caso claro los medios pblicos de la Generalitat, TV3 y Catalunya Rdio, donde es frecuente ver moderadores de tertulias que cobran 900.000 euros al ao, defender la necesidad de que las clases populares se aprieten el cinturn.

Las causas de la subfinanciacin de la sanidad pblica y de sus recortes

Una causa de este bajo gasto pblico sanitario es la concentracin del poder poltico y meditico en el 25% de la poblacin espaola que se resiste a pagar el mismo nivel de impuestos que el promedio de la UE-15 y cree errneamente que no queda afectada por la pobreza de la sanidad pblica al utilizar la privada. Tal visin, sin embargo, es profundamente errnea. La pobreza de la pblica les afecta, pues en caso de enfermedad crnica y/o grave, la privada no podr atenderles y terminarn en la pblica. La privada discriminar a favor de los casos leves. Y de ah el error de creerse que no les afecta. S lo hace, y mucho.

La sanidad privada es, en general, mejor que la pblica en aspectos importantes para el usuario, tales como el confort (una cama por habitacin), menor tiempo de espera, y un tiempo promedio de visita ms largo que en la medicina pblica. Pero la pblica es mejor que la privada en la calidad del personal profesional y asistencial, y en la riqueza de la infraestructura tcnica, lo cual explica que en casos que requieran mayor nivel de atencin tecnolgica, la privada deriva los pacientes a la pblica. En realidad, la evidencia de que la calidad de la atencin sanitaria en las instituciones pblicas o en instituciones sin afn de lucro es mayor que en las instituciones con afn de lucro (es decir, sociedades limitadas que tienen por objetivo maximizar los beneficios) es robusta y abrumadora. En el conflicto calidad de atencin versus beneficios, los ltimos siempre ganan. De ah que la mortalidad sea mayor en estos ltimos. Esta polarizacin pblica/privada por clase social es perjudicial para todas las clases, incluyendo las pudientes, que creen errneamente ver satisfechas sus necesidades en la sanidad privada.

El error de la polarizacin social que se reproduce en la dicotoma pblica versus privada

Lo que el pas necesita es una sanidad multiclasista que tenga los atributos de la privada, manteniendo la calidad de la pblica. Pero ello requiere un gasto pblico mayor, obtenido de una mayor recaudacin de las rentas superiores. En lugar de seguir este camino, las fuerzas conservadoras y neoliberales estn promoviendo polticas que polarizarn todava ms la sanidad espaola. Mediante la desgravacin del aseguramiento sanitario privado estn facilitando la privatizacin de la sanidad y su polarizacin por clase social. Esta privatizacin, sin embargo, no sigue la lnea tradicional de desarrollo de instituciones privadas como alternativa a las pblicas. Hoy, la complejidad y caresta de la medicina no permite establecer centros de financiacin privada que alcancen niveles de alta calidad y excelencia. De ah que la va a seguir por la privada sea el desarrollar privilegios dentro de la pblica. De ello se deduce que se intente dar autonoma financiera a los centros pblicos sanitarios para que estos contraten con aseguradoras privadas para el goce de privilegios dentro de la pblica. Esta es la estrategia neoliberal que se presenta bajo el argumento de que se necesita dinero, mientras que la alternativa de incrementar los impuestos ni siquiera es tenida en cuenta.

El copago no es la solucin

El gran debate en el sistema sanitario se ha centrado en si hay que tener copago o no. La justificacin de que es importante hacer el copago de un euro para evitar el abuso del sistema no tiene evidencia que apoye tal argumentacin. En primer lugar, pese a que se repite machaconamente que el ciudadano espaol abusa del sistema pblico, los datos no lo confirman. El indicador de 9 visitas por ao (que contrasta con las 6 visitas del promedio de la UE-15) tiene poco valor para demostrar tal supuesto abuso. En realidad, estas 3 visitas extra son debidas ms a la pobre organizacin del sistema (las necesidades que los mdicos firmen partes y documentos que en otros pases firman personal administrativo) o a la sub-utilizacin de la enfermera en Espaa, forzando al mdico a realizar tareas que en otros pases hacen otros profesionales. El hecho de que el mdico tenga que ver muchos pacientes no es tampoco un indicador de tal abuso. Referente a desalentar el supuesto abuso (que no existe), el euro a abonar tendra muy poco impacto desincentivador y nicamente podra tenerlo para los sectores de bajos ingresos que son los que seran ms vulnerables a caer enfermos.

Cul es el objetivo del copago? Me parecera lgico que fuera ingresar ms dinero al sector sanitario, una necesidad clara en el subfinanciado sistema sanitario espaol. Pero ah el punto clave es cmo conseguir este dinero y cunto, temas que no se discuten. Implementar el copago en el momento del servicio (mientras que se mantienen unos bajos ingresos al Estado a travs de impuestos), es hacer recaer la carga en los usuarios en lugar de en todos los ciudadanos. Puesto que las clases populares tienen ms posibilidad de enfermar y utilizar los servicios que las clases pudientes, incrementar el gasto en los usuarios es aumentar todava ms la regresividad en la financiacin. De ah que sera mucho ms justo (y con mayor capacidad recaudatoria) que se aumentaran los impuestos, incrementando los impuestos finalistas y/o creando otros nuevos. Es sorprendente que se haya tardado tanto en aumentar los impuestos del tabaco y del alcohol. Pero hay otros impuestos finalistas, como el aprobado en varias provincias en Canad, en que todos los ciudadanos pagan segn su nivel de renta a la sanidad; o sancionar las intervenciones sancionables segn su nivel de renta, tal como ocurre en Finlandia, en que las multas de trfico se pagan segn el nivel de renta, pudindose dedicar tales recursos a la sanidad; o pedir tres euros por cada vuelo que salga de aeropuertos del pas dedicndolo a sanidad, medidas todas ellas que seran altamente populares. El hecho de que no se discutan y en su lugar se centre todo el debate en el copago, es comenzar la casa por el tejado. El mayor incremento de recursos a la sanidad debera proceder de la va impositiva, impuestos generales y finalistas. Y slo cuando se hubiera alcanzado un nivel mucho mayor, recurrir al copago. Pero hacerlo al revs, es injusto y una manera de continuar protegiendo a los que no pagan impuestos suficientemente, recargando en el usuario tal dficit fiscal. Todo esto los economistas neoliberales de los cuales hay una elevada densidad en el rea sanitaria- ni siquiera lo entienden y no quieren considerarlo.

Por ltimo, la consideracin de que hay que recortar para aumentar la eficiencia del sistema me parece una incoherencia. Si hay despilfarro en el sistema, debe corregirse. Pero asumir que este despilfarro es generalizado es reproducir el sesgo anti pblico neoliberal que lleva el debate a discusiones talmdicas, irrelevantes en lugar de anlisis rigurosos y serios basados en evidencia. No hay repito, no hay- ninguna evidencia de que el sector pblico sea ms ineficiente que el privado, o que tenga ms despilfarro. La evidencia existente muestra precisamente lo contrario. Uno de los sistemas sanitarios ms ineficientes es el estadounidense, donde la mayora de la financiacin es privada. Es el sistema ms caro del mundo, representa ni ms ni menos que el 16,7% del PIB norteamericano, y en cambio el 68% de la poblacin est enormemente insatisfecha. Quieren aplicar aquel sistema a Espaa? Cuando estuve trabajando en la Casa Blanca, en el grupo de trabajo liderado por la Sra. Clinton para hacer la reforma del sistema sanitario, pude ver que EEUU, que tiene algunos de los centros sanitarios mejores y ms importantes del mundo, tiene en cambio uno de los sistemas sanitarios ms ineficientes e insatisfactorios para la poblacin, mostrando el dicho de Max Weber de que la totalidad de un sistema no es la mera suma de sus componentes. Los componentes pueden ser muy buenos y el sistema puede ser muy malo. Y al revs. De ah que el problema que tenga Espaa no es del sistema (como constantemente se seala), sino de su financiacin, adems de la necesidad de mejorar sus componentes. Creerse que los recortes mejorarn la situacin es un profundo error. Es el triunfo del dogma y de la fe sobre la razn y la evidencia.

La sanidad espaola es buena (aunque se exagera la valoracin positiva que la poblacin hace de ella). No es cierto que es la mejor sanidad del mundo. Las encuestas sealan que la ciudadana le da un 6,2 en una escala de 0 a 10, lo que quiere decir un aprobado, no un notable y todava menos un sobresaliente. Es el servicio pblico mejor valorado. Pero ello no es suficiente. Pero la parte donde est menos valorada por el usuario y el ciudadano, es precisamente en las partes (tales como tiempo de visita y lista de espera) que puedan resolverse ms rpidamente con la correccin del enorme dficit del gasto pblico. Y es en estos sectores donde los recortes estn afectando la calidad ms rpidamente. El indicador ms importante para medir la calidad de un sistema sanitario no son los indicadores de mortalidad (los servicios sanitarios tienen poco que ver con la mortalidad de un pas) sino los indicadores de satisfaccin y confort del usuario y del profesional. Y ah estamos todava muy lejos de donde debiramos estar. Y las medidas que se estn aplicando empeorarn todava ms la situacin actual. Los gobiernos socialistas a nivel de Espaa y el gobierno tripartito en Catalunya haban incrementado notablemente los recursos financieros para la sanidad pblica, reduciendo el enorme dficit de gasto pblico sanitario que tiene Espaa. Los recortes actuales aumentaran enormemente este dficit, afectando negativamente el bienestar y calidad de vida de las clases populares de nuestro pas, tanto en Catalunya como en el resto de Espaa.

Nota del autor: Este artculo es una versin modificada de un artculo publicado en El Plural, el da 14 de noviembre de 2011.

Nota lector:

Segn cuenta hoy el diario Levante, el mercantil valenciano el Presidente valenciano Sr. Fabra se desmarca del modelo sanitario madrileo. Los resultados del concierto obtenidos con el hospital de Alcira y Manises, el IVO o la externalizacion de algunas pruebas diagnsticas, no parecen ser del todo satisfactorios. Los centros de gestin privada, a pesar de prestar solamente una parte -la mas rentable- de la cartera de servicios, inexplicablemente parecen acumular perdidas, algo que es muy preocupante para la Generalidad Valenciana que es la responsable civil subsidiaria.

Esta noticia es muy importante para el futuro de la sanidad espaola y tambin de Madrid, que sigue inexorablemente las lneas maestras del modelo valenciano. El modelo de gestin privada se implant mucho antes de la crisis sus recortes en la Comunidad Valenciana y implementacin obedeca --como ahora, que no les engaen- pura y estrictamente a criterios ideolgicos.

Los gestores privados y su brazo ejecutor- han cambiado de estrategia. Ahora nos venden sus servicios como una tabla de salvacin frente a las polticas de recortes del presupuesto sanitario.

El presidente del gobierno obtuvo la confianza de los espaoles en las ultimas elecciones -su legitimidad deriva de su compromiso- gracias en buena medida a su firmeza de salvaguardar de los recortes mediante una lnea roja -llegaron a decir- a la sanidad publica.

El recorte de 500 millones en la sanidad madrilea es un caballo de Troya, un traje a la medida para el sector privado. Es -sospechosamente- el ahorro -segn dicen- que van a obtener con esta medida y, justifica por si misma su implementacin. No obstante, a pesar de las evidencias negativas del experimento valenciano, a pesar incluso de ser una medida impopular e impuesta -desde la prepotencia de la mayora- contra el criterio del colectivo sanitario -que ser a la postre el encargado de llevarla a la prctica- y, respaldado ste por el colectivo de usuarios que ve como se rompe el modelo sanitario vigente con gran xito y prestigio; es evidente -esto cualquier tonto lo ve- que estn dispuestos a todo con tal de que nada ni nadie se interponga en su camino.

Para consuelo de quien piense que todo est perdido he de decirle que esta medida se puede revertir -y de hecho se har- porque sern los propios gestores privados quienes anularn -de facto- el contrato al incumplirlo.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2012/12/28/los-recortes-en-la-sanidad-publica-otra-vez/



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